“La misericordia del Señor te abrace”

Un espacio orante en comunidad

 

Canto orante: "La misiericordia te abrace" mp3

 

Orando desde el Evangelio«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido." Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión (Lc 15, 4-7).

 

Contemplando la imagen del Buen Pastor ("Instrumental Buan Pastor" mp3)

“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”.[1] Contemplando el rostro de Cristo, somos introducidos en el misterio de la misericordia de Dios,[2] ha escrito el Papa Francisco.

El Papa nos invita a contemplar el rostro de Jesús para experimentar la misericordia de Dios que no conoce límites. “Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz.”[3]

Al contemplar la imagen de Jesús, Buen Pastor, podemos descubrir algunos rasgos de la misericordia de Dios.

Intuimos un Amor inmenso, que busca de forma incansable a la oveja perdida o descarriada, y cuando la encuentra la abraza, la estrecha entre sus brazos, la recuesta en sus hombros y la sostiene con su mano.

Descubrimos un Amor que perdona, que no recrimina, que no echa en cara las infidelidades pasadas, que mira a la oveja con cariño, y parece susurrarle palabras inefables al corazón.

Por su parte, la oveja da muestras de experimentar ese Amor misericordioso de Jesús en sus ojos sosegados y en el beso amoroso y agradecido en la herida abierta.

Contemplando el rostro de Jesús, podemos personalizar, como dirigidas a cada uno de nosotros, las actitudes de perdón y de amor del Buen Pastor, y experimentar esos mismos sentimientos de alegría, de serenidad y  de paz, a que alude el Papa.

Esta contemplación, sobre todo, nos invita de modo especial a tener la misericordia como una “meta por alcanzar”[4] y nos compromete “a ser  misericordiosos con los demás como el Padre lo es con nosotros”[5] (Hna. Pilar Feliú, STJ).

 

Dejándonos iluminar por la palabra del Papa (MV 8)

“Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. « Dios es amor » (1 Jn 4,8.16), afirma por la primera y única vez en toda la Sagrada Escritura el evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo único e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En Él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión.

Jesús, ante la multitud de personas que lo seguían, viendo que estaban cansadas y extenuadas, perdidas y sin guía, sintió desde lo profundo del corazón una intensa compasión por ellas (cf. Mt 9,36). A causa de este amor compasivo curó los enfermos que le presentaban (cf. Mt 14,14) y con pocos panes y peces calmó el hambre de grandes muchedumbres (cf. Mt 15,37). Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias no era sino la misericordia, con la cual leía el corazón de los interlocutores y respondía a sus necesidades más reales. Cuando encontró la viuda de Naím, que llevaba su único hijo al sepulcro, sintió gran compasión por el inmenso dolor de la madre en lágrimas, y le devolvió a su hijo, resucitándolo de la muerte (cf. Lc 7,15). Después de haber liberado el endemoniado de Gerasa, le confía esta misión: «Anuncia todo lo que el Señor te ha hecho y la misericordia que ha obrado contigo» (Mc 5,19). También la vocación de Mateo se coloca en el horizonte de la misericordia. Pasando delante del banco de los impuestos, los ojos de Jesús se posan sobre los de Mateo. Era una mirada cargada de misericordia que perdonaba los pecados de aquel hombre y, venciendo la resistencia de los otros discípulos, lo escoge a él, el pecador y publicano, para que sea uno de los Doce.”

 

Para la reflexión personal y comunitaria

  1. ¿Qué dicen de mí estos textos? ¿Qué dice de mi comunidad?
  2. ¿Qué imagen de Dios descubrí en esta reflexión? ¿Es compatible con las imágenes de Dios que vivimos en comunidad?
  3. ¿Cómo me sitúo ante este rostro de Dios Misericordia? ¿Qué compromiso hace surgir de mí?
  4. ¿Qué ha significado a nivel personal y comunitario la vivencia del Año de la Misericordia?
  5. ¿He leído y orado la carta del Misericordiae Vultus? ¿La hemos leído en Comunidad?

 

Después de leer el siguiente vídeo, terminamos con un compartir comunitario https://www.youtube.com/watch?v=x0Nbit-THuY

 


[1]MV nº1

[2]Cf. MV nº25

[3]MV nº2

[4]MV nº14

[5]MV nº14