ECUADOR:

LOS ESCALOFRIOS DEL SEÑOR PRESIDENTE

 

Por: Fernando Villavicencio V.

Quito, octubre de 2010

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“Quienes se oponen a la entrega de los campos petroleros son sindicalistas mafiosos y delincuentes” (Carlos Arboleda, Ministro de Lucio Gutiérrez, junio 2003)

“Créanme ya me estoy volviendo privatizador… ya les estoy entendiendo a los privatizadores” (Rafael Correa, mayo de 2008, Petroecuador)

“Se ha limpiado de corruptos… de los pipones de siempre y de los sindicalistas

que ordeñaban a Petroecuador como vaca amarrada” (Rafael Correa, febrero 2010)

“Cuando me imagino que sin la nueva Constitución este sería nuestro  último año de Gobierno me da escalofríos” (Rafael Correa, carta 27 de septiembre 2010)

 

Cuando Rafael Correa Delgado (RCD), se bautizó de “forajido[i]” anunció que la sola idea de entregar los campos petroleros “Joyas de la Corona[ii]” al capital extranjero, hubiese sido motivo suficiente para “mandar a su casa al coronel Lucio Gutiérrez”.

El año 2006, en diálogo con el periodista Paco Velasco, actual asambleísta de PAIS, el precandidato presidencial Correa Delgado, sentenció que pretender concesionar el campo Shushufindi, una de las “Joyas de la Corona”, por U$ 40 millones de inversión, era “una traición a la Patria”, “somos idiotas? no nos vean la cara de imbéciles por dios”, exclamó en radio la Luna, fustigando con feroces adjetivos al ex ministro privatizador del régimen gutierrista, Coronel Carlos Arboleda. Desde entonces, algunos izquierdosos y otros osos, proclamaron a Correa, como el heredero de la revolución ecuatoriana y enfilaron hoces, martillos, tonadas rebeldes y un río de votos hasta convertirlo en “El Señor Presidente”.

Sepultado el proyecto privatizador de Gutiérrez-Arboleda por la rebelión de los forajidos, “el descamisado” como se lo recuerda al ex ministro -por haber desafiado a los trabajadores petroleros rompiéndose la camisa- debió palidecer dos años en las mazmorras de la Penitenciaría de Guayaquil, hasta que el magnánimo Rafael, el año 2008, dispuso a la suprema Asamblea Constituyente de Montecristi, amnistía y perdón para el Coronel privatizador. Recuperando el color de la libertad, hoy Carlos Arboleda goza de especial confianza del Presidente Correa, tanto que parece haber contribuido a la revolución petrolera, con su modelo de concesión de las “Joyas de la Corona”, elaborado el año 2003 por el bufete neoliberal Pérez-Bustamante. La naturaleza pone el barro y el destino los moldea a imagen y semejanza.

En junio de 2003, los “mafiosos” trabajadores de Petroecuador, resistieron el proyecto privatista de Gutiérrez-Arboleda, entonces toda la partidocracia aplaudió a los coroneles, mientras, el joven economista Rafael Correa daba conferencias y se codeaba como amigo de los apestados sindicalistas. Decenas de trabajadores fueron despedidos, perseguidos y enjuiciados por terrorismo y sabotaje por el régimen gutierrista. “He tomado la decisión de que los cinco campos (Joyas de la Corona) se contraten con la mayor urgencia por el sistema de obras y servicios específicos", así ratificaba Lucio Gutiérrez, la privatización de los campos petroleros.

El tiempo pasa y dos senderos: el cuartel y la academia se juntan, dando el pecho a los impíos del pasado, abriéndose la camisa a la modernidad, con los mismos botones privatistas de muestra. Tres días antes del “Golpe de Efecto” del 30 S, Rafael Correa escribió su cimera confesión ideológica, con la sinceridad escurrida por la incontrolable pluma de su boca, una epístola bursátil que al raspar sus letras con algo de prolija dignidad, nos agarra un dolor como el de remorderse el dedo con la puerta de la Catedral.

La noche del 30 S, con ocho vidas menos en la Patria, la ráfaga populista de Correa acusó a Gutiérrez de haber liderado el Golpe, mientras entre la chiquita muchedumbre de la Plaza Grande, la voz de Carlos Arboleda completaba el coro del grupo Pueblo Nuevo: venceremos, venceremos, mil cadenas habrá que romper. ¡Tanto te necesito Lucio que tengo que gritar cuanto te odio!, dirá Rafael cuando está solo, tan solo que hasta él mismo se haga falta.

Mixturados el frío y el calor enferman de escalofrío al Presidente, quien colgado del “sentido de la urgencia”, característica del buen revolucionario, confiesa y advierte ante el púlpito aceitoso del poder, que cuatro años no han servido para nada, o casi nada, que no es lo mismo pero es igual: “Cuando me imagino que sin la nueva Constitución este sería nuestro último año de Gobierno me da escalofríos y me decepciona profundamente pensar que no hemos logrado concretar todo lo que proyectamos y en algunos casos ni siquiera hemos iniciado los proyectos”, dice el Primer Mandatario, en carta del 27 de septiembre, dirigida a Manuel Zapater y a Carlos Pareja, Gerente de Petroecuador y Viceministro de Recursos Naturales, respectivamente.

Sí, a Rafael le consume la ineptitud de la burocracia y los tiempos reglados de la formal democracia: cuatro años para nada, ni hemos iniciado los proyectos, se queja refiriéndose a la postergada privatización -léase “delegación” en términos revolucionarios- de los campos maduros “Joyas de la Corona”, siguiendo el épico camino del campo Sacha, delegado bajo su “extenuante esfuerzo” a la empresa Río Napo, controlada por la venezolana PDVSA. Gracias a todos los santos de la Constituyente, que transcribieron el designio de la reelección presidencial, de lo contrario el escalofrío habría degenerado en catarro contrarrevolucionario.

Es que en Petroecuador los trabajadores a más de “mafiosos” son deliberantes, no acatan las órdenes impartidas por el Presidente, cuando dispuso entregar de urgencia: Sacha a Venezuela, Shushufindi a Indonesia, Auca a China; así mandó Rafael, descendiendo del avión indonesio que lo trajo de su viaje por Asia, en octubre de 2008. Y no le hicieron caso, y dejaron que le dé escalofríos, no entienden la filosofía revolucionaria: “Desde inicios de mi Gobierno se marcó como una prioridad estratégica el desarrollo de los Campos Maduros, han pasado casi cuatro años y hasta ahora el único campo que está siendo optimizado es Sacha, dicho sea de paso, fruto de un extenuante seguimiento personal.”, así reza otra pieza de la carta que está conmoviendo al país. Cuatro años perdidos expresa el Presidente, y tanta plata gastada desde el año 2007 en campañas publicitarias asegurando que el petróleo ya era nuestro, y los homenajes a la Marina, con vino rosado, por haber acabado con las mafias y recuperado el petróleo para la Patria? Ahora entiendo los escalofríos de RCD, es que aún no ha podido cumplir su sueño revolucionario de dejar la corona huérfana de sus joyas.

He aquí el ejemplo de eficiencia de la revolución petrolera. Sacha, la más grande Joya de la Corona, entregada con el dedo del amor de Manuela Sáenz a Simón Bolívar, teniendo como prólogo el desprestigio a Petroecuador, sus trabajadores acusados de ineptos, mafiosos, delincuentes y melenudos; todo para justificar la entrega de un campo con 500 millones de barriles de crudo liviano, centenares de millones de dólares en instalaciones construidas en 40 años, el más bajo costo de producción del continente 4 U$/BL; por una pírrica inversión anual del U$ 18 millones a cargo de Venezuela, dinero que saldrá de nuestras propias venas. Lleven, lleven, como en las dolientes épocas de la hacienda, con “indios y todo”.

Un año después del abrazo interminable entre Hugo y Rafael, la producción del campo ha caído de 51.600 barriles día, producidos por los “mafiosos” de Petroecuador el año 2009, a 51.200 barriles producidos por los libertarios venezolanos el año 2010; en 365 días no han subido un barril de los 20 mil diarios que ofrecieron incrementar, han perforado apenas 5 pozos, frente a 74 perforados por los “delincuentes” de Petroecuador los años 2008-2009. Los solidarios taladros del comandante Chávez son fríos fierros perezosos que duermen y facturan carísimo a la Patria de Manuela. www.diario-expreso.com/.../operaciones-rio-napo-no-pudo-levantar-la- produccion-de-sacha/.

Según el diccionario de PAIS, los lentos son contrarrevolucionarios: “La Revolución Ciudadana se caracteriza por hacer las cosas extraordinariamente bien y extraordinariamente rápido”, agrega el Gran Mandatario en su misiva, en la cual no podía faltar la enseñanza legendaria del látigo ilustrador: “Por lo tanto, tienen un plazo de seis meses para que arranque la operación de todos los campos maduros, de incumplirse esto le agradeceré señor Presidente de Petroecuador pedirle a todo su equipo que presente la renuncia. No podemos fallar a esta responsabilidad histórica que tenemos”. Y las cabezas empiezan a desprenderse de sus cuellos, algunas ya volaron cual moderna guillotina robesperiana, primero en los cuellos más serviles, por algo dirán que Rafael prueba el veneno en quien lo acompaña. Los incondicionales del sector petrolero andan con cuello de acero, ensayando turbo, tienen plazo hasta enero de 2010 para eliminar cualquier huella de PETROECUADOR, todo será convertido en mixto: ecua-china, ecua-indonesia, ecua-venezuela, ecua-irán, ecua-vietnam, ecua-angola, ecua-corea, y hasta ecua-colombia podría ser, ahora que Juan Manuel Santos, ya ha dejado de ser agente del imperialismo yanquie.

La guillotina se estrenó en cerca de dos mil trabajadores de Petroecuador, con 20 y 25 años de vida ofrendada en torres de perforación, refinerías, poliductos, terminales, hoy abrazan a sus hijos, congelados en el desempleo, gracias a los escalofríos neoliberales del Señor Presidente. La gran mayoría de mujeres y hombres arrancados de sus puestos, son gente honesta, nacionalista, opuesta a la privatización; ese fue su delito, mientras que los “gansteres” como calificó Correa a los dueños del petróleo, siguen perforando los yacimientos económicos de la Empresa Pública PETROECUADOR, hasta dejarla en hueso pelado.

La más reciente cabeza sacrificada fue la del Gerente de Petroproducción, Rafael Navarrete, quien se negó a entregar la segunda Joya de la Corona, el campo Shushufindi, a Bakrie Kalila de Indonesia. Sus informes advierten que la citada compañía no reúne los requisitos, técnicos, ni económicos para operar el campo. El caso de Bakrie Kalila, proviene del mundillo delincuencial, como se revela en una investigación de Diario Expreso. El representante técnico de esa empresa fue detenido en el aeropuerto de Quito, por no declarar 11 mil dólares escondidos entre su ropa. El defensor del delincuente es el abogado Alfredo Escobar Triviño, padre del asesor jurídico del Ministerio de Recursos Naturales; el otro defensor es Pedro Freile, ex Vicepresidente de Petroproducción del gobierno de Correa y miembro del círculo de Galo Chiriboga, ex Ministro de Petróleos, actual embajador en España.www.diario-expreso.com/.../petroecuador-le-dice-no-a--bakrie-kalila/.

En julio de 2010 se aprobó sin debate, las reformas a la Ley de Hidrocarburos, orientadas a entregar las áreas de Petroecuador a empresas extranjeras estatales y mixtas. Un pequeño sector de asambleístas de PAIS, liderado por Paco Velasco, se mostró contrario a algunos aspectos del proyecto. El 1 de agosto de 2010, en canal UNO, ante mis propios ojos y mis incrédulos oídos, el Asambleísta Velasco, dijo que ha hablado con el Presidente y el Ministro Pastor, quienes se han comprometido a no entregar ni a empresas privadas, estatales, ni mixtas, nacionales o extranjeras, los campos maduros de Petroecuador.

Luego de abandonar la Catedral, con un dolor histórico en el dedo, repaso la carta del Señor Presidente y me invade un patriótico escalofrío por la suerte del ciudadano Velasco, porque si él se mantiene forajido, su cabeza lucirá pública sobre sus hombros revolucionarios, solo hasta enero de 2011, fecha de la última y definitiva muerte anunciada de Petroecuador.

 


[i] Forajidos: movimiento ciudadano que lideró la caída de Lucio Gutiérrez.

[ii] Joyas de la Corona: grandes campos petroleros operados por la empresa pública Petroecuador: Shushufindi, Auca, Libertador, Cononaco, Lago Agrio y Sacha. Tienen reservas de crudo liviano del orden de 1.500 millones de barriles, de estos campos se produce una tasa diaria de 170 mil barriles, que constituye la principal fuente de recursos económicos para el país. Estos campos fueron nacionalizados de manos de la transnacional Texaco que los operó desde la década del sesenta del siglo veinte. Durante 30 años de gobiernos neoliberales y populistas, todos intentaron privatizarlos o concesionarlos sin lograrlo por la oposición social.