Boletín de Prensa

Quito,

2 de julio de 2015

 

 

Visita Pastoral del Papa Francisco a Ecuador

A las puertas de la Visita Pastoral del Papa Francisco al Ecuador, los Obispos de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana deseamos manifestar nuestra alegría y nuestra esperanza. Agradecemos a Dios que nos bendice con esta visita y, conmovidos por la generosidad mostrada por tantas personas, agradecemos también al Gobierno Nacional y a los Gobiernos Seccionales, como a las instituciones, empresas y personas particulares que han colaborado para disponer una digna recepción al Santo Padre.

En su mensaje dirigido a los ecuatorianos el Papa nos ha dicho: “Quiero ser testigo de esta alegría del Evangelio y llevarles la ternura y la caricia de Dios, nuestro Padre, especialmente a sus hijos más necesitados, a los ancianos, a los enfermos, a los encarcelados, a los pobres, a los que son víctimas de esta cultura del descarte… En estos días previos a nuestro encuentro, doy gracias a Dios por ustedes y pido que sean perseverantes en la fe, que tengan el fuego del amor, de la caridad y que se mantengan firmes en la esperanza que nunca defrauda”.

Sentimos que desde hace pocas semanas ha surgido una inquietud de amplia repercusión social. La espera del próximo encuentro con el Papa Francisco nos ofrece una buena oportunidad para recapacitar sobre las responsabilidades que debemos asumir en estas circunstancias. La protesta ciudadana cuestiona la conducción del Estado por rutas diferentes de las que muchos desean. Se abre la conveniencia de reconocer la vitalidad de las sociedades intermedias –familias, empresas, asociaciones, municipios-, conforme al principio de subsidiariedad. El Estado ha de respetar el ámbito natural de expresión de estas instancias sociales, protegerlo y promoverlo, buscando su encauzamiento hacia el bien común en forma proporcionada. A su vez, quienes se encuentran inconformes pueden tratar, en primer lugar, de revisar su propia responsabilidad para el cumplimiento de sus obligaciones sociales y desarrollar su reacción en forma democrática y limpia, lejos de poner en peligro la estabilidad constitucional y ajenos a toda violencia.

Exhortamos a los feligreses a que adopten una actitud festiva ante la llegada del Santo Padre. Todos son invitados a participar en la Santa Misa que tendrá lugar en los Parques Los Samanes y Bicentenario. Gracias al esfuerzo de muchos y la coordinación entre tantas instituciones, se ha tratado de facilitar la llegada de todos los que lo deseen, quienes encontrarán a su disposición los servicios necesarios.

Tengamos en cuenta que el campo eucarístico preparado en estos parques se convierte en un templo, ordenado al encuentro personal con nuestro Señor. Viviremos un momento de fraternidad eclesial alrededor de nuestro pastor el Papa Francisco, para alabar a Dios, para vivir el encuentro con la Palabra de Dios y con la comunión del Pan que es Cristo. Somos llamados a celebrar los misterios centrales de nuestra fe. Participemos creando un ambiente de paz, respeto y alegría, como participamos cada vez que vamos a la Santa Misa en nuestras parroquias. Con la gracia de Dios, culminaremos estas jornadas con una mejor preparación espiritual para el diálogo franco, abierto y respetuoso que nos encamine a enfrentar mejor nuestros problemas.

Recemos por el Papa y por nosotros mismos para que al ver al Vicario de Cristo veamos también el rostro de Dios que nos habla y nos manifiesta su amor.

 

Secretaría General Conferencia Episcopal Ecuatoriana