MENSAJE DE LA CLAR A TODA LA VIDA RELIGIOSA

 

Bogotá, D. C., 8 de Marzo de 2010

 

De: Presidencia de la CLAR

 

Para: Las/os Presidentas/es de las Conferencias Nacionales y todas/os las Religiosas/os de América Latina y El Caribe

 

1. Memoria y profecía: esta semana, el 2 de Marzo, se cerró cronológicamente el jubileo de los 50 años de la CLAR. Todas/os conservamos aún el sabor de esta celebración, re-amasando la maciza experiencia de estos diez lustros y re-afinando el hilo teológico que los ha sustentado. El Congreso Teológico que se tuvo en Bogotá en julio del año pasado y la Asamblea General cruzaron unos caminos paralelos y conjugaron las voces de esta experiencia y de esta teología que han caracterizado hasta ahora la vida de la CLAR y que iluminan su andadura de ahora en adelante: memoria y profecía.

Memoria de las/os madres y padres fundadoras/es que nos señalaron el camino, de las Asambleas, las Juntas Directivas, las Presidencias y los equipos que lo han orientado, de las teólogas/os que lo han definido con su pluma y su testimonio, de las Conferencias Nacionales que con sentido de pertenencia han sostenido su movimiento de ida venida, de los pastores que lo han acompañado, de las religiosas y religiosos que lo han convertido en un estilo de Vida Consagrada y de Iglesia típicamente latinoamericano y caribeño. Memoria, “no solo histórica sino teológica y espiritual”, de la CLAR como hija legítima del Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín, de su contribución al reconocimiento de la ciudadanía teológica de los pobres y también de la vivencia pascual de sus sufrimientos institucionales.

Profecía al mismo tiempo de ese valor evangélico de los pobres; del discernimiento de los signos de los tiempos para la revitalización de nuestros carismas; de los signos de esperanza en los nuevos escenarios, en los sujetos emergentes y hasta en el exilio que viven nuestras comunidades, nuestras instituciones, nuestros procesos formativos; de una Vida Consagrada nueva, evangélica y atrayente. Hoy, centenario del Día Internacional de la Mujer, reconocemos que esta memoria-profecía de la CLAR ha sido posible gracias al papel determinante de nuestras mujeres por su presencia, su voz, su testimonio, su entrega, su generosidad, su visión, su luz y su martirio.

 

2. El terremoto de Chile despertó a la nación poco después de las 3:00 de la madrugada del pasado 27 de Febrero. El temblor, de 8.8 grados en la escala de Richter, azotó la parte centro-sur, más concretamente las Regiones Metropolitana, Bío-Bío y Maule, pero estremeció a todo el país y a todo el Continente, no solo por los daños sino también por lo que ha reflejado. Las 250 réplicas que lo han prolongado y el subsiguiente tsunami han producido alrededor de 800 personas muertas o desaparecidas, han dejado 2 millones de personas sin techo, han afectado 1 millón y medio de edificaciones, incluidas 500 mil casas deshechas, han arrasado pueblos costeros hasta un 80%, han paralizado la capacidad pesquera y panadera, han quebrado puentes, agrietado miles de kilómetros de carreteras, paralizado aeropuertos, roto canales de agua, embalses, acueductos y alcantarillados, redes telefónicas y eléctricas, han destruido viñedos, han causado destrozos que se calculan en 30.000 millones de dólares que equivalen al 15% del PIB nacional.

Esta estrecha y alargada franja de tierra, jalonada por alturas de 6 mil metros en los Andes y profundidades de 4 a 6 mil metros en el mar, está ubicada en el llamado “círculo de fuego” del Pacífico, donde se produce el 80% de los terremotos del planeta. De hecho, ha sido azotada por estas devastaciones durante casi toda su historia: 1822 en Valparaíso, 1835 en Concepción, 1854 y 1859 en Caiapó, 1868 y 1877 en Arica, 1906 en Valparaíso, 1920 en Chillán, 1934 en Arauco, 1939 en Talca y Bío-Bío, 1949 en Talca, 1960 en Valdivia con la mayor magnitud histórica registrada hasta ahora, de 9.6 grados.

A medida que pasan los días, los hechos demuestran que el acontecimiento fue mucho más que un terremoto, por las consecuencias de la catástrofe en materia económica, agrícola, social y de imagen. Siendo uno de los países de más avance material y habiendo realizado recientemente elecciones claramente democráticas, este pueblo austral gozaba de una esplendida imagen de civismo y progreso. Pero los mismos chilenos se han sentido profundamente golpeados no solo por la destrucción sino también por las imágenes de compatriotas incendiando locales comerciales y asaltando supermercados y tiendas. Como afirma la Conferencia Episcopal, el miedo, la violencia y el descontrol han producido “dolorosos e incomprensibles episodios de saqueos, pillaje y especulación que nos han puesto en un espejo que nos cuestiona en lo mas profundo de nuestra formación y valores”. No obstante, Chile ha dado de inmediato señales de su gran valía: se ha mantenido en pié frente a la gran catástrofe y ha querido ser sujeto activo de la reacción; el gobierno ha aceptado y pedido la ayuda internacional solo después de haber hecho un primer cálculo de las dimensiones, tanto de la destrucción como de la restauración; ya los autores de los saqueos han devuelto lo equivalente a 2 millones de dólares; la reciente teletón “Chile ayuda a Chile” recolectó más del doble de lo que se había previsto, 58 millones de dólares. Si logró resucitar tras el tsunami político de la dictadura, hará lo mismo con la recuperación de la nación.

Se dice que el sismo de Chile liberó una energía superior 50 veces al de Haití. “Ahora mi alma tiembla de nuevo pensando otra vez en tanto sufrimiento” (Juan Torres López). Pero las diferencias entre los dos países y los dos terremotos son aún más abismales. Según informes del P. Hernán Vargas A, cp, presidente de CONFERRE ningún miembro de la Vida Religiosa ha fallecido, a pesar de las averías en sus casas y en sus edificios de proyección pastoral. Mientras que en la isla se vinieron al suelo las estructuras por la fragilidad de sus raíces, en la cordillera se desplomó el modelo de un sistema económico que había logrado grandes resultados pero escondiendo el drama de una pobreza silenciada en las estadísticas.

 

3. La Junta Directiva tendrá que extender los brazos de la solidaridad de la CLAR de un extremo a otro de la geografía latinoamericana y caribeña para acompañar a estos dos pueblos hermanos, aunque de manera distinta. Preparemos este gesto histórico con la reflexión sugerida en el número 3 de la ficha de preparación, Análisis de Coyuntura: Haití y Chile; que los presidentes de esas dos Conferencias Nacionales nos hablen de las “llamadas” de su nación y su Iglesia; que todos compartamos “nuestras respuestas” en los países, las conferencias y las comunidades de donde vamos. Sin sacrificar los otros puntos esenciales de la agenda y ampliando los momentos de trabajo en común, vamos a unir la profecía y la esperanza con una solidaridad afectiva y efectiva, que ayude a levantar los ánimos, a recuperar las confianzas, a trabajar unidas/os, que lleve a la nación bañada por las aguas del Caribe y a aquella que fue golpeada por las del Pacífico, un mensaje de mística, profecía y esperanza.

El hermano Ángel Medina, fms, que ha sido miembro de la Presidencia desde el período anterior, ha sido llamado por su Superior General a una responsabilidad formativa internacional, con sede en Madrid. Tendrá que dejar su segunda patria, Paraguay, y la CLAR, donde ha servido con una generosidad admirable, respaldada por su compromiso con la Vida Consagrada de la Conferencia Nacional paraguaya. Al mismo tiempo que le agradecemos su sabiduría y lo despediremos con nostalgia, pedimos a los participantes en la Junta nombres para sustituirlo, haciendo lo posible porque el nuevo vice-presidente sea también un religioso hermano.

Benedicto XVI, en su mensaje para la cuaresma de este año, nos recuerda que: “Gracias a la acción de Cristo, nosotros podemos entrar en la justicia ‘mas grande’, que es la del amor (Cf Rm 13,8-10), la justicia de quien en cualquier caso se siente más deudor que acreedor, porque ha recibido más de lo que puede esperar. Precisamente por la fuerza de esta experiencia, el cristiano se ve impulsado a contribuir a la formación de sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de hombres y donde la justicia sea vivificada por el amor”. Mientras seguimos avanzando en este camino cuaresmal hacia la Pascua, suplicamos a Nuestra Señora, Patrona de Chile, a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Patrona de Haití, que nos ayude a permanecer de pies junto a la cruz, a Nuestra Señora de Aparecida, Patrona del Brasil, que nos ayude a hacer de esta Junta Directiva un kairós.

 

 

 

 

Hno. Paulo Petry, FSC P. Gabriel Naranjo Salazar, CM

 

Presidente Secretario General

 

Contador de Visitas

contador

Av. Garcia León 215(Oe4-33) Ruiz de Castilla 593 2 3202759 / 3202193 / 3202265