Idealismo y realismo. De un documento a un plano

 

El pasado día 5 de octubre entramos en la fase central del Capítulo. La semana anterior había estado dedicada en gran parte a los trabajos de los siete grupos en que nos dividimos para estudiar los temas fundamentales: identidad, espiritualidad, misión, formación y gobierno. A estos temas se añadieron otros que se tratarán posteriormente: economía, animación misionera, formación permanente y enfermos y ancianos. Una vez terminados, los trabajos de cada grupo se tratarán en la sala capitular y serán vistos en dos lecturas antes de su aprobación final. Tras cada una de las lecturas habrá un debate en asamblea para discutirlos, hacer propuestas de enmiendas y votarlas.

 

Prácticamente todos estamos de acuerdo en que esa semana de trabajo en grupos ha sido la que más trabajo nos ha dado, pero también la más profunda y enriquecedora, en la que cada uno ha podido realmente comunicar lo que pensaba y contribuir con creatividad a la formulación de los textos que serán la línea que marcará el futuro del Instituto para los próximos seis años. Tal y como nos pedía la comisión central, el ritmo de trabajo fue intenso, pero llevado adelante con la tranquilidad necesaria para garantizar un tiempo de discernimiento, de oración, de reflexión personal y de puesta en común del tema tratado.

 

Eramos conscientes de que es difícil elaborar un texto en común trabajando en grupos bastante numerosos (alrededor de 15 personas por grupo) con edades, formación, cultura y sensibilidad muy diversa.  Como suele suceder en estos casos, los trabajos de grupo han tenido momentos de euforia en los que el texto parecía discurrir sin dificultad, alternados con otros de frustración, en los que se corría el riesgo de verse en una situación de bloqueo, metidos en una especie de callejón sin salida del que era difícil ver por dónde ir; especialmente cuando se trataba de introducir cambio o enmiendas propuestas por otros grupos que había examinado el proprio texto.

 

Los textos de la identidad y la espiritualidad tienen elementos que se pueden integrar recíprocamente y que han hecho mucho más fácil su redacción y formulación. Más difícil lo han tenido los grupos que han tenido que elaborar los textos más comprometedores: los de la misión, la formación y el gobierno. El grupo de la misión es el que más tiempo ha necesitado para elaborar un texto que llegase a satisfacer a todos en la primera lectura en la sala capitular. El hecho de haber subdividido el grupo en tres, según las lenguas, pudo haber contribuido dificultar la labor. En cualquier caso, la “misión” representa el elemento central de todos los demás argumentos tratados, por lo que es comprensible que necesite un mayor compromiso y esfuerzo para llegar a un texto que satisfaga a todos. Es la misión la que nos une y nos identifica, pero también es la que nos diversifica más, teniendo en cuenta la gran variedad de situaciones en las que la llevamos adelante como combonianos, en los diferentes continentes y en la diversas iglesias locales en las que estamos inmersos. Hay que tener en cuenta, además,  la gran diversidad de visiones y de metodologías o de modos de concebir y llevar adelante las actividades de evangelización.

 

A pesar de las dificultades y tras un encuentro de la comisión central con los secretarios y moderadores de cada grupo, se decidió hacer, a pesar de las dudas y las dificultades, la “primera lectura” en la sala capitular, ya que durante la “primera lectura” se podrán hacer todavía cambios y enmiendas a los textos.

 

Con ese espíritu y ese sentimiento mezclado de satisfacción e incertidumbre se empezó la “primera lectura” el lunes día 5, coincidiendo providencialmente con el inicio oficial de los trabajos del II Sínodo africano, con el que hemos estado en comunión física e interiormente al participar en la Misa de inauguración que se celebró en la Basílica de San Pedro el domingo día 4.

 

La sesión del lunes empezó, pues con una invocación al Espíritu Santo. Trabajando a buen ritmo, entre lunes y martes conseguimos terminar la “primera lectura” de los textos correspondientes a la Ratio Missionis (identidad, espiritualidad y misión), aprobándolos tras un largo trabajo de ajustar, enmendar y corregir los textos de base, añadiendo o quitando lo que los diversos grupos iban proponiendo. Nos queda ahora por afrontar los otros dos temas: formación y gobierno. Luego tendremos que regresar a los grupos para retocar los textos y prepararlos para la “segunda lectura”. Mientras tanto, algún grupo ha iniciado ya a hacer una reflexión sobre los otros temas que se tratarán en el capítulo (economía, ancianos, AM, formación permanente...).

 

Por otra parte, la comisión litúrgica ha ido acompañando los diversos momentos vividos, proponiéndonos celebrar la eucaristía en grupos de trabajo o por continentes, organizando momentos de oración, adoración... incluida una vigilia de oración la víspera del inicio de los trabajos del Sínodo Africano

 

Es en estos momentos especialmente en los que nos sentimos más en comunión con todos vosotros, que nos habéis enviado como delegados vuestros para hacer este trabajo. Con este sentimiento de fraternidad y cercanía espiritual os pedimos que nos sigáis teniendo presentes en vuestras oraciones. El Señor siga bendiciendo e iluminando nuestro Capítulo y cada una de nuestras comunidades.

 
 

Fraternalmente en San Daniel Comboni

 

 

 

Fr. Manuel Augusto Ferriera and fr. Giuseppe Cavallini

 

 

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