Pistas para leer con más provecho, el libro:

JESÚS. Aproximación histórica.

De JOSÉ ANTONIO PAGOLA.

 

Se trata de un libro sobre Jesús que merece no solo leerlo sino releerlo muchas veces. Hoy hay una inmensa literatura sobre Jesús y pienso que casi todos aportan muchísimo para la vida cristiana, pero a mi modo de ver, muy pocos tienen tantos elementos como este libro de J. A. Pagola, que hacen de él un libro casi imprescindible para los que hoy quieren volver a las fuentes como lo quería Juan XXIII al convocar el Concilio. Esto porque no solo tiene un enfoque muy original y completo sino sobre todo porque en el fondo, su lectura es una invitación personal al lector a recrear desde la vida de cada uno, la imagen de Jesús que nos quiere trasmitir. Por eso me ha parecido que puede ayudar a los lectores del libro, por una parte tener bien presente en la lectura lo que me parece que son los aportes propios del autor sobre la Persona de Jesús y a la vez las llamadas que hace para continuar cada uno su lectura desde su vida personal.

 

 

APORTES.

Pienso que los aportes más fundamentales del libro son los siguientes.

Centra todo lo que dice en que lo más importante, lo central, lo fundamental de la fe cristiana está en la PERSONA DE JESÚS. El objetivo del libro, lo dice en el epílogo (que es un resumen estupendo de todo lo que expone en el libro) es VOLVER A JESÚS. Todo el libro hay que leerlo como una invitación, no a conocer las enseñanzas de Jesús sino a entrar en su persona, en su mundo, como lo que centra y define la fe cristiana. Cada página del libro es como un “desvelamiento” apasionante y siempre novedoso de lo que es la Persona de Jesús.

Esta centralidad absoluta de la persona de Jesús, que constituye la originalidad absoluta y única de la fe cristiana y que la distingue de cualquier otra creencia o religión es una “centralidad descentrada” es decir: la persona de Jesús constituye la totalidad de la fe cristiana pero esta persona de Jesús solo se entiende en referencia al Padre y al Reino. Es pues un centro que obliga a la persona a no quedarse en él sino a descubrir en Jesús una manera nueva de revelar a Dios como Padre y a acoger su propuesta de sociedad, el Reino de Dios. Jesús es pues incomprensible sin Dios como Padre y sin su Obra: el Reino, que es al mismo tiempo la Obra y el Reino del Padre.

La Persona de Jesús es una propuesta de vida. No se nos ofrece ni para seguir sus enseñanzas ni simplemente para realizar su obra sino para entrar en comunión con su persona y desde ahí, elaborar sus enseñanzas y encontrar la manera de colaborar en su Obra que se hace entonces, la obra de cada uno. Es lo que expresa la invitación de Jesús a seguirle que constituye el “tipo de relación entre las personas –sus discípulos –y su Persona.”

La Persona de Jesús, sus propuestas, su Obra son incompresibles sin el pobre. Todo lo de Jesús tiene la marca del pobre: su concepto de Dios y su propuesta del Reino; sus actitudes, sus compromisos, su lenguaje, sus relaciones, los medios que utiliza. Es impresionante la manera como el autor va mostrando, sin fanatismos pero con la radicalidad que surge de la práctica misma de Jesús, como tanto su persona como toda su actividad, y todos sus compromisos los hace desde el pobre y tienen la marca del pobre.

Pero quizás lo más interesante del libro es que tiene como dos facetas: es un libro de una espiritualidad profundamente cristológica elaborada desde lo más nuevo que traen las ciencias bíblicas y al mismo tiempo es un libro de exégesis bíblica sobre Jesús, redactado en un lenguaje y con una perspectiva de pura espiritualidad. El interés del libro no es darnos a conocer los resultados de las últimas investigaciones científicas sobre Jesús sino actualizar lo que dice San Juana al final de su Evangelio: “Todo esto ha sido escrito para que ustedes crean que Jesús es el Hijo de Dios y creyendo tengan vida en su nombre”(Jn.20,30-31) El libro parece ser una paráfrasis de este texto. Pero al mismo tiempo, se puede leer como un libro científico sobre Jesús, escrito con todos los elementos de la ciencia bíblica y de la hermenéutica de hoy, pero elaborado en un ambiente de mística y de espiritualidad que invita a no quedarse en lo puramente científico sino a ir hasta la Persona de Jesús que es la que le da sentido y a la vez libertad a los aportes científicos. Por eso se puede decir entonces que es un libro de la espiritualidad cristológica más pura y fascinante y a la vez que es un libro científico sobre Jesús escrito con los aportes de lo más nuevo de la ciencias bíblica pero que se lee como un puro libro de espiritualidad. Y los dos puntos de vistas son auténticos.

 

 

TAREAS

El libro es al mismo tiempo y quizás sin buscarlo el autor, una invitación a que el lector continúe y complete el libro realizando las siguientes tareas:

La vivencia de todo lo que ofrece el libro, la lectora o el lector la tienen que hacer no desde las ideas que expone el libro sino desde su realidad personal. Precisamente si la persona de Jesús es una propuesta de vida, la manera de vivirla, las prácticas y compromisos concretos, tienen que salir de la realidad concreta de la persona que se siente atraída por su Persona y su Propuesta.

Todo lo que dice Jesús tiene entonces un valor iluminativo, no primordialmente normativo. La persona de Jesús se nos da para iluminar nuestra vida, no para darnos normas o leyes sobre la manera como debemos actuar. Y esta iluminación la tiene que elaborar cada persona desde su situación personal para sacar de ahí la manera de vivir de Jesús.

Así como el libro desarrolla magníficamente la manera como Jesús mira a Dios, la idea o el concepto que tiene de Dios, es preciso elaborar a partir de lo que dice, el concepto que Jesús tiene del hombre que es un concepto esencialmente relacional. Jesús, y esto aparece en todas las páginas del libro, concibe la persona como “un ser de relación”: relación ante todo con Dios Padre, que es la relación fundante, y relación con los otros que es lo que concretiza y hace real la relación con el Padre. Solo puede haber relación con el Padre cuando se tiene relación con sus hijos.

Igualmente no basta con decir que el pobre ocupa un puesto esencial en la persona misma de Jesús y en sus propuestas sino que es necesario, a partir de su práctica, que nos la ofrece el libro en cada página, elaborar la manera como Jesús mira al pobre, que es una manera absolutamente original. En término de ahora, diríamos que Jesús no mira al pobre desde la perspectiva sociológica, como el que carece de algo, como el “pobrecito”, sino como el portador del hombre nuevo, como el sujeto del Reino.

Como conclusión de los puntos anteriores, se podría decir que todo lo que nos dice el autor sobre Jesús exige el que cada persona que lee el libro, invente su manera de relacionarse con Él, su manera personal de vivir de Jesús.

Jesús habla del Reino como su Obra; propone un “imperio”. Es necesario tener bien presente que los medios que Jesús utilizó para realizarlo son los medios pobres. Esto aparece sobre todo en los capítulos sobre la Pasión y sobre la Resurrección Es ahí donde está la debilidad “política” de la propuesta y de la vivencia de Jesús, que por otra parte es profundamente política, y a la vez su fuerza transformadora en la historia. Jesús es absolutamente coherente en toda su vida; su Pasión y Resurrección tienen la misma “marca” de lo que a lo largo de su vida constituyó manera de enfrentar las opciones y de construir su Reno. Las tentaciones del principio de sus actividades mostraron lo que vivió a lo largo de su vida pública y que continuó su Resurrección: su opción por los medios pobres, su rechazo radical a apoyarse en el poder y en los medios de poder para construir su Reino.

Por último, me parece que el lector está invitado a recrear, cuál sería la imagen de María que tuvo Jesús desde lo que expone el autor, tanto sobre la manera como Jesús se relacionó con Ella, como desde el puesto que tuvo en el anuncio de su Buena noticia.

 

 

CONCLUSIÓN

Espero que estas notas ayuden a las lectoras y lectores del libro a encontrar en él, una herramienta supremamente actual y eficaz para conocer mejor la persona de Jesús, apasionarse cada vez por Él y descubrirlo no solo como una buena noticia para la gente y el mundo de hoy sino como la única Buena Noticia que necesita la persona y el mundo de hoy para orientar la historia hacia el camino de una nueva humanidad.

 

COMENTARIO A LA NOTA DEL ESPICOPADO ESPAÑOL SOBRE EL LIBRO DE J.A. PAGOLA

Ya había elaborado este comentario (mi interpretación) cuando me llegó la nota del Episcopado Español en la que daba una interpretación, supremamente crítica y negativa, al mismo libro. Leí varias veces la nota y volví a releer el libro teniendo en cuenta la interpretación que le daba el Episcopado. Les comparto el fruto de mi reflexión.

 

La nota es una interpretación al texto de J.A. Pagola. Y es lo primero que hay que tener presente: de que se trata de una interpretación: la del Episcopado Español, pues según las reglas de la hermenéutica, -ciencia de la interpretación “un texto y un hecho tienen siempre muchas interpretaciones, nunca una sola; ninguna interpretación se puede presentar como la única interpretación pero cualquier interpretación tampoco es válida”[1]

Después de leer la interpretación que el Episcopado da del libro, la comparé con la interpretación que yo había hecha también del mismo libro y debo confesar con toda honestidad que en mi interpretación no encontré nada de las desviaciones doctrinales que anotaba el Episcopado y esto me dio mucha alegría. Por el contrario me di cuenta de que lo que el Episcopado propone como auténtica interpretación de la doctrina de la Iglesia era precisamente lo que yo había comprendido en mi lectura del libro. Y esto me dio más alegría todavía.

Sin embargo me parece que lo importante en último término no es quedarse en saber que mi interpretación si va en la línea de la recta doctrina de la Iglesia ( lo que es muy valioso y necesario) sino en que la lectura del libro me sirva, nos sirva, para conocer mejor la Persona de Jesús y hacer de ella una clave para leer nuestra vida.[2]Por eso la gran alegría para mí fue el constatar que el libro de Pagola me ha permitido entrar en la Persona de Jesús de una manera totalmente fiel a la doctrina de la Iglesia.

Por esto la Nota del Episcopado la tomé como una llamada que me hacía el Señor a través del Magisterio Episcopal Español, a que mi interpretación del libro de Pagola la hiciera siempre en la línea de la doctrina de la Iglesia y evitara otras interpretaciones que me podían apartar de la verdadera doctrina de la Iglesia. Por eso le di gracias al Señor por la lectura de esa Nota, pues me dio la seguridad de que ninguno de los errores que expresaba la Nota del Episcopado aparecían en mi interpretación y por el contrario todo lo que decía que debía ser la auténtica doctrina de la Iglesia la había encontrado en la lectura del libro.

 

P. Federico Carrasquilla

 

 


[1] GADAMER G.H. Verdad y método. Esto se puede apreciar bien claro al comparar las distintas traducciones que hay de la Biblia: ninguna es igual a otra y sin embargo todas son del mismo texto hebreo o griego, y todas tienen la aprobación de la Iglesia.

[2] Es lo que expresa San Juan al final del Evangelio:”Jesús hizo ante sus discípulos todavía muchos otros signos que no están escrito en este libro. Estos han sido escrito para que ustedes crean que Jesús es el el Cristo, el Hijo de Dios y para que creyendo tengan vida en su nombre” (Jn.20,30-31)

 

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