VIDA CONTEMPLATIVA

Quito, 1-3 de diciembre de 2006

 

 

1. HISTORIA

Asamblea Plenaria de octubre, día 19 de 2004; en el marco de la celebración de los 50 años de la CER se llevó a cabo una sesión sobre la Vida Consagrada en la que se trabajó, entre otras, una ficha preparada con anterioridad sobre el tema "La vida consagrada contemplativa". El grupo que lo trató dejó la siguiente conclusión:

a) Formar una sub - comisión de Vida Contemplativa integrada con la Comisión Mixta para dinamizar la identidad de la vida contemplativa a fin de ayudarlas a la renovación teológica y práctica que cualifique la dimensión de la espiritualidad, la formación inicial y permanente, la promoción vocacional y la cuestión económica.

b) Que la comisión formada ofrezca a los monasterios una empresa que favorezca el tipo de trabajo monástico, la economía y la salud, para ayudar a superar elementos o factores negativos que menguan los valores de la vida monástica: silencio, soledad, clausura, vida fraterna, etc."

En la reunión de Vicarios (o delegados) Episcopales para la Vida Consagrada del 26 de abril de 2005 se consideraron estas conclusiones y se sugirió que se forme una "Sub-comisión de vida contemplativa" integrada a la Comisión Mixta.

 

2. INTEGRANTES

Organismo de la Comisión Mixta

 Presidente: Monseñor Paolo Mietto, Vicario Apostólico del Napo, Presidente de la Sección de Vida Consagrada del CELAM Conferencia Episcopal latinoamericana), Presidente de la Comisión Vida Consagrada CEE (Conferencia Episcopal Ecuatoriana).

 Junta Directiva de la CER (Conferencia Ecuatoriana de Religiosos),

 Presidenta la USGE (Unión de superiores Generales del Ecuador),

 Delegada de la CEIS (Conferencia Ecuatoriana de Institutos Seculares)

 Secretaria de la Comisión de Vida Consagrada CEE.

Integrantes de Sub – Comisión de vida contemplativa integrada a la comisión Mixta : El día 9 de Julio de 2005 se resolvió conformar la sub-comisión de Vida Contemplativa con los siguientes miembros:

 Hna. Marcia de Jesús, monja del Carmen Bajo de Quito y Presidente de la Asociación "San José" de Carmelitas del Ecuador,

 P. Jesús Penalva Trapense del Monasterio de Salcedo y

 P. Jesús Arroyo, Delegado Provincial de Carmelitas en el Ecuador, representante de la Asesoría de la Vida Monástica en la CER y Asesor de la Asociación "San José" de Carmelitas antes mencionada.

Los tres estaban presentes en la sesión misma de la Comisión Mixta.

 

3. OBJETIVOS GENERAL

Dinamizar la identidad de la vida contemplativa a fin de ayudarlas a la renovación teológica y práctica que cualifique la dimensión de la espiritualidad, la formación inicial y permanente, la promoción vocacional y la cuestión económica.

 

4. OBJETIGOS ESPECÍFICOS

a) Llevar la voz a todos los monasterios

b) Potenciar los lazos de comunión eclesial

c) Estudiar cómo poner en común proyectos, aspiraciones, dificultades especialmente de orden económico que estén afectando la identidad de la vida contemplativa,

d) Sugerir medios que faciliten la formación y posibles acciones que ayuden a resolver situaciones lamentables en los diferente aspectos, incluso lo económico.

 

5. DESTINATARIOS

Las religiosas de vida contemplativa de Ecuador.

 

6. ACTIVIDADES QUE SE HAN REALIZADO

Antes de que apareciera esta Sub-comisión, vale la pena recordar lo que el Departamento de Vida consagrada estuvo haciendo a favor de la vida Contemplativa de Ecuador

 

Desde el año 2000

A partir del año jubilar del 2000, desde la Comisión Ministerios y Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, se han organizado cada dos años encuentros de formación permanente de las religiosas de los diferentes monasterios de Ecuador .

 Espiritualidad Misionera en la vida contemplativa.

 Liturgia de la Horas y de la Eucaristía en la vida contemplativa.

 Persona y comunidad.

 

Actividades de la Sub- comisión en el 2005

El 2005 en el marco de los 40 años del Decreto Conciliar "Perfectae Caritatis", ayudados del la Instrucción Caminar desde Cristo y de las Conclusiones del Congreso de la vida Consagrada realizado en noviembre del 2004 en Roma, se llevó a cabo un encuentro en el Monasterio Trapense de Salcedo el 22 de Noviembre del 2005. Participaron: Mons. Mietto , una religiosa por cada Orden.(son once Ordenes de vida contemplativa de Ecuador) y los miembros de la Sub- comisión mixta

 

7. DESAFÍOS

 Volver a lo esencial de cada carisma:

 La espiritualidad:

 La experiencia de Dios:

 Vemos urgencia de “amar a Dios y servirle con todo el corazón”.

 El primado de Dios a través de la oración y la Liturgia.-

 Fidelidad inquebrantable a la palabra de Dios, meditada y acogida a través de la “lectio divina”

 Necesidad de ascesis como consecuencia del compromiso cristiano:

 Formación inicial y permanente:

 Cultivar la identidad carismática

 Desafío de la unidad en la diversidad

 La comunión: Vida fraterna desdramatizada.

 La misión:

 La salud y el trabajo.

 El Patrimonio cultural ecuatoriano.

 

ACTIVIDADES PARA EL AÑO 2007

Desde la Conferencia Episcopal se impartió el criterio de que la vida contemplativa tendría un curso formativo cada dos años, así tenemos.

a) Curso sobre “valores de la vida monástica”, según lo vimos necesario el 21 de noviembre de 2005 en la reunión de Salcedo, en donde estaban los representantes de las diversas Ordenes de vida contemplativa de Ecuador. Se realizaría en febrero o abril después de pascua. La fecha por confirmar.

Responsable. Los Miembros de la Sub- comisión de vida contemplativa.

a) Resonancias de la V Conferencia Episcopal en Aparecida: del 25 al 27 de junio de 2007 con los/as representantes de las diversas Ordenes de Vida Contemplativa.

 

 

DESAFÌOS EN LA VIDA CONTEMPLATIVA

Volver a lo esencial de cada carisma: Es urgente tener bien claro a nivel intelectual y práctico lo que significa volver a los esencial con fidelidad creativa. Hacer este proceso significa que el cambio y la evolución generan crisis y ponen en juego la creatividad, supone tener clara la propia identidad y el ideal que dejó el fundador, releer el carisma que exige a veces romper con los esquemas del pasado, se trata de asumir el “caos”, como fuente de vida, se trata de no ceder a la tentación de volver atrás frente a lo desconocido, y contar con alguien que tenga el don de liderazgo cuyas características son: actitud de fe, capacidad de diálogo y discernimiento, creatividad, realismo humano y espiritual y “parresía” ( confianza y valentía para enfrentar las dificultades y audacia para abrirse a los caminos imprevisibles del Espíritu).

La espiritualidad: Hablamos no en el sentido neoplatónico que concibe al hombre como dualista y extrincesista: cuerpo y espíritu, en la que no hay integración en la unidad personal, ni tampoco hablamos en la en la que solo brilla lo espiritual y pierde su relación con los demás, no preocupándose de los problemas sociales, época en la que aparecen expresiones como: desprecio del mundo, huida del mundo que hoy no son objetivas ni creíbles. Quiero acentuar la unidad entre espiritualidad y neumatología, hasta definirla como el “dominio del espíritu”. Desde aquí creo que en la vida contemplativa se presentan grandes desafíos. Así tenemos:

La experiencia de Dios: Vivirla en la dimensión histórica, es decir, tener la experiencia de que Dios es el Señor de la historia y de la esperanza, quien está cercano y actúa abriendo perspectivas y horizontes de futuro aunque esta historia es ambigua y oscura donde está presente la injusticia, el pecado y el egoísmo.

En la dimensión antropológica que descubre a Cristo en la presencia de los pobres a través de los diversos rostros sufrientes con un compromiso de caridad concreta y eficaz

Vemos urgencia de “amar a Dios y servirle con todo el corazón”. De una búsqueda apasionada, sincera, incansable y valiente, de Dios, de su voluntad y la realización de la misma que dura toda la vida, búsqueda que no termina en el vacío, sino en el encuentro y la plenitud. Abordar este tema es tocar el núcleo mismo de la vida humana, cristiana, consagrada, porque somos personas abiertas al misterio, porque nos sabemos buscadas y encontradas por El; es él quien suscita el deseo y se hace el encontradizo, es presencia salvadora que responde a esas últimas raíces de la existencia.

Desde la dimensión orante del monasterio hemos de confesar a Cristo ante el hombre moderno y mostrarle que su Palabra no contiene un conjunto de preceptos que reprimen la personalidad sino que proporcionan la clave de actuación para el desarrollo integral de la persona que aunque sujeta a las leyes de lo físico y lo psíquico, ha recibido un espíritu de filiación. Desde este sentido, tener una experiencia de Dios es hacer de él único absoluto, fuente de creatividad; para esto, es urgente ejercitar las actitudes fundamentales del cristiano: fe, esperanza y amor, porque a través de ellas nos hacemos capaces de experimentar a Dios en medio de los vaivenes de las mutaciones rápidas y profundas del mundo.

El primado de Dios a través de la oración y la Liturgia.- La vida monástica quiere realizar la Palabra del Señor “Es necesario orar siempre sin desfallecer” ( Lc. 18,1) y la palabra del Apóstol. “Orad en todo momento” (1 Tes 5, 17). El mismo horario indica la primacía de la oración. La memoria Dei es continua, ese pensar y repensar en Dios invocándolo, contemplándolo, alabándolo en todo instante hasta poder decir ¡El y yo, Cristo y yo, vivimos juntos!.Por eso es necesario recuperar el sentido del silencio que madura en la soledad interior; es el tiempo en que la palabra humana debe callar, o una gran moderación en la comunicación verbal. Esto vivido en su sentido profundo, educa lentamente a la interiorización, gracias a la cual el monje/a se abre a un conocimiento auténtico de Dios y del hombre. Es una fuerza simbólica para evocar lo que realmente vale: La disponibilidad absoluta del corazón y la propia entrega al Padre. Nada se rechaza sino que se acepta en la realidad profunda y se presenta a Dios en la oración.

Fidelidad inquebrantable a la palabra de Dios, meditada y acogida a través de la “lectio divina” para lo cual exige conservar silencio y una actitud de adoración humilde en presencia de Dios. El compromiso de la oración “memoria Dei”, no es sinónimo de alineación, es una forma singular de compromiso radical. Silencio y diálogo no están reñidos, ambos se reclaman mutuamente para alcanzar la reconciliación. A través de la Lectio Divina el mundo del espíritu trasciende y fertiliza los ámbitos personales, comunitarios, de la cultura, la acción social y las relaciones humanas.

Necesidad de ascesis como consecuencia del compromiso cristiano: Entendida esta como abnegación evangélica, elemento necesario en la espiritualidad cristiana, un modo de participar en la muerte y resurrección de Cristo, considerada más en conexión con la vida que con sus prácticas de antaño, forma parte del seguimiento de Cristo. Este enfoque lejos de alienar a la persona o que asuma pasivamente el dolor se transforma el sufrimiento como sufrimiento redentor para propiciar el crecimiento de la vida teologal.

Formación inicial y permanente

Los nuevos candidatos/as han de recibir una formación que se convierta en profecía y se realizará en la medida en que vayan experimentando y manifestando ser personas educadas en la libertad y para la libertad, personas bien integradas humana y vocacionalmente con un desarrollo armónico de la personalidad en cuya base esté el conocimiento de sí misma/o, de la liberación de motivaciones inauténticas, inconscientes y negativas. Esto ayudará además de otros medios psicológicos y pedagógicos la motivación del amor y de la caridad para llegar a la madurez que les prepara para vencer los miedos, dificultades, tentaciones, hasta afrontar el martirio. Este tipo de formación suscita una sensibilización ante los signos de los tiempos y lugares, lleva a una íntima relación con el Señor, a la audacia propia de los profetas y la convicción que ha de seguir formándose de forma continua; convicción básica para suscitar motivaciones, crear actitudes y realizar comportamientos

La formación permanente.- Es una exigencia intrínseca a la consagración religiosa; promueve la actualización teológica, la calidad de cada miembro y de la comunidad y ante todo, capacita a la persona dándole elementos para que pueda actualizar y encarnar el carisma fundacional de acuerdo a las exigencias de los tiempos.

Cultivar la identidad carismática que trasciende cualquier expresión histórica cultural. Necesitamos iniciativa y discernimiento orante para encarnar o expresar lo esencial del carisma en lo que llamamos tradiciones propias de cada Orden monástica y que son movibles en la historia y la cultura, porque sucede que a veces defendemos más las tradiciones que lo esencial. Principio fundamental: “lo que no siempre ha sido así, no tiene porqué seguir siempre así”. Esto significa releer la propia historia carismática y estar dispuesto a ser de otra manera. Es darnos cuenta que el tiempo kairológico, es decir, el tiempo cronológico activado por la bondad, gracia y misericordia de Dios, es el hilo misterioso que une lo antiguo y lo de hoy. Cicerón dice: la historia es testigo de los tiempos. Luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, heraldo de la antigüedad.

Desafío de la unidad en la diversidad: El rostro de nuestra Iglesia latino- americana y ecuatoriana presenta este desafío, para ello hemos de favorecer el regreso a las fuentes, a los orígenes del carisma, la revisión de los programas de formación y si es necesarios inculturar el carisma y la espiritualidad, pues no basta la simple adaptación sino correr el riesgo, desplegar potencialidades

La comunión: Vida fraterna desdramatizada.

Recordando que la vida comunitaria se inspira teológicamente en las relaciones trinitarias, por lo tanto, es un signo de aquel amor dinámico, es un don que hace visible el amor misericordioso y vivificante del Señor. Juan Pablo II llegó a decir: “ la vida religiosa será tanto más significante cuanto más se logre construir comunidades fraternas”. El monacato ofrece una palabra y es él “caminar juntos”, porque no se hará realidad una eclesiología de comunión sin la experiencia de la vida común real, de una vida compartida diariamente en la alabanza, el servicio y la superación de conflictos. Entonces me parece que son retos para nosotros actualmente lo siguiente:

Es necesario renovar la fe de que Cristo está con nosotros y en nosotros, captar su presencia real y pluriforme en el hermano, especialmente en el débil y el más pobre aún dentro de la misma comunidad monacal, fe en la actuación de Cristo en el hermano/a a través de los carismas que distribuye y que sirven para la construcción de la fraternidad. Por esto hay que cultivar especial atención recíproca entre hermanos /as como una ayuda a superar la soledad, la corresponsabilidad y el perdón que cicatriza las heridas.

La destrucción familiar que vive nuestra cultura ha puesto en crisis la paternidad/maternidad, por lo tanto, se hace urgente que se forme verdaderas comunidades de fe y oración para que la experiencia de Dios que es Padre y Madre vivida ésta no como una dependencia infantil sino como presencia y cercanía sin menoscabo de la libertad y autonomía de hijos y hermanos/as entre sí.

Hemos de ayudar a crear comunidades más sencillas y abiertas, que sean lugares de diálogo multicultural, capaces de hacer un discernimiento de fe a luz de los signos de los tiempos para revisar las relaciones entre los valores y las estructuras, para crear proyectos comunitarios que potencien la diversidad de carismas comunitarios y personales. En definitiva, tenemos urgencia de verdaderas comunidades fraternas que contribuyan a la evangelización. Para esto hemos de crear espacios de reflexiones comunitarias, controlar las tensiones, organizar cursos de formación permanente sobre el carisma de la Orden monástica, no dejar elementos esenciales como los capítulos, la corrección fraterna, el diálogo con los superiores, elaborar proyectos y la evaluación de los mismos y abrirse al conocimiento de los demás carismas, de congregaciones apostólicas y de los laicos.

A ejemplo de cada fundador debemos comprometernos a impulsar la espiritualidad de la comunión, ante todo, dentro de la familia monástica y luego en la comunidad eclesial. Nuestras comunidades sean escuelas de fe y verdaderos laboratorios de estudio, diálogo y de cultura para la edificación de la vida eclesial y desde su estilo trabajar para que entre todos, se haga realidad una auténtica fraternidad en conexión con la promoción humana, el desarrollo y la liberación, porque hoy no se puede decir que amas de veras al hermano sin comprometerte con él a nivel personal y en muchos casos, a nivel de estructuras con el servicio y la promoción de los grupos humanos con todas sus consecuencias. Naturalmente se entiende que la vida contemplativa no podrá tener un compromiso directo, pero sí tomará su compromiso oracional en serio de tal manera que esté preparada para una nueva clase de martirio y de santidad.

El aporte de los votos en la dimensión fraterna. Así tenemos el voto de pobreza, es decir, compartir los bienes en comunidad mostrando quien la persona vale no por lo que tiene sino por lo que es. El de la castidad que permite la creación de una comunidad como familia reunida en el nombre del Señor. El de obediencia vivida como una búsqueda comunitaria de la voluntad de Dios junto con el que tiene el servicio de autoridad para resolver el problema de resolver que surge entre la libertad individualista y la autoridad totalitaria. Ante esto, es necesario la oración y el diálogo fraterno y la concepción de la autoridad como servicio fraterno.

La misión

Dentro de esta dimensión es de vital importancia que la vida contemplativa trabaje desde su ser y hacer en la tarea de la segunda y nueva evangelización entendida esta como anuncio del proyecto de Dios y desde este proyecto interpelar la realidad que no responde al de Dios. Teniendo como tela de fondo esta segunda y nueva evangelización la vida contemplativa ha de poner el acento en lo siguiente:

Acentuar su vida ya no tanto en el estado de perfección, sino en una consagración de reserva y misión, que tiene una significación escatológica, anunciando los valores definitivos a través dimensión profética que le viene por su mismo carisma que le compromete a un seguimiento particular de Cristo ya sea por medio de los votos, de la vida comunitaria o del estilo apostólico propiamente contemplativo.

En concreto, en nuestra América Latina, la vida contemplativa teniendo conciencia que el lenguaje común desde cualquier lugar en que trabajemos, o desde diferentes frentes es el de la opción preferencial por los pobres, como sinónimo de conversión, opción solidaria no paternalista (pobres a nivel material, los que viven en inhumana pobreza, etc...) ha de hacer efectiva y concreta esta opción. Necesariamente hemos de distinguir esta opción con la espiritualidad de la inserción, porque para realizar nuevas fundaciones en la vida contemplativa, este criterio de la opción y de la inserción, ha de facilitar para ubicar la vida monacal en lugares en donde se pueda vivir su estilo de vida, pero que a su vez se de un testimonio de una opción preferencial de los pobres.

Este servicio orante, específicamente contemplativo se hace de rodillas, con humildad, consciente de que la continua renovación de la alianza que tiene lugar en la liturgia, son medios de evangelización, diakonía y ágape.

La vida monástica está llamada a recorrer el mundo, evangeliza sin palabras, hace suya la actitud del Señor: “no grita, no alza la voz, no vocea por las calles” (Is 42,2), acepta la propia impotencia y presenta la espalda a los que lo golpean y el rostro a los insultos ( Is. 50,6) y sin embargo él es la luz de los pueblos, y el evangelizador por excelencia.

Intenta vivir diariamente el evangelio para ser testimonio de la fe cristiana. Si no vive su identidad la misión se convierte en propaganda, filantropía, protagonismo, sus obras son carentes de coherencia vida personal.

Los monjes /as hemos de caminar por los senderos del ecumenismo, compartir oración común, lectio divina, hospitalidad. Las diferencias confesionales pierden su fuerza en el camino de la santidad. Esto da lugar para que la Iglesia reforme estructuras eclesiales, comportamientos y se base solamente en la búsqueda de Dios.

La misión del contemplativo/a en este mundo de conflicto masivo y de sinrazón colectiva es buscar el verdadero camino de la unidad y de la paz mediante la conciencia espiritual e inteligente e iluminativa, porque se determina no sólo a comprender a Dios sino a hacer lo que él quiere, entonces se produce la “conversión” es decir, se reordena la personalidad, adquiere libertad y nos ayuda a superar la fragmentación de la vida y hasta nuestros nerviosismos y lo que es más importante, a que la voluntad permanece unidad a Dios.

Por último hemos de poner en juego la creatividad para facilitar la espiritualidad del acompañamiento espiritual a partir del carisma fundacional, creando no solo espacios de soledad y silencio a través de las hospederías construidas a lado de monasterios femeninos, sino que nos hemos de atrever a desempeñar el ministerio del acompañamiento espiritual a quien lo solicite, sin lastimar por ello la estructura interna y los valores como la clausura, la soledad y el silencio de la vida contemplativa y del monasterio. Cito esto porque en la vida monacal masculina es más normal pero falta incrementar en la rama femenina.

Propiciar las Asociaciones o Federaciones dentro de la vida contemplativa femenina en las diversas órdenes religiosas, como un instrumento de ayuda entre monasterios de una misma región para superar el aislamiento, excesiva autonomía que impide la renovación y actualización en la formación inicial y permanente, haciéndoles incapaz de responder a lo que el mundo y la iglesia de hoy reclama, o a su vez, ante la falta de vocaciones o el envejecimiento de sus miembros no aceptan nuevas alternativas de fusión o reorganización de los monasterios manteniéndose en ideas fijas que impiden cumplir con la misión dentro de la Iglesia.

La salud y el trabajo.

A este respecto tendríamos que revisar nuestro voto de pobreza que mirado desde la vida contemplativa se trata no sólo de vivir con sobriedad y sin despilfarros, de compartir desde lo que tenemos, sino que hoy se impone la necesidad de vivir no ya de la limosna sino del propio trabajo para ganarnos el pan de cada día; esto implica, el que la vida contemplativa ha de replantearse el TIPO DE TRABAJO que permita cubrir las necesidades básicas, trabajo que, sin quitarlo a nadie, tampoco distorsiones la vida de oración, elemento fundamental de la vida específicamente contemplativa, sin afán de lucro y enriquecimiento. Hoy se hace urgente que el trabajo sea eficaz, calificativo, y también tecnificado. Avanzar por esta línea necesita una nueva mentalidad de las mismas religiosas, una ayuda no solo moral sino incluso económica de parte de los Señores Obispos. Se diría, es verdad, que no todos los monasterios necesitan renovar el tipo de trabajo y tecnificarlo pero en algunos sí, pues el no contar con medios para sustentar la alimentación y la salud se ven obligados a realizar acciones, iniciativas que con el paso del tiempo, lastiman valores esenciales como la clausura, espacio para dedicarse más a la oración, el silencio, aceptando relaciones con el exterior más de lo debido. Creo que es importante un conocimiento más de cerca de esta realidad en los monasterios y el apoyo de una organización o comisión que emplee mecanismos de financiamiento en el campo de la salud y el trabajo.

El Patrimonio cultural ecuatoriano.

Otro aspecto que me parece urgente es el tema del patrimonio cultural. Los monasterios especialmente fundados en la época de la Colonia guardan verdaderos tesoros en cuanto a obras de arte. El contexto actual necesita valorar ese patrimonio sin entrar al interior del monasterio, por lo tanto, se hace urgente , buscar formas de independización de estas obras a base de museos u otras formas de contratos con las Instituciones del Ecuador para el financiamiento y conservación de las mismas, sin perder por ello, la pertenencia a la Iglesia ecuatoriana. Ante este signo de los tiempos también sugiero que los Obispos u otras personas competentes, realicen un asesoramiento a las religiosas y apoyen proyectos para compartir esta riqueza cultural al pueblo, como testimonio de pobreza.

 

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