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Mons. Adalberto Jiménez, obispo de Aguarico

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DIOS ES MISERICORDIA

 

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1. La Misericordia de Dios significa Vida que fluye y un mundo de Relaciones profundas:

  1. Rahamím (hebreo AT) deriva de Rehem: la misericordia es como el útero-seno materno, o también dice relación al cariño instintivo entre dos seres. Se trata de la fuente de la vida y la sede de los sentimientos.
  2. Hesed (hebreo AT): muestra el vocablo “misericordia” como benevolencia y agradecimiento espontaneo ante un favor inmerecido o un regalo inesperado; encierra una dimensión relacional que perdura a través del tiempo. Es una gracia por medio de la cual se nos revela algo del misterio de Dios, de lo que Él es (bondad y fidelidad – hesed weemet) y de la necesidad radical que tenemos de Él.
  3. Splanchnízomai (griego NT) viene de Splánchna: cuando las entrañas o las vísceras (la profundidad de la persona) se conmueven frente al sufrimiento del otro/a. Es el sentimiento humano interior más genuino que brota de un corazón compasivo.
  4. Oiktirmós (griego NT): se refiere al enternecimiento o emoción profunda de empatía, sobre todo cuando duele el dolor de las personas amadas; especie de altruismo pero cargado de afecto…
  5. Éleos (griego NT) (traducción del “hesed” hebreo): se refiere a la misma misericordia pero unida a la fidelidad y a un pacto de alianza, además traducida en actos concretos…
  6. Kardía (griego): la misericordia únicamente puede ser entendida tomando en cuenta el concepto bíblico de “corazón” (órgano vital), centro de la compasión y de las opciones fundamentales que mueven la persona… De esta manera el vocablo “misericordia” estaría compuesto por “míser = pobre” y “cor = corazón” (latín) y el sufijo “ia”, es decir: “la entrega del corazón al pobre, al mísero”...

 

Conclusión: no existe un término que por sí solo alcance a expresar lo que es la Misericordia de Dios; cada una de estas etimologías focaliza un matiz del horizonte pero la realidad divina siempre es mucho más hermosa y supera con mucho todo concepto humano. Es necesario hacer la propia experiencia de la Misericordia y contemplarla con humildad.

 

2. Génesis: La Misericordia de Dios es Creadora y Salvadora

  1. La Creación entera es un evento de misericordia divina. Nacemos de un acto de Amor. Absolutamente todo ser forma parte de un Proyecto de Vida, a pesar de la obstinación destructora del Pecado. Su Misericordia  no ha terminado de crearnos hasta hoy.
    • Dios hace todo muy bueno (Gn 1,4.10.12.18.20.25.31; Sal 8)
    • Crea al ser humano a su “imagen y semejanza” y le confía la creación (Gn 1,27-30;2,15)
  2. Inmediatamente aparece la desobediencia y el propósito destructivo del mal.
    • El ser humano se ensoberbece y quiere ser como Dios (Gn 3,5)
    • Se distancia de la naturaleza y de sus semejantes (Gn 3,16-19)
    • Tiene lugar el asesinato de Abel a manos de su hermano Caín (Gn 4; 6,5)
    • La “hýbris” (arrogancia) humana no tiene límites y construye la torre de Babel (Gn 11)
  3. Sin embargo Dios no abandona a la humanidad en el caos de su rebeldía.
    • No obstante todo, Dios protege a Caín (Gn 3,20;4,15)
    • Después del diluvio lleva a cabo con Noé un nuevo comienzo (Gn 8,23; 9,15s)
    • Con la vocación de Abrahán se inicia una historia alternativa de salvación (Gn 12,1-3). En él serán benditos todos los pueblos (Gn 12,3; 24,12.14.27; 32,11) por siempre.

 

Conclusión: La Misericordia es el modo como Dios lleva adelante su proyecto de amor salvífico, oponiéndose a la catástrofe del pecado. La Misericordia es la columna que sostiene la Alianza con su Pueblo, pura gratuidad.

Momento de silencio y compartir: - ¿De qué manera descubro en la Creación la misericordia de Dios? ¿Cómo Dios me sigue re-creando hoy?

 

3. Éxodo: La Misericordia de Dios Libera de la esclavitud y Guía a través del desierto:

  1. En la liberación del cautiverio egipcio (Ex 34,6s)
    • Dios se revela como el Dios de la historia; Él no está sordo sino que mira la aflicción y escucha el grito de su pueblo oprimido  y baja para intervenir (Ex 3,7-10).
    • A partir de esta experiencia, la expresión “Yo soy Yahvé, el que te sacó de Egipto…” (Ex 20,2; Dt 5,6; Sal 81,1; 114,1) se convierte en el Credo - la afirmación de fe - más importante del Pueblo.
  2. Primera revelación de su Nombre:
    • Cuando Moisés pregunta a Dios su nombre, recibe la enigmática respuesta “Soy el que soy” (Ex 3,14). Este tetragrámaton YHWH encierra el misterio del ser inefable, absoluta trascendencia, pero también la misericordia infinita y la compasión sin límites; de hecho más adelante se explicita en la aserción “ustedes serán mi pueblo y Yo seré su Dios” (Ex 6,7-8)
  3. Segunda revelación de su Nombre:
    • Aparece en forma dramática, apenas han recibido las tablas de los mandamientos ( Ex 20,1-21; Dt 5,6-22) cuando ya se encuentran postrados ante el becerro de oro (Ex 32,1-6). Moisés intercede y pide clemencia. Entonces Dios le declara: “Yo concedo mi gracia (hen) a quien quiero y tengo misericordia (rahamim) de quien quiero” (Ex 33,19), mostrando así la absoluta soberanía de su amor. Entonces Dios renueva su alianza y concede al pueblo una nueva oportunidad, por pura gracia (Ex 34; Ne 9,17-19).
  4. Tercera revelación de su Nombre:
    • Dios asciende a una nube y anuncia a Moisés: “El Señor, el Señor, el Dios compasivo (rahum) y clemente (hannun), paciente, rico en bondad (hesed) y lealtad (émet)…” (Ex 34,6-7). Este es el testamento que hemos recibido para todas las generaciones.

 

Conclusión: La Misericordia de Dios no es un enunciado especulativo sino una experiencia concreta y continua, la autorrevelación histórica liberadora de Dios en la vida de su pueblo. Es una lucha desigual entre su Amor y nuestra traición, que sigue rompiendo todas las cadenas.

Momento de silencio y compartir: - ¿He experimentado en mi propia Historia al Dios misericordioso? ¿Cuál sería hoy Su Proyecto liberador para Su Pueblo?

 

4. Profetas: La Misericordia de Dios es fermento de una Sociedad Fraterna  y Justa:

  1. Opción de Dios por la vida
    • Esta convicción recorre la Biblia como un eje transversal: nuestro Dios es un Dios de vivos, no se complace con la muerte del pecador sino se convierta y viva (Ez 18,23; 33,11). Su Misericordia conserva, protege, promueve la vida (Sal 27,1; 36,10; Sab 11,26; Dt 13,18)
  2. Opción de Dios por los pobres
    • Especialmente solícito con los débiles (Ex 6,6; 22,20; Dt 10,19; 24,22; 5,15; 8,9; 15,4; 14,29)
    • Denuncia la injusticia sin titubeos (Am 2,6-8; 6,1-14; Is 1,11-17; 58,5-7; Ez 18,7-9; Os 4,1-3; 6,6; Miq 6,6-8)
    • Se apresta a consolar a los que sufren (Is 14,32; 25,4; 41,17; 19,13; Jr 22,16)
  3. Utopía de un nuevo orden social (promesa escatológica aquí y ahora)
    • La prohibición de tiranizar a extranjeros, viudas y huérfanos (Ex 22,20-26)
    • Contra la usura (Ex 22,24-26; Lev 19,11-18;25), símbolo de toda injusticia
    • El sábado como descanso para garantizar la dignidad común (Ex 20,9s; 23,12; Dt 5,12-15)
    • El jubileo que posibilita la restitución a los despojados (Ex 23,10s; Dt 5,1-18; Lv 25,8s; 27,14s)
    • El diezmo como medio efectivo de solidaridad (Dt 14,28s; 26,12)
  4. La Misericordia divina trasciende los parámetros de la justicia humana
    • Quizás el punto más alto de la revelación de la Misericordia en el AT lo encontramos en el profeta Oseas. El pueblo ha violado la alianza y se ha convertido en una prostituta. Dios ha decidido no mostrarle más su compasión (Os 1,6-9). Todo parece haber terminado. Entonces se produce un giro desconcertante: “Me da un vuelco el corazón, se me conmueven las entrañas” (Os 11,8) y Dios perdona a su Pueblo (Os 14).
    • En esto se nos muestra el rostro del verdadero Dios en su misterio impenetrable: “Que soy Dios y no hombre, el Santo en medio de ti y no enemigo devastador” (Os 11,8s). La Misericordia que perdona hasta el extremo y sin condiciones es la más auténtica expresión de la esencia divina (Ex 34,6; Sal 86,5; 130,4; Is 55,7; Mi 7,18)
    • Esta “justicia” (hadagah) divina está relacionada a su Santidad (qadós); se trata de una justicia que por una parte exige conversión y eventualmente castiga la maldad (Ex 34,7; Eclo 16,11) pero que finalmente se deja cautivar por un Dios sorprendente (Sal 5,7; 67,5; 96,13; 98,9; Is 7,9; 11,4; 54,7-10), con la propuesta de un amor eterno (Jr 31,3)
    • En la misma perspectiva va la obra maestra del libro de Jonás; ahí se nos revela el rostro de un Dios lleno de compasión, sin reservas en su perdón y con una amplitud universal (Jon 4; Si 18,12) incluyendo a los pueblos paganos.

 

Conclusión: Con Dios fracasa toda teología. Él no encaja en ningún esquema pues su amor y perdón superan lo impensable. Su Proyecto social coloca en primer lugar a las personas y no las estructuras de poder. La Misericordia es el atributo del Dios de Israel que lo hace diferente a cualquier otro dios o ídolo (Mi 7,18; Sab 9,1) y se traduce en filiación divina y hermandad entre nosotros.

Momento de silencio y compartir: - ¿Cómo dar testimonio del Dios Misericordioso ante la presión invasiva del mal, de la injusticia y del sufrimiento inexplicable? ¿Qué significa hoy el ministerio de “consolar” al Pueblo?

 

5. Salmos: La Misericordia de Dios es fuente de Gratitud y Alabanza:

  1. Los Salmos expresan, a través de giros poéticos, lo que la misericordia divina suscita en los corazones. Ellos convierten en oración lo que no alcanzan a decir las simples palabras (Sal 25,10; 36,6; 103,3.4.8.13; 145,8; 9,10.19; 10,14.17)
  2. Estos cánticos de alabanza alcanzan su mayor densidad cuando transforman la angustia más extenuante en súplica confiada (Sal 4,2; 6,3; 50; Miserere 51,3; 106,1;107,1; Sab 15,1): “Misericordia, Dios mío, por tu bondad”.
  3. Los Salmos tienen la peculiaridad de convertir  todo absolutamente en bendición; el Gran Hallel (Salmo 136) lo expresa por medio del estribillo “porque es eterna su misericordia”, mientras se reconoce la bondad de Dios desde la creación y a lo largo de la historia de salvación. Jesús mismo reza este Himno durante su pasión (Mt 26,30)
  4. Los Salmos reconocen que la Misericordia de Dios no hace distinciones de personas ni de razas e invita a cantar a todos los pueblos de la tierra sin excepción (Sal 117; Eclo 18,1-14) porque “El Señor es bueno para con todos, tierno con todas sus creaturas” (Sal 145)
  5. Finalmente los sentimientos profundos de los Salmos se personifican en los ánawin (pobres de Yavhé) : hombres y mujeres sencillos y socialmente marginados pero que depositan toda su esperanza en la Misericordia de Dios y anhelan al Mesías seguros que colmará las Promesas (Sal 147,3.6; Is 61,1-3; Lc 2,25-38; 4,16-21)

 

Momento de silencio y compartir: - ¿Qué impide a las Personas abrirse a la Misericordia? ¿Qué sucedería si no tuviéramos miedo? ¿Por qué no somos capaces de agradecer?

 

6. La Misericordia divina es JESUCRISTO encarnado, muerto y resucitado: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único…” (Jn 3,16s)

“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre… Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, « rico en misericordia » (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona, revela la misericordia de Dios” (Misericordiae Vultus 1).

  1. La Misericordia se hace carne y establece su morada entre nosotros
    • En la plenitud de los tiempos (Hb 1,1-2) y para el cumplimiento de las Promesas (Mt 1,22)
    • Jesucristo, el Hijo, viene a mostrarnos el rostro misericordioso del Padre (Ef 2,4; Gál 4; Jn 14,9); es el Emmanuel Dios-con-nosotros (Mt 1,23)
    • Para todas las generaciones, los siglos y la totalidad del universo (Lc 1,50.54; Mt 2,1-12)
    • Para los que lo acogen con corazón sencillo (Lc 1,52s); concediéndonos el poder para llegar a ser hijos de Dios (Jn 1,1-5. 9-14)
  2. La Misericordia inaugura el Reino de Dios en medio de nosotros
    • Es el Shalom esperado, liberación, luz, paz, fraternidad, alegría íntegras y duraderas (Lc 4,18-21)
    • Señales de su llegada (Mc 1,14) son el mensaje de las bienaventuranzas (Mt 5; Lc 6) , el año de gracia para los cautivos (Lc 4,18), las curaciones y la expulsión de los demonios (Mt 11,5s; Lc 7,22s), la resurrección de los muertos (Lc 7,13; Mt 14,14; Mc 6,34; Jn 11,35.38), la oferta de perdón hacia los pecadores (Mc 2,13-17; Lc 7,34; 7,36-50; 19,1-10; 18,9-14) y la misión bajo la conducción del Espíritu Santo (Mt 28,18-20)
  3. Las Parábolas constituyen la más bella interpretación del encanto de la Misericordia divina: el buen samaritano (Lc 10,25-37); el hijo pródigo (Lc 15,1-32), el rico y Lázaro (Lc 16,19-31); el servidor despiadado (Mt 18,23-35); el buen pastor (Jn 10,1-18), el lavatorio de los pies (Jn 13,1-20)…
  4. Al núcleo de la Misericordia está la revelación de Dios como Abbá – papá (Lc 11,1-4; Mc 6,8; 6,25 – 34; 10,2s; 5,45), provocando así una revolución copernicana al destruir tantas imágenes falsas de Dios
  5. La Misericordia-Amor extremo es Pascua de Muerte y Resurrección
    • El Mensaje y las Obras de misericordia de Jesús generan escándalo y persecución (Mc 3,6; Mt 12,14; Lc 6,11; Mc 2,6s; Mt 9,2s; Lc 5,20-229)
    • La Kénosis (abajamiento) de Jesús, en su entrega total hasta la Cruz, habla de la Misericordia radical del Padre hacia nosotros/as (Flp 2,6-11); en Cristo somos hijos e hijas amados y perdonados
    • Asume su opción de “estar con nosotros” como Profeta fiel a su pueblo y en completa Obediencia a su Padre (Lc 13,34; Mc 6,14-29; 9,13; Is 53,10-12; 53,12), sabiendo que el veneno del odio no tiene la última palabra sino el amor florecido, la fraternidad resucitada (Mt 28,5-10; Mc 16; Lc 24); por pura gratuidad (Ef 2,1-10)
    • Jesucristo “se hace pecado” para que irrumpa la Vida (Lc 22,19s; ICor 11,24; Rom 6,23; 2 Cor 5,17-21; Ef 2,4s; I Pe 1,3). El Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí (Gal 2,20), ha aniquilado el pecado y la muerte definitivamente. Por la misericordia divina, manifestada en Cristo Jesús en la cruz (I Cor,15-54s; Ef 4,24; I Pe 1,3; Tit 3,5; Rom 8,35s), hemos sido salvados; en sus llagas hemos sido sanados (Is 53,5; I Pe e,24), porque verdaderamente DIOS ES AMOR (IJn 4,7-21)

 

Conclusión: Es imposible balbucear siquiera la profundidad de la Misericordia de Dios manifestada en Cristo Jesús. Resulta mejor colocarse delante de su Rostro y dejarse mirar por su ternura. No es una mirada de condena sino de redención. Por donde le busquemos, cada página del Evangelio y en general cada texto del NT hasta la última letra del Apocalipsis da testimonio de la Misericordia infinita, renovadora, discreta, respetuosa y casi obstinada de Jesucristo por la humanidad. Una mirada tal que logra lo que nada ni nadie había logrado: que también nosotros levantemos la cabeza para mirar a Dios sin miedo.

Momento de silencio y compartir: - ¿Cómo reflejar el Rostro misericordioso de Dios en nuestra vida como Consagrados/as? ¿Qué significa “seguir a Cristo” y “vivir como él”? ¿Cómo sería en concreto una Vida Consagrada que opta por la Misericordia?

 

7. Misión: “Sean Misericordiosos como el Padre de ustedes es Misericordioso” (Lc 6,36)…  “Dichosos los Misericordiosos porque encontrarán misericordia” (Mt 5,7)… ¡Vete y haz tú lo mismo! (Lc 10,37):

  1. “…la misericordia en la Sagrada Escritura es la palabra clave para indicar el actuar de Dios hacia nosotros. Él no se limita a afirmar su amor, sino que lo hace visible y tangible. El amor, después de todo, nunca podrá ser una palabra abstracta. Por su misma naturaleza es vida concreta: intenciones, actitudes, comportamientos que se verifican en el vivir cotidiano… Como ama el Padre, así aman los hijos. Como Él es misericordioso, así estamos nosotros llamados a ser misericordiosos los unos con los otros” (Misericordiae Vultus 9).
  2. “La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo…” (Misericordiae Vultus 10).
  3. “La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona… Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre…” (Misericordiae Vultus 12).
  4. “En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea. ¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cuántas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos. En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención. No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye” (Misericordiae Vultus 15).

 

Conclusión: La Misericordia para ser auténtica se hace misión, porque no existe otro medio para reconocer a Cristo Resucitado entre nosotros que el compartir el pan, partir nuestra vida con los necesitados. Porque donde no hay lugar para los pobres tampoco hay lugar para Dios. La misericordia es la buena noticia que hoy más necesita el mundo… su sed más enorme.

Momento de silencio y compartir: - ¿Colocas la misericordia al centro de tu misión o por el contrario otras muchas “prioridades”? ¿Tu forma de tratar a las personas les muestra la misericordia de Dios o les aleja? ¿Cómo trabajar a favor de una cultura eclesial de la Misericordia a nivel personal, congregacional y social? ¿Qué puedo hacer para vivir este Jubileo de la Misericordia auténticamente con la fuerza del Espíritu Santo? Medita Jn 20,21-22

 

Oración a nuestra la Madre:

A la Madre de nuestros pueblos, primera creyente, discípula y misionera por los caminos del sufrimiento y de la obediencia, encomendemos confiados nuestros anhelos y compromisos para este Jubileo. Que María, “la Madre de la Misericordia”, dirija hacia nosotros su mirada y vele por nosotros (Misericordiae Vultus 24).

 

P. Rafael González Ponce MCCJ   

Presidente de la CER

 

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