Prot. n. Sp.R. E 3/2014

 

A los Presidentes de las Conferencias de Superiores Mayores de los Institutos Religiosos y de las Conferencias de Institutos Seculares

A los Presidentes de las Conferencias Episcopales Nacionales

su sede

 

Queridos Presidente s, queridos Pastores:

Como bien sabéis el próximo 8 de febrero se celebrare la primera Jornada internacional de oración y reflexión contra la trata de personas. La fecha elegida de la fiesta de Santa Josefina Bakhita, una esclava sudanesa, que una vez liberada se hizo religiosa canosiana, quiere subrayar el mandato profético de los consagrados enviados a "dar la libertad a los oprimidos."

La Jornada se incorpora significativamente al Año dedicado a la Vida Consagrada, dentro de uno de los itinerarios que llevan a los consagrados a confrontarse con 1as problemáticas más urgentes de nuestro tiempo, en particu1ar en el itinerario denominado Iglesia en salida, que prevé caminos de significatividad evangélica de interrelación entre los Institutos apostólicos, Sociedad de vida apostólica, Vida monástica, Institutos seculares, Ordo Virginum y Nuevos institutos.

E1triste fenómeno de la trata, como escribe e1 Papa Francisco en su mensaje para la 48 Jornada Mundial de la Paz "No esclavos sino hermanos", no se refiere sólo a las mujeres destinadas a la prostitución, sino también al tráfico de niños, al tráfico de personas destinadas al trabajo forzado o a la mendicidad, al tráfico de órganos: fenómenos que a menudo engendran la así definida esclavitud del siglo XXI. Este fenómeno no afecta sólo a a1gunas áreas del mundo, es un fenómeno globa1 que implica a los Países de procedencia de 1as personas víctimas de trata, a los de tránsito y a los de llegada de tantos niños, mujeres y hombres.

La extensión y la complejidad del fenómeno hace que el testimonio profético de los consagrados en la lucha por la dignidad y los derechos de estas personas se pueda expresar mediante diversas actividades que pueden ser desarrolladas por todo los consagrados, sean hombres o mujeres, actividades que ciertamente harán bien en primer 1ugar a quienes, en su vida de entrega tota1 a Dios, optan por ponerse al servicio de estos hermanos y hermanas sufrientes. Según su carisma y su forma de vida cada uno podrá empeñarse en las unidades de calle, en los centros de escucha, en las comunidades de acogida, en la preparación profesional, en la asistencia legaI, en la colaboración con las embajadas, en la labor de sensibilización y educación, en la oración y en aquellas otras formas que la fantasía de la caridad sugiera.

A través de las Conferencias os pedimos a todos vosotros, religiosos, miembros de sociedades de vida apostólica, miembros de institutos seculares y de nuevos institutos, miembros del ordo virginum y de la vida monástica, que tratéis de organizaros para programar juntos este itinerario. No dudamos que cada uno en su Nación podrá participar -y donde todavía no exista construir- una red de sensibilización y acción que abarque a la familia humana, los gobiernos, la sociedad, la iglesia, la escuela, los medios de comunicación, los Institutos de vida consagrada y a las demás instituciones eclesiales y educativas a fin de promover verdaderamente un cambio de mentalidad a nivel social y cultural y hacer que la dignidad de la persona sea cada vez mas tutelada.

Es hermoso ver además que esta red implique a las Conferencias Episcopales, que a su vez sensibilizarán también a las parroquias y a las asociaciones eclesiales, de forma que el trabajo profético de los consagrados se convierta en corresponsabilidad en una misión universal compartida por esa porción de pueblo de Dios presente en el País.

Con estos deseos, imparto de corazón mi bendición a todos lo que se unirán a esta iniciativa.

Vaticano, 12 de enero de 2015.