Sergio Montes

 

.

Jesuita, nacido en La Paz, donde reside actualmente.

Es coordinador de la Pastoral Vocacional de los Jesuitas en su país y director de la agencia de noticias jesuita FIDES

Hace parte de la comisión internacional de formación de su Congregación, y del Equipo de Teólogos/as Asesores/as de la Presidencia de la CLAR (ETAP) desde noviembre de 2009; durante este período ha acompañado a la Comisión de Nuevas Generaciones.

 

DESPRECIO POR LA VIDA

Qué triste resulta constatar que la vida de las personas puede ser vulnerada, acosada, violentada o fulminada sin que eso afecte a algunos; no importa el color político de la ideología que se pregone o incluso el credo religioso que se defienda, no siempre la vida humana es valorada realmente.

El pasado fin de semana ha ocurrido un hecho que llena de indignación por el mensaje que transmite de parte de quienes hoy están en una posición de poder político y judicial (ojalá tuvieran el sentido común suficiente para saber que nada es para siempre). Lo que se está queriendo decir es que por encima de la vida humana están el dinero, el legalismo y una supuesta justicia. Lamentablemente esto se ha encarnado cruelmente en una persona, el Sr. José María Bakovic, quien ha fallecido víctima de una actuación indolente y abusiva, por decirlo suave.

¿En qué cabeza cabe que se tengan que forzar las condiciones de salud de una persona para aplicar los principios y procedimientos legales y “hacer justicia”? La justicia no está por encima de la dignidad y la vida de las personas, pero algunos sistemas perversos se creen dueños de la vida y son capaces de cegarla para dar cumplimento a sus máximas y consignas, ¡qué pobreza de criterios!

Más allá de la responsabilidad que alguien tenga o no frente a la justicia, las personas que cumplen una función en el Estado sea ejecutiva, legislativa o judicial, tienen la obligación de respetar los derechos fundamentales de las personas y el primero de todos es el derecho a la vida –asociado naturalmente a las condiciones de salud que lo permitan. Pero no sólo eso, sino que deberían tener un mínimo de criterio, conciencia moral y sensibilidad humana; lastimosamente eso no es evaluable a la hora de acceder a cargos públicos y por eso estamos como estamos.

Lo que revela este infausto acontecimiento, que ha cobrado una vida –y que de hecho cobra muchas más por acciones dolosas semejantes-, es el déficit de calidad humana que existe en algunas personas y que se reproduce en núcleos familiares y sociales. Personas semejantes no deben seguir ejerciendo un servicio a los/as ciudadanos/as, pues son carentes de lo elemental.

No importa que haya bonanza económica, que las estadísticas reflejen el sueño de eternizarse en el poder, que los responsables directos de estas situaciones vivan seguros y tranquilos amparados en un sus sofismas y falacias... lo que realmente importa es que no se juegue con la vida, que no se la niegue por cumplir la agenda de unos intereses oscuros, que no se sea cínico para negar lo evidente.

 

 

Contador de Visitas

contador

Av. Garcia León 215(Oe4-33) Ruiz de Castilla 593 2 3202759 / 3202193 / 3202265