Misión y Familia, Desafíos para la iglesia Ecuatoriana

 

1.    ANÁLISIS DE LA REALIDAD SOBRE LA MISIÓN Y LA FAMLIA

 


1.1.    REALIDADES MÁS SIGNIFICATIVAS Y DESAFIANTES SOBRE LA MISIÓN

a.    La valoración y presencia y difusión de la Palabra de Dios en la familia, asambleas cristianas, movimientos y pequeñas comunidades, especialmente en el ámbito rural.

b.    Mayor concentración de población en las grandes ciudades, la cual no siempre cuenta con acompañamiento pastoral por parte de la Iglesia.

c.    En un buen porcentaje, el sacerdocio ministerial es concebido como status social, y subsiste una pastoral de mantenimiento “sacramentalizador y cultual” que no siempre es capaz de provocar el encuentro con Jesús.

d.    Descuido de la formación permanente de los sacerdotes y poca comunión entre los miembros del presbiterio.

e.    Muchas veces los sacerdotes muestran falta de disposición para la atención espiritual a los fieles.

f.    Escasa presencia de la Iglesia a través de los modernos medios de comunicación.

g.    Peso de la cultura postmoderna dominante por su crisis de valores, creciente hedonismo, desprecio por la vida, especialmente del no nacido y una galopante secularización. Se observa también muchas veces, una instrumentalización de la Iglesia.

h.    En algunos ámbitos de la Iglesia hay una pastoral de repetición doctrinal únicamente, o una pobre transmisión de la fe por parte de las parroquias, sin profundas transformaciones personales o en la institución misma.

i.    Deficiente formación religiosa y espiritual en algunas instituciones educativas católicas.

j.    Creciente influjo negativo de las sectas.

k.    Carencia de un suficiente número de agentes de pastoral; poca participación de los fieles en la Eucaristía dominical y falta de impulso misionero hacia quienes no participan.

l.    Falta de bases bíblicas en las personas comprometidas con la Iglesia.

m.    Ausencia de iniciativas a favor de la misión Ad Gentes.

n.    Un efecto positivo de los planes diocesanos de pastoral es que han producido un trabajo en comunión y una salida al encuentro de la gente.

 

1.2.    REFLEXIÓN DE FE

 

a.    Hace falta superar la inercia de una fe marcada sólo por una fuerte “tradición cultural”, a favor de una iglesia comunitaria y misionera. Las Palabras del Señor son “Vengan” (…para ser discípulos), y luego: “vayan a anunciar la Buena Nueva” (…sean misioneros) deben ser la inspiración.

b.    Para ayudar a romper esta inercia se sugiere que los sacerdotes no permanezcan demasiado tiempo en una sola parroquia a fin de evitar estancamientos.

c.    Definir el perfil del discípulo y misionero, ofreciendo una adecuada formación misionera, espiritual, teológica y pedagógica para todos los agentes de pastoral tanto laicos como sacerdotes y religiosos (as).

d.    Estamos llamados a descubrir las semillas del verbo en la cultura dominante (aspectos positivos de esta cultura). En los “continentes digitales” y redes sociales del ciberespacio, hay un nuevo areópago para evangelizar y anunciar a Cristo especialmente a las jóvenes generaciones. Estos nuevos medios tecnológicos cada vez más presentes pueden ayudar a renovar la pastoral urbana.

e.    Jesús invitaba a sus apóstoles a orar con frecuencia y a confiar en él; esto es una llamada a que los sacerdotes y religiosos (as) cuiden y valoren su vocación para que puedan entregarse de lleno al trabajo apostólico.

f.    Nuestra tienda no siempre esta puesta en medio de la gente.  Necesitamos parroquias abiertas, que salgan al encuentro del hombre, cercanas, ofertantes, es decir, una Iglesia más acogedora, accesible a la comunidad y menos jerárquica.

g.    Comunión pastoral: se sugiere acoger el Plan Pastoral Diocesano y cumplirlo con sentido de comunión y participación. Aunque se camina, aún se nota que falta la comunión en la pastoral, según el anhelo del Señor de que todos sean uno. Este énfasis en la comunión y participación ayudará a fortalecer la conexión sacerdotes – laicos, la cual a veces es débil.

h.    Si Jesús vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia, hace falta hacer un compromiso serio de trabajar a favor de la vida y la familia.

i.    Hay presencia de la gente sencilla en nuestras iglesias pero no nos podemos conformar con las personas que acuden a los templos, hay que salir al encuentro de la gente y ofrecer respuestas a su búsqueda de Dios.

j.    Es en las pequeñas comunidades donde los laicos se sientes pastoralmente más acompañados y pueden tener un protagonismo significativo en la Iglesia.


1.3.    REALIDADES MÁS SIGNIFICATIVAS Y DESAFIANTES SOBRE LA FAMILIA

 

a.    Pastoral Familiar deficiente: poca formación y falta de sensibilidad de algunos pastores.

b.    Cultura dominante hedonista que banaliza la sexualidad, secularista y transmisora de antivalores que influyen a través de los medios de comunicación, en la familia y dan como consecuencias relaciones inmaduras, abortos, suicidios, etc.

c.    Desintegración familiar por distintas causas tales como pobreza y migración, alcoholismo, drogas, infidelidad, cultura machista y violencia intra familiar, promiscuidad, etc.

d.    A pesar de que hay todavía una fuerte tradición religiosa y popular, la transmisión de la fe en la familia es deficiente y a veces nula. Por lo tanto, hay menos posibilidades de que sea misionera. Esto da como resultado una crisis generalizada de identidad familiar cristiana.

e.    La pastoral familiar se ha concentrado en pocos lugares y quienes están preparados no se han convertido en multiplicadores. Hay que destacar sin embargo los servicios que se ofrecen tales como movimientos que trabajan a favor de las parejas y matrimonios.

f.    Se observa que algunos agentes de pastoral tienen miedo a exigir un mayor compromiso por el temor de tener iglesias vacías.

g.    Gran influjo en los jóvenes y niños de la tecnología, utilización generalizada de nuevos medios de comunicación y redes sociales.

h.    Mayor presencia de organizaciones que fomentan acciones de solidaridad y defensa de los derechos humanos, pero no siempre con espíritu cristiano ni con respeto a la institución familiar.


1.4.    REFLEXIÓN DE FE

 

a.    Hay que remontarse a la Trinidad. La familia como semejanza de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Volver a los orígenes de la familia, en la creación, como institución divina

b.    Rescatar el los valores de adaptación a la realidad y la alteridad o respeto al otro.

c.    Ejemplaridad de la Sagrada Familia de Nazareth. De aquí se sigue que los padres de familia tienen la principal responsabilidad hacia la formación de sus hijos, la cual no puede ser delegada o otras personas o instituciones.

d.    Presencia de Cristo dentro de las familias: Caná, Betania, resurrección de la hija de Jairo, Zaqueo, etc, de lo cual se deduce que hace falta más propuestas claras por parte de la Conferencia y las Iglesias locales y un mayor interés de los pastores por conocer mejor la realidad en la que viven las familias.

e.    Jesús “crecía”: modelo de crecimiento. Necesidad de una formación permanente que ayude a crear conciencia en los miembros de la familia, tanto de sus derechos como de sus deberes.

f.    La misión de María es fundamental en la Iglesia y, en consecuencia, la de la madre y de la mujer. La pastoral familiar no puede descuidar la valoración de mujer en la familia.

g.    La familia como opción prioritaria (Medellín). En efecto, la familia debe ser considerada como la base de una nueva sociedad, más justa y fraterna y que está por encima de otras organizaciones sociales y del estado.

h.    La Pastoral familiar debería ser como el eje transversal de la pastoral de la Iglesia (DA 437). Para ello hay que crear procesos pastorales que efectivamente lleguen a las familias en crisis y a las personas que no viven en familia.

i.    Capacitar a los sacerdotes y agentes de pastoral para atender a la familia, también a las que están en situaciones difíciles o irregulares.

j.    Cuidado de la natalidad y vida por nacer (HV). Apertura a la fecundidad

k.    Difundir las propiedades fundamentales del matrimonio: unidad e indisolubilidad

l.    La familia como formadora para la vocación y la misión (DA). La familia, una vez evangelizada puede ser protagonista de la pastoral hacia otras familias que no conocen a Cristo o se han alejado de él.

m.    Conocer y difundir los derechos de la familia (JPII)

 

2.    OBJETIVO GENERAL

 

Siguiendo el impulso del Espíritu Santo, promover el encuentro con Jesucristo vivo desde la familia, para suscitar la conciencia y acción misioneras en todo el pueblo de Dios, a fin de ser signos del Reino y fermento transformador de la sociedad ecuatoriana.

Se sugiere también:

Evangelizar y acompañar a la familia en sus diferentes situaciones, fortaleciendo sus lazos, la dignidad de las personas, la defensa de la vida y promoviendo su encuentro con Jesucristo vivo, para que llegue a ser Iglesia doméstica que asuma su responsabilidad misionera y sea signo del Reino de Dios, célula vital y fermento de una nueva sociedad.

 

3.    OBJETIVOS ESPECÍFICOS

3.1.    Impulsar desde la centralidad de la Palabra de Dios, una espiritualidad y formación que lleven al encuentro personal y comunitario con Cristo, especialmente en la celebración eucarística dominical.


3.2.    Promover una conciencia y vivencia sacerdotal misionera, que comprometa a los presbíteros como pastores y servidores en el desarrollo de la misión.


3.3.    Alentar la participación de la vida consagrada, desde sus carismas, dentro de la pastoral de conjunto, en el compromiso de la misión y la familia.


3.4.    Configurar una Iglesia fraterna y solidaria, testigo de Cristo, desde las pequeñas comunidades, consideradas no como sectas sino desde el espíritu de familia, que salgan al encuentro del hombre y de la sociedad, especialmente de los pobres y excluidos.


3.5.    Programar la Pastoral familiar de manera sistemática y continua de acuerdo a nuestra realidad. Enfocar esta pastoral desde el punto de vista de los derechos y deberes de los miembros de la familia.


3.6.    Acentuar el concepto de familia con base en la Palabra de Dios y en el modelo de la Sagrada Familia  para contrarrestar otros “tipos de familia” que hoy en día se presentan como igualmente válidos pero que no están basados en el matrimonio, es decir, la normal relación y compromiso hombre – mujer.


3.7.    Difundir los principios evangélicos así como también el valor y el significado de la Gracia Sacramental del Matrimonio como expresión de la consagración de la familia a Dios.


3.8.    Hacer de la familia centro y eje trasversal de todo proceso pastoral. La Catequesis debería tener un fuerte y permanente enfoque a favor de la familia.


3.9.    Proponer orientaciones pastorales claras con respecto al control y planificación de la natalidad.


3.10.    Acompañar a las familias, sacramento del amor de Dios a su Iglesia, para que, siendo evangelizadas y evangelizadoras, a fin de que se comprometan en la misión  de anunciar el Reino a los alejados y a cuantos no han recibido el don de la Fe.


3.11.    Estar cerca, con especial misericordia, de las familias que sufren por causa de situaciones especiales (migración, divorcio, violencia, minorías étnicas…), anunciándoles con esperanza el don de la salvación que Jesús nos concede.


3.12.    Impulsar la presencia y el compromiso de los laicos, discípulos y misioneros del Reino, testigos de Jesús, en medio de la nueva cultura emergente. Concienciar a personas de los diferentes sectores sociales para comprometerlos en la realización de la Misión Nacional.


3.13.    Ante la cultura dominante, promover mediante la Misión, actitudes alternativas que influyan evangélicamente en los diferentes ámbitos de la sociedad y las culturas. Planificar una pastoral que permita recuperar los valores del Reino.


3.14.    Enfatizar el trabajo pastoral y vocacional con los jóvenes. Aprovechar para ello las nuevas tecnologías y redes sociales que son un medio moderno para anunciar a Cristo a los así llamados “nativos digitales” (en relación a las semillas del Reino que hay que descubrir en las culturas dominantes)


3.15.    Potenciar la Semana Bíblica como un encuentro de las familias con la Palabra de Dios.


3.16.    Impulsar la MISION AD GENTES.

 

4.    ETAPAS, TIEMPOS Y DESTINATARIOS

 

4.1.    PRIMERA ETAPA AÑO 2009: CON SACERDOTES Y VIDA CONSAGRADA: Misión con los obispos, presbíteros, diáconos, vida consagrada, incluyendo vida monástica, seminarios y casas de formación, a fin de que los pastores y responsables de comunidades sean los primeros en asumir este desafío del discipulado misionero.


4.2.    SEGUNDA ETAPA AÑO 2010: CON GRUPOS PRIORITARIOS: especialmente con laicos comprometidos, catequistas, animadores de comunidades, voluntarios, educadores católicos, consejos pastorales, movimientos eclesiales, colegios y universidades católicas, etc. Esta etapa exige una conversión personal y pastoral de los servidores de la Iglesia, agentes de pastoral, movimientos y asociaciones para que pasen luego a evangelizar a los diferentes sectores de la comunidad.


4.3.    TERCERA ETAPA AÑO 2011: MISIÓN SECTORIAL: Dirigida a distintos sectores de la sociedad: mundo indígena y afrodescendiente, educadores y mundo de la educación, jóvenes, empresarios y trabajadores, comunicadores, políticos, el mundo castrense y policial, el ámbito de la salud, el sector carcelario, etc.


4.4.    CUARTA ETAPA AÑO 2012: MISIÓN TERRITORIAL: Dirigida a la pastoral territorial: parroquias, familias, comunidades eclesiales de base, pequeñas comunidades, organizaciones comunitarias civiles, juntas de vecinos, clubes deportivos, ONG’s, etc.


En esta dos últimas etapas es necesario tener en cuenta a los alejados, indiferentes y no creyentes.

 

5.    METODOLOGÍA

 

➢    En cada etapa tres momentos: pre misión, misión y post misión.

➢    Ver, juzgar, actuar, evaluar y celebrar.

➢    Consulta:

 a).  Consulta y aportes al documento: “Misión y Familia, desafíos para la Iglesia Ecuatoriana”.

 b). Revisión y aprobación final por la Conferencia Episcopal.

 c). Programación diocesana por etapas

 

 

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