ESCUELA DE ACOMPAÑAMIENTO DE LA CER

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Queremos y creemos en una vida religiosa con espiritualidad. Es una prioridad del proyecto de animación de la CER. Es un clamor expresado y sentido en todos nuestros encuentros. Es un imperativo para nosotros reavivar el amor, evangelizar desde esa experiencia del amor y así hacer creíble el Evangelio. Pero eso implica conversión, trabajo personal y comunitario, arduo y tenaz. En la vida cristiana, en la vida religiosa tal vez el problema más grave es la superficialidad con que se vive la fe, la falta de hondas convicciones. Seguir a Jesús supone remar contracorriente y un modo de hacer crecer con solidez y vigor este tesoro que llevamos en vasos de barro, es el acompañamiento. Urge este ministerio, para la esencia misma del seguimiento. Urgen hermanas y hermanos que estén dispuestos a entregar el tiempo y las ganas para ser testigos y compañeros de esa búsqueda de Dios que es la razón de ser y el sentido último de la vida religiosa. Nos lo confirma el hecho de que muchas hermanas y hermanos llegan a la CER preguntando por personas que puedan ofrecer este servicio.

 

Aparecida nos recordaba que “no se es cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una persona, que da un nuevo horizonte a la vida, y con ello una orientación decisiva” (DA 12). Ese encuentro con la persona de Jesús arraiga, toma consistencia y se vuelve experiencia fundante, en la confrontación con otro hermano o hermana que gratuitamente entregan su tiempo, su vida, su experiencia, en la aventura de acompañar.

En diferentes reuniones de animadoras/es, formadoras/es y acompañantes en general se ha expresado de manera reiterativa la necesidad de abrir un espacio de formación sistemática en el área del acompañamiento, más allá de los talleres y cursos que han existido sobre este tema.

En varias Asambleas de Superiores Mayores ha existido una petición expresa de que la Conferencia de Religiosas/os brinde una oferta de formación seria a este nivel dentro del Ecuador, porque ha habido congregaciones que han debido buscar este espacio en el extranjero.

Desde la comisión de Formación permanente se percibe que AFICER responde a los Formadores proponiendo un espacio mensual de Formación para Formadores. Los que ejercen su misión de acompañantes y no son formadores siguen expresando que desearían otra propuesta más englobante y menos específica que la del acompañamiento a la formación inicial.