MENSAJE A LA VIDA CONSAGRADA DEL ECUADOR

Quito, 2 de febrero de 2010

 

Queridas hermanas y hermanos: 

 

La celebración de la XIV Jornada mundial de la Vida Consagrada nos encuentra sumergidos en la problemática de nuestro mundo y en el realismo de estos tiempos recios que nos toca vivir, atravesados de sombras y luces. Con nuestros hermanos y hermanas en humanidad, hemos sido testigos de la tragedia de Haití, de su desesperación y clamor por la vida, de los gestos de solidaridad y de las consecuencias implacables de la pobreza. Palpamos la crisis económica y ambiental mundial, escuchamos de las cumbres internacionales de todo tipo, de las sorprendentes transiciones políticas de países hermanos. Con nuestro pueblo ecuatoriano vemos pasar ya tres años de un proyecto político que nos hizo soñar y que toca los límites, siempre ambiguos, de las mediaciones humanas. Vemos la inestabilidad social y política, la violencia que crece, el discurso contradictorio. También los pequeños logros, la organización comunitaria, la participación ciudadana y los proyectos para los pobres. Vivimos entre el trigo y la cizaña... Vemos en nuestra Iglesia el dinamismo de Aparecida, los pasos de la Misión Continental, el soplo del Espíritu, “la acción santa del Señor”. (DA 5)

 

Fascinados/as por Jesús y el Reino, sentimos que Dios nos sigue llamando en el mundo de hoy, posmoderno y poscristiano, a ser con nuestra vida personal y comunitaria un signo creíble, semilla germinal y humilde-parábola-viviente del mundo nuevo que Dios quiere. Un mundo donde todos y todas puedan, como hijos/as del mismo Padre, experimentar la felicidad de una vida en plenitud (Jn 10,10), amándose como hermanos y hermanas y respetando con amor la casa común.

 

Queremos vivir nuestros votos y nuestra comunitariedad como una propuesta alternativa a los valores que el mundo proclama como absolutos: el tener, el individualismo, el poder, la libertad sin límites y la felicidad pasajera. Sin embargo, somos conscientes de que “la mayor amenaza para nuestra Vida Consagrada es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de nuestras comunidades, en las cuales aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad el entusiasmo y el profetismo de nuestra consagración se va desgastando y degenerando en mezquindad” (Cf. DA 12).

 

La celebración de la Jornada mundial de la Vida Consagrada (VC) nos desafía, con Aparecida, a renovar nuestra esperanza en “un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente, que nos impida instalarnos en la comodidad, el estancamiento y la tibieza: una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza” (DA 362). ¡Queremos devolver el encanto a nuestra a Vida Consagrada! ¡Queremos recorrer los caminos de una auténtica conversión, recomenzando desde Jesús de Nazaret, el Cristo!

 

En esta fiesta de la Presentación del Señor quisiéramos recalcar dos actitudes que tienen una resonancia especial en este amasijo de acontecimientos que vivimos:

 

1.- LA ACTITUD OFERENTE DE JOSÉ Y MARÍA

 

Entregan la ofrenda del pobre: “un par de tórtolas o dos pichones”. Pero entregan fundamentalmente la suerte, la vida y la historia del Hijo Único que, en todo, se hace semejante a sus hermanos. Entregar por amor la vida, arriesgarla y no reservarla, ¿no es esa la vocación del discípulo, de la discípula? Hacemos memoria aquí de la entrega de tantos hermanos y hermanas nuestras que han sabido dar un testimonio incondicional de generosidad, escondida y anónima, cotidiana y persistente, que para todos nosotros es fuente de dinamismo y entusiasmo. ¿Cómo no recordar también, en estos momentos trágicos para Haití, la vida ofrendada de más de 130 religiosos y religiosas, haitianos y misioneros, que se sembraron en medio de los pobres, asumiendo su suerte?. ¡Y la de tantos supervivientes, que siguen trabajando denodadamente para que la muerte no tenga la última palabra!

 

Como Vida Religiosa, queremos ofrecer la vida y también protegerla. Tomamos las palabras de la Dra. Zilda Arns (apasionada por la Pastoral de la Infancia, que murió en el terremoto de Puerto Príncipe luego de su conferencia a los Religiosos del Caribe): “Como los pájaros, que cuidan de sus hijos al hacer un nido alto de los árboles y en las montañas, lejos de los depredadores, las amenazas y peligros, y más cerca de Dios, debemos cuidar de la vida como un bien sagrado, promover el respeto sus derechos y protegerlos”.

 

Esta “defensa de la vida” es también una llamada de la CLAR para el trienio 2009-2011: “Estar allí donde la vida clama”. Como Conferencia de Religiosas/os del Ecuador queremos apostar por esta defensa de la vida y convocarles a una MISIÓN INTERCONGREGACIONAL que pueda acompañar el proceso de reconstrucción del pueblo haitiano, en el momento en que este acontecimiento deje de ser noticia rentable. Necesitamos -entonces- de las ofertas generosas de aquellas congregaciones que quieran optar por este proyecto.

 

2.-COMO SIMEÓN Y ANA

 

Somos testigos de una promesa cumplida y una misión recibida. Como vida religiosa, necesitamos la mirada de estos ancianos: una mirada corta de orfebres para apreciar, amar y dar calor a lo más diminuto de cada jornada, y una mirada de centinelas para ver el horizonte hacia el que nos dirigimos, pero que ya va dentro de lo pequeño. Ellos descubrieron en “ese pequeño de carne y hueso”, la plenitud de la promesa. NECESITAMOS ESA ESPERANZA. Cuando todo se derrumba, cuando los proyectos de muerte siguen asechando la vida germinal de los pobres, cuando vivimos con nuestros hermanos del Caribe la experiencia de que “todos los cimientos fallan y caen”, … y nos preguntamos “¿qué podrá hacer el hombre?” ¡Es la hora de recuperar nuestra vocación de centinelas de la esperanza!

 
 

Para responder a estas llamadas de Dios, el Equipo de Reflexión Teológica y Junta Directiva Nacional, queremos proponerles (para el presente año) un itinerario de reflexión, búsqueda e interpelación para revitalizar nuestro compromiso como Vida Consagrada. Este itinerario comprendería la profundización de varios temas, que les haremos llegar oportunamente. Con ello, también buscamos prepararnos personal, comunitaria y congregacionalmente a nuestra “Segunda Semana Teológica de Vida Consagrada”, en el mes de noviembre.

 

Que el Dios de la Fidelidad nos encuentre a cada uno y a cada una, en esa actitud vigilante del centinela que espera y busca responder a su Señor con un corazón amante. El amor es creativo y sabrá darnos el empuje y el dinamismo para seguir siendo fieles, para transitar los caminos de esa nueva Vida Religiosa que todos y todas deseamos.

 

Quito, 2 de febrero del 2010

 

 

 

Junta Directiva Nacional y Equipo de Reflexión Teológica

 

 

 

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