INSTRUCCIÓN AL MES DE

EJERCICIOS ESPIRITUALES

2011

INSTRUCCIÓN 1ª

¿QUÉ SON?

Los Ejercicios Espirituales son una secuencia ordenada de meditaciones y contemplaciones -ejercicios- que surgen de la profunda experiencia espiritual de S. Ignacio, con el fin de ayudar al que se ejercita a descubrir cuál es la voluntad de Dios para su vida.

Se trata de una experiencia que implica un encuentro fuerte, vivo, personal con un Dios que: No está mudo; y No se halla tan lejos como muchos quieren hacer creer, que compromete a la persona que sigue esa gimnasia espiritual, y que le lleva a entender y experimentar a Jesús resucitado que le está llamando a conocerlo y a colaborar con la misión que Él mismo hizo: dar a conocer la Buena Nueva.

Lo que no son los ejercicios espirituales

  • No son un taller o un curso, como tantos que se hacen hoy en día: para aprender un oficio...
  • No son un curso de conocimientos nuevos de la Biblia o de la fe cristiana, como una catequesis.
  • No nos sirven, necesariamente, para aumentar nuestra devoción...
  • No se trata de añadir algo más de tiempo a la oración que hago normalmente cada día, o de conversar más asiduamente con un acompañante, sino de realizar una serie de meditaciones de una forma ordenada y sistemática a lo largo de varios días, intentando integrar la vida cotidiana a la oración.

OBJETIVO

El objetivo de los Ejercicios Espirituales Ignacianos es ayudar al ejercitante a discernir y conocer lo que Dios quiere de él, a desear y elegir esto.

De modo particular, los Ejercicios Espirituales son muy útiles para organizar la vida diaria de acuerdo a la Voluntad divina, e incluso a descubrir a qué Vocación Dios le está llamando, para aquellos que todavía no han decidido.

MODO DE HACERLOS

La experiencia completa de los Ejercicios Espirituales dura aproximadamente 30 días, los cuales se hacen en PROFUNDO SILENCIO y BAJO LA GUIA DEL PREDICADOR – ACOMPAÑANTE, con ACTITUD de generosidad, buena voluntad y DISPONIBILIDAD, porque Dios hablará con seguridad.

Nadie puede hacer que amanezca; pero sí puede estar despierto para poder admirar un amanecer. Nadie puede obligar a Dios que me diga claramente lo que es su voluntad, lo que él quiere que yo haga en un problema concreto; pero sí puedo estar atento para descubrir lo que Dios me va diciendo en la vida.

Es necesario que sepamos adaptar el método de los Ejercicios a nuestra vida actual, sin perder su valor fundamental, para poder conseguir los frutos que Dios nos puede ofrecer al seguir el método como S. Ignacio nos dice que tenemos que hacer y vivir este camino espiritual.

En primer lugar, hay que tener mucha confianza en Dios. Él quiere comunicarse con cada uno de nosotros, pero no se comunica con todos de la misma manera. Dios tiene su palabra precisa, propia, particular para cada uno: la que él cree que más me conviene y no la que yo quisiera que me dijera.

Dios quiere que tengamos "vida en abundancia" (Jn 10,10). Y los Ejercicios me ayudarán personalmente a tener esa vida así como Dios la quiere, y me darán también fuerzas para que la pueda dar a los demás.

Las claves principales del método son:

  • Capacitarme para escuchar la Palabra de Dios en mí y en la vida. Colocándome en una disposición de confianza y escucha, tomar conciencia de que es Dios mismo al que voy a encontrar en mi interior.
  • Conocerme mejor tal como soy, en lo bueno y en lo malo: por qué me comporto como me comportamos con los demás y conmigo mismo.
  • Conocer mis "afecciones desordenadas ", lo que no me ayuda a hacer el bien.
  • Poner todos los medios posibles para "ordenar mi vida ", según el proyecto de Dios.
  • Centrar el objetivo de mi vida en conocer, amar y seguir a Jesús.

 

INSTRUCCIÓN 2ª

 

CONDICIONES PARA HACERLOS

Para poder lograr este objetivo, se requieren ciertas condiciones tales como:

  • Disposición que debe tener la persona para destinar algo de su tiempo para participar de esta experiencia (aceptación de ESTAR RETIRADO/A),
  • Contar con un lugar adecuado y debidamente acondicionado para llevarlos a cabo,
  • Guardar silencio y compostura durante el tiempo que duran los mismos, tanto por interés propio, como por el de los demás participantes.
  • El silencio fecundo predispone a la persona a oír con "los oídos del corazón" la palabra de Dios", y con los "ojos del corazón" las señales de la manifestación de su Espíritu. No es un silencio vacío. Consiste en retirarse por un rato de las actividades de la vida cotidiana, para estar a solas con el Señor, con el fin de "rehacerse" en su presencia.

Porque, llevarán al ejercitante a encontrarse con una verdad gozosa:

  • Quien está resuelto a oír al Señor, puede escucharlo,
  • Es posible llegar a conocer la voluntad de Dios; y
  • Se pueden tomar decisiones bajo el impulso del Espíritu, para llevarlas a cabo.

Con esta experiencia el ejercitante puede:

  • Ser capaz de oír a Dios,
  • Crecer en libertad,
  • Seguir radicalmente a Cristo,
  • Amar a Dios en el desarrollo de su vida cotidiana, pues Dios vive y trabaja en este mundo creado por Él, a cuyas creaturas ama.

     

INSTRUCCIÓN 3ª

¿para que hacer los ejercicios espirituales?

Para alcanzar mejor y más definitivamente los frutos que allí empezamos a recoger: Buscar "vivir una vida diferente":

  • Encontrarme con Dios y dejarme encontrar por él: en su Palabra, en la vida, en los pobres...
  • Educar mi corazón y mi fe: para creer con más madurez y poder querer más a mis hermanos...
  • Conocerme bien en las malas tendencias que no me ayudan a ser feliz y en las buenas tendencias que me ayudan a vivir a plenitud.
  • Integrar fe y vida, con madurez, según mi personalidad actual.
  • Profundizar mi conocimiento y amistad con Jesús."Encontrar y realizar la voluntad de Dios en mi vida": vivir de acuerdo con lo que Dios quiere para mí.
  • Ordenar la vida del que los realiza según el proyecto de Dios, de tal manera que sus opciones sean orientadas por Jesucristo y por la acción del Espíritu Santo. Son una experiencia de Dios que lleva a la persona a conocer lo que Dios quiere y dispone para poder así realizar su voluntad.

 

INSTRUCCIÓN 4ª

Actor principal

Los Ejercicios Espirituales son un constante diálogo con Dios. Somos nosotros quienes hacemos los Ejercicios, pero es el Espíritu de Jesús su actor principal:

  • Porque es Él quien me mueve, me inspira constantemente y cuestiona mi vida.
  • Es el Espíritu de Jesús el que me sugiere que puedo mejorar y vivir una vida diferente.
  • Y es el Espíritu de Jesús el que me anima a conocer el proyecto que Dios tiene para mi vida, y cómo puedo vivirlo.
  • Por eso es tan fundamental la actitud de escucha, el orar, el buscar lo que él me pueda decir.

Los Ejercicios Espirituales son un "camino de libertad" para transformarnos, para que seamos de verdad hijos de Dios, hermanos de todos y servidores de la Vida. Intentan liberarnos de todo lo que nos ata, lo que no nos permite desarrollar la felicidad que Dios quiere para mí y para mi prójimo.

FRUTOS DEL ESPIRITU EN EL EJERCITANTE

En la vida cotidiana a la persona, le ayuda a:

  • Releer personalmente la obra de la salvación,
  • Descubrir la voluntad amorosa de nuestro Creador sobre cada uno, por medio de un conocimiento cada vez más personal de Jesús, bajo la moción del Espíritu y,
  • Una vez reconocida su acción, adoptar "decisiones" que Él nos inspira para llevar a cabo el servicio que actualiza en nuestra vida la obra de Cristo.
  • Hacer los Ejercicios Espirituales es comenzar a encontrar a Dios en todas las cosas y en todas las personas:
  • No sólo en el templo o en la oración, o cuando leemos o escuchamos la Palabra de Dios, sino también cuando conversamos con otros, cuando ayudamos a los demás, cuando estudiamos o ayudamos en casa o realizamos nuestras actividades cotidianas.
  • Es aprender a amar y a usar de todas las cosas según el Proyecto Dios.

El método ignaciano ha ayudado a formar cristianos alimentados por una experiencia personal de Dios, capaces de comprometerse en el esfuerzo apostólico, así como de distanciarse de los falsos absolutos de ideologías y sistemas.

A muchos de ellos, les ha proporcionado una vida en el Espíritu más vigorosa, un amor cada vez más personal al Hijo, que carga con su cruz, y el deseo de poder "en todo amar y servir”.

 

Contador de Visitas

contador

Av. Garcia León 215(Oe4-33) Ruiz de Castilla 593 2 3202759 / 3202193 / 3202265