El dolor ha unido y ha fortalecido la lucha contra Chevron

 

San Carlos el lugar de más muertes por cáncer

 

La ceremonia se denominó “No se puede sepultar la luz”

 

 

 

San Carlos, noviembre 2, 2009.- Cientos de familias se congregaron alrededor de la ceremonia religiosa en el cementerio de la comunidad para recordar a sus familiares y amigos que murieron como consecuencia del daño al medio ambiente provocado por las actividades petroleras llevadas a efecto por la transnacional Texaco.

 

El acto religioso denominado por los niños y jóvenes, “No se puede sepultar la Luz”, estuvo presidido por dos sacerdotes de los vicariatos apostólicos de Orellana y Sucumbíos, que lamentaron el dolor, muerte y destrucción de uno de los sitios más bellos y puros de la región.

 

El padre Pablo Gallego, de la Pastoral Indígena del Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos se refirió a que Dios está con nosotros, el nos da la fuerza para alcanzar la verdad y la justicia, yo le quiero pedir a Texaco que sean creyentes, que si lo son lo demuestren en el fondo de sus conciencias, así mismo dijo que piensen bien ante Dios, todo el mal que se ha hecho, el poder del dinero no es todo, ellos han ofendido al creador , porque la contaminación es una ofensa y merecen la excomunión lamentablemente hoy no es jurídica, ellos están fuera de la comunión en la práctica, si ellos ,quieren seguir en la iglesia , que lo piensen bien, concluyó

 

Por su parte el Padre José Miguel Goldáraz del Vicariato de Aguarico, quien vive 39 años en la amazonía y testigo del proceso contra la trasnacional, se refirió a la falta de la calidad de vida en la región, no obstante lo admirable es la resistencia y valentía de la gente ante el proceso, que solo saben mantenerla los pobres y humildes.

 

Durante la ceremonia los asistentes presentaron como ofrendas el agua, la tierra, que antes fue la esperanza simbolizan la vida que hoy está amenazada debido a la manipulación judicial y contaminación petrolera derivada de las operaciones de Texaco, hoy Chevron.

 

Los concurrentes expresaron su pesar por la pérdida de sus seres queridos al tiempo de mostrar su impotencia por la magnitud del daño ambiental que sigue afectando su salud y la de sus familias que aun están con vida. Marisol Obando, madre de una pequeña niña de 8 años quien padece cáncer desde hace 5 años demandó a la petrolera que pague y repare por todo el daño ocasionado a las comunidades; otros como Zoila Chalán y Rosa Becerra lamentaron la muerte de sus familiares fallecidos todos con cáncer, como consecuencia de la contaminación que sufre la población de la zona.

 

En la ceremonia participaron dirigentes de las comunidades afectadas de Orellana y Sucumbíos, del Frente de Defensa de la Amazonía y de la Asamblea de Afectados por Texaco. Luis Yanza, Coordinador de la Asamblea de Afectados por Texaco, tras recordar que el 3 de noviembre se cumple 16 años de juicio, fue enfático en sostener que la disputa es de todos, y hoy más que nunca debemos tener unidas nuestras manos, para cerrar el paso a cualquier intensión de Texaco por dividirnos, hasta que la petrolera limpie, remedie y repare todo el daño. San Carlos es una parroquia emblemática para unirnos más y fortalecer nuestro espíritu de lucha por la vida y la justicia.

 

Emergildo Criollo, líder indígena de la Nacionalidad Cofán, advirtió sobre la fuerte unidad demostrada ahora, eso ,dijo, nos permitirá estar vigilantes para recuperarnos y luchar hasta las últimas consecuencias, Texaco solo nos ha dejado muerte, pero ahora juntos vamos para vencer al enemigo de la naturaleza.

 

La población que vive en el área de concesión está expuesta a químicos provenientes del petróleo crudo, el agua de producción, el lodo de perforación y los aditivos mediante varias formas. Las personas pueden ingerir químicos al comer alimentos contaminados, beber agua contaminada o accidentalmente. Los contaminantes volátiles, tales como el xileno, tolueno, benceno entre otros pueden inhalarse e instalarse en los pulmones .Algunos de los hidrocarburos del petróleo se pueden absorber por la piel.

 

Los químicos han causado una variedad de efectos nocivos para la salud, incluido el cáncer, abortos espontáneos, mortalidad infantil, mal formaciones genéticas, daño a los pulmones, al sistema nervioso central y a otros órganos, bajo peso de nacimiento en las niñas y niños y otras consecuencias en los fetos, así como también en el estomago y la piel.

 

 El informe del perito Richard Cabrera registra un índice de cáncer de 50 por cada 1000 habitantes, es decir, con una población de 30 mil afectados esto equivale a 1.513 casos de cáncer que se produjeron en el grupo de los afectados directos.

 

Varios estudios científicos de salud registran una alta incidencia de leucemia con tasas 3 veces más altas en niños de 0 a 4 años de edad que viven en zonas de explotación petrolera comparado con otras partes del país. La tasa de incidencia de cáncer es de 150%, según dichos estudios, en residentes que viven cerca de los pozos petroleros en comparación con la población que vive en sitios donde no existen actividades petroleras.

 

La tasa de abortos espontáneos es 2.5 veces más alta en mujeres que viven cerca a zonas de explotación petrolera que en mujeres que residen en otras zonas. Así mismo persisten otros problemas de salud como problemas respiratorios y digestivos debido a que la población está expuesta permanentemente a los contaminantes que están diseminados en el agua, suelo y aire, la mayoría vertidos desde cuando Texaco operó en la región.

 

 

 

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