Lauritas en Haití

Les contamos que la situación esta muy complicada pues hasta ahora no han cesado las replicas y los temblores, ya son tres días que no podemos entrar a la casa ni la gente, todo el mundo estamos durmiendo en la calle, es incontable la cantidad de muertos que hay por todo lado. Muchas escuelas destruidas y miles de jóvenes niños sepultados.

Las calles de Jacmel son desoladoras igual que en Puerto Príncipe, no solo son los muertos sino los heridos, la miseria, la destrucción de todo el país,. Se encuentran escombros y partes de gente ,entre ellos el hermano de una postulante Claudine que quedo sepultado con más de 200 estudiantes que quedaron sepultados en la escuela de la Trinite. Hoy encontraron una parte de su cintura y piernas; le reconocimos por los documentos que llevaba en el bolsillo, pasamos toda la mañana de ayer esperando que  lo sacaran pero entre los  15 que encontraron no estaba él sino hasta cuando ya eran las 4 de la tarde y empezaba a oscurecer quedaba esperanza,

La tristeza es inmensísima esto es muy fuerte, hemos vivido muchos huracanes pero nunca algo como esto, nos preguntan, nos preguntamos también con lágrimas… porqué Haití, porqué cuando más pobre está este pueblo más abandonado, nos llega esto.

El día del terremoto estamos separadas consuelo y Lina en la ciudad y les tocó el terremoto en una casa de tres pisos, aún no podemos saber cómo salieron bajo los escombros con vida. Agathe y Martha en casa con todo quebrado y mucha angustia, finalmente nos reunimos por la noche cuando lograron llegar por la montaña con el papa de Jove que estaba hospitalizado y el hospital se derrumbó, todos los heridos en la calle tirados y llevábamos una niña en el carro que encontramos con las piernas fracturadas. El dolor mas grande fue llegar al hospital para dejarle allí, trajimos al papá de Jove a casa y murió al amanecer. Toda la noche temblaba cada dos minutos

La angustia es total, casi depresiva; en la ciudad no hay ni luz ni agua ni comida, las madres esperando con una sábana en la mano para recibir lo que encuentren de sus hijos. Cuando estábamos en el entierro del papá de Jove apareció Brank como un ángel para darnos la paz pues pensamos que estaba muerto, pues no sabíamos nada desde hace dos días y la casa se derrumbó del todo. Él esta bien con algunas heridas y llego caminando desde Puerto Príncipe.. Gracias a Dios Wynda había subido a Arreguy el día anterior y estaba aquiícon nosotros. Cada momento estamos recibiendo heridos, la hermana Olga está en Puerto Príncipe ,pues tenía una reunión allí.

Aún no tenemos comunicación ni siquiera local, sólo nos queda este medio que aun no ha colapsado, aun cuando les estamos escribiendo ha temblado de nuevo y hemos tenido que salir un momento, estamos nerviosas pero no perderemos la esperanza. Si Dios nos regaló la oportunidad de vivir de nuevo debemos ser fuertes y hacer todo lo que esté a nuestro alcance. Hay amenaza de lluvia, el cielo esta nublado y con mucha brisa, sabemos que las familias de las novicias haitianas están bien, los que están aquí cerca pero ellos no saben de los demás que estaban en la ciudad.

El reto más grande es la esperanza y la responsabilidad con la gente, pues cada vez son mas los que llegan como viendo una salvación y nosotras tratamos de mantenernos en pie, hay. Hay sensación de mareo en todos, es como si aún se moviera todo sin parar, cualquier ruido es pánico pero en medio de todo damos gracias a Dios que estamos bien y la gente de la misión también, por ahora la incertidumbre es total pues no se sabe cuándo terminara, cuando pensamos que ya se acaba entonces la tierra se mueve de nuevo, nadie ha podido dormir, la gente está por cientos en la calle y lugares abiertos, nosotros también pero aquí seguiremos juntos aunque el dolor parece derrumbarnos ahora.

Les agradecemos el apoyo, sus oraciones, sus palabras, haremos lo que podamos hasta nuestras últimas fuerzas. Mucha gente con posibilidades está tratando de salir, nuestra gente no puede hacer lo mismo, aquí permaneceremos con ellos, Dios les pague todo el cariño y la solidaridad con nosotras y nuestro querido pueblo de Haití, tenemos la certeza de que como cada año cuando les azota el huracán, al amanecer se levantan para recomenzar, así lo harán pues están hechos con una fuerza casi invencible, es un duelo total, no se escucha nada, todo esta en silencio, pero Dios hablará en ese silencio, esperamos en EL ,el dueño de cielos y tierra.

Les queremos mucho, les enviamos muchos abrazos a cada uno y a nuestras familias.

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seguiremos escribiendo hasta cuando pronto termine el galón de gasolina que queda para tener esta comunicación, aunque esperamos se reparen pronto las líneas telefónicas.

Hermanas Lauritas de Haití.