Víctimas de trata son 'negociadas' entre USD 100 y 500

 

DIEGO BRAVO

 

Domingo 05/05/2013

Las alfombras de la oscura habitación están sucias. El cuarto es frío. Sobre las paredes hay manchas negras y el pequeño baño expulsa un olor nauseabundo. Un hombre gordo de bigotes atiende la recepción. ¿Cuánto cuesta pasar una noche aquí? Su respuesta es inmediata: "Si quiere una pieza con dos camas USD 6 y con una sola 8".

A este antiguo hotel, que funciona en pleno centro de Tulcán, la capital de la fronteriza Carchi, llegan desde Colombia mujeres que son víctimas de trata. El dato consta en un informe reservado que levantó una ONG extranjera y que revela que esa ciudad es el punto de enlace de al menos dos mafias que operan entre Colombia y Ecuador.

En ese reporte, el viejo hotel está descrito como uno de los cuatro puntos de Tulcán en donde las mujeres son recibidas tras cruzar el Puente Internacional Rumichaca. En la noche, los pasillos de ese sitio de hospedaje pasan en tinieblas. Solamente se escucha el crujir de las viejas tablas del piso. A tres cuadras están otros dos lugares similares identificados en la investigación.

También se cita un 'búnker' que está camuflado en la planta baja de un club nocturno. 21:00. Hace frío en la capital del Carchi. El hombre de bigote abre la puerta y tres huéspedes dejan el lugar. 15 minutos después y en la carretera aparece ese centro de diversión. Luces de neón iluminan la parte externa. Adentro hay menos luz y para ingresar se debe pasar la seguridad de dos hombres.

La ONG se tomó un año para investigar el problema y recorrió ciudades de Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos.

Este Diario estuvo en las dos primeras provincias. Allí hay temor en la gente. Y en los centros nocturnos, la mayoría de las trabajadoras es extranjera. El estudio lo confirma: el 85% de ellas llegó desde Colombia y son víctimas de trata, especialmente, sexual. ¿Qué dimensiones ha alcanzado este delito en Ecuador? En los archivos de la Fiscalía General del Estado están registrados 352 casos y 510 víctimas que se reportaron el año pasado en el país.

En la mayoría de hechos hubo explotación sexual, pero las víctimas también fueron usadas para trabajos forzados o reclutadas para integrar bandas delictivas o mendigar. En una pequeña casa iluminada, junto a una de las vías principales de Tulcán, agentes vestidos de civil se reúnen para explicar cómo grupos delictivos se reparten el dinero que producen las trabajadoras sexuales diariamente. "Los dueños de los clubes nocturnos reciben hasta un 92% de las ganancias". El gendarme deja de hablar y hace un pedido: "Por favor no nos identifique porque las mafias son peligrosas y violentas…". Una vez que cruzan la frontera, -según la investigación- las mafias "negocian" entre USD 100 y 500 por cada mujer, el valor depende "de su aspecto físico".

Sin embargo, se advierte que cuando son explotadas en clubes nocturnos una 'víctima "categorizada VIP" puede generar hasta USD 30 000 mensuales. Pero solo recibe USD 2 000 en 30 días. El resto de los ingresos es para las redes de tratantes. Sin embargo, no todas las víctimas de trata se quedan en Tulcán, en donde hay tres de estos locales. La mayoría son trasladadas a otras ciudades como Quito, Ibarra, Santo Domingo, Manta y Guayaquil. Las que son reclutadas para trabajar en esa ciudad fronteriza tienen "normas" establecidas para evitar contactos con otras personas.

Las mafias crean sus propias reglas para evitar que ellas hablen. Los policías confirman lo que dice el informe de la ONG: "Nadie puede intercambiar números telefónicos, los clientes no pueden conocer de los países que vienen ni sus nombres originales". Si incumplen estas normas son sancionadas. Por ejemplo, si una trabajadora sexual recibe una visita personal o pretende salir a visitar familiares deberá pagar USD 50 a sus 'jefes'. Si habla con desconocidos, sin autorización de las redes, tendrá que cancelar USD 30. Si opta por trabajar por fuera del club nocturno, en una casa u hotel, la multa es más drástica: USD 120.

En el país no hay cifras exactas del dinero que mueve este delito, aunque estadísticas de las Naciones Unidas muestran que en el mundo deja ganancias de 32 000 millones anuales. En las oficinas de la Fiscalía de Tulcán apenas reposa una denuncia que ingresó en agosto del año pasado. Una mujer, de 52 años, está detenida en la cárcel local, investigada porque supuestamente ingresaba ilegalmente mujeres foráneas al país.

A las 09:10 del 18 de abril, en el Tribunal I de Garantías Penales, los magistrados la esperaban para la audiencia de juzgamiento, pero la diligencia judicial se canceló. La razón: el abogado de la sospechosa no acudió porque supuestamente estaba "en un curso". Furgonetas para el traslado La investigación revela que en la capital del Carchi "no hay problemas con la trata" y que apenas es un punto de paso a ciudades ecuatorianas.

Mapas que la Organización Internacional de Migraciones (OIM) levantó en el país el año pasado muestran a Tulcán como el lugar por donde ingresan mujeres de Medellín, Armenia y Cali. Inteligencia sabe que una vez allí son vigiladas por cuerpos de seguridad que se responsabilizan del traslado, manutención y transferencia, por ejemplo, a las pensiones. "Primero las llevan a hoteles o casas de seguridad, en donde son violadas en repetidas ocasiones". Es decir - según el informe- "las entrenan" para el trabajo sexual.

En las afueras de los hoteles a donde aparentemente llegan las víctimas, la rutina se repite a diario: burócratas caminando, comerciantes que ofrecen sus productos y jóvenes que se reúnen en las esquinas. Todos saben que allí "algo sucede", pero se niegan a hablar sobre el tema. Solo uno de ellos dice que en esos sitios sí han visto mujeres extranjeras. El informe detalla: "Es común observarlas (a las víctimas de trata) mirando hacia la calle y las puertas son custodiadas por individuos con corte de pelo militar (…)". Las investigaciones han determinado que para movilizarse las redes usan el puente Rumichaca y la carretera Panamericana. De las mujeres que son llevadas por esa ruta, unas salen desde Cali e Ipiales. Las víctimas son trasladadas en furgonetas, siempre blancas. Estas son claves que las mafias usan para identificarse. Lea mañana.

Menores de edad de Ecuador son víctimas de explotación laboral en el exterior. El delito en números Entre el 2010 y el 2011 hubo 40 detenidos por el delito de trata de personas y 128 víctimas rescatadas de este ilícito, según datos del Ministerio del Interior. Según la Fiscalía, en esos años fueron presentadas 199 denuncias por trata. De estas, 11 obtuvieron instrucción fiscal acusatoria y tan solo cinco obtuvieron sentencia condenatoria.

El informe global de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito revela que el 66% de las víctimas de trata son mujeres. El 13% son niñas y el 9% niños. 85% de mujeres trabajadoras sexuales que se encuentran en la frontera es de Colombia, según el reporte de la ONG. Red operaba desde una peluquería Dos de los cuatro clubes de diversión nocturna que fueron clausurados en un operativo, el 7 de abril pasado, en Ibarra (Imbabura) se reabrieron. La intervención se produjo tras casi dos años de trabajo de Inteligencia desarrollado por las policías de Ecuador y Colombia. Como resultado del operativo se detuvo a cuatro sospechosos, quienes se encuentran con prisión preventiva en el Centro de Rehabilitación Social de Ibarra.

Según los agentes, las víctimas que entraban a Ecuador primero llegaban a Ipiales (Colombia) y desde allí a Tulcán. Luego eran trasladadas hasta los centros nocturnos. En las indagaciones se determinó que todo lo manejaba una mafia que operaba desde una peluquería montada en Bogotá. Desde allí ofrecía empleo en Ecuador. En ese sitio convencían a las víctimas para que viajaran al país, donde eran recibidas y llevadas a los clubes. "Una de las formas de someterlas es el permanente endeudamiento", informó el Ministerio del Interior. Si no cancelaban un monto de USD 200, no podían salir del sitio donde estaban recluidas.

En la incursión policial se determinó que al menos cuatro mujeres eran víctimas de trata. Dos fueron rescatadas en Ibarra, una en Quito y otra en Carchi. En el allanamiento montado en los locales, la Fiscalía pudo visibilizar unos túneles "cuando se producían operativos les escondían (a las trabajadoras)".

Según los testimonios de las víctimas, ellas eran explotadas y llegaban a mantener hasta 30 contactos sexuales por día. No recibían dinero por los"servicios" que daban en los locales. 

 

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