MENSAJE FINAL

SECRETARIOS/AS DE LAS CONFERENCIAS NACIONALES

 

A toda la Vida Religiosa de América Latina y el Caribe

“Aquí se cuenta cómo, hace poco, milagrosamente, se apareció la perfecta Virgen santa María Madre de Dios, nuestra reina, allá en el Tepeyac, de renombre Guadalupe ¿No estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?” (Nikan Mopoua).

Con estas palabras de Santa María de Guadalupe, la Hermana Mercedes Leticia Casas Sánchez, F.Sp.S., Presidenta de la CLAR, hizo la apertura de la XLII Junta Directiva y del VII Encuentro de Secretarias y Secretarios de la CLAR, en la ciudad de México, invitándonos a abrir la puerta de la casa, la puerta de Betania, para que el Espíritu Santo visitara la casa de la Vida Religiosa y dejara entrar las voces y los clamores de los sujetos emergentes y los nuevos escenarios, de manera que “Escuchemos a Dios donde la vida clama”.

Fuimos llegando de los distintos rincones de nuestra Patria Grande, 51 hermanas y hermanos, representando a 21 Conferencias de las 22 que forman la Confederación.

Nos hemos sentido fraternal y sororalmente recibidas/os por las hermanas/os de México; ellas/os nos fueron transmitiendo y contagiando la vida y fuerza de su pueblo. Especialmente queremos resaltar el encuentro celebrado en la sede de la CIRM con las/os Religiosas/os del país. Otro momento significativo de comunión eclesial fue la presencia de Mons. Carlos Aguiar Retes, Presidente del CELAM, el mismo día en que el Papa Benedicto XVI hacía efectiva su renuncia, momento que pudimos vivir juntas/os por una transmisión directa.

A lo largo de estos días nos hemos detenido a ver la realidad de nuestros pueblos, de la Iglesia y de la Vida Religiosa. Una realidad llena de luces y preñada de vida y esperanza, en la fuerza de resistencia, en la capacidad de celebrar y de hacer fiesta, en la música y la danza de nuestros pueblos. Una realidad también llena de sombras que nos duelen, nos provocan impotencia y desconcierto, nos presentan desafíos que al mismo tiempo son bendiciones de la Ruah divina, donde Dios puede actuar. Una realidad, en fin, compleja y ambigua, como nuestras vidas, como la vida toda.

Percibimos que no estamos en tiempos de grandes discursos y propuestas sino en búsqueda de nuevas alternativas que respondan evangélicamente a los desafíos, a los nuevos escenarios y a los sujetos emergentes actuales.

En este contexto, nos alegró acoger, profundizar y orar el Horizonte Inspirador de la CLAR, que contiene el Plan Global que animará la vida de nuestras Conferencias en los próximos tres años, para ser casa de encuentro, comunidad de amor y corazón de humanidad.

En nuestro caminar queremos invitarnos mutuamente a hacer propio este Horizonte Inspirador y el icono de Betania, y a vivirlo con audacia en nuestras respectivas Conferencias y Regiones.

Queremos asumir como criterio de acción “promover y acompañar comunidades nuevas de Vida Consagrada:

  • Centradas en la Palabra y el Espíritu
  • Cimentadas en el encuentro personal y comunitario con Jesucristo vivo
  • Abiertas a los escenarios prioritarios y a los sujetos emergentes de América Latina y el Caribe” (Objetivo general del Plan Global).

Y que aquí se cuente cómo, hace poco, milagrosamente, la Vida Religiosa Latinoamericana y Caribeña, salió con un nuevo rostro, a recorrer, como y con María de Guadalupe, los caminos inciertos y pequeños que conducen al Reino.

 

XLII Junta Directiva, VII Encuentro de Secretarias/os de las Conferencias Nacionales

México D.F., 1 de marzo de 2013