OIT divulga nuevo informe sobre trabajo forzoso en el mundo

OIT divulga nuevo informe sobre trabajo forzoso en el mundo

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) divulgó un informe en el que presenta el perfil de las personas sometidas a este tipo de trabajo en el país. El estudio, titulado "El Costo de la Coerción", hace además una reflexión sobre las tendencias básicas analizadas en la evaluación del trabajo forzoso mundial de los últimos cuatro años.

Según el informe, se pueden constatar algunos esfuerzos para reducir y prevenir este problema: "Hay una proliferación de nuevas leyes y directrices o declaraciones políticas, nuevos instrumentos regionales, en particular contra el tráfico de personas, nuevas comisiones y planes de acción,"

Sin embargo, el informe constató que a pesar de que la mayoría de los países tienen leyes que tipifican el trabajo forzoso como un delito grave, el fenómeno aún persiste. "Esto [el trabajo forzoso] sólo puede ser combatido a través de políticas y programas integrados que combinen medidas de cumplimiento efectivo de las leyes con iniciativas proactivas de prevención y protección, capacitando a las personas en riesgo de trabajo forzoso para defender sus propios derechos", se explica en el estudio.

De acuerdo con el informe, están más expuestas a este tipo de trabajo "las personas más desprotegidas, como las mujeres y los jóvenes, los pueblos indígenas y los trabajadores inmigrantes". El estudio estima que el "costo de oportunidad" de coerción para los empleados afectados por estas prácticas, en términos de pérdida de remuneraciones, ya alcanza a más de 20.000 millones de dólares por año.

En el último Informe Global, publicado en 2005, la OIT presentó datos que demuestran que el trabajo forzoso es un problema mundial. "En todo el mundo hay unos 12,3 millones de personas víctimas de alguna forma de trabajo forzoso o de servidumbre. De ésas, 9,8 millones son explotadas por agentes privados, y de estas últimas más de 2,4 millones están sometidas a trabajo forzoso como consecuencia del tráfico de personas", se presenta en el informe.

Según el mismo, América Latina y el Caribe presentan unas de las cifras más elevadas de víctimas, con 1,3 millones, perdiendo solamente ante Asia, donde se registraron 9,4 millones de casos. Tales números son elevados debido al lucro que genera para los empleadores. Solamente en el tráfico de personas, de acuerdo con el estudio, los lucros anuales pasan de los 32 millones de dólares estadounidenses.

La OIT aprovecha el informe para mostrar el perfil de las personas sometidas a este tipo de trabajo en Brasil. Actualmente, después de 121 años de sancionada la Ley que abolía la esclavitud, la Ley Áurea, el problema del trabajo forzoso todavía persiste. Según uno de los estudios de la Organización, la mayoría de las víctimas se traslada constantemente dentro del país y comienza a trabajar antes de los 16 años de edad.

De los 121 entrevistados en la encuesta, 48 trabajadores habían sido llamados a través de un amigo o conocido y 33 a través de un agente de reclutamiento o directamente en el establecimiento rural. El estudio destaca además que gran parte de los trabajos forzosos en el país estaba ligado a actividades ilegales que causan la deforestación de la floresta amazónica.