EXPERIENCIA DE PATRICIA VILLACRÉS

HAITI, 28 – 01 – 2012

 

Que la ternura de Dios Providente y la protección de nuestra Madre Santísima bendigan la labor que ustedes realizan.

La presente tiene como motivo contar la experiencia que estoy viviendo desde que salí de mi linda tierra ecuatoriana hacia la ciudad donde están nuestras Misioneras de la CIM en Puerto Príncipe, ciudad que ha sido golpeada por los desastres de la naturaleza, tierra llena de esperanzas y sufrimientos, de luces y sombras, de esfuerzos por su gente que quieren un mañana mejor.

El carisma de la Providencia y la situación de los hermanos haitianos me llevan a dar una respuesta al Dios de la vida, que me llama a dejarlo todo.

“Llamo a las que Él quiso:

Para estar con EL,

Predicar la buena nueva y

A curar las heridas…… (Mc. 3, 13-15)

 

Les invito a caminar por Puerto Príncipe desde mi perspectiva:

El 14 de diciembre, día de partida tan esperado, pues hace un año que aspiraba estar en Haití. En el aeropuerto de Quito salí con lágrimas en los ojos, porque amo lo que dejé, muchos personas queridas se quedan, mis hermanas de sangre y espirituales, amistades valiosas. Estoy segura que me acompañan con sus oraciones en esta misión difícil.

Al aterrizar en el aeropuerto de Haití, sentí que mi corazón latía más fuerte, pues era la primera vez que viajaba tan lejos fuera de mi país y por un año, gracias a Dios llegué bien.

Tuve dos contratiempos: una al momento de la partida por llevar sobrepeso y la otra al llegar porque me detuvieron en la puerta de control de emigración por no tener la dirección de estadía. Gracias a Dios me encontré una persona que hablaba español quien me ayudó a explicar la situación; es así que me dejaron ir a retirar las maletas, enseguida me encontré con Eugenia y Clemencia que me esperaban en la parte de afuera del aeropuerto. Todas emocionadas no se dejaron esperar los abrazos fraternos y cariñosos.

El primer contacto con la gente es increíble porque abruma el gran ruido y escuchas un idioma que no entiendes a no ser el saludo; las calles con escombros, destruidas, llenas de basuras por todas partes y sobre todo lo que más me impactó fue ver las personas viviendo en carpas destruidas por el tiempo. A medida que avanzaba la camioneta este panorama no cambió casi nada durante todo el trayecto hasta llegar a la casa que está ubicada en Delmas 31.

El 15 de diciembre, sor Eugenia y yo salimos a visitar al Padre Lazard, quien nos recibió muy amablemente. Durante el diálogo quedamos de acuerdo que ayudaría a Socorro en el área de salud y apoyaría a Carmen Rosa con los jóvenes.

Actualmente estoy siguiendo un curso de creól de lunes a viernes por la mañana y doy clases de español al personal que trabaja en el SJR (Servicio de Jesuita a los Refugiados). Tengo el nivel 1 y 2. Por la tarde a veces acompaño a las hermanas a los campamentos y los fines de semanas ayudo a Carmen Rosa en los grupos juveniles.

Transcurrieron ya dos años del terremoto, Haití se levanta muy lentamente. Hay algunos lugares que no fueron afectados, se pueden contemplar paisajes hermosos. En Leogán fue el epicentro y me parece que se encuentra en mejores condiciones que Puerto Príncipe. En Puerto Príncipe encontramos miles de personas que siguen viviendo en carpas en condiciones inhumanas, no tienen agua, las basuras abunda por toda parte, los malos olores de las aguas estancadas y de las letrinas y como consecuencia tenemos muchas personas enfermas. Vemos tristemente niños, jóvenes y adultos que piden comida y trabajo.

Acompañar la realidad de este pueblo es un reto porque sabes que tienes que enseñar a pescar para que ellos aprendan a ganar el pan de cada día, medio que les ayuda a elevar la autoestima.

El trabajo que realizan las hermanas junto con el SJR, es un proyecto que crea fuente de trabajo para las mujeres (micro-créditos). Desde luego que las beneficiadas son un mínimo porcentaje comparado con tantos desempleados de los campamentos. Se brindan talleres de salud. Se colabora en educación con una escuela provisional durante la permanencia de la gente en los campamentos.

Con un corazón agradecido y lleno de esperanza me abandono en las manos de Dios y sueño con un futuro mejor para nuestros hermanos haitianos.

 

Patricia Villacrés

Hermanas de La Providencia y de la I.C.

 

Comentarios   

 
# rosa 13-03-2012 20:33
:D hola amiga me puede escribir si se acuerda de mi soy rosa guaranda muñoz espero su respuesta gracias
 
 
# Patricia 19-03-2013 21:40
me alegra ver a sor Patricia ella fue mi maestra en azogues y me gustaria contactarme con ella
Gracias