VI SEMANA TEOLÓGICA DE LA VIDA CONSAGRADA EN EL ECUADOR 2014

 

MÓDULO 2

 

La ALEGRÍA de ser humanos

 

1. FRANCISCO NOS DICE….

Evangelii Gaudium 213 : “ ... la defensa de la vida supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cualquier etapa de su desarrollo...”

EG 272: “..cada vez que nos encontramos con un ser humano en el amor, quedamos capacitados para descubrir algo nuevo de Dios. Cada vez que se nos abren los ojos para reconocer al otro se nos ilumina la fe para reconocer a Dios, nuestra humanidad crece y nuestra vida se hace más plena...”

 

2. LEYENDO LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

La VC por mucho tiempo fue víctima de varios dualismos entre los que citamos cuerpo-espíritu, considerando al cuerpo la “cárcel del alma” que es necesario “castigar” para que el espíritu logre alcanzar la santidad. Con el tiempo, esta experiencia de castigar el cuerpo con penitencias físicas fue disminuyendo, sin embargo, continuamos con grandes desequilibrios.

Existen grupos en la VC, que viven un activismo exagerado, preocupados por mantener las obras, afectando y destruyendo su salud. Otros viven como fármaco dependientes, somatizando las experiencias difíciles. Hay quienes en exceso se preocupan de su figura y apariencia externa, según los cánones sociales actuales, manteniéndose con dietas, exigencias, marcas. Existe también el grupo que busca el proyecto de Dios, con un sano cuidado de sí mismo y de los demás.

Verificamos también que cuando en la VC el ser humano no es sujeto de sus decisiones y de sus acciones, puede someter su voluntad a las decisiones emanadas desde el poder, que cuando no están enmarcadas en una relación de respeto, madurez, gratuidad, de un amoroso cuidado por la vida, pueden convertirse en un acto de sometimiento y anular a la persona, entrando así en un paradigma deshumanizante. (Cf. Lenaers, 2008 Cap. 2)

Concepciones reduccionistas y parciales en cuanto a la persona humana son el punto de partida de esta realidad que en la VC han ocasionado diversas interpretaciones que han afectado la vivencia de la propia espiritualidad y carisma.

Entonces, ¿qué es el ser humano? Es una pregunta planteada a lo largo de los siglos. En la historia del pensamiento, los mitos y la filosofía se han encargado de responderla. Hoy esa respuesta es interdisciplinaria, desde la biología, lo social, psicológico, cultural y religioso. El ser humano es una unidad bio-sico-socio-cultural-espiritual. El acento de la antropología cristiana se encuentra en la dimensión personal-relacional del ser humano, como personas interdependientes entre sí, a imagen de la Trinidad.

Una antropología inclusiva respeta las diferencias (sexo, género, edad, origen, etnia, clase, cultura, ideología, religión, orientación sexual, lenguaje, capacidad,…), y reconoce la reciprocidad como dimensión esencial de toda relación humana, cuyo medio de expresión fundamental es el cuerpo.

El cuerpo es la persona misma, nos hace presente ante los otros y ante nosotros mismos. Está más allá de las culturas, en cuanto a su estructura y funcionamiento, y no se puede negar su universalidad y su importancia en la búsqueda contemporánea de la dignidad humana. Las posibilidades de presencia, distancia, espacio, límite, apertura y comunicación, nos separa y nos contiene, nos identifica y nos limita. El cuerpo es la primera condición de ser en el mundo, con el habitamos y nos situamos realmente. (Cf. Bofarull, 46); con el establecemos las formas de interactuar como: palabra, como lenguaje, como relación. Somos seres relacionales por naturaleza, creados a imagen y semejanza de Dios, capaces de transformar nuestras relaciones y ensanchar los horizontes de nuestra humanidad, a la vez que nos hace cada vez más humanos y felices (Cf. Bofarull, 21). “Con el cuerpo tenemos la capacidad de establecer espacios y tiempos, vínculos de comunión y comunicación y establecer conexiones profundas” (Cf. Bofarull, 47).

El modo de vivir el propio cuerpo, la relación con él se convierte en un símbolo del mundo contemporáneo occidental. El cambio de conciencia se produce a partir del paso del “tener” o poseer un cuerpo, al “ser” y “habitar” su propio cuerpo. Hoy se habla del cuerpo como palabra, como lenguaje.

Para Reflexionar:

  • ¿Te encuentras reflejado/a en esta descripción?
  • ¿Qué otros elementos añadirías

 

3. A LA LUZ DEL ESPÍRITU

“Les anuncio una gran alegría… encontrarán a un niño acostado en un pesebre…” Lc, 2, 8-12:

“Estamos llamados a llevar la sonrisa de Dios, y la fraternidad es el primer y más creíble evangelio que podemos narrar. Se nos pide humanizar nuestras comunidades”.

“Quería deciros una palabra, y la Palabra era alegría. Siempre, donde están los consagrados, siempre hay alegría” (P.F. Carta a los consagrados, 2014).

El nacimiento de Jesús nos descubre el corazón y el carácter de Dios. Dios se identifica con la humanidad y lo hace de forma humilde, su vida es un mensaje para toda la gente. Su misión es anunciar la justicia de Dios favoreciendo a los más vulnerables, cuyos derechos humanos son atropellados constantemente.

La antropología de Jesús se mantiene en la mentalidad del AT, ve al ser humano en su integralidad, no lo fracciona, no es dualista, lo asume desde sus relaciones: con Dios, con la naturaleza, con la comunidad a la que pertenece y consigo mismo. Esto lo mantiene en un equilibrio y le permite sostenerse como persona con vida y con salud. Muy en sintonía con la antropología contemporánea.

Los evangelios resaltan en Jesús su ser “humano”. Su calidad humana, tiene la característica de solidaridad con la humanidad, sintió en su cuerpo el dolor, el sufrimiento, la alegría, la ilusión, la tristeza, las certezas, el amor, el perdón, la compasión, la ira, la decepción, la soledad, toda la mezcla de experiencias profundamente humanas. Es un hombre con los hombres y para los hombres y mujeres.

Los interlocutores de su mensaje tienen la misma condición humana de Jesús. El puso en el centro de su anuncio a la persona. Fijó la atención en ella, con la dignidad y derecho de hijo de Dios, con sus pobrezas, fragilidades, con sus penas y alegrías. Es un camino de esperanza, una invitación a la confianza en Dios. Fue por eso que Jesús sintonizaba con el pueblo sufrido y lo buscaba. Llegando a hombres y mujeres con sus manos sanadoras y liberadoras, reestructura su condición física, su cuerpo, sana su enfermedad, quita su sufrimiento para luego liberarlo del pecado, “expulsa los demonios”, cura de los miedos, sana la lepra social (Cf. Lc 10,25; 8,26-39).

Todo esto supone apertura para mirar al otro y acogerlo como hermano/a supone romper las limitaciones de la Ley y cambiarla. Es el amor su prioridad, lo que le hace percibir su fragilidad y sostenerla en la vida y la salud (Cf. Lc 10,21). La creación está herida y necesita ser sanada con el toque, con los gestos, con el abrazo, con la mirada encarnada en la realidad del otro, su grandeza viene de ser amado por el Padre, y de su capacidad de amar a sus hermanos. Es justamente en la entrañable humanidad de Jesús donde comprendemos la profunda y desconcertante humanidad de Dios.

En la VC el encuentro personal con Jesús, nos permite vivir la alegría del evangelio. Es en esa relación afectiva, que se envuelve todo nuestro ser en la experiencia de amar y sentirnos amados-as desde nuestra unidad como personas. Esta relación produce una alegría profunda que brota del corazón del mismo Dios y en Jesús la vivimos desde nuestras propias entrañas, desde nuestros sentimientos, que son la expresión de nuestra corporeidad y desde nuestro compromiso con tantos cuerpos maltratados y ultrajados por la pobreza, por la injusticia, por las estructuras sociales, donde la VC en muchos lugares ha sido pionera en atender a estos cuerpos desfigurados y ha sido capaz de denunciar estas vidas amenazadas devolviéndoles a muchos su propia dignidad. (Cf. Bofarull, 12).

A partir del nacimiento de Jesús hecho hombre y pobre se nos compromete a salir de nosotros mismos e ir al encuentro en un contacto personal con los hombres y mujeres pobres que viven la exclusión social en cualquiera de sus manifestaciones.

El pesebre en el que nació nos invita a reconocerlo en las cuevas actuales de migrantes y refugiados, en la trata de personas, en el mundo de los pequeños, de los movimientos sociales y juveniles.

Su humanidad desnuda nos invita encontrarlo en los cuerpos maltratados, prostituidos, vendidos, abandonados, usados en la guerra. Este niño tierno nos invita a redescubrir la ternura en la lucha por la vida y la dignidad de los niños nacidos y los no nacidos. Es decir, llegar al encuentro definitivo con Dios con el corazón herido de tanto haber amado.

“Cuando hablamos de Jesús y elogiamos su entrañable humanidad, lo más importante que hay es que en ella, Jesús se nos da a conocer a Dios mismo y en esa humanidad descubrimos el proyecto de Dios. Porque, en última instancia, lo que Jesús nos enseña es que lo que Dios quiere de nosotros, no es que nos divinicemos (y menos aún que nos “endiosemos”), sino que nos humanicemos”. (Pagola, 2010)

Muy acorde con este tema, el Papa Francisco en su Carta Circular a los consagrados del 2 febrero 2014 nos dice que el encuentro con el Señor, nos pone en movimiento, nos empuja a salir de la autorreferencialidad. La relación con el Señor no es estática, ni intimista:

«Quien pone a Cristo en el centro de su vida, se descentra. Cuanto más te unes a Jesús y él se convierte en el centro de tu vida, tanto más te hace Él salir de ti mismo y te abre a los demás». Estamos llamados a llevar la sonrisa de Dios, y la fraternidad es el primer y más creíble evangelio que podemos narrar. Se nos pide humanizar nuestras comunidades: «Cuidar la amistad entre vosotros, la vida de familia, el amor”.

Para Reflexionar:

  • De lo que acabamos de leer y reflexionar ¿qué nos fascina? y 
  • ¿qué nos cuestiona más?

 

4. HACIENDO REINO

Este tema acerca de la “alegría de ser humanos”, nos desafía y compromete en la construcción del proyecto de Dios a partir de:

Descubrir nuestra propia identidad personal (familia de origen, carismas personales, formación, experiencia, …), en contra de la globalización que pretende hacernos a todos iguales dentro de la sociedad de consumo.

Reconstruir la vida de los sujetos, colaborar en reconstruir sus propias identidades.

Involucrar la VC en la utopía de una humanidad incluyente, sin ningún tipo de exclusión, tanto al interior de las comunidades, como con los destinatarios o interlocutores.

Trabajar proféticamente en la superación de todo tipo de asimetría histórica, como desigualdades entre: varón-mujer; rico-pobre; blanco-indio; adulto-niño; urbano-rural; enfermo-sano;…

Para reflexionar:

  • ¿Cómo me siento frente a estas interpelaciones? Como comunidad: ¿qué reacciones tenemos ante estos temas? ¿A qué me compromete personalmente? ¿A qué me compromete comunitariamente?
  • ¿En qué aspectos concretos, podemos hacer más humana nuestra VC?

 

5. CELEBREMOS JUNTOS

Motivación: (construirla en la comunidad)

Música triste

Al entrar al lugar de la celebración, encontrar la figura (en cartulina) de un ser humano despedazado y sus partes dispersas. En una esquina, a manera de cascada encontramos unas palabras en tiras de cartulina que no se puedan leer (viradas), que son las acciones que rompen el cuerpo destrozado.

En silencio observamos el lugar.

Luego se interrumpe el silencio con la lectura del texto: Jueces 19: El levita y su concubina (Atropello de todos los derechos humanos, simbolizados en la corporeidad)

Momento de silencio. Alguien lee luego lo que destruye la VC con fondo musical y pausadamente (volteando las tiras del suelo).Cada palabra en una tira de papel: poder, espiritualidad dualista, experiencia de Dios desencarnada, activismo, exclusión, silencios forzados, palabras secuestradas, hedonismo.

Se reconstruye ahora la imagen: se pega cada parte rota con una tira por palabra. Otras tiras previamente escritas con las palabras: encuentro personal con Jesús y los hermanos, perdón, discernimiento, oración encarnada, servicio y disponibilidad, clara opción vocacional, fraternidad auténtica.

Leer el poema de Gandhi en dos partes: un lector antes de la coma y el coro la segunda parte:

La vida me ha enseñado:

que la gente es amable, si yo soy amable

que las personas están tristes, si estoy triste;

que todos me quieren, si yo los quiero;

que todos son malos, si yo los odio;

que hay caras sonrientes, si les sonrío;

que hay caras amargas, si estoy amargado;

que el mundo está feliz, si yo soy feliz;

que la gente es enojona, si yo soy enojón;

que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.

Expresar lo que cada uno siente ante el cuerpo dividido-reconstruido con una palabra.

Buscar un medio: gesto, paseo, encuentro que favorezca la humanización en nuestra convivencia.

Canto: El alfarero de la Hna. Glenda

 

6. EVALUAR EL ENCUENTRO

  1. ¿Cómo nos hemos sentido en este encuentro fraterno?
  2. ¿Cómo valoramos el tema y qué incidencia tiene en la vida comunitaria?
  3. ¿Qué compromiso ha motivado en mí este encuentro?

 

7. BIBLIOGRAFIA

  • Arnaiz José María SM, VR: Humanizada y Humanizadora, extraído de la revista CLAR 1/2011.
  • Bofarull, Buñuel Margarita, IV semana teológica de la VC del Ecuador, Testigos esperanzados de la vida por caminos de conversión diálogo y profecía. CER, pg. 14, 22, 46, 47. 2013.
  • CIVCSVA, Carta a los consagrados hacia el año dedicado a la VR, 28 de febrero 2014.
  • Lenaers Roger, Otro cristianismo es posible, cap. 2 pg. 21, Salamanca 2008
  • Navarro Mercedes, Para comprender, el cuerpo de la mujer. Una perspectiva bíblica y ética, Ed. Verbo Divino, Estella, 1996.
  • Pagola José Antonio, Jesús, aproximación histórica. PPC, Madrid, 2010.
  • Papa Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, Librería Editrice Vaticana 2013
  • Porcile Santiso Ma.Teresa, La mujer, espacio de salvación. Misión de la mujer en la Iglesia, una perspectiva antropológica, Ed. Publicaciones Claretianas, Madrid, 1995.

 

Puedes enviar la respuesta a alguna o a todas las preguntas de este módulo a la

Conferencia Ecuatoriana de Religiosos/as

ERT

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