VIDA RELIGIOSA
Agenda de la XLII Asamblea General de la CER - 2017 (2)

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¿Qué nos dice y qué decimos... sobre la realidad del Ecuador (2)

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Canonización de Faustino Míguez

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Afiche de la semana teológica 2017

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Congreso de la CER Manabí

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LITURGIA
Búsqueda creativa

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En actitud de conversión

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Creer en el amor

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Los pobres son de Dios (22 octubre 2017)

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Invitación (15 octubre 2017)

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GENERALES
Cuestionario para el Sínodo de jóvenes

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6º Boletín de prensa de Caritas Ecuador

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Divulguemos la Encíclica Laudato Si

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Cambio climático: 12 claves de la cumbre de París

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Jornadas nacionales de Pastoral Social

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NOTICER
Convocatoria  Asamblea Anual de Superiores/as Mayores

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La Supervivencia Amazónica es Presentada en un Libro

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Afiche del Domund 2017

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Canonización del P. Faustino Míguez

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Encuentro de AFICER 2017

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AVISOS
Comunicado de la Red Contra la Trata de Personas

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Invitación a Retiro con el P. Luke Rodrigues sobre ecología

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Anudando (Espacio de Formación Integral de las Mujeres)

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Talleres del Centro Bíblico Verbo Divino

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Las siete palabras de Cristo en la cruz

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ECLESIAL
Simposio internacional sobre "Amoris laetitia"

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Homilía en la Misa por los fieles difuntos

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Sínodo de la Amazonía

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Visita ad limina de los Obispo del Ecuador

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Abrirse a la posibilidad de perdonar

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Encuentro de las hermanas Consagradas indígenas

7 de octubre del 2011 Ambato

Tema: Vida consagrada indígena.

 

 

Reflexión de Lucas 11, 15 - 26

1. Jesús al venir al mundo se metió en el mundo de los pobres fue conociendo el sufrimiento de los pobre, les hizo abrir los ojos, pera que reclamen sus derechos y se enfrenten al monstro de los tres poderes.

Se enfrentó con los tres poderes: económico, político y religioso, pero no se caso con esos poderes, por eso lanza los demonios con el poder de Dios.

Por el hecho de enfrentarse a los tres poderes, a Jesús le hicieron bastantes acusaciones: borracho, loco, y que lanza a los demonios con el poder de los demonios.

Cuando el poder se ve amenazado, busca la forma de vengarse: por eso le tratan a Jesús de demonio, al sentirse amenazado el poder la respuesta es matar: quitando la vida, la honradez, el honor, con la indiferencia; es lo que hacen con Jesús.

Jesús ante las acusaciones, no se desanima, sigue adelante.

Jesús recibe las acusaciones con amor y por amor, ya que cumple la voluntad de Dios que es que El ame.

Jesús dijo el que quiera seguirme tome su cruz y sígame.

Jesús sembró el Reino de Dios en el corazón de cada persona; vino, a dar la vida para todos, para que todos tengamos vida.

Jesús nos abriga, nos alienta, nos alumbra.

Jesús dijo: “Cuando los persigan piensen que primero me persiguieron ami”.

2. Igual que pasó con Jesús, pasa con las mujeres consagradas indígenas: si reclamamos, nos llaman resabiadas, problemáticas, ateas: eso es señal de que estamos denunciando a los poderes de este mundo.

En América latina a las mujeres que seguimos las nuevas formas de consagración, se nos acusa de:

Hacer crecer sólo la espiritualidad indígena y no la espiritualidad cristiana.

De estar fuera de los parámetros o estructuras de la iglesia,

De estar rompiendo la unidad de la iglesia.

Los y las indígenas no tenemos ideas fraccionadas del mundo, creemos que somos una totalidad, y de esta manera damos un aporte a la iglesia, y en general a la vida consagrada.

A las personas que quieren vivir de manera diferente, sean laicas, sacerdotes o religiosas, sea en la CEBS, en los hospitales y en cualquier institución, también se les persigue, se excomulga, se desprestigia, porque están contra el poder de muerte.

Nosotras a veces no somos como Jesús, porque ante las dificultades, damos pie atrás.

Cuando se anuncia la Palabra de Dios quieren atemorizar, nos desvalorizan y nosotras nos desanimamos, a veces se deja de seguir a Jesús.

No es fácil abrir caminos.

¿Qué sería si todos nos aceptan y aplauden?: seriamos más orgullosas, las dificultades nos ayudan a ser más humildes y sencillas.

Muchas veces nos encontramos en la oscuridad en la noche, dando vueltas, pero debemos ser florecientes, teniéndole a Jesús como luz en la oscuridad.

Nuestra historia de vida, al comienzo fue durísima, fuerte; pero no se pierde el espíritu de vida, el ejemplo de entrega que dejó monseñor Proaño, a los animadores, servidores, al SIGNIE (servidores de la iglesia católica de las nacionalidades indígenas del Ecuador) y a la vida consagrada indígena.

La mazorca de maíz presentada en la celebración es signo de vida, pero el poder económico y político, lo ha transformado en signo de muerte: nos engañan diciendo, que quieren mejorar la semilla, pero lo que pretenden es que la semilla propia se acabe (con los híbridos y transgénicos); quieren que este pueblo se marchite.

La tierra seca (otro signo de la celebración), significa que por interés de la plata y por el egoísmo, se nos vende químicos, que van enfermando y matando a la madre tierra.

Las flores, otro signo de la celebración, significan, que a pesar de todo, el pueblo indígena y pobre florece.

3. Respuesta y compromiso. Lo importante es hacer crecer la propia espiritualidad que es un aporte a la iglesia y a la vida religiosa. Es importante caminar, con dos pies: el pie de la espiritualidad indígena y el pie de la espiritualidad cristiana.

Debemos ir hacia adelante (Ñawpaman rina kanchik), con nuestra identidad. Debemos hacer que crezca la buena vida: organización y que la iglesia viva crezca como semilla, para ser un aporte a la iglesia y no quedar atrás.

Para se fuerza de luz, las guadalupanas, las solidarias de los pobres, las Jesuswan Pacha Pakari y las religiosas indígenas que están en otras congregaciones, no debemos perder nuestras raíces, para aportar en la historia sagrada de nuestra iglesia; que esta vida misteriosa o se pierda.

Que nuestro esfuerzo no sea en vano, sino, para la vida.

 

Objetivo del encuentro.

Profundizar en la espiritualidad indígena para:

Vivir nuestra consagración como indígenas, de manera más consiente.

Fortalecernos como grupo

Dar un aporte a la iglesia y al pueblo

Llegar a la sumak kawsay o vida de armonía con Dios, la naturaleza y el ayllu o comunidad.

 

Profundización de la lectura de Lucas 11, 15-26

Trabajo en grupos:

Según esta lectura:

¿cuál fue la misión de Jesús?

¿Cuán es nuestra misión?

1. La misión de Jesús fue hacer conocer y crecer el Reino de Dios, dando vista a los ciegos, haciendo oír a los sordos, haciendo caminar a los cojos.

La misión de Jesús fue cumplir la voluntad de Dios.

Según la lectura la misión de Jesús fue expulsar la fuerza del demonio y por eso le quitaron la honra.

La misión de Jesús fue denunciar y anunciar, para que se de la transformación desde adentro: es una misión dura.

La misión de Jesús, según Lucas 4, 18 fue dar la voz.

La misión de Jesús fue su fidelidad al Padre, para que se dé la liberación que nunca pasa de moda.

En la carta a los hebreos se habla de Jesús presente, ayer hoy y siempre: ayer en nuestros antepasados; hoy en nuestro caminar como pueblo indígena; siempre: lo que lleva a la vida.

2. Nuestra misión, nos consagraos a Jesús (no a la iglesia), para hacer la voluntad de Dios, y la finalidad es el Reino de Dios, que es la única finalidad de todos y todas la bautizadas.

No estamos al servicio de la iglesia jerárquica, sino, del Reino de Dios.

Nuestra misión es mostrar el amor de Dios, como Jesús.

Demostramos el amor de Dios, haciendo que nuestra identidad no se pierda.

La meta fila es la sumak Kawsay; para eso apoyamos, invitamos a otras jóvenes indígenas.

Para vivir la misión de Jesús, hace falta saber de dónde vengo y a donde voy.

Nuestra misión como consagradas, no es sólo preocuparnos de las reglas de la iglesia, sino, desde nuestra espiritualidad, vivir nuestra misión, que consiste en la triple armonía: con Dios, la naturaleza y las personas.

Primero somos runas y luego consagradas, para anunciar el Reino, y denunciar el mal: esto fortalece nuestra vida.

Tenemos que denunciar a los tres poderes, económico, político y religioso, que están bien unidos.

Esto tenemos que ir sembrando en nuestro corazón, para que nuestra espiritualidad no se pierda. Primeros somos mujeres indígenas, que nos hacemos carne con Jesús ( Jesúswan akcha yanchik )

Como vida consagrada indígena, debemos ir gritando por el camino, contras el monstruo del sistema neoliberal, dejando la vergüenza y el miedo. Siendo mujeres unidas, con un solo pensamiento, un solo puño, y un solo corazón. (shuk yuyaylla, shuk makilla, shuk shukulla); siguiendo el método practicado por monseñor Proaño: ver, juzgar, actuar, evaluar celebrar.

Debemos unir el proyecto de Dios, con el proyecto del pueblo indígena, hacia la liberación que no pasa de moda.

El neoliberalismo, quiere que todos piensen, coman, y vistan igual; nosotras debemos ser fieles a los principios del pueblo indígena.

Queremos nuevas alternativas de consagración.

No debemos decir todo sí, debemos tener un sentimiento y pensamiento crítico.

La crítica lleva a la vida, a la construcción, a la toma de conciencia.

El ser criticonas, lleva a la destrucción.

 

Como vivimos nuestra Consagración.

Relación:

Con Dios

Con la naturaleza

Con el ayllu

Relación con Dios

Nos alimentamos de la oración y del cuerpo y sangre de Jesús, nos basamos en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo en Dios uno y trino (solidarias).

Vivimos en presencia de Dios que nos libera de lo malo, vivimos la experiencia de Dios vivo en la vida (solidarias)

Nos sentimos llamadas por Dios que dijo a Jeremías “yo te conocí desde el vientre de tu madre” (solidarias)

Vivimos nuestra consagración indígena desde nuestra identidad, conservando nuestros ritos (guadalupanas)

Intentamos vivir en armonía con Dios, la naturaleza y las demás (guadalupanas)

A Dios le vemos presente en los ritos, en las celebraciones que hacemos en lugares sagrados, como cerros y cascadas: a veces solas y a veces con la comunidad. Allí alabamos a Dios, y le pedimos iluminando con textos de la biblia que nos dan fortaleza (gaudalupanas)

Le miramos a Jesús en sus treinta años de vida en Nazareth, (guadalupanas)

Es fuerte en nuestra espiritualidad, la oración, el silencio, la contemplación, que es la base de la predicación. (dominicas)

Tratamos de vivir nuevas propuestas alternativas de consagración (Jesús Pacha Pakari)

Jesús resucitado es el centro de nuestra experiencia de vida consagrada(Jesúswan pacha pakari)

Sentimos la consagración como un regalo de Dios (Jesuswan Pacha Pakari)

 

Relación con la naturaleza

Vivimos en contacto con la madre tierra, porque sin ella no hay vida:

Donde vivimos la cuidamos.

Los animalitos son muy importante para nosotras, como es para los indígenas y nos dan mucha alegría: así han vivido nuestros abuelos, muy profundamente. Nosotras procuramos vivir siquiera un poquito, iluminando esta realidad con el evangelio, le vemos a Jesús desde la madre tierra, y esto nos da luces y alegría. (guadalupanas)

 

Relación con el ayllu o comunidad

En la comunidad vivimos la experiencia de Dios compartiendo. Mantenemos nuestra cultura, como por ejemplo el idioma (solidarias)

Somos hijas del pueblo indígena, tenemos hambre de ir descubriendo los valores indígenas (guadalupanas)

Vivimos en unidad con la comunidad, participando en mingas, trabajos comunitarios, en la organización, en fiestas, en alegrías y tristezas, vamos a misiones (guadalupanas)

En la espiritualidad dominicana la obediencia es la comunidad, siempre que esté de acuerdo con el plan de Dios. Tratamos de vivir la democracia de consenso, vestimos, como viste el pueblo mestizo, tratando de ser una más de ellos, para nosotras el estudio es para servir con mayor donación al pueblo, y uno de nuestros pilares es la vida comunitaria que desde el inicio Domingo de Guzmán pedía a sus hermanos y hermanas, estos valores de la espiritualidad dominicana se ven enriquecidos y fortalecidos, con los valores de la cultura indígena y de los campesinos mestizos.

Antes que cristianas y consagradas somos mujeres runas (JPP)

Vemos que el Evangelio debe encarnarse en la cultura del pueblo indígena. La historia del pueblo indígena es una historia sagrada como la biblia (JPP)

Debemos valorar lo nuestro, lo propio, tratamos de vivir la unidad en la diversidad. La palabra tiene un gran valor en el mundo indígena, por consiguiente tratamos de decir la verdad.

Le vemos a Jesús resucitado en nuestra cosmovivencia, en nuestras raíces. Desde nosotras vamos haciendo camino.

¿Como nos sentimos?

Guadalupanas: Con mucha alegría entusiasmo fortaleza, pero también sentimos el vacio del hambre de seguir descubriendo nuestros propios valores.

Solidarias: sentimos mucha alegría porque Dios nos llama, y porque sentimos la presencia de Dios en la oración que nos da fortaleza. Le vemos a Jesús en todo: en la naturaleza, en las personas, en los animales.

Le vemos a Dios también en las dificultades y problemas: sin ellos no hay vida, nos enseñan a ser fuertes, nos dan experiencia, nos hace mujeres valientes,

Dominicas: nos sentimos contentas porque estamos tratando de vivir el reino de Dios contra el sistema de muerte, esto nos da alegría y satisfacción; pero vemos que esta experiencia pude ser mejor.

Jesusewan Pacha Pakari estamos contentas, porque Jesús está con nosotras, nos abre los ojos, nos anima a luchar contra el monstruo del sistema, nos alegramos porque pensamos que tratamos de vivir como decía monseñor Proaño: con rostro, pensamiento y corazón indígenas y así se va dando el retorno al Pachakutrik.

Nos alegramos porque la palabra de Dios nos hace sujetas activas, y porque nos basamos en la vida de los antepasados. Para anunciar el Reino de Dios y denunciar lo malo.

 

Profundización

¿Qué significa rostro propio?

Es saber quiénes somos y de dónde venimos, somos un pueblo con memoria histórica.

Al entrar en una congregación, algunas indígenas que hacen religiosas dejan de ser lo que son.

En Dios de la historia esta en nuestro pueblo y cultura.

La iglesia católica tiene rostro varonil. La cultura indígena tiene rostro femenino y masculino.

NOSOTRAS SOMOS MUJERES, RUNAS, CRISTIANAS, CONSAGRADAS.

Primero mujeres, la mujer está llamada a ser mamá a dar la vida, a dar frutos, y nosotras aunque no somos madres biológicas, somos madres espirituales.

La mujer en el mundo indígena, se identifica con la tierra, que nos cura, nos viste, nos enseña, nos da fuerza y energía. La madre tierra, igual que la mujer, tiene sus ciclos vitales, de fertilidad, gestación, alumbramiento. Nos complementamos con los varones.

Nosotras las mujeres indígenas hemos sentido el maltrato desde pequeñas, nos hemos sentido botadas, excluidas, desvalorizadas y por consiguiente nuestra autoestima es baja. Una mujer indígena, es triplemente oprimida: por ser pobre, por ser mujer, por ser indígena.

Tenemos corazón y obras de mujer, y vemos la realidad con ojos de mujer.

Los varones y las mujeres somos iguales en dignidad, y también diferentes.

Nos alegramos porque tenemos buenos valores. Los varones y las mujeres tenemos los mismos derechos, a las mujeres consagradas nos llaman mama, no porque tenemos hijos biológicos, sino, porque damos la vida de otra manera.

Ser mujer es un regalo de Dios, somos portavoces de la fe.

Como valores tenemos la acogida, la generosidad, el trabajo, la fortaleza.

Runas, tenemos una raíz: venimos de la tierra. Nuestra cultura es agro céntrica, en la tierra conocemos a Dios. Las mujeres tenemos más relación con la tierra que los varones, porque ellos salen a la migración y la mujer queda trabajando la tierra.

Paras los runas todo tiene vida. Runa significa ser humano con dignidad. Por vivir en contacto con la tierra, queremos que la vida crezca y nos equilibramos. Por consiguiente no debemos hacer perder nuestros valores. Nuestra identidad, va ligada con la tierra; por consiguiente, como mujer indígena: hilamos, tejemos, vamos a las mingas, al cambiamanos, practicamos el consejo(kunana), el perdón (kishpichinuakuy), el compartir (karanaukuy). Tratamos de resolver los problemas en casa, en la asamblea, practicando el tandanakuy o reunión. Tratando de ser sinceras, honestas, de volver a nuestra propia economía, nuestro propio vestido, nuestra propia alimentación, nuestra propia iglesia.

Desde pequeñas nos enseñaron a prepararnos para el futuro enseñándonos los quehaceres de la casa y de la agricultura; así nos ayudaron a ser fuertes, a tener esperanza, a mantener y trasmitir nuestra cultura, a poner paz donde vayamos, a saber desenvolvernos, a saber luchar para mantener nuestra identidad, vivencia cultural y pertenencia a un pueblo.

Nacemos de la tierra, vivimos de la tierra, y volveremos a ella. Fuimos educadas en y desde la tierra.

En el mundo indígena, toda la naturaleza es macho y hembra, kari y warmi, no hay como separar.

No perdemos las raíces de nuestros papacitos, mantenemos nuestro idioma. Antes no nos valoraban, ahora nos valoran más. Dolores Cacuango decía: “que somos como la paja, que por más que se la corte no muere, sigue retoñando”. Algunos nos han mirado como estorbo, pero seguimos viviendo, como la paja, que aguanta heladas y vientos, encaminándonos la nueva Pachakutik, que es la entrada en el mundo de la luz; por eso surgen de entre las mujeres: yachak - sabias, parteras, sobadoras y otros ministerios.

Tenemos sangre y huesos de runa, y no podemos cambiar.

Cristianas y consagradas, somos la fuerza de la iglesia, y le damos vida, mantenemos la fe, pero muchas veces en la iglesia no somos tomadas en cuenta. Monseñor Proaño dio la voz a los indígenas y en especial a las mujeres.

Como mujeres consagradas, llegamos más cerca del pueblo. Algún día la mujer indígena podrá recibir nuevos ministerios.

La vida consagrada indígena sigue caminando.

Un mestizo no puede entender a fondo la vida de los indígenas, así como un indígena no puede entender la vida de los mestizos. Por eso nosotras, podemos entrar con más facilidad, en los pequeños pueblo y comunidades indígenas, las mujeres indígenas tenemos como centro a Jesús resucitado, que nos hace mujeres nuevas, cristianas.

Jesús valoró a las mujeres, y por eso da sentido a nuestra misión y a nuestra visión.

La vida consagrada indígena, la podemos entender mejor, desde la historia de las akllakuna (las escogidas).

Tratamos de entregarnos totalmente a Dios, de entregarnos a Jesús en cuerpo y alma, de hacernos una con Jesús.

Con nuestra alegría se alegra también la madre tierra y el pueblo indígena. Somos cristinas y consagradas, somos discípulas de Jesús y buscamos el Sumak Kawsay, tratando de purificar lo malo de nuestra cultura.

Nuestra consagración viene desde el bautismo.

Jesús se encarna en nuestro pueblo y pertenecemos a una iglesia. Somos solidarias con los humildes, tenemos paciencia, sabemos consolar, dar la mano, procuramos vivir como Jesús, y optar como él por el Reino de Dios.

La vida consagrada indígena, no es valiosa por lo que hace, sino, por lo que anima a que el pueblo haga.

 

Evaluación

Fue positivo volver a mirarnos, compartir entre mujeres consagradas la experiencia de Jesús.

Nunca estamos satisfechas de ningún encuentro, siempre estamos en búsqueda.

El compartir fue bastante positivo.

Es bueno animarnos, porque estamos dispersas.

Me anima el contacto con diferentes carismas, y el saber que estamos buscando la unidad, para llegar a Sumak Kawsay.

Debemos seguir descubriendo los valores del pueblo indígena para que se fortalezca.

Debemos caminar juntas, superando las dificultades en cada comunidad y poniéndonos en manos de Dios.

Este encuentro nos anima, a fortalecer la fe y el compromiso por la causa del Reino de Dios.

El tiempo fue corto.

Fue enriquecedora la experiencia de cada grupo, sobre mujeres indígenas, cristiana y consagrada.

Fue un espacio de reflexión y encuentro, tejiendo sueños y esperanzas, para aportar juntas a la iglesia y entender juntas a Jesús resucitado. No se trata de copiar, es algo nuevo, alternativo, lo que intentamos vivir.

Ha salido todo de nostras, hemos sabido escuchar, esto nos sirve para el caminar. El objetivo se irá cumpliendo en la vida.

Queremos formarnos más, con talleres sobre doctrina de la iglesia, y estudio de teología.

Fue muy bueno, descubrir la sabiduría propia, para ir sistematizando y grabando nuestra historia.

Hemos visto, que el método ver, juzgar, actuar nos hace sujetas activas, con voz propia, soltando los miedos y mejorando nuestra autoestima.

 

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