A LOS QUE VAN A HACER EL MES DE EJERCICIOS

 

Querido/a amigo:

Se está acercando el tiempo de los Ejercicios y quiero expresarte mi alegría al saber que te has decidido a emprender esta “aventura”, que puede marcar tu vida definitivamente. Depende todo de tu apertura al Espíritu y de tu disponibilidad.

Es un encuentro en profundidad con el Señor que supone mucha generosidad y desprendimiento y que puede conducir a una entrega radical y gozosa de toda la persona al seguimiento de Cristo y al servicio de los hermanos. Cuando se viene con esta disposición los Ejercicios se viven con gozo interior y se hacen fáciles. Si, en cambio, se viene por obligación y sin ganas, se hacen insoportables. Por eso es importante que vengas voluntariamente y no simplemente para cumplir un requisito. Todo sucede allá dentro, donde Dios habla al corazón. Puede ser para ti una experiencia que te marque para toda la vida.

Con el deseo de ayudarte a sacar el mayor provecho, te indico algunos medios que pueden orientarte en la preparación:

Oración personal. Los Ejercicios están centrados en la oración personal, sobre todo de tipo contemplativo. A ella se dedica la mayor parte del tiempo. Es el mejor medio de llegar a un crecimiento en la fe y el amor a la Persona de Cristo, de experimentar su fascinación y para conseguir una plena disponibilidad al servicio del Reino. Para aprovechar desde el principio es necesario traer ya un hábito de oración, es decir, una práctica continuada, diaria de encuentro con el Señor. De lo contrario, se pierde tiempo los primeros días y se hace cuesta arriba y no se saca el provecho deseado.

Por eso te recomiendo que en el tiempo que falta, tengas cada día una hora de oración personal, o al menos tres cuartos de hora seguidos. Puede ayudarte tomar como materia de  oración las lecturas de las Misas de Cuaresma y Adviento que se prestan para  disponerte así a la “venida del Señor”. También puede ayudarte tener alguna lectura espiritual apropiada.

Silencio. Los Ejercicios exigen un silencio total, es decir, suponen apartarse de los amigos/as,  compañeros/as, parientes, de las labores ordinarias para estar a solas con El solo. Así se puede entrar en el silencio interior para estar a la escucha de la Palabra que el Señor quiere comunicarte. Dentro de nosotros hay cantidad de voces que reclaman nuestra atención: la voz de las pasiones, la de los recuerdos, de las actividades a realizar, de los sentimientos…y en medio de ellas está la voz de Dios. Es necesario acallar las otras voces  para escuchar la de Dios. Todo se orienta a buscar y seguir su voluntad. “Señor, ¿qué quieres de mí?”

Dios no sólo habla al corazón en los tiempos de oración, sino en cualquier tiempo y situación.

Por otra parte, tendremos algunos días de descanso entre las diversas etapas para poder dedicarse así intensamente y sin tensiones a la oración.

Tienes que traer la Biblia y un cuaderno donde anotar las experiencias espirituales que irás sintiendo. En la casa de Ejercicios hay libros que pueden servirte para lectura espiritual, pero puedes también traer alguno de tu preferencia..

Acompañamiento espiritual. A lo largo del Mes es conveniente un encuentro con el/la acompañante o bien días alternos o cada día, según se vealo más convniente para seguir el curso de la oración y poder ayudar a discernir las manifestaciones de la voluntad de Dios..También ayuda a objetivizar nuestros deseos y mociones, que generalmente vienen envueltos en cargas afectivas que pueden desviarnos del fin  que pretendemos.

Te esperamos con ilusión y cuenta siempre con mi amistad y disponibilidad,

 

Carlos Palmés, S.I.

Tel. 4254137

Secretaría del Centro Espiritualidad.: Tel. 4502724

E-Mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.