PROYECTO COMUNITARIO DE LA CIM[1]

 

“Una Vida Consagrada nueva es posible: encarnación viva de la mística, la profecía y la esperanza; al servicio de la vida amenazada, en sintonía con la creación; con un estilo de vida más minoritario pero más significativo y evangélico…” (Convicciones de la Clar, Plan Global 2009-2012)

 

JUSTIFICACION:

El 2 de febrero del 2010, en la jornada mundial de la Vida Consagrada, la Conferencia de Religiosas/os del Ecuador, haciéndose eco del clamor del pueblo haitiano ante la tragedia del terremoto y deseando RESPONDER A DIOS- EN COMUNIÓN- ALLÍ DONDE LA VIDA CLAMA[2], convocó a la vida religiosa del país a una MISIÓN INTERCONGREGACIONAL, para acompañar el proceso de reconstrucción de este pueblo hermano cuando el acontecimiento dejara de ser noticia.

Desde ese momento, la Junta Directiva, la Comisión de animación misionera de la Cer (CAM-CER) y las hermanas que acogimos esta propuesta, hemos trabajado en la definición de los objetivos, los criterios de participación, las responsabilidades compartidas y los destinatarios de esta misión.

Los contactos con la realidad de Haití, los testimonios de unos y otros, el intercambio con todos aquellos –hombres y mujeres de buena voluntad- que quieren hacer algo por este pueblo, nos han confirmado en los presupuestos para este proyecto:

El terremoto no es más que un MOMENTO en la vida e historia del pueblo Haitiano, que carga con décadas de inestabilidad política, falta de estructuras, miseria y corrupción. Entendemos que nuestro pequeño aporte quiere ir en la línea de la reconstrucción del tejido personal y social, a mediano plazo, y no de una ayuda puntual y emergente.

Este pueblo tiene una increíble capacidad de resistencia, de volver a levantarse, de enfrentarse a tantos desastres naturales y sociales. Algunos han leído este momento de Haití como una “segunda oportunidad”: la oportunidad para recomenzar con una visión más comunitaria, con una verdadera cultura del bien común, con un trabajo compartido en función de la solidaridad. Por ello, un testimonio intercongregacional que hable de la posibilidad de hacer algo junt@s, sin intereses fragmentarios, tiene pleno valor.

La realidad a la que se enfrenta la CIM, y todo aquel que quiera apostar por ayudar en Haití, puede ser desalentadora. Un sentimiento de impotencia suele acompañar a todo misionero que arriba a Puerto Príncipe, y con este sentimiento debe convivir. La comunidad deberá alimentar la firme convicción de que este proyecto sólo tiene el valor de ser un GESTO PROFÉTICO, que hunde sus raíces en Jesús Crucificado y en la esperanza invencible de la Resurrección. Esta es la principal justificación para acompañar de manera efectiva y afectiva el sufrimiento de estos hermanos nuestros.

2.- NUESTRAS MOTIVACIONES:

“Desde el CAM III me comprometí a continuar mi tarea, como discípula y misionera de Cristo…Durante todo este tiempo mantuve el anhelo de partir en misión más allá de las fronteras de mi país”

“Ante la catástrofe de Haití, me ha acompañado una certeza: otro Haití es posible, si quienes habiendo sido invitados por Cristo vamos al encuentro de este pueblo para salir adelante con ellos…”

“Lo vivimos como un llamado de Jesús- confirmado por el envío de nuestras congregaciones-. Él nos espera en Haití…en los hermanos y hermanas, en las situaciones dramáticas. Sentimos que tenemos que estar allí con ellos, que la gente necesita acompañamiento, más que dinero. Es necesario recuperar la esperanza en el Dios de la Vida.”

“Esta experiencia se nos ha regalado. Es lo que deseábamos en lo más profundo de nuestro corazón. Somos instrumentos en las manos de Dios, y queremos ser puentes de su amor, reconstruir el cuerpo de Cristo que ha sido tan maltratado en Haití.”

“Quiero aportar en esto nuevo que trae el Espíritu: lo intercongregacional. Es una respuesta como Iglesia, en nombre de Dios…”

“Esto será obra del Señor, El se encargará. Es una experiencia de desinstalación para vivir con y en medio de los pobres, optando por los más pequeños. Y me atrae que sea desde lo pequeño, desde lo intercongregacional, sin autosuficiencias. Que sea un signo en la construcción del Reino.”

“No es una respuesta improvisada. El terremoto removió en mí el deseo de entregarme en una realidad dramática como ésta. El Espíritu nos convoca desde los acontecimientos…”

3.- OBJETIVO GENERAL:

Acompañar la realidad del pueblo y de la vida religiosa haitiana, desde el testimonio y la vivencia fraterna de una comunidad intercongregacional en misión.

Un acompañamiento que

  • Viva sus acciones como signos pequeños, gratuitos y germinales del Reino
  • Busque ser una expresión de solidaridad y fraternidad de la vida religiosa ecuatoriana con la vida religiosa y el pueblo de Haití
  • Se viva desde una comunidad intercongregacional de vida y misión
  • Se inserte en un proyecto de la Iglesia y/o de la vida religiosa local
  • Sea expresión de un Dios cercano, que no olvida a su pueblo, que se hace presente en rostros y manos solidarias.

4..- ¿QUÉ PALABRA DE DIOS ILUMINA NUESTRO COMPROMISO?

“Consuelen, Consuelen a mi pueblo, dice tu Dios” Is. 40, 1

“Si alguno quiere venir detrás de mi, que renuncie a si mismo, que cargue con su cruz y que me siga” Mc. 8,34

“Les aseguro que cuando lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron” Mt. 25,40

5.- OBJETIVOS ESPECIFICOS:

5.1. A NIVEL DE CONSAGRACIÓN E IDENTIDAD:

  • Seducidas por Jesús y su Reino, buscamos ser instrumentos del Espíritu en Haití, para hacer presente la civilización del amor y la justicia, como expresión de nuestra respuesta a Dios, en comunión, allí donde la vida clama.
  • Vivir la ternura y la misericordia de Dios para transmitirla, desde el encuentro profundo con El, en la vida comunitaria y en medio del pueblo haitiano.
  • Enriquecer y fortalecer nuestra opción por Jesucristo, desde el servicio a los más necesitados de un pueblo herido y a través de una experiencia de comunión intercongregacional

 

5.2. A NIVEL DE COMUNIÓN:

  • Vivir gozosas en comunidad, centradas en Cristo y su Evangelio
  • Testimoniar nuestra vida fraterna, como un anuncio explícito de la fuerza transformadora de la Buena Nueva.
  • Fortalecer los lazos fraternos intercongregacionales, por medio de un diálogo que permita conocernos, valorarnos, apoyarnos y enriquecernos mutuamente desde nuestros diferentes carismas
  • Mantenernos en constante actitud de discernimiento, que nos permita percibir los llamados del Espíritu en medio de la realidad
  • Trabajar en comunión con el Servicio Jesuita de Refugiados, con la Iglesia local, con la vida religiosa haitiana y la Clar

 

5.3. A NIVEL DE MISIÓN.-

 

  • Acompañar en la reconstrucción personal y comunitaria del pueblo y la vida religiosa haitiana.
  • Hacer presente en Haití el amor de Dios Padre, allí donde la vida clama, a través de nuestra cercanía, entrega, generosidad, acogida, sencillez y alegría.
  • Colaborar con el proyecto de los Jesuitas en Haití, acompañando, sirviendo y defendiendo a los refugiados, desde la secretaría del SJR y la atención pastoral de los campamentos.

 

6.- CRITERIOS DE ACCION

 

Para nuestro trabajo pastoral, que el equipo

  • Apoye los esfuerzos de reconstrucción ya existentes, sin pretender protagonismos.
  • Fortalezca iniciativas que tengan efecto multiplicador y que luego puedan tener cierta continuidad
  • Busque cauces de relación, participación y comunión con la CHR y la Arquidiócesis
  • Trabaje en coordinación con el SJR, amparado por un convenio que permita una autonomía a nivel de vida comunitaria.
  • Se esfuerce por hablar la lengua creole para favorecer su inserción en medio del pueblo.
  • Esté abierto a lo diferente, sepa brindar acogida.
  • Se interese por asimilar la cultura y procure participar en diferentes instancias que le permitan acercarse más a la realidad y al pensamiento haitiano.
  • Trabaje en corresponsabilidad e interdependencia, para el crecimiento personal, comunitario y pastoral. Decidirá en discernimiento comunitario y por consenso.
  • Evalúe regularmente la acción misionera.

 

Para nuestra vivencia comunitaria

  • La casa de la comunidad se ubicará cercana al pueblo, con referencia a otra comunidad religiosa local, con un estilo sencillo, sobrio y acogedor. Tendrá ciertos espacios de privacidad para la comunidad, y el oratorio será el lugar privilegiado donde se pueda celebrar y reservar la Eucaristía.
  • Priorizaremos en la dimensión contemplativa: la centralidad de la Palabra de Dios, la oración personal diaria y comunitaria, periódicamente. La participación en la Eucaristía, la celebración en comunidad de la Liturgia de las horas (laudes y vísperas), y retiros mensuales y anuales.
  • Buscaremos tiempos de descanso, recreación y relectura comunitaria.
  • Procuraremos una estrecha relación de información y cercanía con nuestras congregaciones, la CER, la Clar, utilizando los medios de comunicación que estén a nuestro alcance: internet y teléfono (cuando sea necesario).
  • Buscaremos, en la medida de lo posible, nuestro auto-sustento, y procuraremos un nivel de vida coherente con la inserción que queremos vivir.
  • No promoveremos- al menos en este primer momento- la pastoral vocacional, para mantener la libertad, la cohesión del grupo y la claridad del objetivo fundamental.

 

 

7.- NUESTRAS CONVICCIONES:

Consagración e identidad:

  • Creemos que hemos recibido una llamada de Jesús para vivir esta experiencia, Él nos ha convocado, nos une y nos hace partícipes de una misión común
  • Creemos que el Dios del Amor nos quiere creativas y audaces en la construcción de un mundo más justo, más fraterno, en solidaridad con nuestros contemporáneos.
  • Creemos que somos mujeres consagradas al Dios de la vida, colmadas por su ternura. Por ello, queremos ponernos al servicio de la vida, de toda vida, con y como María, y comprometernos con los que ya trabajan por su defensa y crecimiento.
  • Creemos en la fuerza y el valor significativo de una presencia misionera intercongregacional, como pequeña semilla que aporta al advenimiento del Reino en Haití.

 

Comunión:

  • Creemos que la CIM es un don del Espíritu Santo, comunión de fe, vida y amor, que comparte un proyecto común. Podemos ser signo visible de Dios Comunión-Trinidad, eso implica esfuerzo y un proceso –en ocasiones pascual- de crecimiento personal y comunitario. La construimos en el día a día, con el aporte de todas y cada una.
  • Creemos que la comunidad, para ser signo, debe dar testimonio del trabajo en equipo, de la ayuda mutua, de alegría, de aceptación a lo diverso
  • Creemos en el valor de nuevas relaciones comunitarias donde la búsqueda conjunta, el reconocimiento de nuestras fragilidades y fortalezas nos llevan a unir fuerzas y complementarnos.
  • Creemos que una comunidad en la que cohabitan varios carismas y culturas es un espacio de crecimiento humano y espiritual.
  • Creemos que una comunidad apostólica está, por naturaleza, en misión; el servicio misionero impregna toda la vida comunitaria, que se fortalece y recrea en el encuentro personal con Jesús

 

Misión:

  • Creemos en el Dios de Jesús, que nos sostiene en todos nuestros proyectos apostólicos, para hacer de nosotras testigos de la esperanza inaugurada por Jesús crucificado y resucitado.
  • Creemos que la vida religiosa debe preocuparse de todos, pero debe dar prioridad a aquellos que más lo necesiten
  • Creemos que es posible trabajar en Haití por una visión más comunitaria, por una cultura del bien común. Creemos en el valor de tejer redes en proyectos compartidos, y por ello entendemos que la intercongregacionalidad es una oportunidad y una necesidad, al mismo tiempo, en este momento de la vida religiosa.

8.- ANIMACIÓN DE LA VIDA COMUNITARIA

Para responder a este deseo de vivir la corresponsabilidad e interdependencia, en estado de discernimiento, entendemos que la toma de decisiones debe ser por consenso. Proponemos también una animación compartida, asumiendo cada una diferentes roles

ANIMADORA DE ESPIRITUALIDAD Y COMUNIÓN

Su misión será:

  • Acompañar y fomentar la vivencia de la espiritualidad de la Vida Consagrada Misionera
  • Impulsar el testimonio fraterno entre las hermanas de la comunidad para ser signo del amor misericordioso de Dios.
  • Promover el discernimiento comunitario en la búsqueda de la voluntad de Dios y en fidelidad creativa al proyecto intercongregacional.
  • Crear un clima de comunión y de corresponsabilidad.

ANIMADORA DE LA MISIÓN:

Se compromete a:

  • Integrarse en el Equipo del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) desempeñando la función de secretaria.
  • Coordinar el apostolado que podrán desarrollar las hermanas en medio de los campamentos de los/as refugiados/as, que se encuentran allí a raíz del terremoto.
  • Promover y acompañar la elaboración de una propuesta pastoral para los campamentos:
  • Fijar etapas-tiempos. Establecer con la comunidad las responsabilidades
  • Coordinar la puesta en marcha de la propuesta

 

LA ECÓNOMA:

“Todos los creyentes vivían unidos y lo tenían todo en común” (Hchs. 2,44)

Para nosotras, miembros de la C.I.M, una forma de vivir esta espiritualidad de comunión se concretará en subsistir de un FONDO COMUN, entregado por la CER y ajustado a un PRESUPUESTO aprobado por la Comisión de Animación Misionera (CAM-CER) y la JUNTA DIRECTIVA. Más adelante, ese fondo se incrementaría con los ingresos que podrían generar los diferentes servicios de las hermanas.

Este fondo común, será invertido básicamente en:

  • La subsistencia de las hermanas de la Comunidad: Manutención – (alimentación, servicio básicos (luz agua - teléfono, internet ) hospedaje.
  • Transporte local – prensa.
  • Médico y medicinas (Por enfermedades contraídas en Haití)
  • Formación en y para la inculturación en Haití.

La administración de este fondo, será un servicio que prestará la ECÓNOMA, en corresponsabilidad con las hermanas de la Comunidad. Estará atenta a revisar con regularidad que nuestros gastos estén acordes con el estilo sencillo que queremos vivir.

Al finalizar el mes realizará el balance y lo dará a conocer a la comunidad. Una vez aprobado por las hermanas, lo enviará a la Hna. Presidenta de la CER.

LA SECRETARIA DE LA CIM

La Hna. Secretaria tendrá como misión fundamental promover la comunicación de la comunidad con otras instancias y ser la memoria de los acuerdos a los que llegue la comunidad.

Escribirá la “CRÓNICA” regular de la Comunidad , de sus vivencias importantes, la dará a conocer a las Hnas, a la CAM – CER y a la Junta Directiva de la CER.

De forma creativa y con la participación de las hermanas, también elaborará: boletines , comunicados oportunos, etc., que enviará a las diferentes Congregaciones de la CIM, a la CER, CLAR, etc.

Mantendrá al día la correspondencia con las diferentes entidades con las que se relacione la Comunidad: CER – CHR - CLAR , etc.

En coordinación con las demás hermanas de la CIM servirá de interlocutora para otras Conferencias de L.A. y del Caribe.

Llevará la memoria escrita de las reuniones comunitarias y de sus decisiones

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La comunidad buscará elegir, luego de un tiempo de convivencia, una hermana que sería la responsable o representante de la comunidad. Sus funciones serían

  • Representar a la comunidad en instancias oficiales.
  • En caso de necesidad, tomar las decisiones inmediatas que implican a la comunidad.
  • Ser la interlocutora oficial de sus hermanas, cuando se requiera informaciones, evaluaciones, etc.

 

Juntas decidimos entonces asumir estos roles así:

  • ANIMADORA del nivel de ESPIRITUALIDAD Y COMUNIÓN: Cecilia Guarderas
  • Responsable del nivel MISIÓN: Eugenia Silva
  • ECÓNOMA: Marlene Caisahuano
  • SECRETARIA: Clemencia Rodríguez

 

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Quito, 13 de Octubre del 2010

 

 

 

 

 


[1] CIM: Comunidad intercongregacional misionera

[2] Parafraseado el lema de la CLAR 2009-2011:: “Escuchemos a Dios donde la vida clama”