CRECER EN LA FE, CUIDAR NUESTRO PLANETA

 

Leer el documento "Cuidemos nuestro planeta"


Los Obispos del país,  reunidos en Asamblea plenaria, hemos reflexionado sobre la Carta Apostólica “Porta Fidei” con la que el Santo Padre Benedicto XVI  convocó al Año de la Fe,  que comenzará el 11 de octubre de 2012, en el quinquagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y el vigésimo aniversario del Catecismo de la Iglesia católica, terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013.

Acogiendo las indicaciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe dedicamos  una jornada de estudio al tema de la fe, de su testimonio personal y de su transmisión a las nuevas generaciones, de acuerdo con la misión específica de los Obispos.

El episcopado acordó una planificación pastoral que, continuando con la Misión Permanente, permita a la Iglesia en el Ecuador  vivir plenamente el Año de la Fe.

En un mundo de  profundos cambios, en el que Dios  es constantemente desplazado, somos conscientes que debemos hacer una verdadera revisión de nuestra vivencia como cristianos,   para renovar y hacer más auténtica nuestra fe.  El “Año de la Fe” es una  oportunidad para expresar sin miedo nuestra creencia, para mostrar nuestra fe y ser capaces de transformar nuestra vida desde el mensaje salvador del Señor Jesús.

El Año de la fe convoca a todos: religiosas, sacerdotes, jóvenes, profesionales y padres de familia a emprender el camino de conversión que el Señor nos  pide a fin de llevar   adelante nuestra misión de cristianos con fuerza y convencimiento,  para construir una sociedad en la que se vivan  los valores del Evangelio.

En comunión con el Santo Padre la Iglesia en el Ecuador quiere responder, desde su realidad, a los desafíos  que  la sociedad  le plantea actualmente, para que el Año de la Fe  sea en nuestro país  un año de gracia en el que cada creyente “redescubra el camino de la fe”, dando testimonio de su ser cristiano, haciendo concreta la Palabra del Señor, promoviendo acciones en  favor de la paz, la justicia y la solidaridad, en todos los ámbitos: familiar, laboral, institucional, etc.

Los Obispos del Ecuador reflexionamos también sobre las relaciones de los seres humanos entre sí y con la “madre naturaleza”; desde una  visión cristiana en el documento “Cuidemos nuestro planeta” ofrecemos algunas orientaciones pastorales permitan continuar con el diálogo sobre la minería en nuestro país, un tema tan delicado, complejo y controvertido.

“Por esta razón el gran desafío para los Gobiernos y las Empresas mineras y petroleras sigue siendo la extracción de los metales de la tierra sin afectar negativamente la vida del ser humano y la de la naturaleza.  No se  trata de decir un SI o un No  rotundo y acrítico a la minería y a la explotación petrolera, sino de informarse amplia y detalladamente sobre sus beneficios, y perjuicios y, luego, tomar decisiones inteligentes, oportunas y valientes, teniendo presente que la vida y la salud de los seres humanos y el equilibro del medio ambiente son más importantes que todos los metales. Uno de los bienes más preciosos que debemos cuidar, por ejemplo, son las fuentes hídricas; pues, podemos vivir sin oro, pero sin agua, jamás”.

“Como pastores de una Iglesia Católica, Madre y Maestra de todos los hijos de Dios, queremos ratificar nuestro compromiso de seguir acompañando a las hermanas y hermanos que se ven afectados por los problemas sociales y por los peligros del petróleo y de la minería para su vida y su dignidad, mediante la formación de una conciencia ecológica”.

“Asumimos, igualmente, la responsabilidad de ofrecer orientaciones éticas claras, planteamientos razonables y la asistencia espiritual, de tal manera que la explotación de los ricos y numerosos recursos naturales que posee nuestro País redunden en un positivo beneficio y en el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias y pueblos y del medio ambiente donde vivimos”.

 

Secretaría General de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.