MENSAJE DE NAVIDAD DE LA JUNTA DIRECTIVA NACIONAL DE LA CER

 ... ésta será la señal: encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre..." (Lc 2,12)

 

 
Ángeles y pastores, animales y estrellas, judíos y magos, sol y luna, María y José ... y cada una de las personas que se acercan al Enmanuel, quedan fascinados por Jesús y el Reino, por quien “nos sentimos en paz con Dios” y podemos comprobar -otra vez- en la historia personal-comunitaria y de nuestros pueblos… que “la esperanza no queda defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestro corazón”. 
 

Toda la creación canta la sencillez de Belén y al amor engendrado por María, pues “por medio de Jesucristo, que nos ha traído la reconciliación, ponemos nuestro orgullo en Dios” , superando las tentaciones herodianas de poder y las dudas de los buscadores incansables de la luz, que caminan en tinieblas, enceguecidos por la obsesión de ser más y únicos, pero... “nosotros hemos visto la luz intensa”.

En la diversidad plural de Belén y en el camino largo del creyente, encontramos al “Salvador del pueblo”, que no es otro que Jesús Niño y Pascual, Señor y Siervo, Hermano y Amigo, que “se mantendrá y consolidará con la justicia y el derecho”, porque fue alimentado con el magníficat de Mamá.

La vida religiosa, que se acerca a contemplar la Luz, queda asombrada pero sin miedo, alegre pero comprometida, avergonzada por las oscuridades pero invadida por el amor… y proclama la Buena noticia, “la gran alegría para todo el pueblo”  de que ser religioso/a

es buscar al que llega a nuestro encuentro

es soñar que el amor y la liberación ya están plenamente encarnados

es caminar fraternalmente sin aplastar a los diferentes

es escribir con sangre propia la palabra Cumplida

es vivir, dejar vivir, dar vida, defender la vida, engendrar vida, contagiar vida… 

... llena de Dios, amor, justicia y verdad.

La Vida Religiosa del Ecuador ha encontrado la gran señal de identidad y misión:

no en la estrella, sino en el pesebre

no en el palacio de Jerusalén, sino en la intemperie de la creación,

no en el canto de los ángeles, sino en los ojos tiernos y contemplativos de la “dichosa porque has creído” en Jesús y Enmanuel, por quien hemos quedado “fascinados/as” y a quien anunciamos con inmensa alegría por toda la humanidad.

De parte de la Junta Directiva Nacional

¡ FELIZ NAVIDAD 2009 !

 

Mª Eugenia Ramírez

Carmelo Hernández

Bertha Peralta

Mª Elena Narváez

Mario Roessler

Rosa Zúñiga

Carlos Bernal

Pilar Jaume

María Lucy

José Ant. González

Jesús García

 

 

NOTAS:.Rm 5,5.11; Is 9,1.6; Lc 2,10.12; 1,45

 

 

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