Con cariño y gratitud

A todas las personas que, como instrumentos dóciles del espíritu del señor resucitado, hicieron posible la realización de estos primeros seis meses de presencia de la (CIM) comunidad intercongregacional misionera en Haití.

De manera especial, a la hna. María Eugenia Ramírez, presidenta de la CER (Conferencia Ecuatoriana de Religiosas/os), a la junta directiva, a la comisión de animación misionera y a todas las hermanas/os religiosos y laicos que nos acompañaron y continúan acompañándonos con su oración, cercanía   y solidaridad.

Particularmente, como mercedaria misionera, mi cariño de siempre y gratitud a mi hermana María Luisa Carrión b., superiora general y Narcisa Bravo m, superiora provincial, a mis hermanas de las diferentes comunidades y a todos los miembros de mi familia, por su actitud de apertura, animación, comprensión, cercanía afectiva y efectiva a las nuevas respuestas liberadoras para los excluidos de hoy.

A mi retorno a Ecuador, deseo con toda el alma que la presencia de la CIM en Haití, continúe por mucho tiempo más, pues el proceso de reconstrucción personal y comunitaria del pueblo, tomará bastante tiempo y Jesús sigue insistiendo: “he visto el sufrimiento de mi pueblo…   yo te envío, yo estaré contigo”.

Mayo de 2011

Cecilia Guarderas r.