VI SEMANA TEOLÓGICA DE LA VIDA CONSAGRADA EN EL ECUADOR 2014

 

MÓDULO 4

 

La ALEGRÍA de ser hermanos

 

“Les doy un mandamiento nuevo, que se amen unos a otros

como yo los he amado: ámense así unos a otros.

En eso conocerán todos que son mis discípulos,

en el amor que se tengan unos a otros”

 (Jn 13,34-35)

 

1. FRANCISCO NOS DICE….

La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera. La experimentan los setenta y dos discípulos, que regresan de la misión llenos de gozo (cf. Lc 10,17). La vive Jesús, que se estremece de gozo en el Espíritu Santo y alaba al Padre porque su revelación alcanza a los pobres y pequeñitos (cf. Lc 10,21). Esa alegría es un signo de que el Evangelio ha sido anunciado y está dando fruto. (Evangelii Gaudium 21)

Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del amor. ¡Qué bueno es tener esta ley! ¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos a los otros en contra de todo! Sí, ¡en contra de todo! A cada uno de nosotros se dirige la exhortación paulina: «No te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien» (Rm 12,21). Y también: «¡No nos cansemos de hacer el bien!» (Ga 6,9)… Rezar por aquel con el que estamos irritados es un hermoso paso en el amor, y es un acto evangelizador. ¡Hagámoslo hoy! ¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno! (Evangelii Gaudium 101)

 

2. LEYENDO LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

Nacemos para ser felices y la alegría es el síntoma de la felicidad. Felicidad y alegría son cómplices de una vida que tiende hacia la plenitud. La alegría es lo primero que se enciende donde el Espíritu de Dios actúa. La vida comunitaria tiene mucho que ver con la alegría, de allí que el salmista exclame con regocijo “¡Qué dulce y agradable es para los hermanos, vivir juntos y en armonía!” (Sal 133,1)

José Cristo Rey García Paredes expresa que “quienes hemos recibido el admirable y raro carisma de la vida consagrada tenemos vocación de felicidad. No hemos surgido para poner de luto al mundo, sino para ser profetas y mensajeros de la felicidad. Tenemos en nuestras manos un admirable poder, contribuir a la habitabilidad de nuestro planeta, acrecentando sus momentos felices; creando pequeños albergues de felicidad” (Revista Vida Religiosa, enero 2012). Uno de esos pequeños albergues de felicidad es la Comunidad, conscientes que la comunidad no es obra humana sino gracia del Espíritu nos corresponde orar y trabajar para construir una comunidad alegre.

El Papa Francisco en el encuentro que tuvo con los Superiores Generales en noviembre del 2013, nos exhortaba a vivir la fraternidad, vivencia que tiene una enorme fuerza de atracción. Presupone la aceptación de las diferencias y los conflictos. A veces es difícil de vivir, pero si no se vive no se es fecundo. En cualquier caso, ‘nunca debemos actuar como gestores ante el conflicto de un hermano hay que acariciar ese conflicto’. Despertar al mundo con vuestro testimonio. La vida en comunidad es fuerza de convocación, donde la libertad, responsabilidad, diálogo y respeto mutuo generan un ambiente de fraternidad que demuestra la alegría de ser consagrados.

La vida en comunidad nos invita a compartir cualidades, aptitudes, temperamentos, caracteres, búsquedas, sueños, proyectos que vividos en común son una riqueza para las personas, la Congregación, Iglesia y la misión desde el dinamismo de los carismas. Gálatas nos recuerda que uno de los dones del Espíritu es la verdadera alegría (Gál 5,22) y los carismas son un don de Espíritu, y allí donde el Espíritu de Dios actúa todo lo enciende de alegría, pues el Espíritu es la Alegría de Dios.

Nuestro tiempo se caracteriza por cambios y avances significativos en numerosos campos, con importantes consecuencias para la vida de las personas. Sin embargo, a pesar de haber reducido la pobreza, los logros alcanzados han ayudado a menudo a construir una economía de la exclusión y de la iniquidad: "Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil" (cfr. Evangelii gaudium, 53). De aquí la urgencia que se plantea a la vida religiosa de entrar en un proceso de metamorfosis (transformación y cambio en la forma), donde la alegría, la fraternidad y la solidaridad expresada en las bienaventuranzas sean nuestros mejores signos de presencia en la realidad actual.

Mariola López en la III Semana Teológica de la Vida Consagrada nos invitaba a reflexionar sobre la necesidad ser ricos en relaciones, en sentimientos, en afectos, en espíritu, porque la VR está llamada a tejer, allí donde esté, vínculos que anudan a las personas, lazos de resiliencia, ese tejido relacional de solidaridad capaz de ayuda mutua, de fraternidad y hermandad. La vocación de ser hermano/a nos abre al clamor humano y a la demanda que nos hacen los “otros” de encuentro, de escucha, de relaciones de calidad, de ecología de vida, de espiritualidad, de ternura, de espacios de fraternidad e inclusión.

Para reflexionar:

  • ¿Me encuentro reflejado/a en esta descripción?
  • ¿Qué otros elementos añadiría?

 

3. A LA LUZ DEL ESPÍRITU

Cor. 12, 12-30 “Cuerpo místico de Cristo….”

San Pablo en la carta a los Corintios nos recuerda que todos los miembros con sus diferentes funciones forman parte de un solo cuerpo. La felicidad fraterna es resultado de un encuentro, de una experiencia que afecta a toda la vida. Para que se produzca el encuentro es necesario desatarse, liberarse, desinstalarse, arriesgarse. La felicidad es el regalo que reciben quienes arriesgan, sueñan lo imposible y están dispuestos a jugárselo todo por el bien de los demás. En las fuentes Bíblicas encontramos la raíz de la fraternidad. Desde la óptica del Nuevo Testamento la fraternidad cristiana es un don de Dios en Cristo: no nace de la carne ni de la sangre, sino de Dios (Jn 1. 13).

Ante la llamada e invitación a vivir la alegría de ser hermanos. No es posible quedar impasibles sabiendo que existen seres humanos tratados como mercadería. Para ser libres nos libertó Cristo (Ga 5,1). Uno de los objetivos de la comunidad es la misión y viceversa no puede haber misión sin comunidad. La comunidad misionera es aquella que tiene siempre como horizonte la expansión de la comunión. Para esto no hay que colocarse fuera de los problemas de la sociedad, sino meterse bien dentro de ellos. El estudio atento y diligente de todo lo que pasa es la fuerza que nos saca de nuestras costumbres y nos hace disponibles para la misión que cada vez se torna más urgente, ante la trata humana, sistemas nuevos de esclavitud y discriminación. (Evangelii Nuntiandi, n. 14).

La primitiva comunidad cristiana de Jerusalén vive la doctrina de Jesús convirtiéndose en testimonio de la verdadera fraternidad. Nuestro modelo comunitario es el grupo de los Doce con Cristo en el centro. La experiencia de nuestra debilidad, los roces de la vida cotidiana lejos de desanimarnos nos hacen poner nuestros ojos en Cristo que nos recuerda: "Sin mí no podéis hacer nada" (Jn 15,5)

La invitación urgente en la actualidad es a la fraternidad universal. El rebelde de Asís nos convoca a ser hermanos de la luna, del fuego, del agua o de la tierra y, no simplemente con ellos, sino a través de ellos, alabar al Dios Creador y cuidar de su obra.

Para Reflexionar:

  • En lo que estamos reflexionando ¿qué nos fascina? y
  • ¿qué nos cuestiona más en nuestra vida personal y comunitaria?

 

4. HACIENDO REINO

Vivimos un cambio de época (DA 44). Estamos marcados por una misma cultura global (DA 34). En este contexto social la vida consagrada se entiende a sí misma como servidora del Reino. “Sólo el Reino es absoluto, todo lo demás es relativo” (Evangelii Nuntiandi 8). La tarea complementaria en la vida fraterna es hacer presente al Reino. Ustedes busquen el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura (Mt. 6, 33). El evangelio es una buena noticia, pero es una noticia esencialmente comunitaria. José María Vigil, expresa que la tarea de la vida religiosa es ser signos de alarma con actitudes que no son las habituales como la generosidad, el desapego, sacrificio, olvidarse de sí mismo para cargar y encargarse de la vida de los otros, particularmente de los empobrecidos.

Para quienes, por vocación hemos experimentado, al paso de los años, la alegría y fecundidad de seguir a Jesús según su plan de Salvación: misterio pascual, vamos aprendiendo de Él que la fidelidad al proyecto de Dios, al carisma fundacional, a la misión con testimonio de identidad, a la atención constante de la realidad, y sobre todo la apertura al cambio para ser fieles a Dios en la realidad de hoy, nos lleva a la perseverancia.

Esto nos invita y compromete a pasar de una vida en común a una comunión de vida, paso que nos exige ser personas forjadas interiormente por la experiencia de Dios. Y desde esta experiencia seguir tejiendo redes con hombres y mujeres que sueñan con un mundo, según Dios lo sueña. Ese proyecto de vida digna y abundante, de amor globalizado que Jesús lo llamó Reino: tan pequeño como un grano de mostaza, tan precioso como una perla de gran valor, tan frágil como una invitación que puede ser rechazada. El reino va asociado a la buena noticia, a la fraternidad; a un banquete muchas veces, y algo que llama la atención es que no se entra sólo a ese banquete del reino, pues el banquete es de fraternidad.

Para Reflexionar:

  • ¿Te sientes feliz de vivir la vida fraterna en la vida consagrada?
  • Jesús desde el evangelio, ¿Qué desafíos propone para hoy, a la vida consagrada?

 

5. CELEBREMOS JUNTOS

Ambientar el lugar con la Palabra, una luz y flores. Alrededor de la Palabra.  Colocar estas preguntas:

  • ¿Soy feliz?
  • ¿Qué necesito para ser feliz?
  • ¿Son nuestras reuniones celebraciones, asambleas... alegres?
  • ¿Qué tiene que ver Dios con nuestra alegría?

Monición de entrada (construida en la comunidad)

Proclamación de la Palabra: Jn 13,34-35

Momento de silencio

Gesto de acogida de la Palabra

Compartir Compromisos que siembren alegría en la vida comunitaria. (Cada integrante enciende una vela en el momento del compartir y la coloca junto a la Palabra)

Canto final : Amor es vida, vida es alegría…

Lectura final:

«La risa. Esta humilde criatura parece destinada a disolverse, sin rumor, en la nada cuando penetra en la inmensidad de Dios. Sin embargo, la Escritura habla de la risa como imagen y figura de los pensamientos más íntimos de Dios. La Palabra de la Escritura podría llenarnos de admiración, pero queda el hecho innegable de que Dios sonríe en el cielo. Se ríe de la risa, de la tranquilidad, de la seguridad y serenidad. Se ríe de la risa que domina todas las oscuras complicaciones de una historia que es cruel, sanguinaria, loca y vulgar. Ríe con calma. Se podría decir: como si todo esto no tuviese que ver nada con él. Lleno de compasión, Él conoce perfectamente el drama amargo de esta tierra. Dios sonríe dice la Escritura. Y con ello afirma que incluso la más pequeña sonrisa pura y delicada, que brota de no importa dónde, desde un corazón recto, ante cualquier tontería de este mundo, refleja una imagen y un rayo de Dios. Es una señal del Dios vencedor, señor de la historia y la eternidad Del Dios cuya sonrisa nos demuestra que todo en definitiva es bueno» (Karl Rahner)

Compartir un ágape

 

6. EVALUAR EL ENCUENTRO

  1. ¿Cómo nos hemos sentido en este encuentro fraterno?
  2. ¿Cómo valoramos el tema y qué incidencia tiene en la vida comunitaria?
  3. ¿Qué compromiso ha motivado en mí este encuentro?

 

7. BIBLIOGRAFÍA:

  • CELAM, V Conferencia, Aparecida -Documento Conclusivo-, Ed. Conferencia Episcopal Ecuatoriana, 2007
  • García Paredes, José Cristo Rey, “El don de la alegría y el camino para ser feliz” en la Revista Vida Religiosa, N° 1, Vol. 93, enero 2012.
  • López, Mariola, rscj, Betania: La bendición de la hospitalidad (Jn 12,1-11), III Semana Teológica de la Vida Consagrada, Quito, 2 al 6 de diciembre del 2011
  • Papa Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, Librería Editrice Vaticana 2013
  • Papa Francisco, Carta circular a consagrados y consagradas, Febrero 2014
  • Papa Francisco, Mensaje a la Unión de Superiores Generales celebrada en su LXXXII encuentro en Roma, del 27 al 29 de noviembre de 2013.
  • Vigil, José María, Desafíos más hondos a la vida religiosa, RELat N° 354

 

Puedes enviar la respuesta a alguna o a todas las preguntas de este módulo a la

Conferencia Ecuatoriana de Religiosos/as

ERT

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 


DESCARGA LOS MÓDULOS

 

 

Contador de Visitas

contador

Av. Garcia León 215(Oe4-33) Ruiz de Castilla 593 2 3202759 / 3202193 / 3202265