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HAITI MARZO 2011

 

Empezamos comunicando que desde el 22 de marzo tenemos una nueva hermana en la comunidad: María Augusta Viñán, de la Congregación de las Hermanas Franciscanas. Se incorporó a la C.I.M. para integrarse en nuestra misión intercongregacional misionera y asumirá el compromiso que ahora tiene Cecilia con las clases de español en las Oficinas del S.J.R y en el campamento Henfrasá. El tiempo va pasando muy rápido y a Cecilia se le acaba su tiempo de permanencia en Haití. Su compromiso de 6 meses terminará el 7 de mayo y en esa fecha debe regresar a Ecuador a retomar las responsabilidades que allá le esperan. En nuestra comunidad se entremezclan sentimientos variados: alegría por la bienvenida a María Augusta y tristeza por el próximo regreso de Cecilia que durante este tiempo nos ha dado un hermoso testimonio de entrega incondicional y fortaleza en las dificultades. Tenemos satisfacción porque la experiencia continúa, pero al mismo tiempo preocupación porque las necesidades son inmensas y nuestras fuerzas limitadas. María Augusta está haciendo ahora su proceso de adaptación y esperando el momento de poder viajar a Mombin Crochu para estudiar el kreyól y hacer la experiencia de inmersión.

Vida en comunidad:

El mes de marzo ha estado lleno de vivencias: retiro, momentos festivos, salidas comunitarias, visitas. Estamos cada vez más insertas en todo lo que concierne a la entrega en los campamentos, pero convencidas de que necesitamos momentos de “desierto” a solas con Dios y momentos de fiesta en el compartir comunitario.

En comunidad decidimos que cada primer sábado del mes tendremos nuestro día de retiro. Como son pocas las opciones para encontrar un lugar que nos permita un clima de silencio, oración, alejamiento del bullicio y contaminación de Puerto Príncipe, solicitamos al P. Lazard se nos permitiera usar el espacio que los Jesuitas tienen en el lugar que funciona el Noviciado que, aunque en el mismo Puerto Príncipe pero con su ambiente con árboles y jardín, tiene un clima más fresco y agradable. Sin ningún problema se nos puso a disposición su jardín y capilla. ¡Experiencia renovadora! Un día de desierto y acabamos con la Eucaristía que la celebró el mismo P. Lazard.

Para celebrar el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo, ya desde el momento del desayuno tuvimos detalles de fiesta. Queríamos agradecer a Dios por su amor inmenso al habernos hecho MUJERES y por permitirnos estar en estas circunstancias y lugar. Nos sentimos que somos el reflejo de la ternura de un Dios Padre – Madre que no abandona a sus hijos/as más pequeños y olvidados. Y ser MUJER aquí en esta sociedad haitiana, por el contexto cultural, es enfrentarse con un gran reto de marginación y de abandono.

El domingo 13 de marzo tuvimos con ilusión lo que hemos considerado nuestra primera salida comunitaria. Gracias a la generosidad de nuestro amigo el P. Gabriel Blot, sacerdote haitiano, pudimos disponer de un coche para ir a visitar su Parroquia en Leogán y luego acercarnos a saludar en Jakmel a las Hermanas Mercedarias de la Caridad y a las Misioneras Lauritas. Cantidad de sentimientos se agolpaban en nuestro interior al ver las señales de los destrozos del terremoto del año pasado. Hay que recordar que el epicentro fue en esta provincia de Leogán, a unos 100 kms. de Puerto Príncipe, así que por esa zona son evidentes los destrozos en la carretera y en cantidad de casas pequeñas. La misma Parroquia del P. Gabriel se destruyó totalmente y ahora tiene las celebraciones en una provisional casa de madera. Tanto las Hermanas Mercedarias de la Caridad como las Misioneras Lauritas nos acogieron con mucho cariño, entusiasmadas con nuestra experiencia de intercongregacionalidad y compartiéndonos, a su vez, los detalles de su tarea pastoral.

Y como algo que ha marcado muy fuerte en este mes ha sido la espera de la visita de la Provincial de las Hermanas Franciscanas, compartimos que hemos tenido mucha ilusión de que se inicien esta cadena de visitas, ya que según el convenio firmado entre la CER y cada una de las Congregaciones presentes en la experiencia, cada una de nuestras Provinciales debe acercarse a Haití a hacernos una visita en el transcurso de este año. El paso de la Hna. Fanny Lara, del 22 al 29 de marzo, ha sido un motivo de fortalecimiento de nuestra opción misionera y un estímulo para continuar con alegría y entusiasmo en la misión encomendada. Con sencillez se acercó a conocer los siete campamentos donde trabajamos y la zona más marginada de Puerto Príncipe, el barrio de City Soleil. Se impresionó al constatar personalmente lo que antes sólo había leído o escuchado: la miseria y abandono en el que viven miles y miles de personas sin recursos para vivir con dignidad y sobreviviendo en medio de la basura y aguas estancadas en descomposición, foco para tantas epidemias y para que los mosquitos de la malaria o del dengue se reproduzcan y sean la causa de enfermedades, en muchos de los casos mortales. Coincidió su visita con unas reuniones que el SJR organizó para tratar de las migraciones en América Latina y El Caribe. Asistimos a la ceremonia de apertura y allí se la presentó, manifestando la satisfacción de los Jesuitas por la colaboración que la C.I.M está dando en los campamentos. La Hna. Fanny participó también en la celebración de la toma de posesión canónica del nuevo Arzobispo de Puerto Príncipe, Monseñor Guire Poulard y de su Obispo Auxiliar, Monseñor Pére Marie Eric Glandas Toussaint y en la presentación que se hizo de la vida religiosa haitiana a estos nuevos representantes oficiales de la Iglesia en Haití. Hay que recordar que en el terremoto del año pasado murió el Arzobispo y sus obispos auxiliares y hasta ahora mismo la sede de Puerto Príncipe estaba vacante, aunque el Administrador Apostólico, Monseñor Lafontaine, asumía provisionalmente esas funciones.

En nuestro trabajo

Continuamos desarrollando las actividades programadas en cada uno de los sectores en los que nos hemos comprometido: Pastoral, Enseñanza del español, Salud, Mujeres y Cuestión de Género, Jóvenes.

EUGENIA: Es quien directamente está encargada de la coordinación de las actividades pastorales en el campamento de Henfrasà. En estas semanas se están organizando las celebraciones de Semana Santa y ya han comenzado, cada viernes por la tarde, con el rezo del Via Crucis en Automeka y en Henfrasá. Es de admirar la devoción y entereza de las personas que se reúnen bajo una carpa que se destina para reuniones y celebraciones. Pasan hasta 3 horas rezando y reflexionando en un camino de la cruz que, sin duda, es el propio camino que todos los participantes están recorriendo en los campamentos. Dios quiera que su calvario no se prolongue y puedan cantar con gozo la alegría de la resurrección.

Eugenia continúa también con su semanal peregrinación a los campamentos de George y La Grotte para las clases de español. Cuando estuvo la Hna. Fanny tuvo la oportunidad de conocer y admirar el esfuerzo que significa subir caminando un gran trozo, bajo un sol abrasador de mediodía pues hasta allá no llega ningún medio de transporte. Animamos a Eugenia en su entrega, pero no cesamos de advertirle tome sus precauciones para no caer enferma.

CECILIA: Junto con Eugenia, continúan con las clases de español en las Oficinas del Servicio Jesuita al Refugiado (SJR), todos los lunes y viernes por la mañana. El personal que asiste está entusiasmado con lo que va aprendiendo y aprovechan toda oportunidad para “practicar” el español, aunque nosotras insistimos en que debemos hablar en kreyól. CECI está apresurándose para dejar las clases lo más adelantadas posible antes de su regreso a Ecuador y es admirable toda la planificación y material preparado que le dejarà a Ma. Augusta. En Henfrasá tiene muchos alumnos/as de todas las edades. Por algún motivo, algún día ha tenido que suspender las clases y creo que es mutuo el sufrimiento “por no tener clase” y por no poder aprovechar al máximo el tiempo disponible para esta actividad.

SOCORRO: Ha terminado en este mes el primer módulo, “Salud y Comunidad” dentro del programa que tiene preparado de cinco módulos, cada uno más interesante y útil que el anterior. Toda la gente de los siete campamentos que ha participado en estos Talleres de Salud se manifiesta estar muy contenta y satisfecha por lo aprendido. Y piden con insistencia se organice otro sobre Nutrición. Socorro está a la espera de que se le designe a qué proyecto se debe acoger para continuar con lo planificado. En uno de los campamentos enseñó a preparar un cactus (Nopal) que en México dice que es muy valorado y que se lo utiliza en la alimentación. Aquí en Haití abunda, pero su utilidad es desconocida. Con un grupo de mujeres preparó un guisado con este cactus y todas terminaron muy contentas por lo sabroso y barato que les resultó la comida. Dios quiera que, poco a poco, la gente vaya utilizando estos recursos que serían de gran utilidad para solucionar, aunque sea en parte, el problema del hambre y de la desnutrición que afecta a la mayoría de la población haitiana. Como ya conocen que Socorro es enfermera, la gente de los campamentos saben a quién acudir para consultar algunas dolencias. Y, lo más interesante, que sus medicamentos casi siempre se centran en el aprovechar los recursos de la naturaleza.

MARLENE: Ha comenzado las reuniones con los/las jóvenes de Automeka, Henfrasá, Palé del Art. Ayudada por los Novicios Jesuitas y por un Maestrillo que está en sus prácticas pastorales, ha logrado esbozar un programa con miras a la celebración de la Pascua Juvenil. Está muy contenta por la respuesta de los/las jóvenes de 13 a 24 años que reclaman encuentros más frecuentes y son dinámicos en el momento de cualquier actividad. Hasta el momento no se les había atendido en los campamentos y ya se estaban dando algún problema de drogadicción, violencia, robos. Una circunstancia preocupante es el alto número de madres adolescentes de 15, 16, 17 años. Han dejado de estudiar y en muchos casos están solas en sus tiendas y, sin ningún recurso económico, deben ahora afrontar el reto de sacar adelante a sus pequeños/as. Algunas tienen familia en las Provincias pero no quieren dejar Puerto Príncipe porque creen que aquí tienen más posibilidades para salir adelante. Estas jóvenes madres se han apuntado también en el Grupo Juvenil y, aunque los temas a tratar quizá sean diferentes y específicos para sus circunstancias, no se les cierra la posibilidad de participación.

CLEMENCIA: Ha logrado en este mes reunir a las mujeres de los cuatro campamentos en los que trabaja y ha comenzado ya con pequeñas charlas formativas, haciendo uso de carteles en los que, en kreyól, están escritas las tres o cuatro palabras claves que son la síntesis de lo que se quisiera transmitir. Ayudada por Marlene en las dinámicas, se ha podido crear un clima de confianza y aceptación mutua. Aprovechando que para la celebración del Día Internacional de la Mujer la oficina del SJR organizó unas conferencias sobre el tema: “La mujer, protagonista en la reconstrucción del país” y a ella asistieron representantes de las mujeres de los 7 campamentos, se logró que se retransmitiera el mensaje y se reflexionara en tres palabras: MUJER, EDUCACION, RECONSTRUCCION. Una riqueza en la participación! Hemos visto también el tema de la LIBERTAD y de los VALORES para fortalecer la AUTOESTIMA. Emocionante encontrarte con mujeres sencillas buscando algún valor que les adorne. En un primer momento, decepcionadas porque decían no tener nada. Y conforme la dinámica continuaba, una sonrisa alegre porque lograron descubrir muchos valores en sus personas, reconocidos por las otras y asumidas por cada una. Toda esta formación es con miras a cohesionar el grupo como tal para luego poder llevar a cabo algún proyecto productivo que les estimule a salir de las condiciones en las que actualmente viven. En los grupos de mujeres se van detectando también realidades duras de analfabetismo total. Y junto a esto, llegan también los sueños de querer ser instrumento liberador de esas situaciones de ignorancia.

A todas las que formamos esta Comunidad Intercongregacional Misionera nos acompaña la esperanza de que estamos colaborando poco a poco y con sencillez en la construcción del Reino de Dios, un Reino sin protagonismo externo pero lleno de la fuerza interna de una semilla hundida en la tierra. Cuando regresamos de nuestros apostolados, preocupadas por no poder todavía expresarnos con soltura con el kreyól, nos animamos diciéndonos que son buenos momentos para pensar que en nuestras manos no está todo el éxito de la entrega en la misión. Debemos, sobre todo DEJAR A DIOS QUE ACTUE. Y en ese momento, nos invade la paz y serenidad de quien cree y confía.

Escuela de solidaridad

En los campamentos estamos verdaderamente en una “escuela de solidaridad”. La certeza de que “los pobres nos evangelizan” es una realidad en Haití. Decimos que la gente que vive en los campamentos son personas con unas necesidades extremas y es así, pero a pesar de su gran pobreza son capaces de COMPARTIR. ¡ADMIRABLE! Resulta que en un campamento ha aparecido una mujer sola, sin familia, que no tiene carpa y que duerme al campo descubierto, en el suelo. Con ramas de algún árbol caído enciende el fuego pues no tiene posibilidades de comprar carbón y allí coloca su única olla con un poco de agua para echar el único puñado de arroz del que dispone. Saliendo de una de las tiendas, una señora se acerca a mirar y sólo le dice que ponga más agua en la olla y regresa a su tienda. La mujer obedece. Al poco tiempo, vuelve a aparecer la señora con una cantidad de arroz que le permitirá comer durante varios días. Al ver que se le observaba nos compartió que “esa pobre mujer no tiene nada” y que la gente del campamento por lo menos tiene una carpa para vivir, algo para vestir, un rincón donde dormir, algo para comer! Ella misma había compartido dos mudas de ropa con esta señora y le había acondicionado unos cartones en un rincón de una carpa que en algún momento hizo de dispensario. Decía que lo hacía para que no durmiera afuera y sobre el suelo. Mientras hablábamos, la mujer pobre cocinaba su arroz, pero se iban reuniendo unos cuantos niños a su alrededor. De seguro, también con ellos COMPARTIRIA su ración!

En los campamentos nos hemos encontrado con algunos niños huérfanos y cuyos padres murieron en el terremoto. Son niños de 11 ó 12 años a quienes, de seguro , ya no los quisieron en los orfelinatos porque no iban a tener la posibilidad de ser adoptados. Viven en la calle. Pero, aunque parece imposible creerlo, estos niños son acogidos por gente que vive en los campamentos. Una noche, Watson durmió, comió y se vistió con ropa limpia en una tienda de una madre viuda con 6 hijos. Y, como si de lo más normal se tratara, el chico mayor en esta familia, de 14 años, que no puede ir al colegio porque no tiene zapatos, nos compartía que la ropa que Watson llevaba era suya. Cada vez que Watson nos ve se acerca a hablar “seriamente” con nosotras pues necesita ir a una casa donde sabe que van niños sin padres pero que tienen comida y un lugar para dormir!

Y siguiendo en esta universidad de la vida, ves cómo si una vecina tiene comida un día, comparte su plato con quien sabe no la tiene. O te encuentras también, a las 4 de la tarde en una tienda en la que sabes sólo viven una madre y dos niños, a por lo menos 7 pequeños/as de entre 1 a 6 años, que comen del mismo plato el arroz con “pwa nwa” (fréjol negro), el plato más común en la comida haitiana. Y el ambiente es una fiesta con risas, palabras acogedoras, silencio respetuoso. Y la madre, mirando, de pie, sin quizá haber probado ni un bocado, pero satisfecha de que en ese día sus niños y los de sus vecinas han podido comer algo.

Como ya nos van teniendo más confianza, nos avisan que una persona está enferma y acudimos a visitarla. En su carpa, con un calor sofocante y sobre unos cartones para poder resistir los hierros que sobresalen de un viejo colchón, encontramos a una persona que parece un esqueleto. Dice que está mal, con muchos dolores y sin comer varios días. Vive solo y solamente esperando de la solidaridad de los vecinos para llevarse algo a la boca. Nos dice que a veces prefiere dormir en el suelo para evitar los dolores de la cama en tan malas condiciones. Pero en estos días ha llovido y el agua se le ha colado por la tienda toda agujereada y también le ha penetrado por el suelo, inundando y mojando sus pocas pertenencias. Nos preguntamos: ¿qué respuesta dar en estas circunstancias? Nos dice que quisiera ir a Okay, una Provincia del interior en donde vive su familia, pero que no tiene dinero para el viaje. Quizá será lo que mejor le conviene. Hablaremos con el Promotor Social del SJR para que asuma esta situación. Lo que necesita la gente de los campamentos es SALIR de estas circunstancias nada humanas y que sólo aceleran la muerte.

Una impresión positiva y motivo de alegría es ver al pequeño EWOD haciendo pequeños progresos en sus ansias por caminar. En el hospital, al que su madre le lleva cada semana a hacer la rehabilitación, le han proporcionado un “caminador” a su medida y le han dicho que le harán unas botas ortopédicas para facilitar la estabilidad de las piernas y las rodillas. Cada vez que visitamos el campamento en el que vive hablamos con Ewod y con su madre, animándolos a que no desmayen en sus propósitos de hacer los ejercicios para fortalecer los músculos y recuperar la flexibilidad necesaria para caminar. Parece que ya da algunos pasos solo. Lo triste, sin embargo, es pensar en la poca alimentación que el pequeño recibe. Muchos días le encontramos con la boca sucia, con restos de haber comido las galletas de tierra.

El problema de desnutrición en algunos niños es muy fuerte. Otro pequeño, Lovency de unos 2 años de edad, no puede tampoco incorporarse para caminar. Quizá tenga algún problema neurológico, pero su debilidad es evidente. Su madre dice que le lleva a un centro de rehabilitación, pero eso está por comprobarse. En este campamento de Automeka, el grupo de mujeres está muy sensible con este problema y solicitan con insistencia tener el Seminario sobre Nutrición que impartirá Socorro.

Y así, paso a paso, contando también con la incertidumbre en que la gente vive ante la inestabilidad política del país, continuamos ya en nuestro quinto mes de permanencia en Haití. Nuestra experiencia es rica en todos los sentidos y estamos felices de poder demostrar que es posible vivir nuestra consagración religiosa con este nuevo rostro: encarnadas en medio de un pueblo pobre, con un estilo de sencillez y cercanía y abiertas cada día a la novedad que el Espíritu nos inspira en lo que respecta a la intercongregacionalidad, la internacionalidad, lo intergeneracional. ¡SEGUIMOS CONTANDO CON LAS ORACIONES DE QUIENES SIGUEN NUESTRO CAMINAR!

Un abrazo de,

 

Cecilia Guarderas R

Mercedaria Misionera

 

Socorro López

Comboniana


Eugenia Silva

Providencia

 

Marlene Caisaguano

Franciscana

 

Mª Augusta Viñán

Franciscana

 

Clemencia Rodríguez

Mercedaria Misionera

 

Puerto Príncipe, 31 de marzo de 2011