FORTALECER LA DEMOCRACIA

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL

 

Los Obispos del Ecuador, solidarios con la suerte de nuestro pueblo, desde la experiencia de Cristo y desde la escucha atenta de la Palabra de Dios, como inspiradoras de criterios razonables, ofrecemos las siguientes consideraciones:

Algunos compatriotas estiman que sólo de unos vertiginosos cambios institucionales y legales depende la construcción del orden justo de la sociedad y del Estado. Es preciso, sin embargo, tomar en cuenta que según la experiencia de la historia, los cambios más profundos y beneficiosos exigen procesos participativos de largo aliento animados por la búsqueda conjunta del bien común.

La nueva Constitución del país, cuya idea de fondo es la consecución de la felicidad según el SumakKawsai o “Buen Vivir”, expresa esos anhelos y pretende dar forma a esos cambios. Sin embargo, en las circunstancias actuales del país, el Gobierno debe afrontar, entre otras, dos graves emergencias que van contra el buen vivir. Por una parte, la ola delictiva que amenaza de continuo a quienes sólo desean trabajar honradamente y vivir en paz. Por otra, las dificultades surgidas entre los mismos poderes del Estado y entre estos y la sociedad civil,dificultades que restan espacios a la participación ciudadana.

En este contexto social, económico, jurídico y político que vivimos, ha sido convocada una consulta popular para que expresemos una opinión vinculante sobre temas de diversa relevancia. No faltan actores políticos que denuncian en esto un indebido proceso de reforma a la propia Carta Magna.

Queremos destacar la responsabilidad histórica que en este momento recae sobre toda la ciudadanía. Están en juego los fundamentos mismos del Estado de Derecho: la independencia entre las distintas funciones de los poderes del Estado, la organización del sistema judicial y la real vigencia de las libertades y derechos fundamentales.

Para sustentar una verdadera democracia, consideramos indispensable.

- La independencia de las distintas funciones del Estado, pues su autonomía es la garantía de un auténtico Estado de Derecho;

- La reestructuración de la Función Judicial desde criterios éticos y profesionales y con una clara independencia política;

- La libertad de expresión, de información y de empresa, sin las cuales no es posible ejercer una leal y fecunda participación en la vida pública.

Tiene suma importancia que las diversas organizaciones e instituciones sociales, políticas y educativas abran en todo el país espacios para el diálogo, de tal manera que la ciudadanía pueda conocer a ciencia cierta los argumentos en favor del sí o del no, con sus respectivas consecuencias. Este constituye un modo muy concreto de contribuir a la consolidación de una real y verdadera democracia participativa.

Dejamos a la reflexión de todos los ciudadanos de buena voluntad y, particularmente de los creyentes en Cristo, estas consideraciones con la finalidad de que su voto sea a conciencia y guiado por la razón y la sinceridad.

Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre nos concedan que el proceso a realizarse en la próxima consulta, lejos de dividirnos y enfrentarnos, nos conduzca a una búsqueda sincera de lo que más conviene al bien común del Ecuador, dentro de los cauces respetuosos de una verdadera democracia participativa.

Quito, marzo 24 del 2011

 

+Antonio Arregui Y.

Arzobispo de Guayaquil

Presidente de la Conferencia

Episcopal Ecuatoriana

 

+Ángel Polivio Sánchez L.

Obispo de Guaranda

Secretario General de la Conferencia

Episcopal Ecuatoriana

 

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