9° CRONICA DE LA CIM

COMUNIDAD INTERCONGREGACIONAL MISIONERA

JUNIO 2011

 

Poco a poco las circunstancias nos encaminan a ser conscientes de que estamos en Haití! Los calores son más fuertes y la noticia de que pronto entraremos a la temporada ciclónica nos acompaña con frecuencia. La situación de la gente que vive en los campamentos sigue siendo MUY DURA y cada vez son más profundas las interpelaciones sobre la manera de actuar de quienes hemos venido respondiendo a la voz de un pueblo que clama desde su pobreza y opresión. No es fácil aceptar con serenidad todo lo que está pasando: los calores, las inundaciones por lluvias fuertes que aún no son parte de ningún ciclón, la “espera” de nuevos ciclones, el pensar que debemos cambiar de casa y que miles de personas no tienen ni posibilidad de mirar más allá de sus frágiles tiendas. Ante todo esto, nuestra estabilidad flaquea un poco, el proceso de adaptación a la nueva realidad se hace “cuesta arriba”, las crisis quieren tomar cuerpo en nosotras y los problemas se nos hacen más grandes… Y nos preguntamos: ¿seremos capaces de resistir? Estamos convencidas de que estar en Haití es un regalo de Dios y más aún en esta experiencia de intercongregacionalidad y que, justamente, por ser débiles y limitadas el Señor nos ha escogido, así que agradecemos las oraciones que todas las personas que nos conocen elevan por nosotras! Las luces y sombras; la lucha por la vida y las realidades de muerte; el dolor y la esperanza; el presente y el futuro… son en Haití realidades que acompañan nuestro diario caminar.

SOMBRAS Y LUCES QUE SE ENTREMEZCLAN.

23 MUERTOS EN UNA INUNDACION:

El 6 de junio tuvimos la experiencia de enfrentarnos a una fuerte inundación. Toda la casa se nos llenó de agua después de una lluvia torrencial que convirtió la calle en un río torrentoso. Pero resulta que ya dentro de casa estábamos luchando con el agua que brotaba del suelo, como si se tratara de una fuente. En el momento en que vimos que el agua llena de lodo entraba de la calle y se colaba por el pasillo y habitaciones, se apoderó de nosotras un gran sentido de impotencia. Sólo pensábamos en salvar toda cosa que estaba al alcance del agua! Pero, con susto veíamos cómo el agua subía llegándonos ya a las rodillas. Por suerte, calmó la lluvia, pero hasta más de las 11 de la noche estuvimos sacando agua. Soco y Magus fueron a dormir en una casa vecina que el SJR nos ha ofrecido para momentos de emergencia y que es donde vive Lourdes, Directora de las Oficinas de Puerto Príncipe.

¡Y nos dicen que todavía no es el ciclón! En la zona en que vivimos nos enteramos que hubo 23 muertes solamente por la falta de canalización de las aguas de lluvia en la misma capital. Pero algo impresionante: no hubo conmoción por estos fallecimientos y sólo escuchamos comentarios sobre una madre que murió al querer salvar a su pequeño que era arrastrado por el agua. Nos preguntamos: ¿es que en Haití se está acostumbrado a contar los muertos por centenares de miles, y 23 personas no es nada al comparar con las víctimas de otros cataclismos? Hace pensar en el valor que se da a la vida en esta realidad donde el dolor y la muerte acompañan con normalidad el caminar del día a día.

DESPEDIDA DE UN AMIGO:

Y hablando de muertes, en este mes hemos tenido que despedir a nuestro amigo Jean Noel Berel, enfermo terminal de sida y de tuberculosis y a quien hemos visitado y acompañado unos tres meses en el campamento de Automeca y en los hospitales a los que ha tenido que ingresar. Solo y sin familia, tuvo que acogerse a la caridad y solidaridad de la gente, pobre como él. Sólo dos semanas resistió después de que los médicos le diagnosticaron su enfermedad. Como ya no había nada que hacer, se le consiguió una plaza en una de las residencias que las Hermanas Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta tienen en Puerto Príncipe. Sólo pudo disfrutar tres días del cariño y dignidad que le proporcionaron estas hermanas. Murió solo y fue enterrado en un cementerio de lo más abandonado que se pueda imaginar. Sólo 5 personas estuvimos en su entierro y cada paso hasta llegar al sitio designado en el cementerio fue una tétrica y macabra odisea. Por un sendero de tierra fuimos evitando pisar restos humanos: pies dentro de un calcetín, costillas, trozos de huesos de piernas. Los nichos en un total abandono, medio abiertos unos, llenos de basura otros, sirviendo de depósito de botellas unos cuantos. Y en medio del sendero una gran cruz negra con restos de que allí se hacía alguna celebración del vudú. Al llegar al lugar designado: junto a una pared que quizá servía para albergar otras tumbas, en un terreno abandonado, había un agujero pero junto a él, el ataúd con los restos de la persona que habían sacado antes. Allí se le colocó a Berel, sin ninguna identificación, sin ninguna flor, sin ningún signo de que una persona descansaba allí. El encargado del Grupo de Espiritualidad del Campamento que también nos acompañó, ante una insinuación nuestra, rezó una pequeña oración. Y eso fue todo! Ante tanto abandono reflexionamos: Si tantas personas malviven en los campamentos y nadie se preocupa de ellos, a pesar de sus requerimientos y gritos de angustia ¿cómo va a haber preocupación por un sitio en que ya la muerte impera y nadie se queja ni reinvindica nada?

ONITA QUIERE VIVIR

Otro caso en que la muerte está cercana se ha dado en Onita, una joven de 19 años. Desde pequeña ha sufrido por una lesión congénita en el esófago que le impedía comer con normalidad. Desde hace unos meses su problema se agravó. Hace tres meses fue violada por hombres armados que luego han amenazado con matarla a ella y a su familia si denunciaba la agresión. A finales de mayo fue operada de su lesión en el esófago. Pero con una cirugía mal hecha, después de quitarle 5 cm. de esófago le dejaron que se cerrara de manera pasiva. Lamentablemente, el esófago se le cerró de tal manera que impide el paso de cualquier tipo de alimento y hasta del agua. Después de haberle cobrado cantidad de dinero por la cirugía, le han mandado a hacer unas pruebas que aquí en Haití no es posible. El médico ha sentenciado que si no se hace los exámenes requeridos, lo más seguro es que morirá. ¡Y ONITA QUIERE VIVIR! Le dijeron que debe viajar a Cuba o a la República Dominicana para hacerse las pruebas que, al aplicarlas, tienen también mucho riesgo para su vida. Y su padre ya no tiene recursos. Es un hombre humilde que ha gastado todo lo que podía y, que sin embargo, no cesa en pedir ayuda con tal de ver con vida a su hija.

Después de unos cuantos días de recorrido por diversos hospitales sin dar ninguna esperanza, nos topamos con un médico extranjero que viene una semana cada mes para prestar sus servicios en un hospital de Haití. Es un especialista en gastroenterología, justo lo que Onita necesita! Ha quedado en que vendrá a mediados de julio con sus aparatos para ver de hacerle la prueba que lo ve indispensable para que Onita viva. Mientras tanto en el hospital han quedado en hacerle un seguimiento cercano cada semana para ponerle sueros, necesarios para mantenerla con vida hasta que se pueda someter a la intervención. Encomendamos a esta joven en nuestras oraciones. ¡Ya es mucho lo que Onita ha sufrido! Y sin embargo, cuando nos saluda y agradece, ONITA SONRIE!

NIÑOS A ORFELINATOS

Tal es la desesperación de algunas madres en los campamentos que van decidiendo ingresar a sus niños/as en orfelinatos. ¡Es muy triste la situación! Pero dicen que al llevarlos a estas instituciones, por lo menos tendrán algo para comer. Y es que, sin trabajo y sin posibilidades de futuro, no ven cómo afrontar si los niños te lloran de hambre. La frase que más escuchamos cuando paseamos por las tiendas es: “Mwen grangou!” (¡Tengo hambre!) Y no ves posibilidades de solución. Y si te pones a pensar, esta hambre no es sólo de comida. Es también hambre de educación, de atención sanitaria, de vivienda, de trabajo. Todo lo que en otros países está ya superado, aquí es una realidad sangrante y sin posibilidades de solución inmediata. Las madres sufren por sus pequeños/as y ven que la decisión de separarse de ellos podrá abriles nuevos horizontes y, por lo menos, no les verán morir de hambre en sus mismas tiendas. Lo que quizá desconocen es la realidad en que se encuentran estos orfelinatos en Haití.

EMBARAZOS PRECOCES:

La muerte y la vida van de la mano. En un bebé que nace en un campamento se entremezclan estos sentimientos. Una nueva vida es ocasión de alegría, de expresar y manifestar ternura, de vislumbrar en ellos un futuro diferente. Pero ¿cómo dejar que te invadan hermosos pensamientos si palpas la miseria absoluta que les rodea? Te preguntas: ¿Cómo un bebé puede sobrevivir en estas circunstancias? Es una evidencia la cantidad de bebés que van naciendo en los campamentos. Y sus madres, muchas son jóvenes adolescentes que van llegando a los campamentos desde las Provincias. Unas dicen que llegaron para estudiar desde antes del terremoto. Otras van llegando en estos meses con la esperanza de encontrar alguna salida que no tuvieron en su lugar de origen. Violadas algunas, forzadas por el hambre otras, la mayoría están SOLAS y ya con un bebé para cuidar. ¿Qué será de la madre y el bebé? Ya nos ha tocado acudir al llamado de urgencia y acompañarlas al hospital a jóvenes que se han puesto de parto y ver que en sus tiendas no tienen NADA, ni para ellas ni para el bebé que está por nacer.

Y lo fuerte es que, con dolor, pero se va constatando que el vivir en tiendas se está convirtiendo en un nuevo estilo de vida en Haití. Conociendo dónde vivían antes del terremoto, con horror reconoces que ahora están mejor, y lo que ellos dicen “sin pagar arriendo”. Es difícil hacerte cargo de esta situación cuando tú reconoces que vivir bajo una tienda después de tantos meses es algo inhumano. Pero si antes vivías peor, ¿qué puedes esperar de esta circunstancia actual? Por todo lo que significa de necesidad, violaciones, falta de seguridad, crees que es imposible se pueda seguir viviendo así. Pero aquí están miles y miles de personas adultas, niños/as y bebés que van naciendo cada día!

NUESTRO RECORRIDO PASTORAL:

Todo en sí es cercanía en nuestro trabajo de acompañar, servir y defender a las personas más pobres y vulnerables que continúan en los campamentos. Cada persona a quien nos acercamos nos está evidenciando que es Cristo mismo quien sufre, sonríe, sueña y espera cambie su situación. Desde los roles que se nos ha asignado: Marlene con los jóvenes; Soco en el área de salud; Clemencia con las mujeres; Eugenia con clases de español y en el trabajo directo de pastoral en el campamento de Henfrasa; Magus con las clases también de español y un trabajo de sistematización de datos en la oficina, continuamos abiertas a las dinámicas que desde el SJR nos va planteando. Hemos participado en jornadas interesantes para preparar un Plan de Emergencia con miras a la época ciclónica que se aproxima. A todo el personal se nos ha hecho tomar conciencia de la necesidad de estar preparados para enfrentar cualquier eventualidad. Además, el 20 de junio, en la Jornada Mundial de las Migraciones, el SJR organizó un ciclo de conferencias para abordar la realidad de los embarazos precoces en los campamentos y las consecuencias sobre la reconstrucción del país. También se habló de la evolución del crecimiento demográfico y la repercusión clínica y social de los embarazos de adolescentes. Hubo participación de representantes de los 7 campamentos en los que trabajamos. Impresionó ver a tantas jovencitas embarazadas o con sus bebés en brazos que compartieron sus dolorosas experiencias.

Del 20 al 24 de junio, organizamos en el campamento de Palé del’Art unas jornadas de sensibilización para prevenir y enfrentar el cólera que ya se ha hecho presente en este campamento. Es de informar que las más de 100 familias que viven en este recinto lo están pasando muy mal por la presión de que son objeto por parte del propietario del lugar. No tienen agua pues se impide el ingreso de los camiones de la Cruz Roja y ahora se está levantando un muro más alto, cerrando hasta el espacio de la puerta, con el fin de intimidar a la gente para que desaloje el campamento. Soco impartió un mini-seminario de salud y al final repartimos a los más de 80 participantes un kit de cloro, jabón y alimentos. Este gesto era para demostrarles nuestra solidaridad y cercanía en estos momentos de angustia e incertidumbre. No se lo esperaban y recibieron el regalo manifestando su agradecimiento. El viernes organizamos una jornada de limpieza en todo el campamento y hubo una muy buena participación de mujeres, hombres, adolescentes, niños/as. La única nota discordante fue la presencia intempestiva del propietario que, muy enfadado, reclamó que se organizaran actividades sin contar con su consentimiento. Como acto de represalia, ha destrozado la tienda que el SJR tenía para hacer alguna reunión.

Para las mujeres se ha organizado un Taller de Artesanía: confección de bolsos y sombreros de paja. Una mujer que participa en la Comisión de Mujeres de un campamento es la encargada de enseñar y pasará por los 7 campamentos, según un calendario ya establecido. Las que hasta ahora han participado están contentas y algunas ya lo ven como una posible salida laboral.

Con los jóvenes, Marlene continúa con sus reuniones y con el Taller de Guitarra. Algunos ya han dado prueba de su habilidad innata y ya son capaces de tocar algunos acordes, componer canciones y acompañar al coro que entre los mismos jóvenes se ha formado. En este mes comenzará con nuevos Talleres en Automeca y Henfrasá.

Soco ha comenzado con su nuevo módulo de Nutrición que lo impartirá en los 7 campamentos durante todo el mes de julio. Son unos seminarios muy prácticos y participativos y la gente está contenta de poder asistir. El único inconveniente es que no se puede contar con una continuidad de los participantes pues algunas personas han marchado ya de los campamentos y no es posible localizarlos. El objetivo de formar líderes comunitarios capaces de ir transformando la realidad en la que viven, es difícil llevarlo a cabo por la inestabilidad de residencia de las personas que asisten al curso.

EXPERIENCIA FUERA DE PUERTO PRINCIPE

El viernes 10 de junio, Soco y Marlene fueron a Kazal, una zona al norte de Puerto Príncipe en donde funcionan de manera sencilla pero con profundo sabor a evangelio compartido, las Comunidades Eclesiales de Base que en Haití se llaman TKL (Ti kominote legliz). Regresaron el lunes 13, encantadas de haber podido conocer y compartir con el P. Aníbal, un misionero argentino claretiano que trabaja en Haití desde hace más de 10 años, y con los integrantes de las comunidades que allá son un vivo reflejo de una Iglesia nada piramidal y que busca su compromiso liberador desde el evangelio leído y asimilado en comunidad.

Desde ese día, Soco se ha comprometido a ir cada fin de semana para caminar con ellos en la profundización de los módulos de salud y compromiso comunitario. El P. Aníbal viene a buscarla el viernes y luego regresa el lunes. Nos preocupábamos que podía ser un trabajo agotador, pero Soco viene cada lunes “renovada” e ilusionada con esta forma de vivir el compromiso cristiano desde una óptica de transformación del entorno en el que viven. Son innumerables las experiencias que tiene para comunicar, así que le pediremos escriba su testimonio personal.

Como el P. Aníbal es especializado en estudios bíblicos, está muy interesado en un proyecto de un Centro de Formación Bíblica en Puerto Príncipe para gente sensible con este estilo de vivir el evangelio. Matilde, nuestra amiga de la Congregación del Sagrado Corazón, nos invitó a participar en una reunión en su casa para tratar este asunto. Es hermoso poder compartir con otras personas inquietudes comunes       que nos ayudan a crecer en nuestros sueños de hacer del evangelio una fuerza transformadora de la realidad y no un somnífero paralizante que no te permite ni caminar ni ser consciente del dolor que te rodea.

 

FIESTAS VIVIDAS EN EL MES

ANIVERSARIO DE FUNDACION:

El 4 de junio vivimos con alegría la fiesta de los 110 años de fundación de la Congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Inmaculada. Desde primera hora de la mañana, en el rezo de Laudes, ya tuvimos una ambientación especial y un ponernos al día de los pormenores de la fundación en Ecuador y del trayecto de la Congregación Franciscana a lo largo de estos años.

Como coincidió este día con nuestro retiro mensual, en la Eucaristía que celebró el P. Lazard, hicimos una oración especial y escuchamos hermosos cantos con letra sacada de los escritos de la Madre Fundadora, Francisca de las Llagas. Es una gracia y un regalo de Dios el estar compartiendo vida y experiencia misionera con Marlene y Magus.

BODAS DE PLATA:

Como ya habíamos anunciado en la Crónica anterior, el 29 de junio Soco celebraba sus Bodas de Plata de consagración religiosa. Lamentamos que Carolina, su Provincial de México, no pudo estar presente por causas de fuerza mayor.

Decidimos que toda la celebración se enmarcaría en un clima de sencillez, así que en casa lo celebramos desde muy temprano en la oración de Laudes y con un pequeño detalle de la comunidad. Cecilia estuvo también presente pues como mujer previsora, antes de su regreso a Ecuador, dejó su regalo y tarjeta de felicitación. Decidimos tener la Eucaristía por la tarde invitando a las Hermanas de Sant Paul de Tours, religiosas haitianas; a Matilde religiosa española y a Pili, una cooperante de “Entre Culturas” y que trabaja en Fe y Alegría. Esto era todo lo que Soco sabía. Nosotras le teníamos reservada una sorpresa con el personal del SJR y se trataba nada menos que llevarla a comer en un restaurant muy nombrado por su buena comida, a pesar de todas las limitaciones existentes en Haití. No se lo esperaba y disfrutó y agradeció la sorpresa.

Por la tarde en la Eucaristía, hizo la renovación de sus Votos según las constituciones de su Congregación de las Misioneras Combonianas. No había nadie de su Congregación, pero creo que todas en ese momento nos sentimos Combonianas para acompañarla y darle fuerzas. En Soco, nos sentimos motivadas a dar gracias a Dios por la vocación misionera y, a la vez, pedirle por la respuesta en fidelidad de todas las personas consagradas a la causa del Reino.

Como C.I.M. hay que destacar que estas celebraciones nos enriquecen y motivan a dar gracias a Dios por el valor de la diversidad dentro de la comunidad. Muchas podrían ser las experiencias desde la C.I.M., pero destacamos las siguientes: el estar abiertas a lo diferente pero todas optando por una misma respuesta desde el evangelio; el valorar lo propio de cada Congregación pero enriqueciéndonos con el tesoro que la otra guarda dentro de sí; el conocer a cada uno de los Fundadores o Fundadoras, sintiéndoles parte de una misma respuesta a un llamado de Dios con un carisma particular pero sin exclusivismos. Todas coincidimos, y esto también es gracia, en esa opción preferencial de Dios por los más pequeños. Estamos haciéndonos cercanas a un prójimo que no tiene ningún valor a los ojos de los poderosos, con total sencillez y con las únicas armas de la confianza, la libertad, el amor. ¡GRACIAS A DIOS POR ESTA MISION INTERCONGREGACIONAL EN HAITI!

No queremos acabar, sin antes agradecer todos esos detalles de cercanía y solidaridad recibidos de nuestras diferentes Congregaciones y Provincias de Ecuador, México, España, así como de nuestras familias respectivas y de los niños/as de nuestros Colegios o de los Grupos de Infancia Misionera. El dinero que nos llega, no dudamos en ponerlo para los proyectos en favor de nuestros hermanos/as haitianos/as. ¡Somos conscientes que la Providencia de Dios no falta!

Un fuerte abrazo,

 

Socorro López

(Misionera Comboniana)

Eugenia Silva

(La Providencia)

Marlene Caisaguano

(Franciscana Misionera)

Ma. Augusta Viñas

(Franciscana Misionera)

Clemencia Rodríguez

(Mercedaria Misionera)

 

Puerto Príncipe, 30 de junio de 2011