15° CRONICA CIM

PUERTO PRINCIPE, DICIEMBRE 2011

 

Finalmente nos hemos podido reunir todas las que formaremos la comunidad CIM en este próximo año. El 14 de diciembre llegó desde Quito Patricia VIllacrés de la Congregación de La Providencia;  el 15 regresaron  Magdalena y Carmen Rosa de su experiencia de inmersión en Karise, al Noreste de Haití (les adjuntamos su experiencia); y el 19 regresó Soco de México después de unas tres semanas de visita familiar. Hemos tenido momentos para compartir largamente las diversas experiencias que a cada una nos ha acompañado en esta temporada y para conocer detalles de la vida, sueños, temores y esperanzas al comenzar esta nueva etapa en Haití.

Tuvimos ya una primera reunión comunitaria para organizar las tareas y reestructurar la distribución de roles de acuerdo al Proyecto Comunitario que marca nuestro caminar como CIM. La comunidad, deseosa de actuar en corresponsabilidad e interdependencia, ha quedado organizada así: ANIMADORA DE FRATERNIDAD: Patty Villacrés; ENCARGADA DE COMUNICACIÓN: Carmen Rosa Peñaranda; ECONOMA: Magdalena Nieves; SECRETARIA: Clemencia Rodríguez; REPRESENTANTE DE LA COMUNIDAD: Socorro López.  Eugenia Silva permanecerá en la comunidad de la CIM prestándonos su apoyo y enriqueciéndonos con su entrega y creatividad, hasta que pueda empezar con la nueva misión Interprovidencia en Plasaac, en Artibonite, una Provincia al norte de Puerto Príncipe. Está previsto que venga una hermana de la Providencia de Portieux, francesa, y vivirá también una temporada con nosotras. CLAUDINE PETIT JEAN vendrá a Haití el 18 de enero. Eugenia tiene también en estos meses una encomienda de parte de la CLAR: visitar en todo Haití a comunidades religiosas que tengan proyectos que repercutan directamente en el proceso de reconstrucción de Haití. Se hará un diagnóstico que servirá luego a la CLAR y a la CHR  (Conferencia Haitiana de Religiosos/as) para brindar luego un apoyo directo y efectivo.

PREPARACION PARA VIVIR LA NAVIDAD

La semana anterior a la celebración de la Navidad fue intensa. Con las hermanas nuevas: Magdalena, Carmen Rosa, Patty fuimos a visitar los campamentos, descubriendo a cada paso esos “pesebres vivos”: carpas que albergan personas en una pobreza extrema, sin otro sitio para vivir, sin alimentos para comer, con bebés que lloran de hambre y de frío por las mañanas y las noches, y lloran también de hambre y de calor al mediodía. No podíamos evitar el trasladarnos a lo que el evangelio nos presenta como entorno que envolvió el nacimiento de Jesús. En algunas tiendas encontramos también a bebés y madres enfermas. Carmen Rosa comenzó con su técnica de medicina alternativa,  la magnoterapia, a aplicar los imanes que van haciendo su admirable trabajo curativo.

Las mujeres de los diferentes grupos que acompaña Clemencia querían celebrar la Navidad, “compartiendo” entre ellas lo poco que tienen. Se decidió en los Grupos de Economía Solidaria no tener en esa semana la cotización habitual de 25 gds. (un poco más de medio dólar) y con ello, comprar o ingeniarse en un regalo para intercambiar en el grupo. Fue enternecedor, ya en el día de la pequeña fiesta, ver a mujeres llegando con una papaya envuelta en papel de regalo, con cuatro naranjas, con cinco plátanos, con un poco de arroz o una pequeña bolsa de carbón para dejar su regalo para alguien del grupo. Cantaron, danzaron, se rieron mucho. Y lo más importante, creemos que se introdujeron en el sentido profundo de la Navidad: Dios nos hizo el gran “regalo” de su Hijo, cercano por su pobreza y fragilidad a la realidad de tantas familias en los campamentos. También ellas compartieron un pequeño regalo que es fruto de su  esfuerzo y desprendimiento. Estamos convencidas que disfrutaron con el hecho de “dar” y “compartir”, no sólo esperando el “recibir”. El “Emmanuel”, “Dios con nosotros”, es el mejor regalo de nuestro Papa Bondye y por eso también nosotras compartimos alegría, sueños, esperanzas.

Aprovechamos esta crónica para informar que algunas mujeres de los campamentos en los que trabajamos han recibido ya su primer microcrédito con el compromiso de reembolsarlo para beneficiar luego a más mujeres que lo necesitan. Han trabajado en equipo y son conscientes de que el grupo es para crecer en una economía solidaria. En las visitas que las hacemos es emocionante verlas sonreír y ya no sentadas sin hacer nada, sino preparando lo que luego les servirá para su actividad comercial en las calles de Puerto Príncipe: algunas venderán carbón, otras plátanos, otras alimentos crudos, agua o refrescos, cada una según lo que ve tiene salida comercial. Es un trabajo fuerte y arriesgado, pero es un primer intento para superar ese estado de inercia y abandono en que les sumergió las diversas situaciones adversas que han atravesado: terremoto, ciclones, epidemia del cólera. Radiante de felicidad, una de las mujeres nos comentaba que en estas fiestas cree que podrá comer en familia, algo que desde hace mucho no lo podía hacer.

Y las otras mujeres que participan en el grupo, esperan ilusionadas les llegue el momento de recibir su primer préstamo. Dentro de un mes, las primeras mujeres beneficiadas empezarán a pagar. Y todas continuarán con su cotización semanal que alimentará su depósito personal que, en determinado momento, les servirá para pagar el préstamo o simplemente para fomentar su capacidad de ahorro. Muchas mujeres quieren unirse a estos grupos. A nadie se les cierra la puerta, pero eso sí se les advierte en el compromiso de participar en las reuniones semanales de formación. En este mes se han tratado temas sobre “El desarrollo del comercio con una buena gestión” y además temas sobre “El liderazgo femenino y la Equidad de Género”. Este trabajo formativo es parte del Proyecto de Mujeres que lo llevamos adelante en coordinación con el Servicio Jesuita a los Refugiados.

NAVIDAD EN HAITI

Aunque todo lo anterior ya fue un anticipo para entrar en un clima navideño, el 24 y el 25 vivimos como CIM nuestra primera Navidad en Haití. Hay que recordar que el año pasado, quienes estuvimos lo vivimos cada una en el sitio de inmersión en el que nos encontrábamos, así que esta Navidad del 2011 fue la primera vivida en comunidad.

En general, hay que compartir que en las calles de Puerto Príncipe no se nota ningún ambiente navideño. Decimos que el consumismo por aquí todavía no ha llegado, pero también creemos es un reflejo de la pobreza generalizada en la que se vive. Solamente en algún centro comercial, inaccesible para la mayoría de haitianos, se ha visto algún movimiento especial. Los niños/as por la calle demuestran no haber recibido ningún regalo y la vida ha transcurrido con la “normalidad” de siempre. A las 6:00 de la mañana del día 25, se escuchaba pasar, como todos los días, a la señora que vende plátanos, al señor que con su campanilla anuncia que limpia zapatos, a las señoras que preparan sus comidas para luego venderlas.

Nosotras tuvimos la Eucaristía del 24 en la Iglesia a la que habitualmente asistimos. Disfrutamos de  un concierto que entonó hermosos villancicos, la mayoría en francés. Antes de iniciar la Eucaristía nos sorprendió un movimiento inusual. Resulta que entraba el Presidente de la República, Michel Martelly, su señora y sus dos hijos que venían también a participar de la Misa de Navidad. Nos tocó estar a pocos pasos de la familia presidencial junto a las escoltas que les protegían. Esta presencia nos sirvió para rezar de una manera especial por los representantes del gobierno haitiano para que logren tomar medidas acertadas en el proceso de reconstrucción que Haití necesita.

En comunidad tratamos de celebrarlo de la mejor manera. Patty, animadora de la fraternidad, realizó muy bien el rol asignado  y se esmeró por hacernos participar en una reflexión espiritual antes de sentarnos a nuestra mesa compartida con Pili, nuestra amiga española, y Karyél amigo haitiano. Magdalena fue la encargada de preparar el consomé con los ingredientes que aquí se pueden conseguir. Y entre risas, cantos de villancicos ecuatorianos, intento por cantar villancicos en kreyól, trasfondo de villancicos españoles y mexicanos, procuramos pasar momentos agradables. No faltó el detalle de intercambio de regalos, especialmente traídos desde México por Soco. Con dinámicas festivas, pusimos una nota de color a nuestra noche de Navidad.

A la mañana siguiente, algunas de la comunidad fuimos a Automeka para participar de la Eucaristía y del agasajo que se hizo desde el SJR  a 120 niños/as de dicho campamento. Sentimientos de ternura y emoción al ver los rostros de felicidad de los pequeños/as que recibieron su regalo. Por la tarde, gracias al proyector enviado por las hermanas Combonianas desde México, disfrutamos en pantalla grande de una hermosa película.

CON NUESTRO PEQUEÑO DAVENS

No hemos dejado de visitar a DAVENS cada semana, avisando previamente al Director de nuestros deseos de acercarnos al orfelinato. Es una alegría el verlo, pero al mismo tiempo tenemos tristeza pues parece que sus papeles no se están agilizando y así cada vez se retrasa más su proceso de adopción. La sección en la que se encuentra es de los bebés más pequeños, unos 20 pequeños/as desde unos pocos meses de nacidos hasta los 2 años. Y hay niños/as con parálisis cerebral, con lesiones en los pies, con dificultades en la visión, con profundas dificultades para movilizarse… DAVENS se encuentra en el grupo de los niños aparentemente sanos, pero todavía no es capaz de caminar solo y cada vez lo encontramos triste y desmejorado.  Todos los niños y niñas de esta sección son preciosos y  con una triste historia de abandono y soledad. Cada vez que regresamos de visitarlo llegamos a casa con el corazón partido y con las imágenes de los pequeños/as en nuestras retinas. Hacemos la reflexión, si para los niños “normales” es difícil llegar a una adopción, ¿qué será de aquellos pequeños que desde ya es evidente las fuertes secuelas de las lesiones cerebrales quizá por una mala atención en el momento del parto?

El día 25 por la tarde fuimos al orfelinato a compartir con DAVENS y con sus pequeños compañeros/as. No sabemos si fueron conscientes de que íbamos en plan de fiesta y que llevábamos algunas sorpresas. Creemos que disfrutaron porque algo diferente sucedía a su alrededor y porque había cariño en nuestros gestos y caricias y en los esfuerzos que hacíamos para que  cojan en sus manos uno u otro regalo.  La impresión que tenemos con DAVENS es que está triste.  Necesita urgentemente una familia que lo adopte y que le brinde todo ese calor de hogar que necesita. Tratamos de que nuestro cariño y cercanía le dé fuerzas para continuar. Si fue capaz de sobrevivir a una muerte segura abandonado en una tienda de un campamento, ¿no será capaz ahora de superar esta espera? ¡CREEMOS QUE SI!

SALIDA COMUNITARIA

Aprovechando que estamos en un clima de relativo descanso antes de recomenzar las actividades en enero, decidimos tener una salida comunitaria a una playa cercana a Puerto Príncipe. El 27 de diciembre, celebrando el cumpleaños de CARMEN ROSA,  con mucha ilusión nos pusimos en camino con la intención también de visitar a WATSON en Titanyé, un lugar en el que un sacerdote dominico está llevando a cabo un proyecto para acoger a niños/as de la calle. Watson es un adolescente de 14 años, sin ninguna referencia familiar, que apareció un día en el campamento de Automeka y nos pidió con insistencia le ubiquemos en un lugar en el que tuviese comida y un techo donde dormir. En Automeka estuvo acogido durante algunos meses en una carpa con otra familia muy pobre y necesitada: una madre con 6 hijos que ya no podía mantenerlo más. Después de un recorrido un poco turbulento por otra casa de acogida, llegó a este lugar en el que, gracias a Dios, está contento, compartiendo con otros 52 niños/as un lugar hermoso para vivir en una colina con vista al mar. El proyecto contempla tener lugar para acoger a 150 niños/as que viven en la calle y darles la posibilidad de un hogar y de estudios hasta una formación profesional. WATSON es aquel granito de arena, único entre miles, a quien desde la CIM hemos podido también brindar una mano para abrirle nuevos horizontes en su vida.

Después de esta visita a WATSON, llegamos a un lugar hermoso cerca de Arcahaie, una playa con el agua del mar transparente y tranquila. Es obligatorio decirlo que Haití tiene rincones preciosos, lamentablemente todo en manos privadas. A esta playa pudimos acceder gracias a la amistad de Káryel con el dueño del lugar que puso a nuestra disposición el sitio para nosotras solas. La playa tenía muchas piedras, pero así y todo nos fue posible pasear, bañarnos, reír, gozar de un día de descanso y de fiesta. El tiempo que estuvimos allí coincidió con la llegada de un pescador que traía pescado fresco. Pudimos comprar y hemos podido saborear este delicioso manjar, ya en comunidad, por dos ocasiones.

El único contratiempo que se nos presentó fue a causa del tap-tap en el que íbamos. Al regreso se nos estropeó en plena carretera, sin posibilidad de reparación rápida. Estábamos preocupadas pensando que ya oscurecía y que nos tocaría esperar quién sabe cuánto tiempo hasta que alguien nos recogiese. Pero la Providencia de Dios se hizo presente: un microbús casi vacío se paró junto a nosotras y el chofer, muy amable, preguntó en qué podía ayudar. Al ver que el daño era grave se ofreció a traernos a casa. Y sin casi creérnoslo, nos dejó a la puerta de casa. Al preguntarle cuánto le debíamos pagar nos dijo que era Testigo de Jehová y que sólo hacía lo que la Biblia le mandaba. ¡Hermoso testimonio que nos edifica!

BUENOS DESEOS PARA EL 2012

Estamos despidiendo al año 2011, lleno de regalos, sorpresas, bendiciones. Algunas de la comunidad tenemos que repasar los 12 meses completos en Haití. Las hermanas que se han incorporado hace poco tienen variedad de experiencias, sentimientos, vivencias repartidas entre Ecuador y Haití. Sin embargo, todas juntas tenemos abiertas nuestras expectativas ante lo que este año nos tocará vivir en nuestro trabajo de acompañamiento a los hermanos/as haitianos que malviven en los campamentos. Seguimos con el convenio con el SJR en el segundo año de recorrido. En enero ya tendremos claro en qué áreas van a colaborar Magdalena, Carmen Rosa, Patricia. El calendario de reuniones con el P. Lazard ya lo tenemos para enero. Esperamos que las situaciones de injusticia se transformen en realidades justas y que, con la ayuda de Dios, todas las personas que acompañamos lleguen a tener un sitio para vivir, un trabajo que les permita salir de la miseria, unos indicativos humanos que levanten su autoestima y dignidad. Para todos/as quienes nos fortalecen con su solidaridad y  oración, les deseamos un ¡FELIZ AÑO 2012!.

 

Socorro Lòpez, Misionera Comboniana

Eugenia Silva, La Providencia

Clemencia Rodrìguez, Mercedaria Misionera

Magdalena Nieves, Esclava del Sagrado Corazón

Carmen Rosa Peñaranda, La Asunción

Patricia Villacrés, La Providencia


Puerto Prìncipe, 31 de diciembre de 2011