FRATERNIDAD MISIONERA BETHELEMITA


Es parte de la Familia Bethlemita.

La Fraternidad Misionera Betlehemita es nueva en su aprobación, en su forma jurídica es de origen antiguo por el carisma que le inspira y le identifica.

La FMB considera como fundador y Padre espiritual al Santo Hermano Pedro de San José de Betancur, quien durante los años 1651- 1667 entregó su vida en Guatemala en un compromiso de amor y servicio misericordioso a los pobres.

La Fraternidad Misionera Betlehemita tiene aprobación de la Diócesis de Líbano Honda, Departamento del Tolima-Colombia. Mediante el decreto 011 del 14 de marzo de 1991, es reconocida oficial y jurídicamente como una Asociación Laical, nueva expresión del Carisma de Pedro de Betancur y de la Espiritualidad Betlehemita para el servicio de la Iglesia, especialmente en América Latina.

La pertenencia a la Fraternidad Misionera Bethlemita se da mediante un compromiso de vida consagrada y exige una vinculación temporal o definitiva:

* Con las personas que conforman la Fraternidad y su proyecto misionero con el pueblo pobre (campesinos, indígenas, negros y sectores populares) y su proyecto de vida.

* También pertenecen a la Fraternidad Misionera Bethlemita los laicos que con una organización autónoma se comprometen a vivir el carisma y espiritualidad Bethlemita en una proyección misionera con los pobres (Pv . introd.)

NUESTRO FUNDADOR

El Santo Hermano Pedro de Betancur nació el 21 de Marzo de 1626 en Tenerife- España, sus padres son: Amador González y Ana García.

Desde temprana edad siente el llamado de Dios a la misión, entre los pobres. Murió en Guatemala el 25 de Abril de 1667 y fue canonizado en Guatemala el 30 de Julio de 2002 por su Santidad Juan Pablo II.

Dios lo llama a ser misionero y él ora, consulta a quienes lo pueden orientar, deja su tierra natal venciendo todos los obstáculos, llega hasta los hermanos pobres de Guatemala para llevarles el mensaje de Dios.

En este camino de respuesta a la vocación, Pedro recibe el carisma, un don especial ser hermano de los desheredados, de los enfermos, inclinarse al débil para levantarlo con amor y misericordia. En la situación de miseria que viven los pobres y enfermos en Guatemala, Pedro expresa el don específico recibido de Dios, a través de las obras de misericordia, dar de comer, enseñar, aliviar el dolor y el sufrimiento; todo lo que significa ayuda, servicio, solidaridad, amor, es medio por el cual Pedro anuncia a los pobres el amor del Padre Dios.

El misterio de la Encarnación es el centro de su Vida Espiritual y Apostólica y lo lleva a identificar los sufrimientos del indio, del negro, del marginado con el dolor de Jesús desde de Belén hasta el calvario.

ESPIRITUALIDAD BETHLEMITA

La Espiritualidad Bethlemita es un modo de vivir el evangelio de Jesús, la consagración bautismal y el carisma del Santo Hno Pedro bajo la acción del espíritu centrando la vida en el Misterio de la Encarnación manifestado en Belén ( Pv 9)

La Espiritualidad Bethlemita como camino de inserción nos lleva a orar con los pobres, con la comunidad cristiana y a compartir con ellos desde la fe, necesidades, aspiraciones y un profundo sentido de Dios.

Participar en las celebraciones religiosas es una manera de acercarnos a Dios, de compartir la cultura popular y de vivir la valiosa tradición espiritual que nos legó el Hno Pedro, hombre de fe sencilla, animador incansable de la religiosidad popular.(PV14)

La espiritualidad Bethlemita exige una fe encarnada, fe que es memoria viva de los hechos de Dios en las situaciones personales, en la comunidad y en los acontecimientos históricos, una fe comunitaria que se expresa como solidaridad en las alegrías y en los sufrimientos.

La vivencia de la Espiritualidad Bethlemita exige actitudes de Contemplación, Encarnación y Misericordia.

Contemplación: Para vivir y sentir la presencia de la acción de Dios en nuestro ser, en el pobre, lugar privilegiado de encuentro con Dios, en la historia conflictiva que viven nuestros pueblos de América Latina, en la comunidad y en la Iglesia, signo de salvación para el pueblo.

Encarnación.- Que se hace inserción, cercanía, con la humildad y pobreza de quien participa en un nivel de igualdad haciendo camino con los pobres.

Misericordia.- Para estar presente allí donde la misericordia y el dolor exigen, sensibles a ser sensibles a las necesidades de los pobres, con amor efectivo, solidario y liberador.(PV17)

Belén es para el Hno Pedro y debe ser para nosotras fuente de amor, solidaridad, servicio, acogida; es encuentro con Dios y con el hermano, a la vez que exigencia de manifestar estas actitudes en la vida y en el compromiso misionero. PV18)

COMPROMISO MISIONERO

Para nosotras misión es: el envío a anunciar el Reino y a denunciar lo contrario al mismo, dando testimonio con la vida.

* Los pobres como el lugar donde el Señor se revela y nos compromete en la tarea evangelizadora.

* El compromiso de liberación que implica asumir, riesgos y dificultades.

* El construir fraternidad entre los hombres.

* Caminar con el pueblo en su proyecto de vida.(PV31)

Todo cristiano evangeliza pero nuestro compromiso como consagradas es dedicar a la misión toda la vida, con el testimonio, la palabra y acción consientes del llamado del Señor: “Te voy a poner por luz de las gentes para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra” (PV33)

La opción por el pobre como exigencia de nuestra Espiritualidad y como actualización del C arisma de Pedro de Betancur nos lleva a penetrar en los distintos ambientes y situaciones de nuestros hermanos, a compartir con los pobres, su vida, sus sufrimientos y sus luchas con la humildad de Belén, con respeto, amor y actitud de misericordia.

Lo que pasa en nuestros hermanos, lo relativo a su cultura, situaciones y problemática, nos debe cuestionar y comprometer.(PV39)

Se hace realidad en nuestro medio las obras de misericordia

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