Movimiento Social de Mujeres contra la Guerra y por la Paz

 

Nosotras, las mujeres colombianas que pertenecemos a diferentes procesos sociales y políticos y quienes nos hemos organizado en el MOVIMIENTO SOCIAL DE MUJERES CONTRA LA GUERRA Y POR LA PAZ; queremos en primera instancia, hacerles llegar nuestro femenino saludo a los miembros del gobierno nacional, y de los gobiernos extranjeros, así como a cada uno(a) de los ciudadanos(as) habitantes de las distintas comunidades que forman el país y de los países hermanos.

 

El MOVIMIENTO SOCIAL DE MUJERES CONTRA LA GUERRA Y POR LA PAZ se encuentra conformado por mujeres populares, indígenas, campesinas, citadinas, afrodescendientes, de iglesia, madres comunitarias, estudiantes, movimientos juveniles, amas de casa, académicas, políticas, desplazadas, obreras, de iniciativas de paz regionales, de mujeres de grupos de victimas; que habitamos en los distintos territorios del país, quienes hemos asumido como principios rectores del Movimiento la autonomía y la civilidad.

 

Nuestro propósito con esta comunicación es dar a conocer lo que pensamos y sentimos las mujeres colombianas, sujetas políticas, desde nuestro rol como madres, hermanas, esposas, amantes, vecinas, lideresas, ciudadanas ante la historia de guerra y el momento político que vivimos en nuestro país, dado que ellas llenan de dolor nuestros vientres, máxime cuando las justificaciones que se esgrimen para legitimar la gran mayoría de las acciones de los gobiernos y en particular del actual gobierno, intentan ocultar las reales intenciones del negocio de la guerra que, para perpetuarse requiere mantener un modelo que protege poderes que benefician a unos cuantos en detrimento de la garantía de derechos de comunidades enteras

 

No es suficiente acaso que Colombia sea el cuarto país a nivel mundial y primero a nivel regional en recibir ayuda militar norteamericana?.

 

Así, el sostenimiento del negocio de la guerra, a nivel nacional y mundial ha llevado a un perverso ejercicio de la política que mantiene gobiernos, como el actual, cuyas políticas no sólo destruyen el presente sino el futuro de nuestros hijos e hijas. Los impactos del negocio de la guerra son tales que las mujeres no hemos cesado de manifestarnos al respecto, ya que estamos cansadas de todas las formas de guerra.

 

Por eso no aceptamos que en nombre de un pueblo, de la seguridad nacional, de la democracia se intente justificar la firma de acuerdos ó pactos políticos y militares, para entregar la vida, el territorio, la soberanía, las riquezas del país y del continente.

 

Hoy las mujeres colombianas, desde lo profundo de nuestros vientres y con la fuerza de la razón, de la organización y la movilización, así como del amor por nuestros hijos e hijas y nuestro país, rechazamos la entrega de siete (7) territorios de Colombia a través de la instalación de igual número de bases militares norteamericanas, estas bases se constituyen en campos de batalla para resolver conflictos internos y en la concreción de las estrategias políticas, económicas y militares contra un continente que avanza en la construcción de su propio destino.

 

El Presidente Álvaro Uribe Vélez, ha pactado presencia de militares estadounidenses en bases militares colombianas, contrariando la Constitución Nacional, que exige que esto se haga a través de un tratado o convenio internacional, que el Congreso lo apruebe mediante una ley y que la Corte Constitucional haga el control de constitucionalidad previo y automático de los tratados internacionales y sus leyes aprobatorias, para establecer si se encuentra conforme con la Constitución.

 

La instalación de bases extranjeras, así como la inmunidad de que gozan los soldados norteamericanos que infrinjan la ley, es una renuncia a nuestra soberanía es la legitimación de la impunidad.

 

Nuestro país, no aguanta más discursos persuasivos para justificar la necesidad de la fuerza, imponiendo prácticas de muerte y la consolidación del miedo como factor control social. Toda vez que a nuestros territorios, a nuestra vida, a nuestros cuerpos, a nuestros corazones, a nuestra razón se le viene imponiendo la militarización como la forma de SER Y ESTAR en el mundo. El gobierno ha sostenido estos discursos que justifican la militarización y la pérdida de autonomía, manteniendo la lógica de los enemigos, inventando muchos de esos enemigos con un discurso ideológico y político que ha llevado al juzgamiento y señalamiento de civiles que nada tienen que ver con la guerra, sino todo lo contrario con la defensa de los derechos. Colombia se merece una oportunidad para el reencuentro, para la vida, la soberanía, el perdón y la reparación, la justicia, la verdad y la reconciliación, para la paz.

 

Nuestra preocupación aumenta al constatar que el gobierno toma decisiones que ponen en juego nuestra soberanía debido a las injerencias directas provenientes de los mal llamados “convenios de cooperación internacional de seguridad”, a través de los cuales se permite el establecimiento de bases aéreas, de la armada y del ejercito en Palanquero (Centro), Apiay (este), y Malambo (Caribe, norte); los fuertes del Ejército Tres Esquinas (sur) y Tolemaida (centro), y las bases navales de Cartagena (Caribe, norte) y Bahía Málaga (Pacífico, oeste), donde se situarán contingentes de estadunidenses conformados por 800 militares y 400 contratistas que gozarán de inmunidad penal dentro de nuestro país; justificando dicha presencia con el argumento de la lucha contra el narcotráfico y las guerrillas.

 

En este punto, las mujeres creemos necesario recordar el artículo tercero de la Constitución Política colombiana: “La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público”.

 

 

 

Llamamiento

 

A mujeres y hombres de todas las organizaciones sociales, a las mujeres, a los pueblos hermanos en el mundo, les convocamos a pronunciarnos, a firmar este llamamiento que estamos circulando para dar a conocer nuestro rechazo a los acuerdos con el gobierno norteamericano en la instalación de bases militares en Colombia y a trabajar por la solución política negociada al conflicto social y armado en Colombia. Llamamos al pueblo de los Estados Unidos por su vocación y trabajo por la paz a exigir el retiro de las bases militares y la inversión económica en la profundización de la guerra y apoyar la salida política al conflicto colombiano. El 25 de noviembre las mujeres debemos orientar nuestras acciones por la vida, la autonomía, la soberanía de nuestros cuerpos y territorios, por la salida política al conflicto social y armado y el rechazo a las bases militares de los Estados Unidos en nuestro país. Trabajaremos en la preparación colectiva del Encuentro de mujeres de las Américas en el 2010 en Colombia, por la paz con justicia social y contra la guerra que involucra al continente.

 

 

 

MOVIMIENTO SOCIAL DE MUJERES CONTRA LA GUERRA Y POR LA PAZ

 

Colombia

 

Septiembre 28 de 2009

 

 

 

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