Catástrofe en Haití

 

"No hay comida ni teléfono ni agua ni nada"

El peor terremoto en 200 años en Haití deja decenas de miles de muertos.-Mientras prosigue la búsqueda de supervivientes con escasos medios, la población clama por la llegada de ayuda internacional

Las autoridades haitianas temen que decenas de miles de personas hayan muerto sepultadas bajo los escombros de los cientos de edificios -viviendas, escuelas y hospitales- que se vinieron abajo como castillos de naipes en Puerto Príncipe, azotadas por el terremoto que asoló Haití el martes por la noche y que ya se considera el más destructivo de los últimos 200 años en la isla caribeña.

Miles de personas se quedan sin hogar. La gente permanece en las plazas públicas, por seguridad o por haber perdido sus hogares- EFE

Mientras prosigue a duras penas la búsqueda de supervivientes en una de las naciones con menos recursos del planeta, una multitud desorientada se ha apoderado de las calles, sumidas en el caos, de la capital haitiana. Muchos son los que, presos del pánico y de la histeria, piden a gritos la llegada de ayuda internacional para socorrer a las víctimas atrapadas entre las ruinas de una ciudad donde viven cuatro de los diez millones de haitianos y que desde el martes tiene un aspecto fantasmagórico.

Un joven haitiano ha suplicado en inglés a un reportero de Reuters: "Está muriendo demasiada gente. Necesitamos ayuda internacional...no hay servicios de emergencia, no hay comida, no hay teléfono, no hay agua, no hay nada". Los cadáveres han empezado a llenar las calles de Puerto Príncipe, lo que también hace temer la irrupción de enfermedades y epidemias. Cada pocos metros, en cada recodo, aparecen grupos de cadáveres amontonados. Algunos yacen tendidos en una esquina y otros muchos son depositados en grandes camiones con destino al cementerio.

Los que sobrevivieron a los temblores tampoco están a salvo, puesto que Puerto Príncipe sigue sufriendo sacudidas, aunque de menor intensidad que los cuatro temblores que instalaron el caos y la muerte en la rutina de esta ciudad. Miles de personas se afanan en rescatar supervivientes pero también en sacar a la superficie los cadáveres. La mayoría sólo cuenta con sus manos desnudas para llegar hasta los atrapados, por lo que la posibilidad de rescatar a personas con vida disminuye a gran velocidad a cada minuto que pasa.

Junto al polvo, enseguida ha aflorado de las entrañas de la urbe una lacerante letanía de gritos de dolor y desesperación. "Por favor, sáquenme de aquí, me muero. Tengo a dos niños conmigo", gritaba una mujer desesperada bajo los escombros de un jardín de infancia en la zona de Canape-Vert de la capital, según pudo escuchar un periodista de Reuters.

Al caer la noche, los gritos se convirtieron en muchos casos en cantos y rezos, según coinciden varios testimonios. "Un sonido conmovedor en el medio de una tragedia horrible", según escribía Troy Livesay, un bloguero que vive en la capital haitiana. "Se escuchan por las calles oraciones de agradecimiento de los que han sobrevivido", decía Riccardo Conti, delegado en Haití del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Préval: "Es inimaginable"

A falta de cifras fiables sobre el número de víctimas, el presidente de Haití, Reé Préval, en sus primeras declaraciones después de la catástrofe, ha dicho: "Por ahora, he escuchado que son 50.000 los muertos... quizá sólo 30.000", ha dicho sin precisar qué organismo o ONG le ha brindado esos cálculos. "Es inimaginable. Hay que verlo para creerlo", ha añadido durante una entrevista con el periódico estadounidense Miami Herald. "El Parlamento se ha derrumbado, también la oficina de impuestos. La misma suerte han corrido hospitales y escuelas", ha dicho.

El primer ministro, Jean Max Bellerive, ha cifrado "en más de 100.000" los fallecidos a causa del terremoto. El baile de cifras es un reflejo del caos que vive el país, 24 horas después de la catástrofe que ha sumido a Haití en la desesperación. La Cruz Roja, a falta de cifras oficiales, calcula en más de tres millones los damnificados.

Haití, incomunicada

El hundimiento de las infraestructuras de telecomunicación hacía ayer casi imposible comunicar con Haití, tanto por teléfonos fijos cómo por móviles. Organizaciones no gubernamentales y cancillerías de medio mundo lograron a duras penas contactar con su personal en Haití y declinaban facilitar el contacto a los medios para no atascar las líneas y salvaguardar la preciosa carga de las baterías de móviles y ordenadores. El fallo de las telecomunicaciones contribuyó a agravar el desastre de las ya de por sí escasas estructuras de sanidad del país caribeño.

Pilar Palomino, delegada de Cruz Roja Española en Haití y República Dominicana, describía en conversación telefónica desde Santo Domingo algunos rasgos de la dramática situación haitiana. "Las carreteras están en pésimo estado y estamos esperando a que nos den indicaciones para salir con un convoy hacia allá", dijo Palomino.

"Nos dicen que gran parte de los hospitales están derrumbados o inutilizables, y que los pocos abiertos han tenido que cerrar sus puertas ante la presión insostenible de la gente que quería atención para sí o sus familiares. Cerraron puertas para poder atender con un mínimo de calma a los heridos que ya estaban dentro. La red de acueductos se ha derrumbado. También nos relatan algunas escenas de pillajes y robos. La gente deambula por las calles sin saber adónde ir. De momento no nos consta que haya grandes aglomeraciones de personas, la gente está desperdigada y se suele quedar cerca de sus casas. Hay mucha tensión en las calles".

Cuerpos en las calles, millones afectados por terremoto en Haití

Residentes de la capital haitiana apilaban cadáveres el miércoles en las calles devastadas por el terremoto más fuerte en más de 200 años en la empobrecida nación caribeña, que derrumbó miles de edificios desde escuelas y viviendas precarias al Palacio Nacional y la sede del cuerpo de paz de la ONU.

Muchas personas seguían atrapadas entre escombros, pero la destrucción era tan grande que sólo se podía estimar que la cifra de muertos sería de miles de personas. El arzobispo católico de Puerto Príncipe estaba entre los fallecidos y también al parecer el jefe de la misión de Naciones Unidas.

"El Parlamento se derrumbó. La oficina de impuestos se derrumbó. Las escuelas se derrumbaron. Los hospitales se derrumbaron", le dijo el presidente René Preval al diario The Miami Herald. "Hay muchas escuelas con mucha gente muerta adentro".

La Cruz Roja estima que podría haber hasta tres millones de personas, un tercio de la población nacional, afectadas por el terremoto de magnitud 7 y que llevaría uno o dos días tener una idea clara de los daños sufridos, según el vocero Paul Conneally. Naciones Unidas dijo que el aeropuerto de Puerto Príncipe estaba en condiciones de operar y que los vuelos con ayuda comenzarían a llegar al miércoles.

Algunas réplicas continuaban sacudiendo la capital, donde viven dos millones de personas, mientras mujeres cubiertas de polvo se arrastraban entre llantos para salir de los escombros. Habitantes atontados vagaban por las calles tomados de las manos. Miles de personas cantaban himnos religiosos en las plazas públicas.

La gente sacaba cuerpos de los restos de casas derrumbadas y los cubría con sábanas al costado de las calles. Otros que buscaban a sus seres queridos levantaban las sábanas para ver el rostro de los cadáveres. Cinco niños y tres adultos muertos yacían afuera de un edificio destruido.

Los muertos no eran sólo pobres. El cuerpo del arzobispo de la capital Joseph Serge Miot, de 63 años, apareció en las ruinas de su oficina, según dijo en Francia el sacerdote Pierre Le Beller.

Países desde Estados Unidos a Islandia a Venezuela y organizaciones como la Cruz Roja prometieron ayuda y equipos de rescate el miércoles, mientras comenzaba una operación de emergencia de grandes proporciones. El presidente estadounidense Barack Obama prometió un amplio esfuerzo para ayudar a Haití a superar una tragedia "cruel e incomprensible".

Los extranjeros también deberán ayudar a sus propios representantes. La embajada de Taiwán quedó destruida y el embajador estaba internado, dijo ese país. La sede diplomática española también sufrió graves daños.

"Haití está en el centro de los pensamientos y la compasión del mundo", dijo el primer ministro británico Gordon Brown.

Decenas de miles de personas perdieron sus hogares en una ciudad en que los edificios son peligrosos incluso en condiciones normales.

"Los hospitales no pueden hacerse cargo de todas estas víctimas", dijo el ex senador Louis-Gerard Gilles, mientras ayudaba a los sobrevivientes. "Haití necesita rezar. Todos debemos rezar juntos".

Gran parte del Palacio Nacional colapsó pero el embajador haitiano en México, Robert Manuel, dijo que el presidente René Preval y su esposa sobrevivieron, sin dar más detalles.

Un recorrido por la capital mostró que decenas de miles de personas habían perdido sus viviendas y numerosas habían muerto.

Un camarógrafo de la Associated Press vio un hospital derrumbado en el que la gente gritaba pidiendo ayuda en Petionville, un distrito en el que residen muchos diplomáticos y familias ricas, así como personas pobres.

Reporteros de The Associated Press que estaban en la capital en el momento del sismo _ el más poderoso en azotar Haití en más de 200 años _ dijeron que el daño es asombroso incluso en un país acostumbrado a tragedias y desastres.

Unos 9.000 soldados de paz de la ONU apostados en Haití, la mayoría de ellos de Brasil, buscaron sobrevivientes durante la noche entre las ruinas de que había sido su cuartel general.

El Ejército brasileño dijo que 11 soldados murieron y cuatro estaban desaparecidos. Tres militares más fueron localizados con vida bajo los escombros del edificio Ponte Forte 22, cerca del barrio Cite Soleil, que se derrumbó, y otros siete están heridos.

La agencia noticiosa oficial de Jordania dijo que tres de sus soldados de paz estaban muertos y otros 33 habían resultado heridos. Un diario estatal en China dijo que ocho chinos miembros de las fuerzas de paz habían muerto y 10 estaban desaparecidos _ aunque las autoridades dijeron más tarde que esa información no había sido confirmada.

El jefe de misiones de paz de la ONU Alain Le Roy dijo que más de 100 empleados de la ONU estaban desaparecidos, incluyendo el jefe de la misión en Haití Hedi Annabi, y había "menos de cinco muertos".

El sismo de magnitud 7 ocurrió a las 16:53 horas del martes y tuvo su epicentro unos 15 kilómetros (10 millas) al oeste de Puerto Príncipe, a una profundidad de 8 kilómetros (5 millas), informó el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Don Blakeman, analista del servicio Geológico en Golden, Colorado, dijo que Haití había sido ya sacudido por varias réplicas, las dos principales de magnitudes 5,9 y 5,5.

"Esperamos más réplicas porque éste fue un terremoto poderoso a poca profundidad", dijo.

Una geofísica de ese mismo servicio, Kristin Marano, dijo que éste fue el terremoto más intenso ocurrido en lo que es ahora Haití desde 1770.