COMUNIDAD INTERCONGREGACIONAL MISIONERA EN HAITÍ

32 ª CRÓNICA

“Hay un momento para todo

y un tiempo para cada cosa bajo el sol:

un tiempo para nacer y un tiempo para morir,

un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;

un tiempo para llorar y un tiempo para reír,

un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse;

un tiempo para buscar y un tiempo para perder”

 (Sir.3, 1, 2a, 3b, 4a, 5b, 6a)

 

Ciertamente que con Dios todo lo podemos y sólo en Él encontramos reposo y paz en las dificultades y el caminar diario. Damos gracias a Dios por todo lo que nos ha permitido vivir en este mes muy especial para nuestra comunidad, ya que cada acontecimiento de trabajo y descanso, de incertidumbre y esperanza, de muerte y resurrección, de alegría y tristeza, de acogida y despedida, ha fortalecido nuestra confianza en Él y desde la fe nos ha ayudado a aceptar su voluntad con la certeza de que Él sabe porqué permite todas las cosas.

 

“Hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir, tiempo para llorar y tiempo para reír…”

En el caminar de nuestra comunidad hemos vivido de cerca el proceso de enfermedad de Bernardita López, hermana de Socorro López (Misionera Comboniana) presente en la CIM desde hace tres años. Amig@s, compañer@s de los proyectos, sacerdotes y religios@s conocid@s y nosotras, las hermanas de la CIM, tuvimos como intención especial la recuperación de Bernardita. Ciertamente su familia se entregó generosamente al cuidado de Bernardita agotando los recursos y posibilidades que vieron necesarios para su recuperación, pero sólo pudieron contemplar que fue decayendo poco a poco.

Socorro, consciente de la gravedad de su hermana y conociendo con anterioridad que ya no regresaría a Haití por tener ya su asignación a otra comunidad, suspendió las vacaciones comunitarias para adelantar el viaje y antes finiquitar los informes y resúmenes de los diferentes proyectos.

Dios que sabe el día y la hora como dueño de la vida preparó y llamó a Bernardita a experimentar la resurrección el día 28 de agosto en la madrugada, por lo que Socorro tuvo que hacer un viaje urgente el 30 de agosto saliendo de Puerto Príncipe hasta Santo Domingo para desde allí continuar a México.

No queremos pasar por alto nuestro agradecimiento a las hermanas del Sagrado Corazón, Matilde y Martha, quienes compartieron y acompañaron a Socorro en estos momentos fuertes, puesto que Clemencia y Diana nos encontrábamos regresando de Santo Domingo.

Todo esto nos ha recordado la necesidad de vivir abandonadas en las manos de Dios y agradecidas por todo lo que nos ha ofrecido, con la certeza de que si confiamos en Él su providencia nunca nos faltará.

 

“Hay un momento para todo”

Nuestro caminar inter-congregacional va avanzando poco a poco, ya que en estos días hemos continuado la misión más sosegadamente. Socorro finalizó la evaluación en los grupos de alfabetización y por estar en esta etapa de cierre, tuvo la elaboración del informe anual de los proyectos realizados.

El 06 de agosto, día de la Transfiguración del Señor, los apóstoles fueron cubiertos por una nube y escucharon la voz que les dijo “Este es mi hijo amado, escúchenlo”. De diferente manera, ese mismo día en la noche, Puerto Príncipe se cubrió de una nube espesa de lluvia, rayos y truenos que estremecieron la tierra y la voz que escuchamos en nuestros corazones con interrogantes y preocupación fue el clamor de muchas familias que todavía viven en los campamentos o, desplazados de ellos, se han ubicado a la orilla de los ríos y quebradas que en estas ocasiones sufren fuertes inundaciones. Es una realidad que con impotencia no podemos dar solución a corto plazo, por lo menos para un grupo de personas que carecen de un techo donde pasar tranquilos

En esta aventura intercongregacional misionera en Haití no podían faltar las fiestas que en este mes se nos triplicaron: Santo Domingo de Guzmán el 08 de agosto, fiesta grande para todo la Familia Dominicana; el 09 de agosto la pascua de Lutgarda Mas y Mateu fundadora de las religiosas Mercedarias Misioneras y el 10 de agosto la fundación de la Orden de la Merced, fiesta para todos l@s mercedari@s. Estos grandes sant@s y misioner@s, nos unieron a las hermanas de la CIM para vivir con intensidad los momentos de oración preparados por las hermanas, compartir cantos, algunas pinceladas de la historia, carisma, vida y misión de estos grandes intercesores y de nuestras congregaciones. Todo fue una riqueza, ya que nos sentimos en familia. Posteriormente, cada hermana según nos correspondía se esmeró con creatividad y amor en el arte culinario a fin de dar realce a las celebraciones.

El 11 de agosto participamos de la Eucaristía de inauguración del Centro de Formación Intercongregacional (CEFOI), obra promovida por el P. Anibal Zilli sacerdote Claretiano, muchos años presente en la zona de Kassal dando vida a las comunidades eclesiales de base. Tod@s junt@s dimos gracias a Dios por este sueño hecho realidad en Haití. Fue una celebración muy animada y de mucha simbología que explicó el recorrer del grupo y la obra. Junto a este acontecimiento un grupo de monitores de las diócesis de Jeremi, Puerto Príncipe y Okay finalizaron una de las etapas de formación Bíblica después de un seminario intensivo de 15 días.

El 15 de agosto nos reunimos nuevamente con el P. Lazard, Director de Servicio Jesuita al Refugiado, colaboradores y coordinadores de los proyectos que finalizaron, mujeres de los comités de los diferentes grupos a quienes se les ha acompañado durante 3 años. Dimos gracias a Dios por todo lo recibido de su mano generosa con una celebración eucarística animada por las mismas mujeres.

Después de finalizar la celebración y las tradicionales palabras de agradecimiento, participamos de la reunión convocada para las mujeres de los grupos de Economía Solidaria. Se aclararon algunas inquietudes en cuanto a la continuidad de los proyectos y el P. Lissaint, Director del Servicio Jesuita al Migrante, manifestó que será el SJMH, quien seguirá acompañando en la gestión de estos proyectos para responder a las necesidades de los grupos humanos más vulnerables, ya sea a las mujeres desplazadas de los campamentos como a las personas repatriadas en la frontera. Las hermanas de la CIM y las hermanas de la congregación del Inmaculado Corazón de María han asumido la responsabilidad de llevar adelante esta misión que realmente es un estímulo para lograr la autonomía financiera y un trabajo digno para las mujeres.

Del 13 al 17 de agosto se llevó a cabo el campamento de verano organizado por el SJRH, para los jóvenes que vivieron en los campamentos de Delmas y Pakolofe y que continúan con sus reuniones habituales. Estuvieron 66 participantes. El último día, Socorro por invitación de la coordinadora del proyecto de jóvenes, trabajó el tema “Enfermedades de la mujer y aborto”. Tuvo una buena acogida por parte de los jóvenes

 

“Hay un tiempo para el trabajo y tiempo para el descanso”

Después de todo este tiempo de misión nos hemos tomado unos días de descanso comunitario en Santo Domingo, del 17 al 28 de agosto. Por situaciones ya expuestas al inicio de la crónica Socorro no nos pudo acompañar.

Ciertamente que, a pesar de ser una misma isla, al pasar la frontera después de todo el ajetreo de presentar pasaportes, revisión de maletas, pudimos ver con asombro la diferencia que hay entre estos dos países vecinos: el paisaje, la estructura de las casas, calles, ausencia de vendedores ambulantes, más limpieza... Fue un viaje de 6 horas pero muy interesante. Ya en Santo Domingo nos acogió con una amplia sonrisa la Hna. Esthela, Religiosa Mercedaria de la Caridad, quien con su cordialidad nos llevó a la casa de residencia de las hermanas mayores donde nos hospedamos todo el tiempo de descanso. A nuestra llegada a esta casa nos recibió con los brazos abiertos la Hna. Provincial María Luisa Ugarte, a quien debemos con gratitud está invitación. En la comunidad de la residencia están 13 hermanas. Además tienen un dispensario médico bien dispuesto para atender a la gente necesitada, entre ell@s a much@s haitian@s.

Fue una riqueza compartir estos días con ellas. Con generosidad nos invitaron a recorrer las misiones que tienen en San Gregorio de Nigua a 45 minutos de la ciudad metropolitana: un leprocomio con 27 personas internas y algunas externas a quienes dan tratamiento; la institución educativa de enseñanza fundamental hasta bachillerato incluido algunas carreras técnicas; la comunidad y la casa de oración cerca de la playa (antiguo leprocomio)

Fuimos a Santiago con las Hnas. Mercedes, María Luisa y Esthela. Conocimos las hermanas de la comunidad con quienes compartimos el almuerzo, recorrimos las instalaciones del colegio donde l@s maestras ya se encontraban en cursos para el inicio de clases. Por la tarde un poco de historia del país visitando el parque de los héroes, hombres y mujeres ilustres partícipes en las luchas por la independencia. A la noche dormimos en la casa de la familia de Esthela, un verdadero paraíso por el silencio, la belleza del paisaje, el aire puro y principalmente por la acogida de sus herman@s.

Fuimos al Santo Cerro, donde Cristóbal Colón plantó la primera cruz en su llegada a este nuevo continente. Visitamos a las hermanas, quienes con alegría nos hicieron conocer los arreglos que van haciendo en la comunidad y en el Santuario de la “Virgen de la Merced”. Las restauraciones están dando vida al lugar por la iluminación de la cruz, el rosario visible en la noche y el incomparable paisaje del valle.

Gracias a la invitación de Lourdes Antoine, quien trabajó con nosotras en el SJRH y que ahora coordina proyectos de defensa e integración de los haitian@s que trabajan en los ingenios de caña propiedad de extranjeros, explotados y con trabajos muy pesados y no reconocidos. Las familias haitianas y los más pobres de República Dominicana viven concentrados en los “Bateyes” unos en mejores condiciones que otros, aunque todos con carencias de condiciones básicas para una vida digna.

No pudo faltar los momentos de paseo por la ciudad y el compartir con las hermanas y sus comidas “criollas” como lo llaman allí.

Agradecemos a Dios y a las hermanas Mercedarias de la Caridad por todo lo vivido en estos días de descanso, oración y compartir fraterno.

Entre abrazos y despedidas regresamos el 28 de agosto a Haití con las fuerzas renovadas y nuestro espíritu alegre para seguir acompañando a nuestros hermanos necesitados. Estando en la frontera recibimos con mucha tristeza la noticia del fallecimiento de Bernardita López.

 

“Un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse”

El 30 de agosto fue un día muy especial ya que por la mañana la orquesta de la CIM llegó para cantar las mañanitas a Socorro en su aniversario de vida. Estuvo también presente Michelene, colaboradora de los proyectos de mujeres en Tijo quien continuará con este acompañamiento.

Después de la oración comunitaria de agradecimiento a Dios por su vida, vocación, amor, servicio y entrega incondicional a cada persona que durante estos tres años conoció, acompaño y robó el corazón, pedimos bendiciones en el viaje que realizó este mismo día a Santo Domingo y de ahí a México para acompañar a su familia en estos momentos de dolor.

A las 06h30 las hermanas Matilde y Martha nos acompañaron al aeropuerto para dejar a Socorro y despedirla. Entre abrazos, buenos deseos, saludos, se entremezclaron muchos sentimientos de gratitud por la vida compartida y todo lo aprendido, de felicidad por su vida y de tristeza por la despedida.

Socorro, las hermanas de la CIM te decimos “mil gracias” por todo lo que has derramado en bien de todos los que han acudido a ti y por todo lo que has sido y significas para cada una de nosotras en la comunidad. Te tenemos en nuestro corazón y pedimos a Dios que te recompense con muchas bendiciones y mucha fortaleza para superar estos momentos de dolor con tu familia. Que Nuestra Madre la Virgen María sea tu compañera de camino en la nueva misión que emprendes.

 

“Hay un tiempo para edificar”

Terminamos esta crónica con broche de oro para nuestros valientes niños Davens y Ti-Bo. Estos pequeños angelitos, día a día luchan por vivir con la esperanza de que en alguna parte del mundo está un padre y una madre esperándoles para devolverles la alegría de ser niños, de sentirse amados, de experimentar que a alguien les importa su vida que por desgracia es truncada por las trámites burocráticos y corruptos en Haití.

La hermanas de la CIM, hoy por hoy nos encontramos en tiempo de transición (cambio de proyecto), de incertidumbre (cambio de casa, convenio), pero nos seguimos haciendo presente compartiéndoles nuestra vida y contamos con sus oraciones y apoyo humano. Les damos gracias por lo que están haciendo para que este sueño siga siendo una realidad en la misión de Haití. Que María Nuestra Madre les acompañe,

Con cariño y afecto las hermanas de la CIM-KEM.

 

Socorro López (Misionera Comboniana)

Clemencia Rodríguez (Mercedaria Misionera)

Diana Méndez (Dominica de la Enseñanza)

 

Puerto Príncipe, Agosto 2013