LA MISIÓN CONTINENTAL

YA EMPEZÓ! ¿VERDAD?

 

Algunos elementos básicos para participar de la Misión Continental

 

 

A los jóvenes ilusionados por la causa de Jesucristo, con ganas de dar testimonio de Él en la Misión Continental, gracia y paz.

Estoy atendiendo a un pedido que me ha llegado a pocos días: hablar sobre la Misión Continental para el JUVOMICA. ¡Bueno! Hablar es fácil, además se puede dar un testimonio misionero y pronto. Hoy después de compartir estas ideas que aquí están escritas me piden para compartir esto con otros jóvenes por medio de la página web. Lo que sigue es parte de lo que compartimos en la mañana de este día viernes.

Son cuatro elementos básicos para participar en la Misión Continental. Debería por primero presentar el plan de la Misión Continental, pero este es el segundo elemento, puesto que es la realidad cambiante que provoca esta decisión en la conferencia de Aparecida. Entonces, el primer elemento es el contexto reflexionado por la Conferencia de Aparecida. El segundo es el plan de la Misión Continental propuesto por el CELAM. El tercer es la palabra del Papa Benedicto XVI motivando a los jóvenes para buscar sentido en su vida a partir del encuentro con Cristo. Por último presento siete aspectos que considero importantes para vivir y comprometerse en la Misión Continental. Ojalá que esto sirva de motivación y dejemos que el Espíritu Santo, el protagonista de la misión, actúen en cada uno de los lectores.

 

1 – Contexto:

La misión debe ser siempre contextualizada para ofrecer elementos de discernimiento a los evangelizadores. El Evangelio para ser Buena Noticia del Reino necesariamente debe estar contextualizado para cuestionar y ofrecer otras alternativas a las estructuras de muerte del sistema que no genera vida. Antes de conocer la propuesta de la gran Misión Continental debemos dar una miradita en los conceptos de post modernidad globalizada para tener como evaluar el proyecto del CELAM.

1.1 – El hoy como post modernidad globalizada;

El hoy está marcado por un cambio de época designada por los sociólogos como post modernidad. Una de sus principales características es la civilización técnico científica que se muestra superior a todas las culturas. Es una revolución tecnológica que pretender abarcar todas las culturas influenciada por el pensamiento único[1]. El contexto actual nos deja interrogantes al caminar como discípulos y misioneros. ¿Qué respuestas tenemos para la sociedad de hoy como discípulos y misioneros? ¿Es la Iglesia portadora de respuestas o su misión es hacer nuevas propuestas a partir del Evangelio? ¿Lo que escuchamos y aprendemos del Maestro sirve para los días de hoy? ¿Cómo transmitir el mensaje del evangelio en un lenguaje apropiada en tiempos de cambio de época?

Para comprender el momento actual debemos llevar en cuenta que la modernidad estaba situada en el horizonte cultural. Se identificaba con valores, con la ética, con el estado de espíritu de las personas. En ella es la razón que triunfa. Su fortaleza está en lo que se puede experimentar, por medio del conocimiento científico, de la lógica y de la eficacia. Podemos decir que es un movimiento de emancipación de la humanidad delante del religioso, del sagrado. Ella desmitificaba todo, o sea, ofrece explicaciones por la ciencia. La ciencia quiere ofrecer respuesta a todo sin tomar en cuenta la religión. Es un movimiento que se fue generando a partir del conocimiento científico y de las universidades por vuelta del siglo XII. De una forma más elaborada una corriente llamada iluminismo fue solidificando la modernidad. La modernidad fue superando la cristiandad. Sus características fueran la positividad de la persona humana, la autonomía de la persona frente al mundo, la persona como agente de su historia, priorizó la libertad como autonomía del ser humano y estableció el derecho superando la uniformidad. Un movimiento que está a favor de los seres humanos. Hoy tenemos otro movimiento que rompe con las propuestas de la modernidad procurando supéralas.

La post modernidad sobretodo en los países pobres llega con mucho “amor a la plata”. El deseo de autonomía que era significativo, cambiase para fortalecer los imperios económicos ofreciendo el triunfo del capitalismo, con su lucro ilimitado, despreciando la ética y los bienes sociales. La modernidad fue asociada al neo liberalismo generando la exclusión, las llamadas “masas sobrantes” como afirman los sociólogos. Lo que estaba a favor del desarrollo humano (moderno) manipulado por el capitalismo neoliberal pasó a estar en contra de los intereses de las personas (post moderno). Las características de esta nueva época son el pensamiento único, la masificación, el deseo de felicidad sin mirar que medios se emplea, el individualismo, la liberad sin responsabilidad y compromiso, la exclusión social, la miseria y violencia y la secularización, entre otras.

Otro fenómeno importante que mucho contribuye en la post modernidad es la globalización. El Documento de Aparecida tiene una definición muy apropiada para comprender su importancia en el momento actual. Miremos lo que dice:

“En la globalización, la dinámica del mercado absolutiza con facilidad la eficacia y la productividad como valores reguladores de todas las relaciones humanas. Este peculiar carácter hace de la globalización un proceso promotor de inequidades e injusticias múltiples. La globalización, tal y como está configurada actualmente, no es capaz de interpretar y reaccionar en función de valores objetivos que se encuentran más allá del mercado y que constituyen lo más importante de la vida humana: la verdad, la justicia, el amor, y muy especialmente, la dignidad y los derechos de todos, aun de aquellos que viven al margen del propio mercado”. (DA N. 61).

En otras palabras la globalización es una propuesta de mercado muy abrangente que procura poner todo sobre la misma tienda, descaracterizando las opciones culturales y los medios propios de los pueblos para atingir sus metas. Quién no está conectado en esta tienda, no existe. El proyecto cultural de los pueblos, en la globalización solamente gaña un colorido nuevo, si entra en la esfera del mercado. Fuera del interés del lucro no cuenta. La globalización es un proceso que pluraliza todo, multiplica las diversidades. Nada escapa a las investidas de la sociedad global. Hasta mismo las cosas más exóticas, son aceptas, desde que se orienten por las leyes del mercado. De esta forma se funden y se contradicen perspectivas de mundos, de cosmovisiones culturales y de civilizaciones. Todo parece se fundir en la cultura global que no tiene ethos y ni territorio definido. Es más virtual que real. En este proceso de fundir pueblos y culturas según las reglas del mercado, genera una fragmentación que destruye caminos y organizaciones milenarias. Delante de las contradicciones de la globalización todo parece estar muy cercano y al mismo tiempo muy lejos. La globalización tiene una sutileza muy refinada, de forma que nada escapa a su trampa mercadológica. Qué pena la post modernidad y la globalización se posicionaren en función del lucro. ¡Cuántos bienes y servicios son hoy facilitados! Estamos en un momento muy promisor, pero al mismo tiempo un poco desesperanzador por muchos mitos que suponen el fin de la Historia, el fin del planeta y hasta mismo la eliminación del ser humano de la naturaleza.

A largos rasgos este es el contexto en que los discípulos y misioneros hoy deben actuar. Como la post modernidad globalizada rompe con cualquier tipo de cultura, sea religiosa, comunitaria o mismo milenaria, todas las organizaciones e instituciones se siente atingidas por ella. En otras palabras todo lo que parecía solido, solidificado, se está desasiendo en el aire. Queda para nosotros discípulos misioneros, el desafío de descubrir como intervenir y anunciar la Buena Noticia de Reino para los desconectados y excluidos del mercado.

1.2 - Las iglesias desafiadas por el “Hoy”.

La iglesia católica, o mismo las iglesias históricas, no se quedan inmunes delante del fenómeno de la post modernidad globalizada. Así como todas las instituciones ella también se siente en crises. Las respuestas que fueran siendo elaboradas durante muchos años y con mucha reflexión, parece ya no tener más sentido. En otras palabras cambiaran las preguntas y no tenemos aun nuevas respuestas. Todo es nuevo y todo cambia de forma muy rápida. Todo es para hoy. No se piensa y proyecta el futuro. Tenemos la impresión de ya no tener mañana. Esto afecta también nuestra misión y a todos los discípulos misioneros.

En la Asamblea de los obispos latino americanos realizada en Aparecida, la Iglesia con sus representaciones de todo el Continente, en comunión con la Iglesia Universal, procuró establecer una análisis, de esta realidad elaborando pautas y metas para seguir con su misión en medios de los desafíos del mundo actual. Elaboró un documento que nos sirve de guía para la evangelización hoy. La Conferencia y todos los expertos que de ella participaron reconocen sus límites delante de los desafíos del hoy. Al mismo tiempo conmemoran con alegría y gusto la apertura que hubo para la continuidad del caminar como iglesia latino americana. Las dificultades enfrentadas por el Cambio de Época prestan un servicio importante para la Iglesia: le ayuda a vencer sus luchas y contiendas internas, salir de sí misma, para reconocer que el hoy le está exigiendo cambios doctrinales y estructurales profundísimos. La Iglesia por sí misma no piensa en cambios profundos, el “Hoy” le está exigiendo repensar y proponer nuevos métodos para evangelizar, misionar e ser en este mundo (DA 365). La forma cultural de ser de la Iglesia está siendo forzada a cambiar por el hoy.

La Asamblea de Aparecida tomó consciencia de esta realidad. Logró expresar está necesidad de cambios delante de la novedad del mundo actual. Así se expresó: “La novedad de estos cambios, a diferencia de los ocurridos en otras épocas, es que tienen un alcance global que, con diferencias y matices, afectan al mundo entero” (DA 34). El papa Benedicto XVI fue el primer a manifestar una de las consecuencias de la influencia del “hoy”. El lamenta “un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el contexto de la sociedad y de la propia pertenecía a la Iglesia católica debido al secularismo, al hedonismo, al indiferentismo y al proselitismo de numerosas sectas, de religiones animistas y de nuevas expresiones seudo-religiosas” (DI p. 15). ¿Cuál fue la reacción de la Asamblea de Aparecida delante de esta realidad mencionada? Hubo un grupo que propuso una Misión Continental, otro que quiso retomar el caminar de la Iglesia Latino Americana, otro que recure a los movimientos católicos de espiritualidad, otros que buscaran comprender el momento actual, compartiendo ideas y esperanzas que vienes de la sociedad civil que también se organiza para oponerse a estos modelos de pensamiento único que el sistema se nos impone. Buscan se orientar por la esperanza planteada en los Foros Sociales Mundiales como organizaciones inéditas en nivel internacional y alternativa para globalizar la esperanza a favor de las mayorías no contempladas en el mercado. Nos invitan a pensar de forma global y actuar de forma local.

En este contexto de debilitamiento de la fe cristiana se constató en la Asamblea de Aparecida un cierto abandono de la iglesia por parte de los fieles. El número mencionada acede a 30 millones. Como solución a este problema viene la propuesta de la Misión Continental. ¿Sería este el desafío de los discípulos misioneros hoy? ¿La Misión Continental tiene por objetivo traer para dentro de la iglesia este número de cristianos? ¿Está la iglesia preparada para compartir la fe, la vida y la esperanza en un lenguaje significativo para estas personas que están desfasadas? ¿Qué cambios internos y externos necesita darse en la Iglesia y en sus misioneros para serán en el mundo actual una alternativa que atrae nuevos participantes? o ¿la misión es para devolver a la Iglesia el poder religioso hegemónico de la Cristiandad?

 

2 – La misión continental

La propuesta de la Misión Continental llegó en la asamblea de Aparecida como fruto de la reflexión realizada en los eventos misioneros del Continente que antecedieron la V Conferencia del Episcopado latino americano. Propiamente dicho, en primer simposio de Misionología realizado en la ciudad de Quito en 2007, para la preparación del 3º. Congreso Americano Misionero sacó como conclusión esta idea para ser lanzada en la Conferencia de Aparecida. Una Idea que recibió buena acogida, aun que no tenía una propuesta configurada para su aplicación y realización. El CELAM fue encargado con la tarea de desarrollar esta propuesta para todo el Continente (DA 501).

2.1 – La Misión Continental en el Documento de Aparecida;

La idea de una Misión Continental recibió espacios en la asamblea de Aparecida, aun que no hubo tiempo para establecer la forma o medio de concretar esta idea. Todo el documento está lleno de orientaciones que pueden servir para la concretización de esta idea.

La expresión utilizada por el DA “Hoy toda la Iglesia en América Latina y El Caribe quiere ponerse en estado de misión” (DA 213), demuestra la consciencia de la urgencia de la misión en el momento actual, bien como un cierto desespero de la Iglesia delante de la perdida de la hegemonía religiosa en el Continente.

El documento de Aparecida aun que no diga todo sobre la Misión Continental subraya lo que quiere alcanzar con la misión en el Continente. Miremos lo que nos dice: “asumimos el compromiso de una gran misión en todo el Continente, que nos exigirá profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un discípulo misionero… esperamos un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión la acomodación al ambiente; una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza” (DA 362).

Una de las exigencias de la Conferencia de Aparecida para la realización de la Misión Continental está marcada por una invitación a la conversión de “los obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas, estamos llamados a asumir una actitud de permanente conversión pastoral, que implica escuchar con atención y discernir “lo que el Espíritu está diciendo a las iglesias” (Ap 2,29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta” (DA 366). Sigue el documento marcado por nuevas exigencia en la forma de desarrollar los servicio pastorales de la Iglesia hoy: “La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera… haciendo que la Iglesia se manifieste como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela permanente de comunión misionera” (DA 370).

La Misión en el Documento de Aparecida se constituye en un proyecto ambicioso, según Comblin. Uno de sus desafíos será cambiar la mentalidad del clero y de los cristianos. Hacer que todas las parroquias y toda la Iglesia sea misionera será una tarea mucho exigente. La urgencia de la misión es asumida como prioridad, dejando para un según plano la administración de la pequeña minoría que frecuenta la parroquia. La Misionología, o la misión aun no llegaron a ser parte de los programas de formación de todos los sacerdotes. Por esto este proyecto de Aparecida es audaz. Ciertamente va a demorar algunos años para ser desarrollado y colocado en práctica por toda la Iglesia (COMBLIN. pp 171 – 186).

2.2 – La Misión Continental propuesta por el CELAM;

El CELAM, como organismo de la Iglesia Latino Americana preparó un proyecto para orientar la ejecución de la Misión continental con el título “La Misión Continental, para una Iglesia Misionera”. Todas sus 19 páginas están orientadas por el Documento de Aparecida. Su objetivo visa orientar la misión permanente en nuestro Continente. Seguimos su propuesta presentando los principales aspectos de este documento. En la primera parte trata de una iglesia misionera en el Continente, su espíritu y su naturaleza es para la misión. Destaca una Iglesia en “estado permanente de misión” (DA 548) En su segunda parte trata de explicitar la “Misión continental”. Destaca su objetivo:

“Un objetivo esencial de la Misión Continental es hacer conciencia de que la dimensión misionera es parte constitutiva de la identidad de la Iglesia y del discípulo del Señor. Por eso, a partir del Kerigma, ella pretende vitalizar el encuentro con Cristo vivo y fortalecer el sentido de pertenencia eclesial, para que los bautizados pasen de evangelizados a evangelizadores y, a través de su testimonio y acción evangelizadora, nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños llegan a tener Vida plena en Él” (Doc. CELAM. p. 3).

“Para lograr ese objetivo todos los bautizados estamos llamados a “recomenzar desde Cristo”, a reconocer y seguir su Presencia con el mismo realismo y novedad, el mismo poder de afecto, persuasión y esperanza, que tuvo su encuentro con los primeros discípulos a las orillas del Jordán, hace 2000 años, y con los “Juan Diego” del Nuevo Mundo. Sólo gracias a ese encuentro y seguimiento, que se convierte en familiaridad y comunión, por desborde de gratitud y alegría, somos rescatados de nuestra conciencia aislada y salimos a comunicar a todos la vida verdadera, la felicidad y esperanza que nos ha sido dado experimentar y gozar” (Doc. CELAM. p. 3).

Los medios para la misión según el proyecto del CELAM son:

A - Beber de la Palabra: La Pastoral bíblica; La Lectio divina; La predicación de la Palabra; El fortalecimiento de la piedad popular destacando Jesucristo; y la presencia de los Santos y de la Virgen María.

B - Alimentarse de la Eucaristía: participar de la liturgia, sacramentos, la iniciación cristiana;

C - Construir la Iglesia como casa y escuela de comunión: fomentar la consciencia de la comunión en nivel familiar; formar pequeñas comunidades cristianas; profundizar la dimensión comunitaria a nivel parroquial; animar a la comunidad de vida consagrada; y renovación de las estructuras pastorales.

D – Servir a la sociedad, en especial a los pobres: cuatro metas particulares: “la fraternidad con los más pobre y afligidos, hermanos nuestros en quienes nos encontramos y servimos al Señor. La renovación y fortalecimiento de la pastoral social, a fin de que exprese en signos concretos la opción preferencial por los pobres y excluidos. La atención pastoral de los constructores de la sociedad, que tienen la misión de forjar estructuras justas, que estén al servicio de la dignidad de las personas y de sus familias. El apoyo decidido a todas aquellas personas e instituciones que “dan testimonio de lucha por la justicia, por la paz y por el bien común, algunas veces llegando a entregar la propia vida”.

“Los medios de la misión, en su conjunto, deben ser nuestro instrumento para lograr la gran meta: impulsar la realización de la Misión Continental de tal forma que las Iglesias del continente se pongan en estado de misión. Esto significa que la acción misionera intensiva sea tan motivadora, que asuman la misión permanente como plan pastoral” (Doc. CELAM. p. 6).

El proyecto presenta aun la Pedagogía de la acción para la Misión Continental, que se basa en el numeral 278 del DA: Destaca sus cinco aspectos: Encuentro con Cristo, la conversión, el discipulado, la comunión y la misión. Después habla de Los recursos para la misión: Una convocación comunitaria – parroquia misionera, voluntariado misionero. La formación de los misioneros, impregnada de una espiritualidad misionera que “motiva todas las áreas de la existencia, penetra y configura la vocación específica de cada uno. Concluye la primera parte tratando de Los criterios para la misión: La conversión personal y pastoral; atención a los signos culturales, inculturación y presencia en los nuevos areópagos; el contexto de la pastoral normal; y un nuevo lenguaje – la comunicación. Estos criterios también están fundamentados en el DA que dice: “A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”(DA 12).

En la última parte el proyecto del CELAM presenta una sugerencia pastoral para la misión Continental. Vejamos su estructura y sus objetivos:

“Objetivo general: Abrirse al impulso del Espíritu Santo para promover la conciencia y la acción misionera permanente de los discípulos mediante la Misión Continental.

 

Objetivos específicos:

A - Fomentar una formación kerigmática, integral y permanente de los discípulos misioneros;

B - Promover una profunda conversión personal y pastoral de todos los agentes pastorales y evangelizadores;

C - Lograr que las comunidades, organizaciones, asociaciones y movimientos eclesiales se pongan en estado de misión permanente, a fin de llegar hasta los sectores más alejados de la Iglesia, a los indiferentes y no creyentes;

D - Comunicar que la vida plena en Cristo es un don y un servicio que se ofrece a la sociedad y a las personas que la componen para que puedan crecer y superar sus dolores y conflictos con un profundo sentido de humanidad” (Doc. CELAM. p. 16).

 

Itinerario de la Misión: La misión se realizará en cuatro etapas

Etapa 1: Misión con agentes pastorales y evangelizadores: Se trata de Obispos – Presbíteros - Diáconos permanentes - Vida religiosa y                 consagrada, incluyendo Vida monástica y contemplativa - Laicos más comprometidos de las distintas áreas pastorales - Dirigentes de movimientos y comunidades - Seminarios y Casas de formación - Consejos pastorales - Dirigentes de grupos, organizaciones, instituciones, colegios, universidades católicos (2009).

Etapa 2: Misión con grupos prioritarios: a manera de ejemplo nombramos algunos:

Misión en espacios virtuales - Colegios y Universidades Católicas - Educadores, Catequistas - Diversas áreas pastorales – Organizaciones de profesionales católicos - Grupos de Pastoral indígena y afrodescendiente - Cofradías, Hermandades, Movimientos y Comunidades (2010).

Etapa 3: Misión sectorial: Dirigido a los diversos sectores de la sociedad. Nombramos algunos a manera de     ejemplo: Académicos - Educadores y mundo de la educación – Jóvenes - Empresarios y trabajadores - Comunicadores y todo el ámbito virtual – Políticos - Mundo castrense y policial - Mundo de la salud - Mundo carcelario - Organizaciones de voluntariado (2011).

Etapa 4: Misión territorial: Dirigido a la pastoral territorial: Parroquias – Familias - Comunidades eclesiales de                 base - Pequeñas comunidades - Organizaciones comunitarias civiles: juntas de vecinos, clubes deportivos, ONGs (2012). En esta etapa es necesario tener en cuenta a los alejados, indiferentes y no creyentes.

Destinatarios de la Misión:

“Todos los cristianos son a la vez destinatarios y sujetos de la misión. Es necesario tener en cuenta que el discípulo se forma para la misión y, a la vez, la misión forma al discípulo. Por eso, al realizar la acción misionera, al mismo tiempo que los discípulos se renuevan en la vida de Jesucristo, se preparan también para llevar la Buena Noticia a todos los pueblos” (Doc. CELAM. p. 16).

Signos y gestos comunes: “expresión de comunión y simultaneidad de la Iglesia en la Misión Continental fue el lanzamiento oficial de la Misión en el CAM3 (Agosto 17 de 2008). Entrega de la Biblia y del Tríptico con breve catequesis sobre su significado, especialmente a modo de un “altar familiar” para cada hogar. Oración para la Misión continental. Logotipo (de Aparecida).

 

Roles en la Misión Continental

Rol de las Conferencias Episcopales

“Dar orientaciones pastorales en clave de misión continental (sintonía y sincronía) para que todas las circunscripciones eclesiásticas se pongan en estado de misión permanente.

Crear una comisión central para animar la misión a nivel nacional.

Elaborar los subsidios que crea pertinentes para la formación de los agentes pastorales y evangelizadores para la realización del proyecto misionero.

Revisar o elaborar las Líneas o Directrices Pastorales Generales a la luz de Aparecida en orden a la formación y acción de discípulos misioneros.

Preparar equipos a nivel nacional para dirigir retiros espirituales con base en Aparecida.

Crear centros misioneros a nivel nacional” (Doc. CELAM. p. 18).

 

Rol de las Diócesis:

“La Diócesis, en todas sus comunidades y estructuras, está llamada a ser una comunidad misionera” (DA 168) y, por tanto, el sujeto de la misión.

Revisar el plan pastoral a la luz de Aparecida a fin de darle una gran renovación misionera que contemple, como signo de madurez, la misión ad gentes. La misión continental debe abrir a las personas para ir más allá de toda frontera.

Crear una comisión central que se encargue de animar la misión diocesana.

Elaborar los subsidios que crea pertinentes para la formación de los agentes pastorales y evangelizadores para la realización del proyecto misionero.

Ofrecer una propuesta de cursos de preparación y de Ejercicios espirituales para los agentes pastorales y evangelizadores en cada una de las etapas.

Realizar un trabajo conjunto con las diócesis vecinas, a nivel de provincias eclesiásticas, con un gran sentido de comunión eclesial” (Doc. CELAM. p. 18).

 

Rol del CELAM para la Misión

“Apoyar la preparación y seguimiento de la misión continental.

Ofrecer una propuesta de cursos de preparación y de ejercicios espirituales para agentes pastorales y evangelizadores en cada una de las etapas, en coordinación con el ITEPAL y el CEBIPAL.

 

3 – La participación de los Jóvenes:

Para tratar el tema de la participación de los jóvenes en la Misión Continental es necesario hacer memoria del encuentro del Papa con los jóvenes en el Estadio del Pacaembu, en la ciudad de Sao Paulo - Brasil. Este evento que precedió Aparecida tiene algunos elementos de doctrina que nos ayudaran a mostrar el pensamiento de la Iglesia en relación a los jóvenes.

3.1 – Encuentro del Papa con los jóvenes en Brasil

El Papa durante su visita a Brasil en mayo de 2007 reservo tiempo para un encuentro mucho especial con los jóvenes brasileiros en el Estadio del Pacaembu. Un estadio lleno de jóvenes venido de todo el país. El encuentro estuvo marcado por la lectura del texto bíblico de Mateo 19, 16 – 22. En seguida en Papa hizo una reflexión destacando varios aspectos importantes para la vida de los jóvenes. Podemos destacar el tema de la vida. El Papa repitió la pregunta del joven del evangelio como sí fuera la pregunta crucial de los jóvenes dirigida a él en este encuentro: “¿Qué hacer para alcanzar la vida eterna? El mismo fue respondiendo que se trata de la vida, la vida exuberante de los jóvenes. ¿Qué hacer de ella? ¿Cómo vivirla plenamente? Su respuesta es clara: “la vida os transciende”. Quieren vivir y no morir. Quieren un sentido para la vida y acrecienta otras preguntas: ¿Qué debo hacer para que mi vida tenga sentido? ¿Qué debo hacer para que mi vida no transcurra inútilmente? La respuesta a estas preguntas está en la presentación que el propio joven ha hecho de Jesús: “Maestro bueno”. Sigue el Papa afirmando: “Quien reconoce el bien es señal que ama. Y quien ama conoce a Dios. El joven del evangelio tuvo esta percepción de Dios amor en Jesús”. Jesús es quién garantiza que solo Dios es bueno. Estar abierto a la bondad es acoger a Dios en nuestras vidas. Y concluyó con otra pregunta: ¿Ustedes jóvenes de Brasil y de América Latina ya descubrieran lo que es bueno? Los jóvenes que se encuentran con Jesús y descubren su bondad ya están aptos para desarrollar la Misión Continental.

Siguiendo la reflexión sobre este texto bíblico el Papa añadió otros temas. Constató las señales de muerte presente en medio de los jóvenes y aprovechó para enviarlos en misión. Así dijo él: “Registramos un alto índice de muertes entre jóvenes, la amenaza de violencia, la deplorable proliferación de las drogas que sacude hasta la raíz más profunda la juventud de hoy. Habla, por tanto, de una juventud perdida. Pero mirando para vosotros jóvenes aquí presentes, que irradiáis alegría y entusiasmo, asumo la mirada de Jesús: una mirada de amor y de confianza, en la certeza de que vosotros encontrareis el verdadero camino. Sois jóvenes de la Iglesia. Por eso yo os envío para la grande misión de evangelizar a los jóvenes y a las jóvenes que andan por este mundo errantes, como ovejas sin pastor” (BENEDICTO XVI, 2007. p. 23). “Sede apóstoles de los jóvenes” (Pablo VI).

Después el Papa en su discurso habló de la familia, de la construcción de una sociedad justa y solidaria, de la riqueza que es la propia juventud y para finalizar su charla elevó la estima de todos los jóvenes ahí presentes. Sus palabras son incisivas. Veamos: “Vosotros jóvenes no son apenas el futuro de la Iglesia y de la humanidad como una especie de rechazo del presente, al contrario, vosotros son el presente joven de la Iglesia y de la humanidad. Son su rostro joven. La Iglesia necesita de vosotros, como jóvenes, para manifestar al mundo el rostro de Jesucristo, que se diseña en la comunidad cristiana. Sin el rostro joven, la Iglesia se presentaría desfigurada” (BENEDICTO XVI. 2007. p. 30).

En esta misma conferencia el Papa no tuvo miedo de repetir las palabras de Juan Pablo II: “Jóvenes ustedes son los protagonistas del tercero milenio. Son ustedes que van a marcar los rumbos de esta nueva etapa de la humanidad”. Siguiendo este pensamiento, sin los jóvenes la Misión Continental no será vibrante y contagiante.

3.2 – Los jóvenes en el Documento de Aparecida

En el Documento de Aparecida son dedicados 28 numerales al tema de la juventud. Así que en el capitulo nueve, encontramos las líneas para la acción pastoral con la juventud. El numeral que define el pensamiento del Documento de Aparecida sobre los jóvenes, tiene su origen en el discurso inaugural del Papa Benedicto XVI. El utilizó una frase de su antecesor, Juan Pablo II: “Los jóvenes no tienen miedo al sacrificio, sino a una vida sin sentido. Son sensibles a la llamada de Cristo que les invita a seguirle. Pueden responder a esa llamada como sacerdotes, como consagrados y consagradas, o como padres y madres de familia, dedicados totalmente a servir a sus hermanos con todo su tiempo y capacidad de entrega, con su vida entera.” (DA p. 26).

Esta parte del discurso del Papa fue tomada en cuenta en la tercera parte del documento, tornándose el número 443 del DA. El número 446 del DA presenta ocho líneas de acción como sugerencia del Episcopado Latino americano para la juventud. Estas son:

1ª. Renovar la opción preferencial por los jóvenes, en comunión con las Conferencias Generales anteriores, dando nuevo impulso a la pastoral de la juventud;

2ª. Convocar los movimientos de evangelización de los jóvenes para colocarse a servicio de las Iglesias locales;

3ª. Proponer a los jóvenes el encuentro con Jesucristo vivo y su seguimiento en la Iglesia, a luz del Plan de Dios – como opción vocacional - que les garantiza la plena realización de su dignidad de ser humano;

4ª. Implementar una catequesis atractiva para los jóvenes que introduzca en el misterio de Cristo, privilegiando la pastoral de la Juventud como proceso de educación y maduración de fe;

5ª. Ayudar los jóvenes a formarse de manera gradual, por medio de la Pastoral de la Juventud, para la acción social y política, conforme la doctrina social de la Iglesia, haciendo la opción preferencial por los pobres;

6ª. Capacitar a los jóvenes para que tengan oportunidades en el mundo del trabajo, evitando que caigan en la drogadicción y la violencia;

7ª. Aumentar la sintonía entre el mundo de los adultos y de los jóvenes, en las metodologías pastorales; y

8ª. Asegurar la participación de los jóvenes en las Jornadas Nacionales y Mundiales de la juventud, con la compañía de sus pastores.

Uno de los objetivos del Documento de Aparecida, es hacer consciente a la Iglesia y a los cristianos, que cada bautizado está llamado a ser discípulo y misionero de Jesucristo. El discipulado no es apenas el tema que estuvo siendo reflexionado. Constituye una convocación para los cristianos, asumir su vocación de discípulos, que es parte de su ser bautizado, para responder a los desafíos del mundo actual. La urgencia de esta tomada de consciencia debe tener como respuesta un actuar comprometido de todos los cristianos. En este compromiso están incluidos los jóvenes con la misión de forjar una nueva humanidad a partir de los valores del evangelio.

La mirada del Papa sobre los jóvenes no se quedó solo en la expresión de su discurso inaugural o en los numerales del Documento de Aparecida. Sigue siendo parte de sus inquietudes, demostrada en la Jornada mundial de la Juventud en Sydney.

3.3 – La Jornada Mundial de la Juventud

En preparación de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud, que tuvo lugar en Sydney, en Australia, el Papa Benedicto XVI, propuso como hilo conductor de su mensaje el tema del Espíritu Santo y de la Misión. Según el Papa “el Espíritu Santo es como el “alma”, el respiro vital de la propia vida cristiana gracias a los sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía” (Mensaje de J.M.J. p. 1). Su preocupación es ayudar los jóvenes a tonar consciencia y conocimiento de la fuerza del Espíritu que impulsa para la misión. En su reflexión va mostrando la acción del Espíritu descrita en la Biblia. Parte del libro del Génesis mostrando la acción generadora del Espíritu, destaca los profetas Ezequiel, Joel y Isaías, que manifiesta a su pueblo la acción del Espíritu de Dios que transforma las realidades de muerte, de desanimo, de falta de esperanza en vida nueva (Ez 37, 1-4; Joel 3, 1-2; Is 11, 1-2; 42,1). Es el propio Dios que derrama su Espíritu y todo se transforma. Destaca a Jesús que afirma: “El Espíritu del Señor está sobre mí porque él me ha ungido. Me ha enviado a dar la Buena Noticia a los pobres. Para anunciar a los cautivos la libertad y, a los ciegos, a la vista. Para dar libertad a los oprimidos; y para anunciar un año de gracia del Señor” (Lc 4, 18-19). Sigue el Papa queriendo instruir los jóvenes sobre el Espíritu dejando claro a la función consoladora del Espíritu, haciendo memoria de que él asiste a los creyentes hasta la verdad completa (Jn 14, 16-17. 25-26; 15, 26; 16,13).

Todos conocemos por la Historia cristiana que La acción del Espíritu estuvo bien presente en el nacimiento de la Iglesia, fortaleciendo la acción misionera de los primeros discípulos. El Papa en su mensaje deja muy explicito esta fuerza, este ardor, esta audacia que marcó el ser y actuar de los discípulos impulsado por la acción del Espíritu. Pide e invoca, convoca a los jóvenes para abrirse a esta acción generando un nuevo Pentecostés en la Iglesia de hoy. Según el Papa “el Espíritu Santo es el don más alto de Dios al hombre, el testimonio supremo por tanto de su amor por nosotros, un amor que se expresa concretamente como “sí a la vida” que Dios quiere para cada una de sus criaturas. Este “sí a la vida” tiene su forma plena en Jesús de Nazaret” (BENEDICTO XVI. 2008. p 3). Reafirma el Papa “es importante que cada uno de nosotros lo conozca, entre en relación con Él y se deje guiar por Él” (BENEDICTO XVI. 2008. p. 3).

Esta mensaje del Benedicto XVI es una verdadera doctrina sobre la presencia del Espíritu en la Iglesia, convocando a los jóvenes a familiarizarse con el Espíritu para comprender la misión que Jesús les pide hoy. El Papa sigue mostrando que la misión hoy, está en función de la humanidad, así como vimos desatacada durante los días del Congreso Americano Misionero. El presenta algunas preguntas como punto de partida para la misión: “¿Cómo insertarse en un mundo marcado por numerosas y graves injusticias y sufrimientos? ¿Cómo reaccionar ante el egoísmo y la violencia que a veces parecen prevalecer? ¿Cómo dar sentido pleno a la vida? ¿Cómo contribuir para que los frutos del Espíritu que hemos recordado precedentemente, “amor, alegría, paz, paciencia, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí” inunden este mundo herido y frágil, el mundo de los jóvenes sobre todo? ¿En qué condiciones el Espíritu vivificante de la primera creación, y sobre todo de la segunda creación o redención, puede convertirse en el alma nueva de la humanidad?”(BENEDICTO XVI. 2008. p. 4)

La catequesis papal sobre la misión, es una verdadera exhortación a que los jóvenes sean testigos de Jesucristo dejándose guiar por el Espíritu. El Papa es enfático al afirmar: “Se necesitan jóvenes que dejen arder dentro de sí el amor de Dios y respondan generosamente a su llamado apremiante, como lo han hecho tantos jóvenes beatos y santos del pasado y también de tiempos cercanos al nuestro” (BENEDICTO XVI. 2008. p. 5). El Papa tiene consciencia de que los jóvenes de hoy pueden hacer algo nuevo para desarrollar la misión de la evangelización. En ellos confía y afirma: “La indudable dificultad de los adultos de tratar de manera comprensible y convincente con el ámbito juvenil puede ser un signo con el cual el Espíritu quiere impulsaros a vosotros, jóvenes, a que os hagáis cargo de ello” (BENEDICTO XVI. 2008. p. 5). “Que cada uno de vosotros tenga la valentía de prometer al Espíritu Santo llevar a un joven a Jesucristo, como mejor lo considere, sabiendo “dar razón de vuestra esperanza, pero con mansedumbre” (1P 3,15. P. 5).

El Papa sabe que para seguir a Jesucristo, asumir su misión, de dar testimonio de Él es necesario mucha disponibilidad y generosidad que nace de la oración. Por la oración se hace presente la fuerza del Espíritu que impulsa a los misioneros. Aún sabiendo que los jóvenes viven en ambiente profundamente secularizados les invita a rezar, a ser santos para experimentar un nuevo Pentecostés sobre el mundo. Lo que parece imposible en este momento de la Historia, puede ser el tiempo propicio para el Espíritu actuar y transformar. La respuesta del los jóvenes en Sydney, con su presencia demuestra que están atentos a las palabras de convocación del Papa. Confiemos en la fuerza del Espíritu para que los jóvenes sigan siendo “fermento en la masa” (Mt 13, 33).

 

4 – Siete pasos para vivir en estado de Misión Permanente:

El proyecto del CELAM, no dice todo sobre la Misión Continental, porque basta mirar bien el Documento de Aparecida, para dejarse convencer por él. La Conferencia de Aparecida fue marcada toda ella por la necesidad de la misión. Este es su proyecto formar discípulos y misioneros de Jesucristo. Delante de este audaz proyecto y de la convocación para la Misión Continental presento siete desafíos y perspectivas para la misión hoy:

4. 1 – La comprensión de la apertura ofrecida en Aparecida:

Esta apertura sorprendió a todos. La urgencia de la misión, en el contexto de la post modernidad, está haciendo la iglesia salir de su actitud de control, para ofrecer mayor libertad de actuación a los cristianos. Después de treinta años de centralismo euro romano, se cuestionó de forma colectiva este modelo. El propio papa en su discurso inaugural abrió las puertas para que el caminar de la Iglesia Latino americana pueda ser fortalecido otra vez. La utilización del método Ver, Juzgar y Actuar, la opción por los pobres, que siempre marcaran su caminar ofreciéndole identidad, son parte integrante y conductora de su acción misionera. El nuevo paso para el caminar como Iglesia latino americana es esta apertura para que todos los cristianos se comprometan como discípulos y misioneros para evangelizar nuestro continente. Acabose el miedo que se tenía, todos están invitados a tomar parte en la Misión Continental. ¿Creemos en esta nueva apertura o nos quedamos un poco desconfiados? ¿Cómo estamos interpretando este momento post Aparecida?

4. 2 – El proyecto: hacer que toda la Iglesia sea Misionera:

Me parece un gran desafío. Después de años de control, de una iglesia parroquializada, ahora se necesita la conversión pastoral. La dimensión misionera era considerada hasta pocos años como una tarea para los extranjeros que venían actuar en las “llamadas tierras de misión”, normalmente venidos de Europa y Estados Unidos para suprimir la falta de clero local. Hoy hay una nueva tomada de consciencia: “La Iglesia necesita de una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, en el estancamiento y en la tibieza, marginalizando los pobres del continente” (DA362). Ni la jerarquía, ni el clero están preparados para este cambio. Por esto la apertura a un proceso de conversión pastoral permanente ayudara a transformar las estructuras parroquiales y métodos de evangelización. ¿Será que somos capaces de comprender el alcance de la novedad de este proyecto? ¿Cómo será está iglesia toda misionera? ¿Es revivir el sueño del Concilio Vaticano II, una Iglesia pobre y peregrina? ¿Cómo insertar los jóvenes en este proyecto de una Iglesia decididamente misionera?

4. 3 – La reforma de parroquia:

La forma como fue pensada la parroquia, no responde más a los Cambios de nuestra Época. Su carácter rural o mismo las parroquias urbanas está llamadas a ser parte de una red de comunidades o centros de irradiación del Evangelio. Están convocadas para salir más allá de las paredes de sus templos, con una presencia visible en medio del mundo. De esta forma la parroquia misionera comienza a ser presentada como un nuevo patrón pastoral. Debe ser “comunidades de comunidades” (DA 309), “lugares de formación permanente” (DA 306), que “abandone las estructuras caducas que ya no favorece la transmisión de la fe” (365) descentralizadas, desburocratizadas (DA 203) sectorizadas (201). ¿Están los párrocos preparados y formados para realizar estos cambios? ¿Serán los jóvenes sacerdotes y las nuevas vocaciones generadas post Aparecida que realizaran estos cambios?

4. 4 – Los pobres como sujetos de la evangelización:

Aparecida retomó la opción por los pobres. El propio papa deja claro que seguir a Jesús implica en este compromiso con los pobres. Es conocido en América la tradición que los pobres nos evangelizan. Son ellos los protagonistas y sujetos de la evangelización y de la promoción humana (DA 398) ¿Serán ellos capaces de transformar la estructura de la Iglesia en una Iglesia Misionera? ¿No estaban haciendo este proceso y fueron controlados por la jerarquía? Un ejemplo histórico: en el siglo XII, el papa Inocencio III, solicitó a la orden de los Cisterciense, que era la más poderosa de aquel momento para frenar el movimiento de expansión religiosa, así como la expansión pentecostal de hoy. Los Cistercienses venían de monasterios muy ricos y no sabían hablar con los pobres. Misioneros ricos. Aparecieran entonces el joven Francisco de Asís en Italia, Domingo de Guzmán en España y consiguieron lo que los misioneros ricos no lograron (COMBLIN. p. 177). ¿Quién planificó la acción del joven Francisco de Asís? ¿Quién inventó los dones de Domingo de Guzmán? ¿Por qué las masas populares les siguieron y lograron evangelizar? ¿Quién estaba sacando la Iglesia de su comodidad? ¿Será los jóvenes y los pobres los misioneros del futuro, capaces de transformar las estructuras de la Iglesia?

4. 5 – La formación de los misioneros: La importancia de la formación de los nuevos misioneros es el desafío más contundente para la Iglesia de hoy. No hace ni treinta años que ella comenzó a colocar los contenidos misioneros en los programas de formación de los sacerdotes. En muchos centros de formación de los nuevos sacerdotes aun nos consta. Mismo así, debemos mirar la luz que nos ofrece Aparecida: “La vocación y el compromiso de ser hoy discípulos y misioneros de Jesucristo en América Latina y El Caribe, requieran una clara y decidida opción por La formación de los miembros de nuestras comunidades, en bien de todos los bautizados, cualquiera sea La función que desarrollen en La Iglesia. Miremos a Jesús, El Maestro que formo personalmente a sus apóstoles y discípulos. Cristo nos da El método: “Vengan y vean” (Jn 1, 39), “Yo soy El Camino, La Verdad y La vida” (Jn 14, 6). Con El podemos desarrollar las potencialidades que están en las personas y formar discípulos misioneros”: (DA 276) Una formación que “integre las dimensiones, teológica - bíblica, intelectual - espiritual, humana – comunitaria y pastoral – misionera” (DA 280). ¿Cómo organizar cursos de formación misionera para jóvenes y laicos hoy? ¿Sería está la opción de la Iglesia para preparar nuevos evangelizadores? ¿Qué ministerio les ofrecerá?

4. 6 – De la “pastoral misionera” a una dimensión misionera: La Misión continental exige que sus misioneros piensen de forma universal, global, aun que actúen de forma local. La actuación es en la Misión Nacional, aquí en Ecuador, es en la Diócesis, es en la parroquia o en la comunidad, pero sin perder de vista la universalidad de la misión. Cuando utilizamos la expresión “pastoral misionera” corremos el riesgo de enclaustrar la dimensión misionera, como siendo una pastoral a mas ente otras. La dimensión misionera debe estar presente en todas las pastorales y en toda la acción de la Iglesia. Es el eje que integra, que identifica la acción de la Iglesia. La pastoral está al servicio del cuidado, del mantenimiento, del rebaño (ad intra). La dimensión misionera es siempre apertura de la Iglesia para el otro, el diferente, al que no pertenece al rebaño (ad extra). Por lo tanto pensar la Misión Continental como “pastoral misionera” es empobrecer la identidad y la universalidad del envío que Jesucristo nos ofrece. Hablemos de dimensión misionera y nos dejemos impregnar por ella.

4. 7 – Caminar con una mirada contemplativa: La sociedad post moderna, globalizada exige que los jóvenes de hoy de testimonio de Un Dios que ellos mismos conocen y experimentan en sus vidas. Delante de una sociedad que lucha por gestos concretos de humanidad, los jóvenes están llamados a participaren de La Misión Continental, demostrando que Jesucristo ha dando sentido a sus vidas. El sentido de la vida para los jóvenes post modernos nace de actitudes de contemplación. La mística misionera viene del encuentro con Cristo. Por la contemplación mística los jóvenes tornan creíble el evangelio que anuncian. Es urgente que la contemplación mística parpase los corazones de los jóvenes para buscar y servir a Dios en medio de la humanidad. Solo con una mirada contemplativa del contexto actual vamos discernir entre luces y sombras las señales del Reino de Dios. Vamos así redescubrir la presencia de Dios que se hace vida en medios de los pueblos, culturas, movimientos sociales y religiosos que se organizan en buscan de la vida plena. En otras palabras, los jóvenes están llamados a desarrollar una espiritualidad configurada al Maestro que actúa en su realidad concreta, para después en espíritu de oración compartir con Dios Padre su acción misionera. Del compartir con el Padre en oración le nace la fuerza del espíritu para seguir actuando (Mc 1, 35). Con El espíritu del Misionero del Padre los jóvenes ecuatorianos tendrán mucho que aportar en la Misión Continental.

 

5 Bibliografía:

  • PAPA Juan Pablo II. Carta Encíclica Redemptoris missio. A validade permanente do mandato missionário. 3ª. Ed Paulinas, São Paulo, 1991.
  • PAPA PAULO VI. Exortação apostólica sobre a evangelização no mundo contemporâneo. Evangelli Nuntiandi. 7ª. Ed. Paulinas, São Paulo 1981.
  • CELAM. La Misión Continental. Para una iglesia misionera. www.celam.org
  • CEE. Aparecida - documento Conclusivo de la V Conferencia general del episcopado latinoamericano y del Caribe, Quito, 2007.
  • OMP. Primer Simposio de Misionología. La Iglesia en discipulado misionero. Quito, agosto de 2006.
  • OMP. Segundo Simposio de Misionología. Antropología y pastoral de la misión. Quito, agosto de 2007.
  • BIFET, Juan Esquerda. Teología de la evangelización – curso de Misionología. Ed. BAC, Madrid, 1995.
  • COMBLIN, J. El proyecto Aparecida. In: AMERIDIA. Aparecida renacer de una esperanza. Quito, 2007, pp. 171 -186.
  • HUMMES Dom Cláudio. Discípulos e missionários de Jesus Cristo. Paulus, São Paulo. 2006.
  • LIBÂNIO, João Batista. Olhando para o futuro. Loyola, São Paulo, 2003
  • PANAZZOLO, João. Missão para todos. Introdução à missiologia. Paulus, São Paulo, 2006.
  • SUESS, Paulo. Evangelizar a partir dos projetos históricos dos outros. Paulus, São Paulo, 1995.
 
[1] El pensamiento único se caracteriza por una única lengua: el inglés; única moneda: el dólar; único padrón cultural: el americano; único tipo de alimentación: Mac Donald: único tipo de mercado: shopping center. No toma en cuenta que hay otros pueblos y culturas con propuestas viables para las personas vivieren felices.

 

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