MENSAJE DE LA CER

Durante este día jueves 30 de septiembre de 2010, con inmensa preocupación y perplejidad hemos sido testigos de la alteración del régimen democrático y del irrespeto a la institucionalidad de nuestro país, frente a las medidas de hecho tomadas por la Policía –institución llamada a velar por la seguridad de las personas y del Estado - contra el Presidente de la República

Vemos, con tristeza, cómo se repiten algunos capítulos de nuestra historia política, donde el mecanismo de la presión y la violencia, se utilizan como medio para alcanzar fines particulares o grupales, a costa incluso del valor inviolable de la vida.

Nos unimos, con este comunicado, al sentir de todos los sectores políticos, sociales y eclesiales en la defensa de la estabilidad democrática, la restitución del orden y la paz. Y agradecemos las expresiones de solidaridad y preocupación, expresadas de múltiples formas por los hermanos y hermanas de las diferentes Conferencias Nacionales de Religiosos/as de América Latina y el Caribe, así como de otros continentes.

Como Vida Religiosa del Ecuador, estamos convencidos del poder del diálogo y del valor de la palabra conciliadora, sincera y abierta, como medio para buscar solución a los conflictos, en medio de posturas polarizadas, como las que vivimos.

Renovamos una vez más nuestro compromiso por la defensa de la justicia. En una situación tan delicada como ésta, queremos ofrecer una postura lo más objetiva posible, así como una criticidad evangélica que nos permita pedir al Gobierno una actitud menos confrontativa y más dialogante. Y a ciertos sectores del país- en este caso, la Policía- pedimos que agoten todos los medios, que ofrece el ordenamiento jurídico, para llegar a acuerdos más consensuados. Es nuestro desafío –desde cualquier lugar donde nos encontremos- ser cauces de encuentro e instrumentos de paz.

Vivir en un Estado de derecho, exige pagar el precio del respeto a la alteridad y al diálogo democrático. Que estos acontecimientos nos dejen lecciones de futuro, y no permitamos que la tensión llegue a los niveles de tanta confrontación.

Que el Dios de la vida y de la paz nos mantenga unidos en la construcción de su Reino en nuestro país y nos haga místico-profetas en la realidad que vivimos. Que Dios nos bendiga a todos/as.

Junta Directiva Nacional