Presentación de la Preparación de la Misión Nacional

 

 

 

La V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y de El Caribe, reunida en Aparecida, con la finalidad de revitalizar nuestro modo de ser católico y nuestras opciones personales por el Señor, en la perspectiva de una evangelización mucho más misionera y, teniendo  en cuenta las nuevas circunstancias latinoamericanas y mundiales, asumió el compromiso de una gran Misión en todo el Continente, que nos exigirá profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que nos permitan convertir a cada creyente en un discípulo misionero (DA 362).

 

Este despertar misionero, en forma de una Misión Continental, trata de poner a la Iglesia en estado permanente de misión, en la medida en que salimos al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de sentido, de verdad y amor, de alegría y de esperanza (DA 548).

 

Misión que nos exige que llevemos nuestras naves mar adentro, con el soplo potente del Espíritu Santo, sin  miedo a las tormentas, seguros de que la Providencia de Dios nos deparará grandes sorpresas (DA 551).

 

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana, haciendo suyo el compromiso asumido en Aparecida, dedicó su segunda asamblea plenaria del año 2008 a delinear la realización de la Misión en nuestro país, refiriéndola a la familia como núcleo social y, sobre todo eclesial, recogiendo algunos aspectos de realidad, los principios doctrinales y los objetivos de la misma, en el denominado “documento de Galápagos” que ponemos a su disposición en este Instrumento de trabajo e iluminará nuestra labor.

 

Así mismo, para iniciar la misión hemos elaborado unos subsidios que posibiliten renovar y fortalecer nuestro compromiso de sacerdotes, religiosos y religiosas como discípulos misioneros de Jesucristo, con la finalidad de que nuestros pueblos en Él tengan Vida. Será necesario el estudio de los mismos, ya sea a nivel personal o grupal, con el fin de entusiasmarnos y entusiasmar a nuestros hermanos en la realización de la Gran Misión.

 

Adjuntamos la carta que nuestros Obispos dirigieron a los Sacerdotes del Ecuador, que pide la entusiasta incorporación y fraterno apoyo para la realización de la misma y, en la que consideran fundamental la sensibilización de los pastores para despertar el entusiasmo y compromiso de todos los demás colaboradores.

 

Finalmente encontramos el texto de la Oración para la Misión, que nos ayudará mucho y fortalecerá nuestro espíritu con la confianza de que Dios, que sigue actuando en el mundo, haga que nuestra tarea sea para bien de los hijos, que formando la Iglesia de Jesús, peregrinamos en el Ecuador.

 

Al poner en sus manos estos materiales, anhelamos que la intercesión de María Santísima, la primera discípula y misionera de Jesucristo, nos anime y vuelva a decirnos, como en Caná, “hagan lo que Él les diga” (Jn 2,5).

 

 

 

La Comisión de la Misión Nacional

 

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