Carta del Presidente de la Conferencia de Religiosos/as de Haití

Querido Padre Gabriel:

 
 

Muchas gracias por el apoyo de la CLAR y de las Conferencias Nacionales a la Iglesia y al pueblo haitianos terriblemente sacudidos hace muchos años y, de manera especial, la semana pasada. Apreciamos la presencia activa de la CONDOR en nuestra tierra martirizada hasta los huesos.

 
 

La CHR está seriamente amputada, además de muchos de sus miembros damnificados directamente o algunas de sus hermanas o hermanos. Por otra parte, nuestra oficina se derrumbó completamente: el secretariado esta pues disfuncional.

 
 

La secretaria, Hermana Maryse Georges, ha sido fuertemente afectada; no hay muertes en su comunidad, pero perdió su casa y el colegio de la Congregación quedó destruido.

 
 

De mi parte, la casa provincial estando destruida, inventé una "oficina de campo" en los alrededores de nuestra casa del noviciado que resiste a los temblores. He perdido lo poco que me quedaba, incluso mi teléfono móvil, en el robo del carro de la CHR. Hay que añadir a esto que la comunicación telefónica es muy difícil y no estable. ¿Cuánto tiempo durará nuestra precaria situación? Esperamos ponernos en pie rápidamente, pero no vemos todavía cómo.

 
 

Nuestros saludos de damnificados a nuestras Hermanas y Hermanos de la CLAR, cuya cercanía nos reanima bajo nuestras tiendas de fortuna y de infortunio.  Que Nuestra Señora de Guadalupe y  de Altagracia nos cuide a todos.

 
 

 

 

Hno. Dufreine Auguste, FIC

 

Presidente Conferencia Haitiana de Religiosas/os