PROYECTO

DE ESCUELA DE ACOMPAÑAMIENTO

DE LA CER

 

Visión (CER)

Ser hombres y mujeres de vida consagrada humana y humanizante, apasionados y centrados en Cristo y su Evangelio, capaces de vivir en unidad y comunión intercongregacional y en Iglesia, enriqueciéndonos con nuestros diversos carismas y construyendo el Reino de Dios en el Ecuador.

 

Misión (CER)

Revitalizar y acompañar a quienes han hecho la opción del seguimiento a Jesús desde sus propios carismas, proponiendo una formación permanente que nos lleve a ser personas plenas que podamos responder coherentemente al llamado y a los desafíos de la construcción del reino de Dios en un Ecuador justo y solidario, con una clara opción por los pobres y excluidos, según el proyecto del Evangelio y a la luz de “Aparecida”.

 

Objetivo General (EDA)

Asumir el acompañamiento como medio esencial para un sólido crecimiento psico-humano-espiritual en el seguimiento de Jesucristo, preparando integralmente personas capaces de acompañar a otras dentro de las Congregaciones Religiosas y otras formas de vida cristiana.

Facilitar la integración y opción de la persona por Cristo, el Reino y la comunidad.

 

Objetivo Específico (CER)

Coordinar, animar y acompañar a la vida religiosa en el Ecuador, con el rostro-corazón-pensamiento propio de cada consagrado/a.

 

Opciones de la CER 2012-2014

  • Promover la vivencia profunda de la espiritualidad, desde la opción por Jesús y el Reino, con centralidad en la Palabra de Dios, tanto entre consagrados/as como con laicos/as.
  • Fortalecer la dimensión profética desde los pobres y excluidos, tomando en cuenta lo ecológico, la defensa de la vida, los derechos humanos y el compromiso por conocer y responder a la realidad como consagrados/as.
  • Promover la comunión eclesial, congregacional, social y entre las CER Regionales, con relaciones inter y en red y promoviendo la organización y la solidaridad en todos los ámbitos.

 

JUSTIFICACIÓN DE LA ESCUELA

Queremos y creemos en una vida religiosa con espiritualidad. Es una prioridad del proyecto de animación de la CER. Es un clamor expresado y sentido en todos nuestros encuentros. Es un imperativo para nosotros reavivar el amor, evangelizar desde esa experiencia del amor y así hacer creíble el Evangelio. Pero eso implica conversión, trabajo personal y comunitario, arduo y tenaz. En la vida cristiana, en la vida religiosa tal vez el problema más grave es la superficialidad con que se vive la fe, la falta de hondas convicciones. Seguir a Jesús supone remar contracorriente y un modo de hacer crecer con solidez y vigor este tesoro que llevamos en vasos de barro, es el acompañamiento. Urge este ministerio, para la esencia misma del seguimiento. Urgen hermanas y hermanos que estén dispuestos a entregar el tiempo y las ganas para ser testigos y compañeros de esa búsqueda de Dios que es la razón de ser y el sentido último de la vida religiosa. Nos lo confirma el hecho de que muchas hermanas y hermanos llegan a la CER preguntando por personas que puedan ofrecer este servicio.

Aparecida nos recordaba que “no se es cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una persona, que da un nuevo horizonte a la vida, y con ello una orientación decisiva” (DA 12). Ese encuentro con la persona de Jesús arraiga, toma consistencia y se vuelve experiencia fundante, en la confrontación con otro hermano o hermana que gratuitamente entregan su tiempo, su vida, su experiencia, en la aventura de acompañar.

En diferentes reuniones de animadoras/es, formadoras/es y acompañantes en general se ha expresado de manera reiterativa la necesidad de abrir un espacio de formación sistemática en el área del acompañamiento, más allá de los talleres y cursos que han existido sobre este tema.

En varias Asambleas de Superiores Mayores ha existido una petición expresa de que la Conferencia de Religiosas/os brinde una oferta de formación seria a este nivel dentro del Ecuador, porque ha habido congregaciones que han debido buscar este espacio en el extranjero.

Desde la comisión de Formación permanente se percibe que AFICER responde a los Formadores proponiendo un espacio mensual de Formación para Formadores. Los que ejercen su misión de acompañantes y no son formadores siguen expresando que desearían otra propuesta más englobante y menos específica que la del acompañamiento a la formación inicial.

 

MARCO REFERENCIAL

Desde la Palabra

En camino: Emaús y una propuesta de acompañamiento (Lc 24,13-35)

El viaje: “'Hijo, búscate un hombre de confianza que pueda acompañarte…” (Tob 5,3-4.10).[1]

La tierra explorada: 'Envía a algunos hombres, uno por cada tribu paterna, para que exploren la tierra de Canaán que voy a dar a los israelitas… hicieron una relación a ellos y a toda la comunidad… (Num 13,1-28.33).[2]

Tenemos que reconocer que gente así, «exploradora de la tierra» es la que ha conseguido, quizá sin saberlo, que echáramos a andar de nuevo después de mucho tiempo de estar medio derrumbados, como Elías, a la sombra de un matorral (1Re 19,4). «¿Cómo es posible—nos decimos con asombro—que esta persona, con los mismos problemas que yo y con los mismos motivos para estar harta que tengo yo, siga adelante silbando, no parezca quemada, no se queja de este martirio de las ampollas de los pies, consiga sacarle gusto cada día a la monotonía de este maná insípido, encuentre el lado bueno de las decisiones claramente equivocadas de Moisés y, encima, sea capaz de cargar a ratos con mi propia mochila...? Y, para colmo, ni siquiera se le puede reprochar que sea un evadido espiritualista que sólo enseña el racimo, sino que va y analiza la situación con un realismo tal que uno se siente como el pequeño saltamontes frente a esos pobladores gigantescos que nos están esperando... ¿De dónde sacará esos arrestos para seguir convencido de que, a pesar de todo, vale la pena seguir caminando hacia esa dichosa tierra...? Pero el caso es que él dice que la ha visto y que lo de la leche y la miel va en serio...» [3]

 

Desde la tradición de la Iglesia

Este servicio surgió formalmente dentro de los padres del desierto, principalmente anacoretas (=solitarios), que se retiraron a las áridas y vastas soledades de Egipto y Siria a partir de fines del siglo IV. En general, no eran sacerdotes, sino laicos. Y entre ellos hubo algunas mujeres. Estos maestros y maestras fueron llamados Abbas o ammas, es decir, padres o madres. Los siglos posteriores dieron origen a tradiciones diversas -complementarias entre sí- con el aporte de figuras como san Benito de Nursia (siglo VI), san Ignacio de Loyola y san Juan de la Cruz (ambos en el siglo XVI), y san Francisco de Sales (s. XVII).

Aparecida nombra repetidamente la necesidad de acompañar personas, procesos, situaciones en relación al ejercicio de derecho humanos irrenunciables, de desempeño pastoral, etc. Pero nombra también el acompañamiento en los procesos de discernimiento vocacional y de formación en seminarios y casas religiosas.  DA 212, 282, 306, 317.

 

Desde la CLAR

Entre las convicciones expresadas en el PLAN GLOBAL 2012 - 2015, la CLAR confirma su fe en:

  • Una vida consagrada nueva, mística y profética que es posible.
  • La Palabra de Dios como eje  transversal de la Vida Consagrada.
  • La necesidad de acoger los clamores de la vida para hacer florecer la justicia y el amor.
  • La urgencia de dejarnos interpelar por los pobres que son rostro sufriente de Cristo.
  • Nuestra capacidad para globalizar la solidaridad en América Latina y el Caribe, la casa común de nuestros pueblos.
  • La llamada a continuar configurando una nueva forma de ser iglesia, de leer la Palabra y de estar en la historia en  fidelidad al camino recorrido desde el Concilio Vaticano II.

 

Desde el Documento “Vita Consecrata” (103)

Por eso las personas consagradas tienen el deber de ofrecer con generosidad acogida y acompañamiento espiritual a todos aquellos que se dirigen a ellas, movidos por la sed de Dios y deseosos de vivir las exigencias de su fe.

 

Desde la “Exhortación Vida fraterna en comunidad” (36 b)

La identidad de la persona consagrada depende de la madurez espiritual: es obra del Espíritu, que impulsa a configurarse con Cristo, según la particular modalidad que nace del «carisma originario, mediación del Evangelio, para los miembros de un determinado Instituto». Es muy importante, en estos casos, la ayuda de un guía espiritual, que conozca bien y respete la espiritualidad y la misión del instituto, para «discernir la acción de Dios, acompañar al hermano en las vías del Señor, alimentar la vida con sólida doctrina y con la vida de la oración». Este acompañamiento, particularmente necesario en la formación inicial, resulta también útil para todo el resto de la vida, en orden a conseguir el «verdadero crecimiento en Cristo».

 

Desde “Servicio de autoridad y obediencia” (13g)

Una tarea que, hoy día, hay que considerar cada vez más importante es la de acompañar a lo largo del camino de la vida a las personas que les han sido confiadas. Ello implica no sólo ofrecerles ayuda para resolver eventuales problemas o superar posibles crisis, sino también estar atentos al crecimiento normal de cada uno en todas y cada una de las fases y estaciones de la existencia, de manera que quede garantizada esa «juventud de espíritu que permanece en el tiempo»,37 y que hace a la persona consagrada cada vez más conforme con los «sentimientos que tuvo Cristo» (Flp 2, 5).

 

Según el PERFIL DE VIDA RELIGIOSA QUE QUEREMOS, recogido de numerosos encuentros de vida religiosa organizados por la CER.

  • Mística y profética, que sea signo de la presencia de Dios, centrada en Cristo.
  • Con mayor identidad, aunque más reducida en su número.
  • Con hermanos y hermanas que caminan acompañadas y que ofrecen el ministerio del acompañamiento en el desafío de la búsqueda de Dios en la vida.
  • Empeñada en la Revitalización de los carismas, volviendo a lo esencial de nuestra vocación de consagrados/as
  • Más fraterna, solidaria, evangélica, más humana y humanizante (lo que anunciamos, que se viva dentro de nuestras comunidades).
  • Abierta a compartir los carismas fundacionales con los laicos para un enriquecimiento mutuo en nuestra misión y espiritualidad.
  • Alternativa, viviendo los votos como una contestación al sistema
  • Frente al hedonismo y el consumismo: Pobreza como solidaridad y gratuidad
  • Frente a la degradación de las relaciones humanas y a la erotización del ambiente: Castidad como capacidad de amar y de crear relaciones humanas verdaderas e igualitarias, con conciencia de género y revalorización de la mujer
  • Frente al individualismo y la búsqueda de poder: Obediencia en libertad, discernimiento y diálogo
  • Inserta en la realidad, más presente y comprometida con nuestro pueblo pobre.
  • Más intercongregacional, en el compartir de la vida y misión
  • Germinal, humildemente presente como fermento en las diferentes realidades.
  • Esperanzada y esperanzadora, descubriendo el hoy de su historia como un Kairos donde Dios se revela y nos desafía.

 

 


[1]«Tobías dijo a su padre: 'Padre, haré el viaje que me has dicho, pero no conozco el camino de Media'. Le respondió Tobías: 'Hijo, búscate un hombre de confianza que pueda acompañarte, y le pagaremos por todo lo que dure el viaje'. Y Tobías salió a buscar un guía experto que lo acompañase a Media. Cuando salió, se encontró con el ángel Rafael parado, pero no sabía que era un ángel de Dios (...) Tobit le dijo: 'Mi hijo Tobías quiere ir a Media. ¿Puedes acompañarlo como guía? Yo te lo pagaré, amigo'. El respondió: 'Sí. Conozco todos los caminos. He ido a Media muchas veces, he atravesado sus llanuras y montañas; sé todos los caminos...'» (Tob 5,3-4.10)

[2]«El Señor habló a Moisés y le dijo: 'Envía a algunos hombres, uno por cada tribu paterna, para que exploren la tierra de Canaán que voy a dar a los israelitas. Que sean todos principales entre ellos'. Los envió Moisés a explorar el país de Canaán, diciéndoles: 'Subid por este desierto hasta llegar a la montaña. Reconoced el país, a ver qué tal es, y el pueblo que lo habita, si es fuerte o débil, escaso o numeroso; qué tal es la tierra que viven buena o mala; cómo son las ciudades en que habitan, abiertas o fortificadas, y cómo es la tierra, fértil o pobre, si tiene árboles o no. Tened valor y traednos frutos del país'. Subieron y exploraron el país desde el desierto de Sin hasta Rejoh, a la entrada de Jamat. Llegaron al Valle de Eskol y cortaron allí un sarmiento con un racimo de uva, que transportaron con una pértiga entre dos, y también granadas e higos. Al cabo de cuarenta días, volvieron de explorar la tierra y se presentaron a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad de los israelitas, en el desierto de Parán, en Cades. Les hicieron una relación a ellos y a toda la comunidad, y les mostraron los productos del país. Les contaron lo siguiente: 'Fuimos al país al que nos enviaste, y en verdad que mana leche y miel; éstos son sus productos. Pero el pueblo que habita el País es poderoso, tiene grandes ciudades fortificadas (...), es de gran estatura, parecíamos saltamontes a su lado, y así nos veían ellos...'» (Num 13,1-28.33).

[3]Dolores Aleixandre. Iconos bíblicos para el acompañamiento.

 

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