DIÁLOGO DEL PAPA CON LA CLAR

 

Bogotá, D.C., 7 de octubre de 2013

Memoria de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario

PROT: 3.1.1-10

 

A la Vida Religiosa latinoamericana y caribeña:

¡Jesús contigo!

 

Mucho se ha dicho, y no siempre del modo en que hubiéramos querido, sobre la visita de la Presidencia de la CLAR a la Sede Apostólica, que tuvo lugar entre el 3 y el 7 de junio de este año. Esto ha incidido en la demora con que aparece este mensaje. Nos habría gustado mandarlo antes, pero hemos sentido necesario volver a reunirnos, esta vez en Bogotá, a mediados de agosto, para reflexionar y orar juntas/os sobre lo sucedido, antes de hacerlo.

Ahora, sintiendo una nueva confirmación en lo vivido y en la misión que tenemos, queremos compartir la experiencia de Roma, que recibimos como gracia, y los desafíos a los que nos hemos sentido llamadas/os. Quisiéramos que este mensaje fuera entre nosotras y nosotros portador de vida que dé frutos, y que contribuya a esa Vida Religiosa nueva que el Espíritu alienta en medio nuestro.

La visita a los distintos dicasterios e instituciones de la Curia Vaticana y, sobre todo, la audiencia con el Papa Francisco, nos han confirmado con fuerza en el Horizonte Inspirador de nuestro Plan Global 2012-2015. Al mismo tiempo, nos hace releerlo bajo una nueva luz.

 

1. ¡Abran puertas, abran puertas!

¡Con qué fuerza nos vuelve a resonar el icono de Betania, al escuchar al Papa! “Abran puertas, hagan algo ahí donde la vida clama. Prefiero una Iglesia que se equivoca por hacer algo que una que se enferma por quedarse encerrada…”. Con distintos matices, esto es algo que el Papa Francisco viene repitiendo durante este tiempo, con la fuerza y sencillez de sus palabras y, sobre todo, con la claridad evangélica de sus gestos.

Cuando le reflejamos el bien y la esperanza que sentíamos que traían estos gestos suyos a la Iglesia, nos conmovió escucharlo decir con humildad y verdad: “no son míos, hay Otro aquí… Eso me da confianza. Esto no viene de mí…”.

Nos sentimos interpelados por esta audacia, nacida de la docilidad al Espíritu y llevada a la acción en gestos y palabras bien concretos. Quisiéramos también nosotras/os, Vida Religiosa latinoamericana y caribeña, dejarnos conducir e inspirar con más soltura y fluidez por el Espíritu, que nos llama –como a Lázaro– fuera de nuestros “sepulcros”, y nos envía a cada realidad con palabras y gestos proféticos. ¿Cuáles son, en cada una de nuestras comunidades, esas palabras y esos gestos?

 

2. Volver al Evangelio: Vida Religiosa pobre, para los pobres

En el corazón del Plan Global encontramos la llamada a renovar una clara opción por los pobres. Fue también el corazón de lo que le escuchamos al Papa Francisco. Nos insistía en que “hay que dar vuelta a la tortilla”. Que no puede ser que los mercados, las bolsas o las tecnologías ocupen el centro de nuestros intereses y preocupaciones como sociedad. Solo la persona, imagen y semejanza de Dios, puede ser ese centro. La muerte de un pobre, el hambre de un niño, la falta de educación y salud: no podemos quedar indiferentes a estos clamores, aunque ningún noticiero se haga eco de ello.

Nos insistía también el Papa en “ir a las causas, a las raíces: ¿qué hay detrás de lo que va pasando, de las decisiones políticas que se van tomando?, ¿qué intereses están detrás? No tengan miedo de denunciar… la van a pasar mal, van a tener problemas, pero no tengan miedo de denunciar, ¡esa es la profecía de la Vida Religiosa!”.

 

3. Les comparto algunas preocupaciones…

Refiriéndose directamente a la Vida Religiosa, el Papa Francisco nos compartió tres cosas que le preocupan. La primera es una corriente pelagiana que hay en la Iglesia y en la Vida Religiosa en este momento, que tiene relación con ciertos grupos restauracionistas, que vuelven a prácticas y disciplinas de hace 60 años, que en su momento tuvieron su sentido, pero no es lo que el Espíritu mueve hoy. La segunda es por una corriente gnóstica, panteísta, a veces más amiga de la búsqueda de armonía interior que de radicalidad evangélica. La preocupación de fondo es que, por un lado o por otro, siguiendo estas corrientes ¡nos olvidamos o apartamos de la Encarnación! “Y el Hijo de Dios –decía el Papa con mucha fuerza– se hizo carne nuestra, el Verbo se hizo carne. Qué pasa con los pobres, los dolores, ésa es nuestra carne… El evangelio no es la regla antigua, ni tampoco este panteísmo. Si miran a las periferias: los indigentes, ¡los drogados!, la trata de personas… Ese es el evangelio. Los pobres son el evangelio”.

La tercera preocupación se refiere a algunos grupos, dentro de la VR: congregaciones de muy pocas personas, gente muy mayor, que siguen aferrados a sus edificios, aferrados al dinero, con poca libertad para que el Espíritu pueda mostrarles caminos nuevos dentro de la Iglesia.

El icono bíblico de nuestro Horizonte Inspirador nos urge a reconocer, en lo concreto de nuestra vida, aquellas “enfermedades que nos llevan a la muerte”, los sepulcros, las piedras y las vendas de las que tenemos que desprendernos y ayudar a otras/os a desprenderse, para “caminar libremente”, al ritmo de la Ruah divina.

 

4. Volver a Aparecida

El Papa nos pidió también seguir el camino abierto por Aparecida. Nos decía: “Aparecida no terminó. Aparecida no es solo un documento. Fue un acontecimiento. Nos envió a la misión continental. Ahí termina verdaderamente Aparecida, en el impulso a la misión”.

Nos invitó a recordar que Aparecida es lo que es, primeramente, porque se hizo en un santuario mariano, y hubo contacto con la gente… ¡Eso cambiaba la mirada y el corazón a la hora de votar! Reconocer esto se hace al mismo tiempo, para nosotras y nosotros, una pista que ilumina nuestro propio caminar como VR del Continente.

Desde el Plan Global, nos sentimos en profunda sintonía con el impulso de Aparecida en nuestra Iglesia latinoamericana y caribeña. Y queremos ser, en medio de ella, mujeres y hombres que derraman el perfume de su vida a los pies de Jesús y de los pobres, que construyen comunidad desde los gestos del amor comprometido hasta las últimas consecuencias, que acompañan procesos de fe que llevan al compromiso comunitario.

 

5. “Pongan todo su empeño en la comunión… y oren por mí”

Finalmente, respondiendo al entrañable llamado final del Papa en la audiencia, queremos renovar nuestro empeño y compromiso con la comunión. Queremos orar y hacer orar por él. Queremos buscar siempre caminos de diálogo y encuentro con los Obispos, con el CELAM, con las Conferencias Nacionales. Queremos caminar humildemente junto a otras y otros. Todo esto solo será posible en la medida en que sigamos entrando en Betania: casa de encuentro, comunidad de amor y corazón de humanidad.

Unidas/os en esa única misión –la de Dios– en la que nos insertan nuestros carismas desde su peculiar originalidad, y en la confianza en que Dios no cesa de alentar la vida, sigamos caminando en comunión.

Sus hermanas y hermanos de la Presidencia de la CLAR.

 

Hna. Mercedes Leticia Casas Sánchez, FSpS

Presidenta

 

P. Gabriel Naranjo Salazar, CM

Secretario General

 

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