VI SEMANA TEOLÓGICA DE LA VIDA CONSAGRADA EN EL ECUADOR 2014

 

MÓDULO 3

 

La ALEGRÍA de ser pueblo

 

1. FRANCISCO NOS DICE:

La Palabra de Dios también nos invita a reconocer que somos pueblo: ‘Ustedes que en otro tiempo no eran pueblo, ahora son pueblo de Dios’ (1Pe 2, 10). Para ser evangelizadores de alma también hace falta desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo. Cuando nos detenemos ante Jesús crucificado, reconocemos todo su amor que nos dignifica y nos sostiene, pero allí mismo, sino somos ciegos, empezamos a percibir que la mirada de Jesús se amplía y se dirige llena de cariño y de ardor hacia todo su pueblo. Así redescubrimos que Él nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado. Nos toma de en medio del pueblo y nos envía al pueblo, de tal modo que nuestra identidad no se entiende sin esta pertenencia”. (EG 268).

“Espero en una Vida Consagrada que “no se deje robar la esperanza”, con mujeres y hombres felices, alegres en la tribulación, que irradien la alegría de haberse encontrado con Jesús, de seguirlo, y que contagie esa alegría y esperanza al mundo entero.”

“Espero en una Vida Consagrada que pueda decirle al mundo que el ser hermana o ser hermano es la llamada fundamental de la vocación cristiana: si somos hijos, somos también hermanos; que con su manera de vivir sea memoria viviente de aquellas y aquellos que siguieron históricamente a Jesús, sin asegurarse en sus títulos, sin jerarquías, sin privilegios, sin otra encomienda que la de servir hasta dar la vida por los demás; una Vida Consagrada que se complemente y enriquezca con los valores femeninos y masculinos de los diferentes institutos y carismas” ( Mensaje de la CLAR en la XXVIII  Jornada de la VC)

 

2. LEYENDO LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

Hoy, los vientos de la historia, historia sagrada, nos convocan a volver de una manera original y evangélica a estar y gustar de la presencia de Dios junto a los más desfavorecidos y despreciados, en las periferias existenciales, lugares que vieron el alumbramiento de la VC y sus carismas.

Para ello, contamos con una larga y rica herencia de compromiso profético, vidas sembradas y el permanente deseo de ser fieles al Dios de la Vida, comprometido con su pueblo. Esta reflexión pretende animarnos y relanzarnos con pasión, conscientes de ser parte del caminar del pueblo de Dios.

A nivel continental, mundial presenciamos en diferentes escenarios, de qué manera la ciudadanía emerge con nuevas fuerzas para afirmarse en su dignidad y en su legítimo derecho de vivir en paz y libertad (Colombia, Venezuela, Ucrania, Siria…), movidos por las comprensiones políticas, ambiciones económicas, y en “nombre de Dios”.

A nivel de VC en Ecuador donde se experimente la consagración como ciudadanía, vecindad sin privilegios, el pueblo de Dios está ahí donde aparece un latido de humanidad, que quiere una VC, cercana.

Este pueblo, hoy está atravesado por la deshumanización y la búsqueda de sentido, se encuentra desgarrado por la violencia y la desgobernabilidad, por la soledad y el consumo material. Pero también, este pueblo está coloreado por alternativas de vida comunitaria, ecológicas, culturales, relacionales, generacionales, estéticas,…que muchas veces por nuestra miopía espiritual se desvanecen y no encuentran eco ni cabida en nuestras instituciones ensimismadas por su sobrevivencia.

 

3. A LA LUZ DEL ESPÍRITU

“Me hago todo a todos por el Evangelio” 1Cor 9, 19, 23

Dios encarnado en la historia de la humanidad como pueblo: La encarnación del Hijo de Dios en nuestra humanidad, es el sello definitivo de nuestro Dios quien toma partido en el derrotero vital del devenir humano, así como es,  con sus contradicciones y avances, ambigüedades y aciertos. Acampó entre nosotros, identificándose con los olvidados, malvistos y excluidos social y religiosamente.

Su encarnación histórica atraviesa el tiempo y las coordinadas temporales. Su presencia humanizada se consuma al final de los tiempos en medio de las naciones y pueblos, donde siempre asoma su rostro y su grito en el necesitado y excluido (Cf. Mt 25)

Dios se hizo pueblo sencillo y sufriente, tejido y tejedor, sueño y soñador, golpeado y marginado. Las elites políticas y religiosas lo consideraron una amenaza para sus planes y privilegios y acabaron con su vida, valiéndose del mismo pueblo como justificación.

Las raíces de los carismas fundacionales tienen su respuesta en este llamado de la encarnación de Dios en su pueblo. Todas ellas han nacido respondiendo a un clamor concreto de Cristo vivo y muchas veces sufriente en medio de su pueblo: en la educación, en la salud, en los márgenes, en medio de las esclavitudes sociales, en las mujeres explotadas, en la juventud olvidada…, hemos encontrado a Cristo que reclamaba solidaridad y acogida. Desde abajo y desde adentro, fue la pedagogía del Nazareno y la inspiración de nuestros fundadores y fundadoras.

Esto constituye “un gozo superior” (EG 264): anunciar y compartir la Buena Noticia en medio de los clamores de la humanidad, tocar a Cristo en las llagas vitales y palparlo en las alegrías y esperanzas humanas.

A lo largo de la historia fuimos perdiendo nuestra identidad como pueblo y hemos desdibujado el carisma original, a tal punto que hoy se nos percibe como casta privilegiada en todas las dimensiones humanas. Muchas veces las comunidades y espacios de VC junto a los pobres, en inserción, como solíamos nombrarlas en tiempos pasados, son vistas como excepciones y aún más grave, en vías de extinción. Lo normal se torna extraordinario. Constituye una reserva mística y un tesoro espiritual la existencia de pequeñas comunidades de religiosos, y especialmente de religiosas, en los barrios, los pueblos, que experimentan su consagración como presencia fecunda en el acompañamiento, la solidaridad y la participación en instancias civiles, comunitarios….

Nuestro carisma esencial como VC no consiste en desenraizarnos y regresar a nuestro pueblo como agentes y ministros/as desclasados. La encarnación divina en Jesús de Nazaret nos muestra el camino del despojo, del descenso y del servicio.

Nuestro lugar como VC es el desierto, la periferia y la frontera (Jhon Sobrino). En esos lugares hemos surgido para hacer posible la manifestación del Reino en la historia.

Hoy, nos renovamos y acogemos alegremente la propuesta del Papa Francisco de “salir”, “jugarnos”, “hacer lio”, “ ir a las periferias existenciales”; tal vez demasiada burocracia, inercia y comodidad, nos están impidiendo dar el paso y encontrarnos con éste gozo superior” y saborear la alegría de ser pueblo.

 

4. HACIENDO EL REINO

Es el momento de tener más fe y esperanza en la fuerza de la semilla del Reino que está en el pueblo. En nuestro actuar intentemos ejercitar la paciencia y no hacer juicios anticipados, que aunque puedan ser bienintencionados, pueden también provocar daños en la semilla. Procuremos tener esperanza, más aun la certeza, de que lo que prevalecerá en la Vida Consagrada y en pueblo, será la fuerza de la buena semilla, que lleva a contemplar los frutos.

El Reino de Dios comienza por lo humilde, por lo pequeño. Muchas veces no somos conscientes de ello y no captamos su lento crecimiento. Solo observamos y resaltamos lo negativo, o al menos aquello que no nos habla de Dios. Procuremos actuar como seguidores de Jesús, con los pequeños gestos de bondad, de amor y de justicia, como los que Él hacía. Gestos sencillos, pero que tuvieron una gran fuerza transformadora. Recordemos que el Reino está creciendo en medio del pueblo, con el pueblo.

Con la alegría de ser pueblo, la Vida Consagrada, estamos invitados a introducir la levadura de la Palabra en la harina del mundo. La levadura la hará fermentar, es decir, transformará la historia humana. Será fermento de una vida más justa y fraterna y alegre. Nos invita a que revisemos nuestros estilos de vida, proyectos comunitarios y apostólicos y lo cotidiano de nuestra vida.

Para Reflexionar:

  • ¿De qué manera nos sentimos pueblo de Dios: en las fronteras, periferias, itinerancia…?
  • ¿Reconocemos la mística propia de nuestros pueblos y alimentamos nuestra mística personal y comunitaria en esa fuente que Francisco llama un lugar teológico? (Cf.EG 126)
  • ¿Tenemos vocaciones indígenas, negras…?  ¿Cómo se sienten? ¿Cómo es la formación?

 

5. CELEBREMOS JUNTOS

  • Ambientación: Símbolo central:
  • La comunidad unida, amasa harina con levadura: El fermento del Evangelio y la VC en la sociedad.
  • Motivación: “La Iglesia y el mundo necesitan este testimonio de amor de las personas consagradas son un signo de Dios en los diferentes ambientes de la vida, son levadura para el crecimiento de una sociedad más justa y fraterna, profecía del compartir con los pequeños y los pobres. Así entendida y vivida, la vida consagrada se nos presenta como es realmente: ¡un don de Dios! Cada persona consagrada es un don para el pueblo de Dios en camino.” (Papa Francisco , Día de la VC,1-02-14)
  •  Escuchar la Palabra: 1Cor 9, 19-23
  •  Compartir la Palabra
  • Canto final: El pueblo de Dios

 

6. EVALUAR EL ENCUENTRO

  1. ¿Cómo nos hemos sentido en este encuentro fraterno?
  2. ¿Cómo valoramos el tema y qué incidencia tiene en la vida comunitaria?
  3. ¿Qué compromiso ha motivado en mí este encuentro?

 

7. ANEXO

LA ALEGRÍA DE SER PUEBLO, EN UNA MISIÓN INTERCONGREGACIONAL E INTERCULTURAL

El Colegio Fiscomisional Intercultural Bilingüe Abya Yala surgió el año 2004 dentro de un proyecto educativo promovido por el Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos para apoyar el proceso de formación y desarrollo integral de los jóvenes pertenecientes a las cinco nacionalidades indígenas presentes en la provincia de Sucumbíos: Kichwa, Shuar, Secoya, Siona y Cofán.

La ausencia de colegios prácticamente en la mayoría de comunidades indígenas de la provincia, la lastimosa situación de las escuelas de muchas de ellas, las carencias en formación de los maestros de dichas escuelas, las grandes distancias y problemas de comunicación y transporte existentes en la región (muchas comunidades carecen todavía hoy de vías de acceso lastradas para la entrada de vehículos, o son accesibles únicamente por vía fluvial), y la situación de falta de recursos económicos de muchas familias, llevó a la creación de un colegio en régimen de internado que permitiese a los jóvenes de las cinco nacionalidades indígenas de la provincia acceder a una educación media de calidad.

Dentro de las nacionalidades indígenas existía la preocupación por la enseñanza media en sus comunidades: la ausencia de colegios bilingües tenía como resultado que muy pocos jóvenes indígenas culminaban sus estudios de bachillerato, y que los pocos que lo lograban, lo hacían cursando estudios en colegios hispanos, perdiendo poco a poco su identidad cultural.

Estas inquietudes de las comunidades indígenas encontraron oídos en la Pastoral Indígena del Vicariato de San Miguel de Sucumbíos. Mons. Gonzalo López Marañón, entonces obispo del Vicariato, junto con la comunidad de Hnos. Maristas de la Enseñanza  y la comunidad de Hnas. Carmelitas del Sagrado Corazón, que prestaban su servicio como misioneros dentro de la Pastoral Indígena con el propósito de fortalecer la educación dentro de las comunidades indígenas de la provincia, trabajando tanto en la educación de jóvenes como en la formación de profesores y adultos, comenzaron el camino para hacer realidad el sueño de las nacionalidades indígenas de Sucumbíos: un colegio para los jóvenes kichwas, shuars, cofanes, sionas y secoyas, que no sólo fortaleciese su formación académica, sino que también trabajase para rescatar y fortalecer sus saberes y valores ancestrales.

En el 2004 se sentaron las bases del Proyecto Educativo Abya Yala, y en Septiembre de 2005 el Colegio Abya Yala, abrió por primera vez sus puertas a un grupo de 60 jóvenes pertenecientes a las cinco nacionalidades indígenas de la provincia: kichwa, shuar, cofán, siona y secoya. Desde entonces, el colegio viene luchando año tras año por sacar adelante a jóvenes indígenas, que puedan encontrar su lugar en la sociedad global del siglo XXI, sin perder sus raíces e identidad propias.

Hoy día son ya más de 200 los estudiantes del colegio, han salido ya varias promociones de Bachilleres. El Colegio Abya Yala, continúa su apuesta de ser referente de calidad, servicio, y dedicación a las nacionalidades indígenas, a nivel nacional e internacional. No ha sido pocos los escollos y retos a superar en estos siete años de andadura, pero el futuro nos plantea otros retos nuevos: un nuevo proyecto de formación para estudiantes universitarios, de modo que los bachilleres del Abya Yala de hoy, sean los profesores del Abya Yala de mañana.

Es un pequeño sueño, que poco a poco, el equipo misionero, profesores, y voluntarios que año tras año caminamos juntos en este proyecto, aspiramos a afianzar para que siga dando frutos (Leticia Manzano, csc)

 

 

Puedes enviar la respuesta a alguna o a todas las preguntas de este módulo a la

Conferencia Ecuatoriana de Religiosos/as

ERT

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