Agradecimiento de Mons. Walter Heras en el día de su Ordenación Episcopal

 

Monseñor Giacomo Guido Ottonello, Nuncio Apostólico de su Santidad en el Ecuador

Monseñor Antonio Arregui Yarza, presidente de la CEE

Señores Arzobispos y obispos

Fray Luis Cabrera Herrera, Arzobispo electo de Cuenca,

Monseñor Ricardo Flatz, Administrador Apostólico del Vicariato de Zamora Chinchipe; Misioneros y misioneras del Vicariato de Zamora Chinchipe

Fray Mario Liroy Ortega, Vicario Provincial de Franciscanos en el Ecuador y hermanos franciscanos de la Provincia de San Francisco de Quito

Fray Jesús García, Secretario ejecutivo de la CER, Hermanas y hermanos de la Junta Directiva, Religiosas y religiosos.

Hermano Nelson García Ministro Nacional de la OFS, y presidente de la Familia Franciscana del Ecuador

Grupos y movimientos Laicales de la Provincia de Zamora Chinchipe

Señora Gobernadora de la Provincia, Señor Prefecto Provincial, Señores Alcaldes de los Cantones de la Provincia, Autoridades civiles, judiciales, militares y policiales

Directivos y Comitiva de la Universidad Católica de Cuenca

Señores Presidente de la Junta Parroquial y Teniente Político de Bulán, Cantón Paute

Compañeros y amigos de la Unidad Educativa san Diego de Alcalá

Querido papá y toda mi familia

Amigos que han venido de distintos lugares de país

Querido pueblo de Zamora Chinchipe y desde ahora mi pueblo.

 

Como fraile menor, teniendo como referencia a Francisco y Clara de Asís, quienes vivieron el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo en obediencia, humildad y sin nada propio, asumo hoy esta nueva misión que solamente la gracia y bondad del Señor me concede. Una misión que la vivo con alegría y esperanza, la de pastorear esta Iglesia Particular de Zamora Chinchipe. Una Iglesia misionera, viva, llena de fe y fortaleza.

Asumo hoy un desafío: continuar con la obra evangelizadora trazada en este lugar del oriente ecuatoriano por los misioneros franciscanos de antaño, que dieron su vida, su fuerza, muchos su juventud para sembrar el Evangelio en este lugar. Recordar la obra de los primeros misioneros es mirar con admiración su fe, valentía y confianza en el Señor, el gran deseo de evangelizar y hacer que todos lleguen al conocimiento del amor misericordioso de Dios; nos parece imposible pensar cómo llegaron esos primeros hermanos a estas tierra, como se internaron en la espesa selva de Zamora, cómo desafiaron tantas situaciones con el único deseo y anhelo de hacer conocer a Cristo el Señor.

Mirando esta historia, me siento con un reto grande, esta Iglesia particular tiene su camino, ha recorrido y superado tantas situaciones, ha asumido y respondido a situaciones concretas que se han dado en su momento histórico. Indudablemente, esta Iglesia ha crecido, así como la provincia de Zamora Chinchipe y como cada tiempo, tiene su realidad, requiere también una respuesta evangélica.

Con la bendición del Señor tenemos un equipo humano maravilloso que sigue anunciando el Reino de Dios en este territorio, sacerdotes fidei donum, clero perteneciente al Vicariato, la misión Franciscana, los religiosos vocacionistas, las religiosas contemplativas y de vida activa, los laicos que sin lugar a duda son una fuerza grande que vive y anuncia el Evangelio en esta Iglesia. Esta Iglesia cuenta con un bien elaborado Plan pastoral que orienta su vida y misión respondiendo a los desafíos de la realidad de nuestro pueblo.

Estoy convencido de que la obra es de Cristo y de su Iglesia, por ello guiados por la fuerza del Espíritu Santo, nuestra iglesia de Zamora tiene opciones concretas:

 1.- Siguiendo los lineamientos de la Iglesia Universal, hay que poner más empeño en la formación permanente y en el acompañamiento de los sacerdotes, ya que hoy más que nunca la Iglesia y el pueblo de Dios nos piden coherencia y autenticidad  en nuestra vocación y servicio. Necesitamos estar formados para responder  a las exigencias de la sociedad en la que vivimos y además realizar una verdadera Evangelización que promueva al hombre total. Hay que vivir una espiritualidad profunda, renovar día día nuestra opción por Jesucristo, con una confianza plena en el Dios que nos llamó para este ministerio y acompañados de la figura de María la Madre del Señor y Madre nuestra.

2.- Hay trabajar por las vocaciones nativas, es necesario despertar la conciencia de que el Señor sigue llamando a “quien quiere”, pero hay que anunciar esa llamada, nuestra Iglesia de Zamora tiene jóvenes, hombres y mujeres que quieren consagrar la vida entera al Señor, cada misionero y misionera debe ser un promotor vocacional, que con el ejemplo de su vida y  el trabajo que realice con los jóvenes despierte ese llamado.

3.- Es el tiempo de la misión, el documento de Aparecida desafía a la Iglesia latinoamericana a hacer de nuestro continente una Iglesia en misión. Este Vicariato por su propia naturaleza es misionero, hay que crear en todos los bautizados la conciencia del compromiso misionero, en cada parroquia se debe poner más empeño en la formación misionera de sus fieles de manera que nadie se sienta excluido del compromiso bautismal.

4.- Desde el plan pastoral de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, la familia constituye el eje transversal de toda la misión de nuestra Iglesia, debemos poner énfasis en una pastoral familiar que responda la realidad de las familias de nuestro Vicariato, la atención a los ancianos, a los hogares divididos, a las familias de los migrantes, la violencia en el hogar, etc.

5.- Una prioridad tendrán los jóvenes, una generación llena de fuerza y esperanza pero a la vez vulnerable frente a tantas situaciones que presenta la sociedad actual, el trabajo en la pastoral juvenil, el acompañamiento a jóvenes que viven situaciones particulares difíciles, será una exigencia que desarrollaremos en nuestra Iglesia particular, los jóvenes deben tener un espacio privilegiado en nuestra misión.

6.- Nuestro Vicariato es pluricultural, existen grupos ancestrales de Shuar, un grupo fuerte de la cultura Saraguro y todos los colonos o mestizos como se les ha llamado, ahora también un grupo de afrodescendientes, según el plan pastoral, requieren un acompañamiento y cercanía para integrarlos a todos en el caminar de la Iglesia particular. 

7.- Los grupos Apostólicos, son una fuerza en el quehacer de la Iglesia, es el tiempo de los laicos, deben tener su espacio y atención en la Iglesia, hay que potenciar la misión de los laicos en la vida del Vicariato con una formación sólida, el estudio y la vivencia de la palabra de Dios.

8.- El Vicariato Apostólico tiene una gran fuerza en la educación, la comunicación y la acción social. Hay que potenciar una pastoral educativa que marque la vida de los estudiantes, niños y jóvenes, con los profesores y administrativos que son los agentes primordiales de la formación de los educandos y de los padres de Familia, creando una conciencia crítica capaz de saber discernir y tomar opciones claras ante las situaciones que presenta la realidad cambiante de nuestro mundo.

 

Para cumplir con estos propósitos, necesitamos ponernos en las manos del Señor, por ello quiero pedirles a todos Ustedes nos ayuden con su oración.

El papa Benedicto XVI, nos ha confiado el cuidado de esta porción del pueblo de Dios y queremos llevarla siempre con amor y poniéndonos bajo la custodia de María Santísima.

Gracias Señor Nuncio y Señores Obispos por su presencia en este día, por hacer visible la Comunión eclesial, gracias por acogerme en el seno del Colegio Episcopal. Gracias a los hermanos sacerdotes del Clero de Zamora, a las religiosas y laicos, a los miembros de los diversos grupos Apostólicos, por todo el esfuerzo y empeño en la preparación y organización de este acto tan solemne. Gracias a mi padre y a mi familia, por su testimonio de fe, y por acompañarme en todos los momentos de mi vida. Gracias a los amigos por su aprecio y compañía.

Una gratitud particular a mis hermanos franciscanos, me formaron, me enseñaron a amar a la Iglesia, a vivir el evangelio de nuestro Señor Jesucristo y a estar siempre a lado de los pobres, a vivir en fraternidad y a ser menor y servidor de todos, esos valores ténganlo por seguro lo viviré en mi ministerio episcopal.

Gracias a todos ustedes hermanos del pueblo de Zamora Chinchipe, ahora es mi pueblo, con la misión a mí confiada y con la acogida de ustedes, soy un zamorano, cuenten conmigo y yo cuento con ustedes.

Oren por mí para que sea fiel a la misión encomendada, me pongo bajo la protección de María la Madre del Señor.

 

Fr. Walter Heras Segarra, ofm

Vicario Apostólico de Zamora

 

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